martes, diciembre 04, 2007

Poniéndose al día

Han sido tiempos agitados, y he dejado algo abandonado este blog. En realidad mi objetivo es ir registrando las tocadas en las que participo, así, cuando mi memoria se haya deteriorado totalmente, puedo convencerme de haber tocado la trompeta algún día. Así que debería consignar lo siguiente:

16 de Noviembre
Big Band del Jazz Club MdP, con Américo Bellotto músico invitado. (Confitería Orion)
Fué la segunda presentación de la banda que convoca Leo Caldera, y esta vez no actuó con banda soporte, ya que su repertorio creció lo suficiente. El agregado de Américo Bellotto lo dotó de un solista internacional. Fue una extraña sensación integrar una sección de brass junto a uno de los músicos argentinos que participó en las principales bandas grandes del mundo, como los de Basie, la de Thad Jones-Mel Lewis, Maynard Ferguson ..........y muchísimos otros de primera línea.

23 de Noviembre
Soqquadro. (En la Bodega del Teatro Auditorium)
Este extraño nombre, que en cierto dialecto italiano quiere decir algo así como "fuera de escuadra" es un proyecto musical que lideran el multiinstrumentista, director de coros y arreglador Ulises Zamudio, la cantante Mirta Perez LLana . Juntos diseñaron un programa que reune temas de jazz, de folklore, de tango y de música brasilera. Para enfocar cada uno de estos aspectos diversos invitaron a a varios músicos invitados, además del joven guitarrista Nicolás Ruiz (hijo de Mirta) que los acompaña regularmente. Así se agregaron el guitarrista Abel San Martin, la violinista Lucía Costa y el versátil y experimentado baterista Fernando Romairone. Mi aporte consistió en dotar el toque trompetistico a los temas de jazz. Ulises es un músico fantástico, que no deja de sorprenderme tanto como arreglador, como bajista y bandoneonísta. Logró hilvanar con una tranquilidad pasmosa todos estos elementos dispersos, prácticamente sin ensayo, en un show coherente y entretenido.

1 de Diciembre
Jazz Attack (en el Centro Cultural El Dorado - Coghlan BsAs)
Culminando el año de actividades de Jazz Attack, nos presentamos nuevamente en El Dorado, esta vez con el aporte como invitado de Jorge Retamoza en saxo tenor. Yo lo vengo siguiendo a Retamoza desde que lo escuché a mediados de los 90 con su cuarteto de tango nuevo en un festival de Zárate-Campana. Luego tuve la suerte de estar presente en el estreno de su obra sinfónica para bandoneón y orquesta. No me imaginaba que este músico de inclinación detallista y casi preciosista en el terreno de la fusión con el tango, abordara los standards con tanta furia y despliege de pasajes abigarrados á la Coltrane. Fue una buena noche para el quinteto, yo había podido descansar bien durante el día en Buenos Aires, y soporté mucho mejor el gig que la última oportunidad en Avellaneda.

sábado, octubre 20, 2007

La maratón del 12 de Octubre.

Mis últimos tiempos, parecen marcados por la necesidad de hacer muchas cosas en poco tiempo. Pareciera que estoy caminando peligrosamente por el borde del exceso, tratando de conciliar mis obligaciones profesionales mientras corro atrás de otros berretines. La música sigue siendo una dulce carga que me exige con la crueldad de una amante celosa.
El viernes 12 fue un caso especial de supervivencia. Al mediodía pasé a buscar a Nahuel Daalgard, que cargó su computadora y una bandeja mezcladora en mi auto. Luego levantamos a Julián Maliandi, con su equipo y su guitarra, y nos dirigimos a la casa de Martin DeLassaletta, que todavía dormía luego de llegar hacía pocas horas antes de Buenos Aires. Luego de lograr despertarlo a Martín, empezamos una larga sesión de grabación que ocupó practicamente toda la tarde.
Nos esperaba la noche del estreno de la Big Band del Jazz Club de MdP, donde Julián también interviene, pero esta vez como trompetista. La confitería Orión estaba muy poblada cuando arrancamos la velada con el Jelly Roll Trio. Por supuesto que gasté todos mis cartuchos ahí, donde tengo que sostener un papel tan expuesto como monótono. De modo que cuando Leo Caldera, el arreglador y director de la Big Band nos arrió a todos en el escenario, yo estaba cerca del desmayo. Por suerte que en esa sección de bronces, cuento con la habilidad de lectura de Julián, y la fuerza y el volúmen de Laci Trakal. Así que fuí zafando hasta la culminación del set, que resultó una excelente debut para coronar los esfuerzos del Leo.

miércoles, octubre 10, 2007

Festival de Jazz de Avellaneda 5-10-07

Jazz Attack volvió a actuar en público, esta vez en el marco del Festival de Avellaneda, coordinado en estos tiempos por Pablo Gonzalez, nuestro baterista. Es un festival auspiciado por la UTN que siempre tuvo un perfil más asociado al jazz. Surgió, en parte, en respuesta a las invitaciones que los festivales del interior cursaran a autoridades de la Universidad Tecnológica, y cuenta en forma invariable con músicos de La Pampa y Córdoba. El viernes 5 fué un día fatídico desde el punto de vista climático, ya que los alertas metereológicos se sucedían desde la mañana, y campeaba un cierto pánico por la posibilidad de caída de piedra y granizo, cosa que sucedió en algunos lugares del conurbano.
Nuestra banda no tuvo su mejor noche, principalmente por mi desempeño desenfocado. Yo había manejado varias horas en una jornada que había comenzado muy de madrugada, y aunque no es excusa, también venía de una semana sumamente cargada por mi trabajo y otras obligaciones. Tampoco ayudó la frialdad del escaso público que se animó a acercarse al Teatro Roma de Avellaneda, un lugar que siempre asocio con algunas de mis primeras experiencias musicales ( ver entradas del año 2005). Debo confesar que tocando bop, estoy en el límite de mi capacidad técnica, y basta con estar un poco mal parado, para que me abandonen los orijás protectores. El que tuvo una noche increíble fue Juan Antonio Rodriguez, que subió en primer lugar con Cuerdas del Sur, un exclelente grupo de gipsy swing. Luego de haber levantado la temperatura del teatro en varias calorías, tocó con nosotros como siempre, y finalmente subió como invitado de los cordobeses de la Small Jazz Band.

martes, octubre 02, 2007

Jazz en el Subte

El domingo 30 de Septiembre viajé a cumplir con un gig de Jazz Attack en el ciclo de jazz organizado por Metrovías en las estaciones de subterráneo de Buenos Aires. A nuestro conjunto le tocó la estación J. Hernández de la línea D. Por suerte es una de las estaciones "nuevas", que cuentan con una especie de explanada amplía en un nivel superior a las vías. Empezamos el set puntualmente a las 19hs, cuando ya se agrupaba un público jóven que aparentemente circula de una estación a otra para ver a los diversos conjuntos. Tocamos contra el fondo sonoro de los trenes que circulaban, y que creaban un especie de colchón sonoro que quizás vendría bien para el proyecto "Creer o Reventar" (ver entrada anterior) más que para nuestro repertorio de standards boperos. De todos modos fué un gig interesante, porque lo informal de la situación nos permitió tocar con cierto desenfado, mientras empleábamos la situación como un ensayo en vistas del Festival de Avellaneda de la semana que viene.

Creer o Reventar

Creer o Reventar será el título de una muestra itinerante que montarán los plásticos Fernando Rodriguez Arguelles y Christian Daalgard. No cesan de sumar colaboradores al proyecto, como es el caso de Juan Lamarche, que será el encargado de escribir textos relativos a las obras. Comenzaron a reunirse a fines del 2006, y ya entonces me invitaron a proveer un entorno musical para la exhibición. Pude ponerme a "componer" algo luego de Jazz en Abril, y recién ahora empezaron los ensayos, que serán grabados, y de donde se extraerá el material que integrará un CD interactivo que acompañará el catálogo. Tuve la suerte de poder interesar al guitarrista Julián Maliandi, y al contrabajista Martin DeLassaletta. Mi intención original fue el de incluir un baterista, pero al no poder ponernos de acuerdo con un nombre, acordamos prescindir de la percusión, y de reemplazarlo con el agregado de sonidos generados por una laptop. Julián está interesado en usar computadoras como instrumentos, pero no al modo de los DJ, sino con el criterio composiciones de música electroacúsitica contemporánea.
El primer ensayo/sesión de grabación se realizó el pasado viernes 28 de Septiembre. Ya nos habíamos reunido una semana antes a mirar un poco las partes, pero esta vez vino a ayudarnos Nahuel Daalgard armado de su CPU, un monitor, una consola y micrófonos. Previo a una mirada a la entrada "Malditas Grabaciones" y al largo comentario aportado por Federico Lenz, se dispuso a hacer su propia experiencia y ver por su cuenta como comviene hacer las cosas.....

jueves, septiembre 27, 2007

Santa Clara on my mind...

El sábado 22 de Septiembre estuvimos en "Casa Azul" con el JRT. Primero asistimos a una obra de teatro titulado Anita Garibaldi basado en un excelente guión sobre la vida de Anita Garibaldi (si, la compañera del prócer italiano), realizado en forma unipersonal por una excelente actriz llamada Anita Garibaldi.
Santa Clara siempre fué así, o quizás tendría que decir, el ámbito de la familia que fuera presidida por José María Orensanz y que hoy constituyen Juancho y Lydia siempre ofreció momentos mágicos que están grabados en mi alma desde mi infancia. De modo que volver suele ser siempre una oportunidad para la sorpresa y el momento maravilloso. Cuando nos tocó el turno de tocar, reiteramos nuestro viejo y ya gastado repertorio con una fuerza y un entusiasmo que no siempre nos habita. Un vaso de vino, unas hamburguesas hechas por un luthier, una niña que bailaba nuestra música, se sumaban a aquella vuelta a la experiencia de que el arte debe guiar la vida.

miércoles, septiembre 12, 2007

Instantes memorables...


En esta imagen, el maestro Hernán Galeano me está mostrando que rápido que puede tocar Be-Bop, (el agitado standard de D. Gillespie). Como se puede apreciar por mi expresión, estoy muy impresionado....

lunes, septiembre 03, 2007

Jazz Attack en El Dorado


El Dorado es un centro cultural que habita un rincón residencial de Coghlan, rodeado casas cuya arquitectura delata una influencia anglo, quizás por algún efecto ferrovario de la primeras décadas del Siglo XX. Está situada a pocas cuadras...pero del otro lado de la estación Drago, del lugar donde vivio varios años el ex-VBB Valentín Garvie. Alli estuvo refugiado en la casa de nuestro querido amigo Martín Mujica - quien fuera fundador de la original Trastienda, hoy dedicado a la producción y dirección de cine social y animación.

De modo que el lugar me parecía cálido y conocido a la vez. Una pequeña habitación poblada de sillas fué nuestra sala de concierto, mayormente poblada por amigos y familiares del saxofonista Hernan Galeano, a quien sólo le faltó traer sus perros.

Fue un set vigoroso y entusiasta, aunque quizás un tanto desmerecido (al menos en mi caso) por la ansiedad de un debut en Buenos Aires. Fué en rigor, la tercera presentación en público, siendo las anteriores una actuación para Radio Nacional, y luego una aparición breve en el Festival de Jazz de Mar del Plata. Sufrieron un poco los temas de mayor exigencia de arreglo, y de a ratos los solistas perdíamos el rumbo, pero la presión de una presentación ante un público siempre es saludable.

Jazz Attack tiene el formato del típico quinteto de jazz, y su repertorio oscila alrededor de bop. Su estructura clásica tiene el interés de responder a una forma canónica del jazz que se cultivaba en los años 40-50. Por el otro lado su perfil puede resultar poco interesante para un público no habituado al género, y para el músico, resulta un desafío adicional dotar de interés algo que es demasiado asimilable a un molde habitual.

martes, agosto 21, 2007

Música, Psicoanálisis y Ley

Hace aproximadamente un mes, me llamó la Lic. Nancy Fernadez para invitarme a dictar una jornada de capacitación para los integrantes de Unicornio, un grupo de extensión que ella coordina. El tema propuesto era "Arte, Psicoanálisis y Ley", pero debí modificarlo ligeramente para que el aspecto artístico se limitara a la música, la única forma de arte que practico con cierta desfachatez. Su demanda me puso en el brete de unir dos dimensiones de mi vida que siempre traté de mantener separados, puesto que me parecía que en nada contribuían a mi reputación como psicoanalista mis actividades como músico. Vice-versa, nunca quise contaminar mi relación con mis amigos músicos con una identidad profesional. Luego de sufrir unos cuántos días, mientras trataba de leer sobre esos tres temas distintos, descubrí que los podría integrar finalmente apelando a lo que neuróticamente siempre quise resistir, o sea, a la ley del sujeto deseante. De modo que al final el ejercicio me vino bien. Al final de la jornada, hubo una suerte de jam con los Unicornios, (entre los cuales hay varios músicos). Apelé a una consigna que conocí una vez en Londres, (debe de haber sido alrededor de 1980) cuando participé de una tocada colectiva junto al trío de John Stevens, que por entonces contaba como integrantes al Paul Rodgers en contrabajo, y al maravilloso saxofonista sudafricano Dudu Puckwana. Stevens y Pukwana fallecieron hace unos años, pero sentí que los pude revivir con mi pequeño taller de improvisación.
A la noche terminé de liberar tensiones, cuando junto a Ferio y el Pichulino, nos fuimos con el JRT a una participar de la reunión de Voces Solidarias, un encuentro solidario que organiza Marga Mayer. Marga junta varios coros para cantar y recaudar fondos, y la verdad es que libres de compromisos y entregados a la diversión con gente que ama la música, la pasamos fenómeno.

martes, julio 31, 2007

Orion 27-7-07

Luego de un período de relativa inactividad, un llamado de Ferio nos convocó a la confitería Orión, en sus cláscas tenidas de jazz de los viernes. Compartimos el escenario con un grupo conformado por Laci Trakal , el Negro Salinas, Fernando Romeo Soledad Curien y Ferio, y fué una de esas tantas ocasiones en que hay buen jazz que se disipa en la noche como la calefacción en estas frías noches de invierno. El sexteto que menciono tocó totalmente a la parrilla, pero su energía y vitalidad superó la de muchos de nuestros conjuntos conformados y esayados. El JRT no tuvo una mala noche, aunque no hicimos saltar los fusibles de la red interconectada bonaerense.

martes, junio 05, 2007

Malditas grabaciones

El momento de grabar siempre es un punto de conflicto. No me refiero a la experiencia comercial de aquellos que tienen una proyección en el mercado, sino el de los músicos que aún sin moverse en el ámbito de las empresas grabadoras, deciden dejar un testimonio de su tarea, para ellos mismos, para los amigos, o aún para contar con un CD para ofrecer a su reducido público.
La dificultad pasa por dejar un registro que haga honor al momento por el que está atravesando el grupo. En general, es como el problema de dar examen. El momento en que se presenta el micrófono, desaparece la espontaneidad, el calor de la actuación en vivo, el repentismo del momento.
Pero lo que termina por aplastar las buenas intenciones artísticas son las condiciones en que los técnicos de grabación de hoy pretenden imponer a los que cultivan un género como el jazz, que se nutre del contacto casi corporal entre los miembros del grupo. Surge la obsesión por "separar los instrumentos" o sea los canales de grabación, con el objetivo de lograr pistas separadas para cada instrumento. Supuestamente, eso ayudaría el proceso de edición, eliminando errores, o secciones enteras para luego ser grabados en forma separada. El otro tic es "grabar la base" para ir superponiendo luego los instrumentos solistas. Todas técnicas asociadas al modelo que impuso el rock, que tiene sus propios parámetros estéticos respetables, pero que se alejan del ideal de la improvisación grupal que impera en el jazz.
Puede ser que sea un fenómeno local. Pero Valentín Garvie, nuestro asociado que hoy actúa en un contexto global, y que visita con cierta frecuencia las salas profesionales de grabación, cuenta que se puede encontrar la misma tensión en el exterior. Sin embargo, pueden distinguirse los técnicos e ingenieros de sonido más cultos, que entienden las características en juego en cada género, y que respetan la necesidad de no sacrificar las condiciones naturales de ejecución en función de rígidas concepciones técnicas.
El ejemplo paradigmático de cómo se puede grabar una banda de jazz existe desde aquella vieja e histórica grabación del concierto de Benny Goodman en el Carnegie Hall, tomada por un solo micrófono en aquel épico recital de la década del 40. En nuestro medio lo entendía bien el recientemente fallecido Alfredo Savasta. Si bien Alfredo era un obsesivo de los desarrollos tecnológicos y las innovaciones en sistemas de sonido, sabía muy bien lo que hacía. Es una pena que la mayoría de las grabaciones que nos efectuara fueron de actuaciones en vivo. No tengo conocimiento de que alguna vez algún conjunto local se decidiera a grabar formalmente con él.
Decididos a grabar nuestra "suite" recientemente estrenada, nos juntamos el viernes pasado los JRT junto a Juan Ignacio Caíno, que se impuso el rol de ingeniero de grabación. Salió a relucir mi viejo y minúsculo minidisc, operado por el patriota Laci Trakal. Siempre con el principio de que son preferibles varias tomas que el "corta y pegue" para ahorrar tiempo de edición, Juan Ignacio se volvió a Buenos Aires con varios minutos de pasajes reiterados. Estará por un tiempo largo pasando la saranda para ver que se puede rescatar de una larga sesión.

miércoles, mayo 09, 2007

El "Jazz Parade"

En mi opinión es un aspecto fundamental del festival de Mar del Plata, pero bien podría ser de cualquier evento similar que pretenda tener repercusión en la comunidad en la que se realice. Sé que muchos músicos no lo consideran así, y aún más, lo evitan, en parte por no interesarles, pero también por considerarlo vulgar, poco profesional o "grasa".
Hay dos aspectos que considerar, su aspecto estético, y por otro, el promocional.
Comenzaré por este último: La presencia de los músicos en la calle siempre provoca una conmoción, y por ser un rasgo distintivo del festival, despierta la expectativa de la ciudad. Los medios siempre se hacen presentes (cosa que no ocurre con las conferencias de prensa). La difusión que se obtiene por las notas de tv y radiales hacen una difusión que sería imposible de financiar si se contrataran los mismos minutos de pautas comerciales. Dudo que la sala del Auditorium se pudiera llenar sin esta inyección propagandística. Puedan participar tocando o no, la presencia de cada músico con su instrumento agrega colorido a la ocasión.
Pero considero aún más importante algo más vinculado al espíritu del género. Y aquí mis afirmaciones son estrictamente personales. Hay algo que vincula la historia del jazz con su aspecto distintivo, sea cual fuere sus cambios en el tiempo. Se trata de la habilidad de improvisar espontáneamente junto con otros músicos con los que no hay necesariamente una historia en común. El repertorio de los viejos desfiles de New Orleans se ha perdido mayormente, pero se conservan una corta lista de temas que deberían formar el A,B,C, de todo músico que pretende dominar este idioma musical. Son extremadamente sencillos, pero es notable que algunos ejecutantes que abordan estilos muy sofisticados se pronuncien incapaces de frasear sobre estructuras de apenas tres acordes, aún cuando no se esté requiriendo precisión estilística. Dan ganas de decirles, "Man, ¡tocá lo que se te ocurra dentro del "arroz con leche", que nadie te va a pegar! - Para un jazzero que se precie de tal, ni siquiera debería ser necesario conocer los temas, basta con escuchar una sola vuelta para saber que pasa en ellas. Es el corazón mismo de la música que amamos, se toque tradicional o "way out". Y no conozco otros géneros que permitan este fenómeno de convocar en la calle a músicos que ni se conocen, para poder zapar juntos horas enteras. Seguramente nuestro folklore tenga la capacidad de juntar gente en tocadas espontáneas de las peñas, pero aquí estamos hablando de una masa de caños que hacen temblar los edificios, y altera violentamente la gris cotidianidad del centro urbano, cuando deambula en la aburrida rutina de la paseata dominguera.
Nunca me va a dejar de llamar la atención las expresiones de agradecimiento de la gente común, que se ve arrastrada por el fenómeno. La cara de los pibes al hombro de sus padres, y las nenas que se ponen espontánemente a bailar en el círculo de los músicos. El paisaje del público incluye a notables del pueblo con los indigentes que por un instante sienten un destello de entusiasmo.
Que nunca falte el parade, y preferentemente que sea de a pié, y marchando.

lunes, abril 23, 2007

Jazz en Abril 2007

Ayer concluyó la edición 19va del festival anual "Jazz en Abril". Todavía no se asentó la polvareda de la movida, y es demasiado pronto para hacer evaluaciones. Por lo pronto hemos participado con el JRT estrenando la "Suite Mortoniana", motivo de la densa entrada anterior. Nos presentamos con Juan Ignacio Caíno como invitado, y su presencia ayudó a matizar la sonoridad algo reiterativa del trío. La Suite tuvo un recibimiento, digamos, cortés. Cosechamos algunos comentarios respetuosos, aunque por cierto que no podríamos decir que cambiamos el curso de la historia del jazz. Tampoco pretenderíamos grandes efusiones de entusiasmo, así es la suerte de la experimentación.
Por otro lado se presentó Jazz Attack, mis amigos musicales de Buenos Aires. Este grupo si recibió elogios contundentes, pese a que los nervios del debut causaron algunos estragos, particularmente en mi caso. Hubo dos sets, uno en la "Bodega" del Auditorium, y luego en Orión. Mi impresión es que ahí las cosas salieron con un poco más de confianza.
Sobre el resto del festival les remito a www.feriojazz.blogspot.com y eventualmente veremos si surge alguna crítica o comentario independiente.

lunes, marzo 12, 2007

Avanza la "Suite Mortoniana"

La expresión "Suite" se utiliza para describir una forma musical que reúne una serie de aires de danza o materiales a menudo originadas en música popular, unidas en una composición única que puede o no estar organizado en movimientos. Como es un término usado generalmente en el ambiente de la música académica, o "clásica", podría ser un poco pretensioso apelar a su uso para describir música del JRT. Sin embargo, a falta de una expresión mejor hemos decidido apropiarnos de él. La idea surgió en conversación con Ferio Espinosa mientras regresábamos en un viaje interminable de la ciudad de Asunción en Paraguay, donde habíamos participado de un festival. La idea era empezar a incorporar material compuesto por nosotros al repertorio del trío. Hacerlo implicaría un alejamiento de una línea estrictamente conservacionista de la tradición musical que representa la música de Morton, un gesto que puede ser juzgado de tración por parte de los seguidores, en general fundamentalistas, del jazz tradicional. (Yo pertenecí a ese movimiento, en particular en mis inicios, cuando como adolescente me ví incorporado a la legendaria Guardia Vieja Jazz Band.)
Sin embargo nunca me sentí del todo cómodo con la filosofía del restaurador, que se obsesiona en completar el detalle de lo ya hecho. O en copiarlo en una reproducción exacta, al modo de los coleccionistas de autos antiguos. En el mejor de los casos los resultados pueden ser interesantes, pero siempre inferiores a los modelos originales, y en el peor, una reproducción degradada, como el caso de la mayoría de los intentos de los revivalistas, lo cual comprende a la gran mayoría de las bandas de jazz tradicional de la actualidad. El ideal del arte, a mi juicio es muy otro.
En cuanto a nuestro intento, se podría decir que no pretende asemejarse a la obra y el estilo de Morton, sino que es lo que como músicos de hoy resulta a consecuencia de habernos dedicado durante tres años a tocar su música. Todo dentro de nuestras limitaciones como músicos amateur, y de los escasos recursos de composición que podamos utilizar.
Luego de más de dos meses de ensayos, empieza a emerger algo que parece tomar la forma de nuestra Suite. Todo comenzó con una lista de nombres de temas que me pasó Ferio: ahí se leía algo así:
Alan Lomax
Opium
Mamanita Gonzales
Hey, Buddy Bolden
?
Había otros títulos que ahora no recuerdo, y además ese mail original de Ferio se perdió, pero fué suficiente para comenzar a componer pequeñas piezas en base a algunas ideas musicales simples. El resultado parece establizarse de este modo: Un tema reiterativo, a modo de leithmotiv aparece enhebrando una serie de secciones diferenciables que pueden ser pensados como temas individuales. A ése motivo central lo nombramos Alan Lomax, lo cual se justificaría por dotar al conjunto de temas de una unidad narrativa. Lomax fué un músicólogo e hisotriador que rescató del olvido a J.R.Morton en la década del '40. Lo entrevistó en forma exhaustiva, y le hizo grabar un gran número de temas a modo de ilustración de su época y de su obra. Todo ese material quedó registrado para la posteridad en los archivos de la Biblioteca del Congreso de EEUU.
En el caso de nuestra música, Lomax es una suerte de blues ferrocarrilero, del tipo de temas que entonarían los músicos callejeros y ambulantes que poblaron la infancia musical de nuestro músico homenajeado. A menudo eran una simple sucesión de dos acordes, en que la letra aludiría a migraciones, viajes, generalmente asociados al tren, el medio en que cualquier aventurero pobre podría movilizarse en aquella época. Servirá de introducción al primer tema de la Suite, que Ferio bautizó Opium, o I ain't gonna give you none of my opium, remedando el nombre de un tema llamado "I ain't gonna give you none of my Jelly Roll", que alguna vez tuvo popularidad entre las bandas dixieland. Los relatos de Ferio en el escenario sobre la vida de Morton suelen tener cierta delectación en los episodios de traficante menor y otros delitos de nuestro héroe, que aquí encuentran su alusión. En cuanto a lo músical, el conocedor atento reconocerá que es un tema construído sobre la sucesión armónica de los primeros cuatro compases del famosísimo "Dr. Jazz", que tuvo su versión antológica en las grabaciones de los "Red Hot Peppers". Luego del regreso del Lomax, aparecerá Mamanita Gonzales. Quizás sea el tema más ajustado a los cánones de composición mortonianas, en el sentido en que sigue la forma habitual de los temas de Ragtime. Una introducción, una sección inicial, un tema medio, modulación y tema final, generalmente llamado "Trío". El título es un tributo a una querida de Morton ("la única mujer que verdaderamente amé", según su propia confesión), que aparentemente adoptó un nombre latino a modo de nomme de guerre, quizás para ejercer un oficio poco reputable. Morton mismo compuso en su honor un tema en piano que nombró "Mamanita". Para diferenciarlo del nuestro, le agregamos el apellido de la dama. La tradición caribeña y española en New Orleans era muy fuerte, como siempre lo enfatizó Jelly Roll, y a menudo destacaba como elemento central de su estilo el "Spanish Tinge" , el tinte de lo español, que aparecía en sus temas como adornos ocasionales y un acompañamiento a modo de la tradicional Habanera cubana.
Lomax volverá a oficiar de puente para iniciar Hey, Buddy Bolden a sabiendas que el personaje Bolden ocupó buena parte de sus historias, que constituyen una de las fuentes fundamentales para adquirir nociones sobre la vida de aquél legendario pionero. También le debemos a Morton temas fundamentales del repertorio tradional como el Buddy's Habits, y el Buddy Bolden's Blues. Mi idea orignal era interponer un clip grabado a capella por Nina Simone, llamado justamente "Hey, Buddy Bolden". Veremos si cuaja una idea divertida pero quizás poco práctica. En cuanto a lo musical, se podría mencionar que aquí se intenta combinar recursos poco usuales ya no al modo de Morton, sino siguiende su espíritu algo travieso. Para el caso, se trata de combinar una sección en ritmo ternario, con otro cuaternario, mediado por una sección de tiempo desdoblado al modo de un corto interludio bluesero. Con respecto a los ritmos ternarios, casi siempre anatemizados por los tradicionalistas, debo decir que sería un error desconocer su reiterada utilización en el folklore africano ( cosa que conocemos bien los latino-americanos y rioplatenses- para no mencionar a los santiagueños!) Además, no tengo dudas que en su trabajo de pianista, Morton debió haber interpretado innumerables valses, como lo atestigua el repertorio del mismo Scott Joplin. Una última aparición del Lomax dará lugar a el último tema de la Suite, que quizás refleje más la habilidad particular de nuestro banjista que lo mortoniano. Se trata de un tema sencillo ejecutado en estilo bluegrass, una técnica utilizada mucho en la música "country" norteamericana, pero que es una celebración de ese particular invento afroamericano que es el banjo. La música de las plantaciones y los algodonales no desconocerían ese música que formó parte de la herencia que nutrió al pianista Créole.
La suite se remata con una coda cuya base armónica está tomada de los cuatro primeros compases del notable Giant Steps de John Coltrane, que se podría leer como la contrapartida del inicio de la suite con Dr. Jazz, en el sentido de que además del legado mortoniano, está el desarrollo del jazz que no cesa en su movimiento. El final entonces, será una reiteración en accelerando de la coda, al modo en que lo hace gran cantidad músicas de origen popular de la tradición judía, griega y centro- europea en general, influencias que tampoco faltaron en el entorno musical de New Orleans.

martes, marzo 06, 2007

Gracias Fernando!

Fernando Romeo, un querido compañero músico, ha venido a mi auxilio para descubrir como convertir archivos wav. a mp3. Gracias a él puedo publicar nuevamente un link para escuchar al JRT. Se trata de un tema de nuestro nuevo repertorio, destinado a celebrar a Morton, pero de un modo un poco desviado, usando nuestras propias composiciones. Esto lo grabamos en el garage de Laci Trakal, pacientemente esperó que superaramos todos nuestros errores, tomas inútiles, etc. Se trata de "Opium", es un poco largo, pero me gusta el modo relajado en que lo pudimos tocar, y que coro tras coro parecen ocurrir cosas que introducen novedades. Hay que descarcarlo del siguiente link:
http://up-file.com/download/1480ba138546/Opium-3.mp3.html

viernes, marzo 02, 2007

Por fin puedo agregar audio....!!!!

Encontré una forma de permitir que se escuche algo de lo que hace el JRT.
Pero he decidido editar esta entrada, y deletear el link que ofrecí para descargar nuestro "Opium" , porque como decía en esta entrada "Como se trata de un archivo wav. , es un poco pesado, y va a tardar en abrir" Y así es nomás, ...tardé casi una hora en descargarlo, a pesar de tener una conexión rápida. Además decía "Tengo que aprender a convertir mis wav a mp3, y ahí vamo' a ver!".
Bueno, pero tengo que esperar que algune me ayude a hacer eso...¡Laci volvé!

martes, febrero 27, 2007

Goodbye Temporada....

Al cierre de una temporada veraniega con muy escasa actividad musical, hubo una intensa racha de tocadas, que se concentraron en tres días consecutivos.

22-02-07 Julián Maliandi Quinteto. Cerrando el ciclo de Villa Victoria organizado por Ferio Espinosa, Julian organizó un grupo conformado por él en guitarra, Martín DeLassaletta (str.bass), Javier Puyol (drs). Contó además con Juan Manuel Martínez en sax. tenor y soprano, y conmigo en trompeta. El núcleo del repertorio estaba formado por composiciones de Julián y de Martín, complementado con algún standard para rellenar. Fué una oportunidad para encarar un estilo que está más cercano a lo actual en el jazz, y que viene cultivando la jóven generación de jazzeros locales. La sorpresa fué la cantidad de público que asistió, en su mayoría también jóvenes, lo cual revela que hay un movimiento que los jovatos no conocemos.
23-03-07 P3+G En "La Bodega" del Teatro Auditorium. Se trató de un cuarteto designado con un extraño algoritmo. La intención fué nombrar a tres de sus integrantes cuyo apellido comienza con la letra P ( Eduardo Palomo (pno) Javier Puyol (drs) y Nicolás Pasetti (bass), además del agregado del trompetista designado con la letra G (Garvie). Nicolás Pasetti fué el que convocó al grupo y gestionó la fecha. Se trata del mismo músico con quien toqué en el 2005 antes de que al terminar su secundaria, se marchara a La Plata a estudiar composición. La evolución de Nicolás es realmente impresionante. Ha estado tocando bastante en La Plata, y ya ha secundadado músicos experimentados como Néstor Astarita en Bs.As. Hoy, está totalmente convertido al contrabajo, mientras continúa con sus estudios universitarios. Siempre estuvo dotado de una percepción muy clara de las estructuras, pero ahora le ha agregado a su ejecución un dinamismo que lo acerca al nivel de un músico maduro.
Fueron varios standards que conformaron un set corto pero enérgico, y Eduardo Palomo, con quien no había tocado desde hace tiempo, brilló especialmente.
24-02-07 JRT en la Plaza del Agua. Esta vez con mejor clima que nuestro último intento, desgranamos nuestro repertorio Mortoniano ante un público moderadamente numeroso y la crítica mirada de Américo Bellotto, quien estaba de visita nuevamente en la ciudad. Américo ya volvió a Bs.As. luego de dejar la heladera de mi estudio colmado con víveres que consumiré lentamente en su honor.

jueves, febrero 15, 2007

JRT en Villa Victoria 08-02-07

El ciclo veraniego organizado por Ferio Espinosa en Villa Victoria prosigue sin grandes inconvenientes, animado principalmente por grupos locales. Se trata de una hermosa casona que fuera la residencia veraniega de Victoria Ocampo, donde recibiera a grandes personalidades de la cultura, y donde seguramente transcurrieron jornadas mágicas en las que sus visitantes disfrutaron de las más diferentes manifestaciones de las artes. La única sala que es apta para reunir a un público, es de dimensiones reducidas, y tiene una disposición algo incómoda que reduce la visibilidad. Sin embargo, hospeda un piano de cola que aún conociendo mejores épocas, sigue siendo una pieza hermosa. De todos modos, la sala provee una alternativa a los jardines donde el ingenuo se imagina noches cálidas y apacibles en las que se pueda escuchar música bajo un cielo estrellado en la comodidad de una reposera. Lo más habitual, sin embargo, es que haga frío y viento, y la noche del 8 de Febrero no fué una excepción. De modo que el trío se refugió en el interior, y llevó adelante su recital ante un público escaso pero respetuoso. Lo que tuvo de especial fué la participación en prácticamente todos los temas nuestro Juan Ignacio Caíno en clarinete. Luciendo un aspecto algo extraño luego de perder más de treinta kilos de peso, Juan Ignacio se sumó a nuestro grupo luego de un breve ensayo, y volvimos a experimentar la magia del código compartido. Los temas se iban sucediendo con una naturalidad que a veces no se logra con intensos y reiterados repasos. No faltó el apoyo de viejos y leales amigos, como Laci Trakal (en primera fila) y Oscar García Rabini, que junto a su Sra, rememoró las largas noches de la confitería Orión que supo gestionar, y que con alguna disminución, continúnan hoy en día.

martes, enero 23, 2007

Verano

Otras tareas me han distraído de la música en el inicio del 2007. Sin embargo, han habido algunos acontecimientos.
Sábado 13 de Enero: Jelly Roll Trío en la Plaza del Agua.
(Esta fecha fué comentada en la entrada anterior)
Viernes 19 de Enero: Jan Reinen & Américo Bellotto en Villa Victoria.
Fue una de esas noches priviligeadas que a veces vivimos los marplatenses. El pianista holandés Jan Reinen se halla en el país con el objeto de grabar un proyecto junto al trompetista Américo Bellotto y otros músicos argentinos. Jan es un personaje simpático y talentoso que vino invitado por Américo, y se presentaron a dúo ante un público que colmó la salita de recitales de Villa Victoria.

Sabado 20 de Enero: Jelly Roll Trío en el festival Jazz en el Bosque de Necochea.
Tuvimos el privilegio de abrir la seguna noche de este excelente festival anual. Pese a nuestras incoherencias y fallas habituales, creo que logramos la adhesión del público, e imprimir calor al inicio de la noche. Luego subió a escena el Aureliano Tango Club, un grupo que siendo fiel al género, interpretaba los tangos clásicos con un ingrediente que reconocía su procedencia jazzera, enriqueciendo la propuesta estética del festival. Nos llamó la atención que se prolongara mucho su set. Finalmente terminaron, pero el escenario quedó desierto por un tiempo prolongado. Cuando la impaciencia del público parecía desbordarse, apareció corriendo un agitado Gustavo Bergalli que había dejado su boquilla en el hotel al cambiarse luego de la prueba de sonido. Apenas sin poder reponerse, Gustavo arrancó su set junto a su cuarteto, y por suerte pudo superar su desasosiego con su depurada técnica y gran experiencia.

lunes, enero 15, 2007

Jelly Roll Trío 2007

Comenzamos las actividades en el 2007 del Jelly Roll Trio el sábado 13 de Enero. Quizás en virtud de la fecha (un día 13) el tiempo fué horrible, y nos tocó actuar al aire libre en la Plaza del Agua. Se volaban las partituras, los atriles, y hasta las sillas. Un grupo de sufridos seguidores aguantaron el set minetras se congelaban, y nosotros hicimos lo posible por sobrevivir. Nos acompañó Valentín Garvie que volvió a recordar viejos tiempos tocando trombón, un instrumento que abandonó ya hace varios años. Nos quedó el consuelo de haber enfrentado la adversidad con estoicismo, se cumplió con el compromiso, y hasta hubo buenos momentos musicales.

lunes, noviembre 20, 2006

2do Altovalle Jazz Festival 2006

El Jelly Roll Trío ha tenido mucha suerte en su corta vida. Es la tercera vez que ha sido invitado a participar de festivales donde ha compartido el escenario con otros grupos y musicos de excelente nivel. En esta oportunidad nos convocaron los muchachos de la Sureña Jazz Band, que reúne músicos del Alto Valle de Rio Negro y Neuquén. Se reúnen desde ciudades cercanas como Neuquén y Cipolletti, pero también de Centenario, que queda a unos 200 kms de donde son la mayoría de sus integrantes. Forman un conjunto típicamente dixieland, de aquellos que nutren el movimiento en lugares del interior como La Pampa, Bahía Blanca o Córdoba. Alguna vez un comentarista porteño criticó despectivamente la preponderancia de los grupos tradicionales en el interior. Se olvida que son estos núcleos de militantes del jazz que abren la huella a que el género se establezca en zonas áridas en el sentido jazzísitico. Liderados por Martin Torres (clte) y Javier Krummer (tpta) han logrado en poco tiempo una evolución notable que la ponen en un nivel de igualdad con los buenos conjuntos del género. La línea de vientos se completó con la invitación al trombonista bahiense Luis Pascal Mexandau. Es te joven con nombre apropiadamente creóle es producto de la experiencia de banda infantil de jazz que llevó adelante el fallecido Tito Piqué. Fue una gran alegría verlo en plena actividad, además de ser una reinvidación de los esfuerzos del recordado Tito.
La impronta entusiasta de estos músicos es una mística que les permite afrontar dificultades que voltearían a cualquier conjunto porteño. Éste es el segundo festival que lograron montar los muchachos de la Sureña, en la que volvieron a participar Juan Ignacio Caíno, Adrián De Filippo y Alejandro Beelman, como integrantes del CDB Trío. El trío se completa con un cuarto elemento Laly Arias, infaltable en las producciones musicales de Juan Ignacio. La figura que en esta oportunidad estuvo ausente fué Guillermo Lancelotti Izquierdo, un trompetista que animó los primeros pasos de La Sureña, y que en cierta forma vinimos a reemplazar con nuestro JRT, ya que adoptamos un formato de trompeta, banjo y contrabajo que él inauguró en España, donde reside actualmente. La otra banda que completó el programa fue el Grupo de Jazz de la Fundación Patagonia, integrado por músicos de nivel profesional que son subvencionados por ésa fundación para desarrollar su arte con libertad. Fué una sorpresa encontrarnos con un combo que aborda standards de jazz dentro de una corriente moderna que requiere una formación musical avanzada.
Hay que destacar el apoyo de los familiares, amigos y allegados de La Sureña, que con una dedicación conmovedora colaboraron en proporcionar toda la ayuda necesaria para llevar adelante a pulmón una aventura semejante. Los agasajos y las atenciones de las que fuimos objeto nos llenaron de alegría y agradecimiento.

jueves, noviembre 16, 2006

Coro Celestial & Buddy Bolden

El domingo 13/11 fuí invitado a tocar un par de temas junto al coro Carpe Diem. Fueron arreglos originales de Round Midnight y Four hechos por el director del grupo, Ulises Zamudio. Fué una idea de nuestra amiga de los tiempos de Viva Buddy Bolden, María Lasta, que por estos tiempos ha cambiado el jazz por su doctorado en bioquímica. Ulises es un personaje interesante que dice no tener educación musical formal, aunque por estos tiempos dirige varios coros, además de la Banda Municipal de Coronel Vidal. Se trata de una agrupación que merece ser retratada en un dibujo de José Molina Campos, pero que despierta mi cariño por mis antecedentes de poblador del partido de Mar Chiquita. Si hubiera algo que motorizara ese tipo de agrupaciones en los pueblos, tendría efectos sociales interesantes, y me propongo investigar formas de darle apoyo a Ulises y su banda de pueblo y campo. Veremos que puedo sucitar entre mis amigos universitarios, preocupados por temas de extensión.

lunes, octubre 02, 2006

Puesta al día

Este blog viene sufriendo un poco de abandono últimamente. Voy a reseñar las últimas actividades antes de que me las olvide. Justamente la idea es que para cuando mi memoria mediata se anule completamente, pueda disponer de un registro de mis actividades en algún cyberlugar. Lástima que también me voy a olvidar del nombre del blog.

11 de Septiembre: TALKING TRIO- en la Bodega del Teatro Auditorium
Siempre dije que tocar un domingo a la noche temprano es una buena alternativa. La "Bodega" del Auditorium lució bastante llena de público, atraído quizás por el vinito y el salamín con queso que ofrecen. (Aunque mucho no debe quedar después de que pasan todos nuestros amigos del personal del Teatro a picar un poco). El trío no anduvo mal, aunque mi intento de tocar Oblivion de Piazzolla con trombón fué un bochorno.

30 de Septiembre: JELLY ROLL TRIO - en el Festival de Gastronomía en la Plaza del Agua.
Si bien logramos tocar dentro del predio, y no afuera en el frío de la plaza, tuvimos que vérnoslas con un bochinche ensordecedor de la gente que paseaba entre los stands de degustaciones. Tampoco hubo previsión de sonido, así que nos la bancamos "en pelo". Un público amable nos rodeó y nos acompañó durante el set, premiando nuestro heróico esfuerzo.

1 de Octubre: (como invitado) DANIEL FERNANDEZ TRIO. en Dickens.
Tuve oportunidad de tocar con Daniel una vez hace un año, y me llamó mucho la atención su claridad y su forma dúctil de improvisar. A lo mejor es una capacidad innata en los músicos criados en Olavarría. Ahora acompañado de Javier Puyol (drs) y de Alfredo Facciollo (e-bass) volvió a demostrar su nivel, quizás aumentado luego de incorporar más experiencia jazzerra. Daniel es un músico con una formación completa de conservatorio, y eso, a mi entender, enriquece su propuesta, porque además de ser muy coherente en el fraseo, introduce matices y recursos que recuerdan un poco a K.Jarret o especialmente a Brad Meldhau. Toqué apenas tres temas, pero me sentí muy complacido de verme acompañado con tanta soltura. ¡Gracias Daniel!

viernes, agosto 11, 2006

¿Para que sirve la improvisación libre?

Alguna respuesta podría encontrarse en este mp3, grabado en Beirut durante una de estas noches estrelladas....
http://www.muniak.com/mazenkerbaj.html

miércoles, agosto 09, 2006

Que Cese el Bombardeo.

Con este título se inicia una discusión en el foro de Jazz de la BBC inglesa. Ocurre que gracias a tener banda ancha, estoy escuchando los excelentes programas documentales de jazz en BBC Radio 3. Como accesorio a los archivos que conservan los programas durante una semana después de su emisión, se invita a los escuchas a participar en el foro de discusión. Me sentí tentado a entrar en ella, y terminé participando con algunos comentarios. La aparición de un título que aludía al actual conflicto en Medio Oriente, originó una serie de sucesos que atraparon mi atención durante las últimas semanas. Todo se origina con un comentario irónico que incia una línea de discusión. "Que Cese el Bombardeo" es el nombre de una grabación de jazz hecha en el estudio de Rudi Van Gelder en 1969. Esto fué seguido por una serie de adhesiones de participantes que volcaban su consternación por la agresiva política del estado de Israel, que insiste en una solución militar a su conflicto con los sectores árabes, sin importarle los llamados "daños colaterales". Muchos de los integrantes del "messageboard" son músicos, en general sensibles y simpatizantes de la saga del pueblo judío, pero indignados por los actos de terrorismo de estado que estamos presenciados estos días. El funcionamiento de estos foros, alojados en un organismo estatal como es la radio oficial inglesa, tiene un sistema de "moderación" que hace que aquellos comentarios que se consideran ajenos al tema del foro sean borrados. Ahí se ve con toda crudeza como opera la censura, cuando el poder ejerce su control sobre cualquier manifestación que cuestione sus política. Lo gracioso es que muchas intervenciones intentaban equilibrar la discusión defendiendo la agresión de los invasores. Todo esto pone de relieve nuevamente la vieja cuestión de la relación del arte, (y el jazz como manifestación artística) con la sociedad en la que se genera y practica. Digo vieja, porque fué un debate que nos atravesó en los 70, pero ahora que los misiles matan inocentes de una manera obscena, nos obliga a despertar a los perros dormidos. Sostengo aún la posición que la música no es ajena a la vida, y que manifestar opinión en estas cuestiones es un derecho inalienable.

martes, julio 25, 2006

¿Qué es Free Jazz?

La reciente visita del baterista Suizo Christian Bucher reactualizó una serie de inquietudes que me habitan desde hace años. Recuerdo cuando, viviendo en Londres, viajaba en mi ciclomotor a ver las tocadas del London Musician's Collective (LMC) donde tocaban los que se enrolaban en las diversas corrientes de la llamada Improvised Music. La primera vez que fuí, salí enojadísimo, pensando que había sido estafado. Por lo insólito de lo que escuché, volví a la semana siguiente, un poco para ver si se repetía el absurdo. Lo que ocurrió luego fue que volvía a ir cada vez que podía, con cada vez más entusiasmo que curiosidad. Música del momento, totalmente impredecible, pero recuperaba la importancia de la interacción y del suceso instantáneo, factores que tanto me habían atrapado cuando de pibe escuchaba el antiguo jazz de New Orleans. Podrían estar tocando un virtuoso junto a un individuo que producía ruidos con juguetes de plástico. En algún momento podría hallarse un capo como Evan Parker tocando con otro músico que parecía un aprendiz que apenas podía hacer sonar su instrumento.
A mi regreso a Mar del Plata intenté realizar algunas experiencias de música improvisada con un guitarrista de perfiles insólitos Claudio Cerillano, pero fueron tantas las burlas, sumadas a mi propia inseguridad que desistí de seguir experimentando. Pareciera que en este momento son varios en el pueblo que quisieran ingresar al territorio "Free". Las preguntas que se le dirigían a Christian durante su taller apuntaban a eso. La verdad es que creo que la única forma de aprender a tocar dentro de esa escuela, es animarse, juntarse y hacerlo. Cosa que hicieron algunos locales con el invitado el domingo 16/07 en Villa Victoria. Veremos ahora que pasa, con un poco de suerte se sumarán al intento otros experimentadores. Y quizás haya un debate sobre sus posibilidades.

lunes, julio 03, 2006

De vuelta al pueblo.

De regreso a Mar del Plata, volvemos a las actividades musicales en nuestra querida aldea. Un tropezón me provocó una herida cortante en la mano derecha, lo cual me dejó fuera de acción hasta hace poco. Américo Bellotto estaba visita, y me salvó cuando hubo que tocar con Dársena Jazz hace un par de semanas. Américo luce un yeso por un accidente idéntico, pero pudo seguir tocando porque se rompió fué algo de la mano izquierda, lo cual causa una imagen algo cómica cuando sostiene el instrumento. Un cambio de lujo sin duda, que cumplió con su amigo como buen deportista, sin hacer demasiados comentarios sobre nuestro nivel musical local.
Logré mejorar lo suficiente para arriesgarme a cumplir con una fecha de grabación organizado por Ricardo Pereyra con el mismo grupo con el que hicimos aquella fecha en Radio Nacional hace algo más de un mes (ver blog). La situación de grabación exacerba mis habituales nervios de escena, además de poner en relieve las fallas técnicas que parecieran ser disimuladas cuando se toca en vivo. Igualmente logré cumplir con las tomas de cuatro temas, encerrado en una casilla junto con el saxofonista Hernán Galeano. A Juan Antonio Rodriguez y a Ricardo no los podía ver, ya que estaban ocultos tras una pantalla que los escondía de Pablo Gonzalez y su batería.

jueves, junio 01, 2006

Despedida de Frankfurt

En mi último día en Frankfurt, me apresuro a registrar algunas impresiones, antes que se borren en la masa de sucedidos que pude vivir estos días. Recuerdo el "potrait concert" el pasado domingo de Hermann Kretzschmar, uno de los dos pianistas del Ensemble Modern. Estos "conciertos de retrato" son recitales individuales de los miembres del Ensemble, destinados a destacar los perfiles individuales de sus miembros. Fueron todas obras compuestas por el mismo Hermann, de corte netamente conceptual. En general planteaban una idea que la obra iba explotando en todas sus posibilidades. Se combinaban la ingenuidad más infantil con el repentino despligue virtuosístico. Una de ellas, por ejemplo, titulado These days, totalmente ejecutado en un teclado Fender-Rhodes, evocaba su pasaje juvenil por el jazz de Chick Corea, y combinaba en forma insólita distintos elementos del ya clásico Return to Forever.
Lunes y martes fueron dos días dedicados a cumplir con algunos de mis alicaídos objetivos, escribir algún arreglo para el JRT y estudiar un poco. Hubo también una cena en un restaurante español, en una mesa global de músicos de bronce: dos húngaros, un búlgaro y dos argentinos.
Ayer dediqué el día a observar los ensayos del Ensamble Modern. Fué toda una experiencia ver al director/compositor Peter Etövös liderar a estos especialistas en la música contemporánea por los vericuetos, sutilezas, y complejidades atonales del Concierto de Cámara de Alban Berg.
Fué una emoción ver en acción, y abrazar, al violinista hindú Jagdish Mistri, un protagonista de una anécdota de nuestra familia hace muchos años cuando visitábamos al famoso colegio secundario de la fundación creada por Yehudi Menuhin, en el sur de Inglaterra. Jagdish era entonces un joven brillante becario de la escuela, y dedicó toda una tarde a entretener a nuestos hijos con su violín y otros juegos. Valentin tendría entonces apenas unos 8 años.
Luego de un asado ofrecido anoche a sus amigos latinos y alemanes por un esforzado y afectuoso Daniel Adoue nos disponemos a celebrar su cumpleaños (y mi despedida de alemania) con una tango-jazz session en La Casa de la Música, un local donde Daniel tiene a su cargo el espectáculo musical todos los jueves.
A la madrugada estaré tomando el avión con el cuerpo exhausto, pero con el alma llena....

lunes, mayo 29, 2006

Buddy Bolden perdido en Frankfurt-am-Main

Hace ya más de una semana que estoy visitando al ex-alumnni de Viva Buddy Bolden, Valentin Garvie. Vive en en Frankfurt desde que tomó el puesto de trompetista en el Ensemble Modern, un grupo enteramente dedicado al repertorio compuesto a partir del siglo XX, con especial dedicación a los nuevos compositores en el terreno académico. Valentín viene haciendo carrera en este campo de especialización, aunque a veces quisiera tocar algo con melodía. Las escasas veces que puede, trata de aprovechar invitaciones para tocar jazz, o música emparentada. Desde hace un tiempo logra tocar algunas fechas con el trío Sudestada, en base a música compuesta y compuesta por el pianista argentino Daniel Adoue. No había terminado de aposentarme en el departamento de Valentín que sonó el teléfono, con una llamada de Daniel que nos invitaba a la casa a comer empanadas. Ahí comenzó mi vinculación con la pequeña pero solidaria red de sudamericanos que se reunen a comer o a tocar. Conocía a varios más unos días después en un almerzo convocado con la excusa de celebrar el 25 de Mayo en la casa del sociólogo Guillermo Atlas, un melómano y amigo de los músicos locales. Ahí también estaba el contrabajista brasilenio Pedro Gadelha, y un personaje que es un especie de héroe musical local, que entre otras muchas cosas fué solista de la Radio de Frankfurt hasta hace muy poco. Se trata del proverbial saxofonista uruguayo "Yiye" Wilson de Oliveira. Luego de una comida pantagruélica, viajamos en el auto de un Wilson inagotable hasta la ciudad de Stuttgard. Wilson respondía a la invitación de otro uruguayo, el trombonista Eduardo Crespo (Telecataplum, -German Brass) que había arreglado una fecha para tocar dixieland en el Traditional Jazz Hall de aquella ciudad. Ahí fuimos recibidos por el clarinetista Charlie Höllering que reune un grupo de músicos que forman un equipo estilo Chicago-Condon, en este caso con el aporte de Crespo, de Oliveira, y en este caso, Valentín y el mio.
Fué raro ver como se iba llenando el local, donde se comenzó a tocar puntualísimamente a las 8 PM, durante tres extensas entradas, que duraron hasta pasada la medianoche. El público cumplía rigurosamente con el aplauso a cada solo, y todo parecía un cuadro que retrataba una imagen del pasado lejano.
La próxima aventura con Wilson nos llevó a la ciudad de Baden-Baden, donde debía dirigir la Frankfurt Jazz Big Band, en donde también participaría Valentín. Yo me dediqué a recorrer la antigua ciudad de baños termales mientras ensayaban, y luego de ligar una cena gratis con los músicos, me dispuse a ver el gig en el lujoso salón de espectáculos del Kurhaus Casino. Una sala decorada lujosamente, donde la gente se sentaba en mesas a la luz de las velas. En fin, otro postal irreal, donde se mezclaba el kitch alemán con el aspecto demasiado perfecto de un show de televisión. La música era demoledora, por supuesto, interpretada por profesionales provenientes de varias partes del sudoeste alemán. Wilson dirige con una cancha de difícil descripción, además de tomar sus instrumentos y soplar un vendaval cada vez que tiene un solo.
Continuara....

jueves, mayo 18, 2006

El reencuentro con la música de Mike Westbrook

En Marzo de 1974 el pianista y compositor Mike Westbrook y el multi-saxofonista John Surman viajaban a Suecia para responder a una invitación de la Stockholm Radio Jazz Group. Las obras a interpretar en vivo y grabar eran el Citadel, una composición inspirada en una idea extraída de la novela "Ciudadela" de Cronin, y Room 315. Esta última debía su título a una sala de ensayo de una escuela de bellas artes, donde Mike encontró un hermoso piano de cola, y donde se refugiaba mientras esperaba que su entonces novia, Kate Westbrook, saliera de su curso. El lead de la fila de trompetas era un joven músico argentino, llamado Américo Bellotto. (ver entradas anteriores de este blog).
Poco tiempo después del golpe de Marzo de 1976, nuestra familia, luego de un fallido intento de radicación en Brasil, se instalaba en Londres. Ni bien pude establecer alguna base de supervivencia laboral, comencé a relacionarme con la actividad musical del barrio de Walthamstow, donde nos tocó vivir por casi 8 años. El primer músico que conocí, el trompetista Chris Holmes (luego fué el primer maestro de trompeta de Valentín) , al enterarse que era argentino, no me preguntó por Maradona, sino por Américo Bellotto. El nombre me sonaba vagamente, pero en verdad no lo conocía. Chris sacó un LP de Américo de su colección y me lo mostró.
Recuerdo mi ecuentro con la música de Mike Westbrook. Me causó conmoción escuchar su obra The Cortege, involucraba una Big Band de solistas increíbles, y que combinaba solos y arreglos dentro de una estética francamente vanguardista, aunque la idea de un cortejo fúnebre se ilustraba con el tradicional himno Fly as a bird to the mountains que evocaba las raíces más profundas del jazz. También la integraba Kate, tocando fliscorno tenor, y teniendo a su cargo la parte vocal, sobre un texto de una naturaleza poética, que impregna todas las composiciones de Mike.
Poseer hoy una computadora con conexión banda ancha me permite volver a escuchar las transmisiones de la BBC 3- donde seguramente escuché aquella grabación de Westbrook. A sus 75 años, se hizo un programa especial en su homenaje, que motivó que le escribiera diciendo cuánto me había impresionado su música, y contándole mi amistad con Américo, que recordaba aquella tocada con él y Surman. Como buen inglés, no solo me contestó, sino que quiso mandarnos una copia en CD de aquella evocativa grabación con la orquesta de la radio Sueca.
¡Emoción indescriptible!

martes, abril 25, 2006

Jazz Attack (¿o Panic Attack?) en Radio Nacional

Algunas semanas atrás había recibido una invitación del pianista Ricardo Pereyra, a grabar en vivo un programa para la serie que produce el veterano César Parisi en distintas emisoras de LRA Radio Nacional. Para ello se conformó un combo bautizado Jazz Attack que además de Ricardo en piano, reunió también a Pablo Gonzalez (drs), a Juan Antonio Rodríguez (bass - ver la entrada anterior) y a Hernan Galeano (tnr. sax). Yo no conocía a Hernán, que resultó un músico muy seguro y fluído, con un gesto que lo emparenta con la nueva generación de jazzeros. De los otros tres tenía ya la experiencia de haber tocado antes, y como siempre, me impresionaron por su capacidad de brindar una estuctura confiable para improvisar, además de ser buenos solistas a su turno. Hacía falta, ya que en el ensayo apenas se pudieron mirar unos cuatro arreglos de Ricardo, y el programa resultó larguísimo, de más de una hora de duración. De modo que hubo que incluir una cantidad de standards "a la parrilla".
Entrar a los estudios de Radio Nacional, fué como una visita al túnel del tiempo. El edificio, que originalmente fué construído en 1934 en Maipú 555 para alojar a Radio el Mundo, es una mezcla de la arquitectura Art Decó, con un gesto monumentalista típico de el espíritu totalitario que rondaba por el país y el mundo en la antesala de la 2da. guerra mundial. Impresiona el gigantismo de las instalaciones, y sobre todo la enormidad del estudio auditorio. Todavía están los tubos de un órgano gigante incrustados en una pared, aunque su corazón, fué extirpado en algún momento, para dar lugar a una "pecera" técnica . Quedan algunos rastros de la existencia de una orquesta sinfónica, que alguna vez fué parte orgánica de la radio. (Otro reconocimiento que mi alma gorila debe hacerle a Perón). Ví al menos dos pianos de cola. El que utilizamos estaba afinado y en perfecto estado. La sensación de anacronismo se conjugaba bastante bien con nuestro repertorio, que salvo algunos temas de Ricardo, consistía en temas mainsteam que hubieran sido propalados como modernos en 1950.
Musicalmente, pese de mis habituales lagunas en situaciones de grabación y público, me pareció que logramos superar el objetivo, aunque hacia el final, ya mostraba señales inocultables de boxeador mareado.
Fué una sorpresa comprobar la vigencia de César Parisi. Tengo intenciones de dedicar un bloque futuro del blog a la cuestión de los difusores, organizadores o gestores diversos de jazz. Me da la impresión que siendo un fermento necesario para que el género tenga llegada al público, a menudo son vilipendiados injustamente. Veremos que se me ocurre.

domingo, abril 23, 2006

19-4-06 Talking Trío en Dickens.

Paseando por San Telmo, me impresiona la cantidad de arte musical subvaluado. Será que por ser tocado en la calle, se lo escuche con condescendencia, pero sin advertir la calidad que se ofrece por monedas. Me quedé casi una hora en la esquina de Defensa y Pasaje San Lorenzo, a un grupo de gypsy-swing llamado Cuerdas del Sur, donde toca el contrabajista heavy Juan Antonio Rodriguez. Hacían vibrar a los adoquines con un repertorio Reinhardt clásico, y con algunos tangos y milongas que harían las delicias de JR Morton. Pensar que localmente tenemos el privilegio de que alguna gente acude a locales para pagar por lo que tocamos en Mar del Plata. El miércoles pasado no hubo mucha gente en Dickens, pero la suficiente como para completar casi todas las mesas. Escucharon respetuosamente nuestros intentos, y además, pagaron. Me doy cuenta ahora de ese privilegio.
Hubo algunos estrenos, entre ellos un Caravan que propuso Sergio Mileo, y que quizás por honor a su compositor Juan Tizol, me animé a balbucear en el trombón. También tuvimos el gesto temerario de tocar una de las Invenciones de J.S Bach, en una versión que condensaba en una, las dos voces de el cuarto de su célebre serie. Para un trompetista, se asemeja a un ejercicio del Arban de nivel avanzado, y tenía serias dudas de poder tocarlo. En la repetición empezé a perder pié, pero mediante el recurso de comerme unas cuatro o seis corcheas, logré llegar al final. ¡Creo que en la calle hubieramos recogido algunos centavos!

lunes, abril 17, 2006

Visita de Néstor Astarita y su trío.

Como una especie de coda al festival de Abril tuvimos la presencia este fin de semana a Néstor Astarita y su trío. Actuaron en el curioso Hotel de Punta Mogotes que fuera objeto de una entrada anterior de este blog. Pese a los intentos de promocionar el gig, los únicos beneficiarios de sus actuaciones fuimos un grupo de músicos marplatenses, que concurrimos al lugar los tres días que actuaron, participando en jams luego de su set. Lo acompañaron dos jóvenes talentosos: el contrabajista Gerardo De Mónaco, que provée una excelente base armónica, a la vez de un apoyo rítmico muy enérgico y participativo. En piano, guitarra y voz conocimos a Mariel Barreña, un verdadero descubrimiento de Néstor. Debido a su participación en la Banda Hermética de La Plata, tiene experiencia en el repertorio de bossa, canta con un gesto sobrio y afinado, y su touch y voicing en el piano revela una formación clásica que contribuye a que el sound del trío sea realmente bello.
Néstor Astarita es un notable gladiador del jazz, cuyo nombre me es familiar desde joven, cuando lo leía en las viejas revistas de jazz que devoraba cuando recién comenzaba mis primeros pininos musicales. De su iniciación en los míticos The Georgians hasta hoy, ha transitado por todas las etapas del género, hasta adquirir un estilo que es contemporáneo, pero sin perder el swing que a veces es escaso en los bateristas de la nueva generación. Fué una gran satisfacción conocerlo personalmente, pues su nombre tiene un valor icónico, al persistir incansablemente en la promoción y producción de espectáculos de jazz. Tuve una sola oportunidad de verlo en el pasado. Fué probablemente a fines de la década del 80, cuando fuimos con Valentín (que no tendría más de 15 años) a verlo en el auditorio del Centro Cultural Recoleta. Allí también tuvimos la suerte de escuchar al maravilloso trompetista Rubén Barbieri, y recuerdo como nos fuimos maravillados por lo que escuchamos aquella noche.
Sólo lamento que Valentín se lo perdiera esta vez...¡sólo se lo puedo contar cuando hablemos por teléfono!

viernes, abril 14, 2006

Jazz en Abril 2006

La masividad de acontecimientos que se sumaron estos días vuelve agobiante la tarea de actualizar este blog. Pasaron tantas cosas durante el festival el 7, 8 y 9 de Abril que me veo obligado a hacer un somero comentario de sólo algunas de las cosas que me impactaron. Creo que hay que destacar las actuaciones de Swing 4, un grupo de jazz fusión de Costa Rica, que dentro de su estilo particular descollaron como un grupo de virtuosos. El set en dúo de Manolo Fraga y Alfredo Remus fué una joya de interpretación jazzera, y el catalán Ximo Tebar aportó un set pleno de energía, junto a la cantante Ester Andujar. Otros grupo aportaron cosas buenas, pero tampoco las pude ver todas. El patriarca Mingo Martino estuvo presente, como así también Enrique Varela. Es que la variedad de oferta en el Teatro Auditorium y luego en la confitería Orión, superó mi capacidad de asimilación. Pero lo que me cautivó en particular fué la charla que dió sobre su lejana reunión con Cortázar en presencia del Gato Baribieri y otros, el periodista Nano Herrera. Estaba basada en una grabación del encuentro que Nano supo conservar durante años. Para el que supo escuchar, hubo perlas en los comentarios que se aplican no solo al jazz, sino a la actividad creativa en general. Éscuché todo con bastante conmoción, y además advertí sentado al lado mío a Manolo Juarez. Charlando un poco con él, descubrí a un personaje insólito, aparte de su imagen pública de referente cultural que prestigió al festival con su asistencia.

martes, marzo 07, 2006

La conexión San Telmo - Punta Mogotes

A veces suceden cosas insólitas, como lo que se vivió aquí el viernes 3, el sábado 4 y el domingo 5 de Marzo.
Hemos conocido al Sr. Carlos Alsina. Hijo de músicos notables, sus raíces familiares parecieran condenarlo a ser amigo y admirador de algunos de los mejores músicos de jazz y de tango de la Argentina. Me pregunto si esto no conspira contra el éxito de sus emprendimientos comerciales, que consisten en ser dueño del restaurante Bellisimo (México 802 -San Telmo -Cap.Fed.) y de el hotel Costa Mogotes (Av, Martinez de Hoz 2401 - Pta. Mogotes - Mar del Plata). Cuando nos reunimos con él la semana pasada, nos contó que había invitado a varios de ellos a su hotel a pasar una semana de vacaciones. En lista que había armado de invitados figuraban algunos de los nombres más aquilatados del jazz Argentino. Muchos no pudieron concurrir a causa de sus múltiples compromisos profesionales, pero los que sí aceptaron conformaron un grupo fenómeno, cuya presencia fué un regalo para los que tuvimos la suerte de enterarnos de sus presencias. Se produjo una mezcla de presentaciones y de jam session durante esos tres días, con la intervención de tanta gente que sería tedioso mencionarlos a todos. Pero creo que bastaría con destacar lo que para mí fué lo más impactante, la reunión en un trío espontáneo de Alfredo Remus, Néstor Astarita, y Américo Bellotto.
La falta de instrumento armónico (pno. o gtr) siempre crea una atmósfera vanguardista, pero lo cierto fué que pocas veces he podido apreciar en vivo algo que sonara más contemporáneo. Cuando en alguna vuelta azarosa de la improvisación surgía algún tema reconocible, fueron los antiguos St. Louis Blues, Sweet Georgia Brown, u otros clásicos como In a Mellowtone, los que se hicieron escuchar como campanadas de catedral. Mi conclusión es que estos músicos pudieron poner en juego sus años de vida y experiencia con el jazz. Eso se gana en la compañía de los grandes, con mil noches como la del viernes 3. Un lenguaje que no se aprende en los manuales de la Berklee, ni viene escrito en los Real Books. Me apenó que no lo pudieran apreciar la mayoría de los músicos marplatenses jóvenes que están tocando hoy en nuestra ciudad a pesar que el rumor del evento había corrido ampliamente en esos círculos.
Las demás noches albergaron la participación de cantantes como Laura Hatton, y Ayelén De Raco, junto a sus músicos, entre los que se destacaron Jorge Gorosito, un guitarrista excelente que hemos conocido hace años por su participación en Jazz en Abril.
Un párrafo aparte merece el Sábado 4, pero no por lo sucedido en Punta Mogotes. Ocurre que cumplía 60 años mi amigo Jorge Velazco, la edad en que uno debiera volverse venerable. Jorge es además un gran difusor desde su programa de radio Niebla Púrpura (Clásica/Jazz) que conduce desde hace años junto a Vicente Grondona. Me pareció que el evento merecía ser celebrado con jazz, para lo cual reuní a tres buenos locales, Eduardo Palomo (pno.), Nicolás Passetti (bass) y Javier Puyol (drs). Yo aportaba mi "trompeta amiga" como lo designan los hijos de Eduardo Palomo. No habíamos comenzado todavía, cuando a las 23.30hs suena el timbre, y apareció el ubicuo Américo Bellotto. Y bien, lo que iba a ser un prolijito set de Jazz Nerd, se convirtió en una fiesta en la que Américo deslumbró, pero con la delicadeza de un buen compañero. Otro regalo inolvidable.

miércoles, marzo 01, 2006

El cumpleaños de Pablo

Pablo Fronzi cumplió 81 años el 27/02/06. Lo celebramos el domingo, o sea un día antes, con una reunión vespertina de amigos que reconocen en Pablo un personaje que acompañó la aventura de nuestro movimiento desde su resurgimiento a principios de los '70.
Mi propia relación con él tiene mucha historia. Su presencia era conspicua en un tiempo en que alguien raro todavía se distinguía en Mar del Plata, y su look provocaba intriga cuando no era la moda lucir una cabeza totalmente pelada. Luego recuerdo haberlo visto en la línea de cornos de la banda municipal. Supe que eso fué en virtud de su amistad con el entonces director de la banda, y que por un tiempo fué mi profesor de trompeta Antonio Galiana. En los tiempos en que nos reuníamos para iniciar la Criolla Jazz Band, (en 1975?) se planteó el eterno problema de las bandas de jazz tradicional: ¿Quién toca la tuba?- Quizás porque por ese entonces él se aparecía como espectador en las tocadas y los ensayos, las miradas se posaron sobre él. Además Pablo era un comerciante exitoso que que tenía amplios recursos a su disposición. Casi sin darle tiempo a pensar se incició la búsqueda de un istrumento. Apareció en la forma de una antigua tuba de caballería, con un cierto parecido al corno francés al se lo asociaba en algún momento, y que proveía un digno marco circular por donde introducir su notoria testuz.
En su juventud había iniciado estudios de trompeta, de modo que estaba familiarizado con la mecánica del brass. Además, en sus tiempos de porteño, había vivido la gran época de las confiterías musicales de Bs.As. Como concurrente, conoció a las grandes figuras de esa época, cuando los músicos trabajaban todo el día comenzando con las radios, luego en las confiterías y finalmente en los cabarets. La época en que un músico ganaba más que un médico.
De modo que nuestro amigo se vió involucrado en el mundo fetichista del jazz, que se consolidó en el mítico Canotier de la calle Colón, y que hoy en día sigue su marcha.
A las 19hs del domingo pasado, convergían en Vieja Viola, varios de sus muchos amigos con sus instrumentos. El primero en llegar fué Laci Trakal, pero sobre sus talones llegaron Ferio Espinosa, Jorge Costagliola, Juan Carlos Jáuregui, Raúl Arrosio, Aldo Roldán, Sergio Calvé, Andrés Páez, y quien fuera el mentor de el boliche Canotier Luis Bauzá. Cuando llegué con la torta, también había llegado el pianista platense Alberto Guglielmino con un grupo de amigos. Además el lugar se fué poblando con gente que de un modo u otro se habían enterado del evento, y vivimos una nochecita mágica, donde todos tocamos en banda improvisada. Luego, con la espontaneidad de las reuniones con duendes, se armó un trío de banjos, y finalmente aparecieron dos cantores de tangos acompañados magistralmente por Guglielmino. El piano de Vieja Viola está muy desafinado, pero me llamó la atención como eso no impide que un buen instrumentista pudiera extraer música buenísima.
En fin, una noche para recordar, y para agradecer a la música que nos dió tanto.

viernes, febrero 17, 2006

La experiencia piñatera

¿Que es una banda piñatera?
Dícese de un conjunto de jazz que suele armarse para responder a alguna demanda comercial o social, a cambio de renumeración. Puede ser una promoción, una inauguración o un evento cualquiera donde la música cumple una función decorativa, publicitaria o funcional. Suelen ser solicitadas cuando algún organizador de eventos piensa que vendría bien algo ruidoso, y que tenga un toque de época, algo que recuerde a los años locos, o algún pasado genérico por el estilo. Las hay de dos clases, las permanentes o las fortuitas.
Las permanentes funcionan como pequeñas empresas, en general regenteadas por un músico en funciones de organizador. Son contratadas con anticipación, y proveen el servicio en forma sistemática y previsible, y sus componentes suelen ser más estables, aunque reemplazables en función de horarios, otros compromisos. Suelen ser extraídos del campo profesional.
Las fortuitas se arman más espontáneamente, generalmente de apuro, y a veces sus integrantes pueden ser amateurs idóneos, reclutados entre las distintas bandas en actividad.
Su repertorio suele componerse de los temas clásicos del jazz temprano, piezas icónicas como El Paso del Tigre, o Rata Paseandera, a los que se agregan los híbridos Moritat, o Hello Dolly. Son tocados sin ensayo y sin partitura, dado que componen una lista de temas conocidos por cualquier músico del genero. Pero se ejecutan sin preocupaciónes estiísticas. Quizás tendrán una pátina dixieland, empiezan y terminan de acuerdo a clichés. El consenso indicaría que estos grupos representan un cierto grado de rebajamiento del estilo, y que su orientación mercantil prevalece sobre la nobleza del arte.
Veamos de cerca el término piñatera. Nos remite a la expresión "La banda de Piñataro" que evoca una banda aldeana de bronces, liderada por algún popular dirigente italiano. También tendríamos la palabra puñetero, referencia inequívoca a una descarga egocéntrica, rápida, y fácil.
Pero he de hablar en defensa de las denigradas Bandas Piñateras. En principio hay que admitir que no cualquiera puede tocar en ellas. Hay que conocer ese repertorio particular, y saber improvisar con facilidad, para poder rellenar varios coros con música que parezca convincente. El que los organiza tiene que tener a su disposición una agenda nutrida con los nombres de los contados ejecutantes que reúnen esas cualidades.
La semana pasado me ví llamado a integrar dos de esas bandas. Una se conformó para tocar en la inauguración de una muestra en el foyer del hoy inactivo Hotel Provincial. Justo me estaba visitando mi hijo Valentín, que empuñó el trombón, el instrumento que dejó de tocar hace diez años para cumplir con un deber filial con un poco de humor y resignación. Con apenas unas horas de aviso, convergieron al lugar del gig Sergio Calvé (banjo) Ferio Espinosa (str.bass) y Leo Caldera, que re-inauguró el piano Steinway que tenemos los marplatenses abandonado en el Provincial. Es un noble instrumento que aún soporta ser afinado, tiene sus marfiles en buenas condiciones, aunque ha perdido sus pedales por algún motivo.
Debo confesar que me divertí enormemente, volviendo a compartir música en forma informal con Valentín y los demás, y viviendo esa espontaneidad que permiten los códigos compartidos.
Apenas unos días después, un llamado urgente de Ferio, nos llamó a cubrir un bache para una "Noche de Paella" en un restaurante playero. Fuimos prácticamente los mismos. Esta vez no estaba Valentín, ni el Steinway, pero apareció Fernando Romeo con un teclado, y volvimos a repetir la experiencia, entreteniendo maduros bailarines, y hasta cumpliendo pedidos.
¡Que siempre haya piñateras!

lunes, febrero 13, 2006

El CD de Mar del Plata Jazz Ensamble

Hace unos días logré que me entregaran una copia del CD de M d P Jazz Ensamble que, finalmente han podido editar luego de 30 años de actividad. LLevar adelante con tanta consistencia un proyecto parece que produjera la paradoja de que las dificultades y emociones de hacer música se convirtieran en una trivialidad cotidiana. Pero por fin los amigos de Ensamble se pusieron a mirar un poco el camino recorrido y produjeron este documento que recorre toda una extensión del movimiento marplatense. Lo que me impactó al escucharlo fué la energía que tenía la banda promediando los setenta, a poco tiempo de su creación. Las tomas hechas en el famoso reducto Canotier, grabaciones hechas gracias a la previsión de su bohemio dueño Luis Bauzá, impactan por su fuerza y convicción.
Los setenta y pico fueron años de mucho sectarismo en nuestro país, de todo orden. Lo que me impacta hoy qué poco pude escuchar de ellos cuando compartímos los mismos escenarios. A nivel musical el dogmatismo oponía, por ejemplo, el jazz de New Orleans al Dixieland. Ni hablemos de Jazz Moderno, otra tribu que en aquel momento no tenía toldos en la comarca. Para unos, los otros eran malos músicos, primitivistas. En sentido inverso, sus opuestos eran grasas, ordinarios, vulgares.
El tiempo nos fué entrecruzando, y poco a poco aprendimos a tener en cuenta las otras estéticas posibles, aún cuando algunos teníamos afinidad por algún estilo en particular.
El tiempo fué modificando el sound de Jazz Ensamble, en particular cuando Eduardo Martinez deja a un lado su clarinete hot para pasar al piano. Luego, con la incorporación del Negro Salinas en saxo tenor, aportando su experiencia de hiper-profesional ,el grupo va extendiéndose como un río de llanura en el amplio estuario del jazz mainstream.
Hoy permanece sosteniendo aquel gesto del clascisimo en jazz, habiendo adquirido la rotundez y la estabilidad de la madurez.
¡Les recomiendo el CD!

lunes, enero 23, 2006

2do Festival "Jazz en Miramar"

Miramar presenta una fisonomía muy peculiar en verano. En un día gris e invernal parece una ciudad fantasma de soledad y cemento. Pero en verano, se puebla con un público descontraído, que camina relajadamente por su paseo peatonal y calles flanqueadas por frondosos árboles. Abundan las bicicletas, y aunque también se aglomeran los automotores, hay abundantes lugares y modos de estacionar en sus amplias diagonales. Ciudad conceptual, que reproduce la racionalidad del urbanismo de Dardo Rocha, todo surge de una plaza central, lugar donde se erigió el escenario de su festival de Jazz. Su impulsor Ricardo Pucci, debió remontar las consabidas dificultades para poder concretar ésta, la segunda edición del festival. Esta vez, quiso combinar el aporte de músicos de Mar del Plata, con otros de la Capital. El precio por ocupar la plaza pública se evidenciaba en la presencia de al menos tres escenarios simultáneos. Dos de ellos en plena actividad sonora. En consecuencia, el jazz debía competir en decibeles con dos fuentes de nuestra música folklórica. Situación paradójica y en cierto sentido anacrónica, ya que el futuro apunta a una co-ordinación de ambas tradiciones, no una lucha antagónica. De todos modos la música pudo realizarse sin mayores inconvenientes, una vez incorporado al oído el fondo bullicioso del entorno. Un primer set contó con el dúo de Ari Sender (Arafán II) y Sergio Mileo. De modo que el festival arrancó con la energía propiciatoria de la percusión milenaria de África, junto con el torrente de latino-américa. Se sumó la bailarína M. Nascimento, que agregó un ingrediente de swing y movimiento realmente bello al set. Fué una noche muy especial para Sergio Mileo, puesto que siguió en escena para el set de nuestro Talking Trio, para luego reaparecer como invitado de Ricardo Nolé hacia el final del espectáculo. Jorge Armani ocupó la escena después de nosotros, reteniendo a Alfredo Facciollo, y sumando a Daniel Hoyos. Tuve que ausentarme un rato del lugar, pero pude seguir el evento por la radio de mi auto, ya que lo transmitía una FM local. Cuando regresé estaba en pleno funcionamiento la máquina infernal de Ricardo Nolé al piano junto a Ernesto Zeppa (drs.) y nuestro Alejandro Herrera (e-bass).
El nivel de estos músicos es de una dimensión tal, que me dejó un tanto apabullado, y me retiré un poco meditabundo, pensando en mi triste destino de músico aldeano. Reflexión neurótica, sin duda, por suerte, al tiempo volví a sentirme feliz por poder compartir un escenario con músicos de semejante talla.

jueves, enero 19, 2006

Vacaciones


La imagen testimonia el encuentro en vacaciones con el trompetista virtuoso Américo Bellotto, quien generosamente me invitó a compartir unos días en un departamento en el Valle de Las Leñas. Quedó demostrado que además de ser gran músico, es experto jugador de monopoly, buen cocinero, curandero exitoso y buen anfittrión.

Un poco más sobre Aníbal y otras ausencias.

(Aclaración: Esta entrada volvió a circular en Abril/Mayo del 2023 gracias a un posteo en Facebook de Carlos Schettino que lo rescató. Lo que relato a continuación correspondería aproximadamente al año 1962. Observé que contenía algunos errores y datos que requerían actualización, cosa que hice en los comentarios de Facebook. Hoy (10/5/2023) lo voy a editar corrigiendo y agregando datos)

 A propósito de el fallecimiento de Aníbal Betinotti, seguí rumiando acerca de recuerdos tempranos que datan de cuando tenía 16 años y recién me acercaba a la música. Quizás haya experiencias que sellan un destino. Me acordaba de aquellos poquitos ensayos que presencié de pibe en una casa cerca de la estación Florida, de una banda que en aquel tiempo se llamaba “Los Santos Lugares Stompers”. La casa era la de los padres de Alejandro Winkler (†), un adorable personaje que luego siguió activo en la Eureka Jazz Band,  y lugo en la  Delta JB. Como tubista poseía un  envidiable sentido rítmico. En aquel momento estaba tocando corneta, y en mi recuerdo quedó impreso la imagen visible y sonora de una reencarnación de Ed Allen. Aquel día llegué ahí de la mano de Dicky Canci(†) , que me había abordado espontáneamente en la estación Quilmes al verme parado parado ahí con un estuche de trompeta. Luego de un largo viaje en tren al norte, me encontré en medio de aquel ensayo que selló mi relación con la música. Ahí estaba Anibal, que tocaba con una aparente solvencia que me hacía pensar que era un Menuhin del banjo. El ensayo era comandado con una energía proverbial desde el piano por Carlos Borsalino(†) . Nunca podré olvidar la imagen de este joven líder que tocaba con la cabeza girada hacia la banda, y se acompañaba con ambos pies en rítmico unísono. Los otros dioses olímpicos que desplegaban su artes prodigiosas en aquella escena eran Saúl Lottemberg (†) en tuba, y Horacio Schere (†) en clarinete y saxo soprano. En realidad el clarinetista que se destacaba era un delgado y sinuoso muchacho, Gustavo Meilij.  de quien sólo supe que al tiempo dejó de tocar y ejercía la abogacía en una ciudad del litoral.. Escucharlo aquella vez fue hacerme estallar en la cara el impacto de Johnny Dodds resucitado en S.O.L blues, mucho antes de haber podido escuchar alguna grabación de los Hot 7. Otro músico que participaba de los ensayos de los Santos Lugares JB era el trombonista Sergio Tamburri(†) que luego compartió la fundación de la Porteña JB. (Gracias a un comentario que me hizo en este mismo posteo en 2006 pude hacer las correcciones con las que modifiqué este texto). 
Al poco tiempo mi joven almita perpleja luchaba con la paradoja de que Borsalino, que había pasado a crear la Eureka Jazz Band, se moría de leucemia. Vuelvo a mis preguntas sobre el limbo, y pienso que a lo mejor mucho de lo que esos muchachos hicieron, encontró alguna continuidad en algunos de mis proyectos. Ofrendo mi agradecimiento hacia todos ellos, y quisiera ser optimista, y pensar que algo de lo que hago hoy pasará a fluir en otros corrientes. Quien sabe.

miércoles, diciembre 28, 2005

Pregunta sobre existencia del Limbo.

¿Donde van todas las biromes que se pierden? Es una pregunta que insiste en mi vida, aunque me doy cuenta que habría que ampliar la pregunta. Después de todo, ¿qué se pierde con una birome? Algún dinerillo quizás, pero es un objeto inerte, que simplemente reposa en su escondrijo, sin alterar ni alterarse. Quizás hay alguna letra que se lleven consigo, algún texto, anotación. Pero, después de todo, un siempre consigue otra birome de reemplazo, por vía de kiosko, o préstamo. El limbo contiene otras cosas que albergan potencialidades más complejas. ¿Qué pasa con nuestros hijos no nacidos? ¿Con nuestros espermatozoides malogrados?, y fundamentalmente, ¿con las bandas que no pudieron ser?
Una vez me encontré diciendo frente al público, que siempre había que pensar que cuando actúa un conjunto en un escenario, por malo que sea, se está produciendo un pequeño milagro. Puede que no dure más allá que ese instante. Ocurre que desaparecen aún cuando las animan ideas creativas poderosas, o proyectos compartidos por todos. Lo que se hizo se recuerda con nostalgia, tristeza, y se lo trata de elaborar. Pero lo que duele más es lo que no pudo ser, lo que podría haber sido. No ha de ser muy distinto a cuando se muere alguien joven. O peor aún, cuando desaparece algo antes de que operara sobre ella el azar y el devenir. Algunos se entretienen pensando qué sería si Bix o Brownie hubieran vivido más años, si Parker pudiera juntarse otra vez con Gillespie, u otros dream-team de gigantes que nunca tocaron juntos. No es un ejercicio que me interese mucho. A lo mejor, de haber sucedido, darían resultados obvios, pero decepcionantes. Es lo insólito de juntar piezas disímiles, aún desparejas, lo que a veces produce un acontecimiento. Pero bueno, demasiadas veces los proyectos que generamos en la perisferia, en la aldea, apenas insinúan su promesa, estallan, y desaparecen.
El 23 de Diciembre falleció el banjista Aníbal Betinotti. Me pidió tantas veces que tocáramos juntos. Salvo alguna jam furtiva, eso nunca sucedió. Creo que nunca pensé que podríamos haber hecho juntos. A lo mejor me faltó imaginación.

martes, diciembre 20, 2005

17-12-05 JRT en la inauguración del nuevo Teatro Guemes

Lo que alguna vez fué La Subasta, fué re-inaugurado el sábado pasado como Teatro Guemes. Ferio nos convocó un día antes a actuar en la inauguración. No es usual que participemos de eventos de alta farándula, pero ahí estábamos, plantados en un extremo del escenario, tocando lo que fué interpretado como música incidental. Ferio no tenía micrófono para aleccionar al público, y en general era obvio que constituímos un detalle más decorativo que otra cosa. Mientras tocábamos la gente ingresaba a la sala, se saludaba, conversaba etc. El resultado fué que nos pusimos bastante nerviosos, y en lugar de estar aprovechar la naturaleza poco comprometida de la situación, nos esforzábamos por ser escuchados, y en consecuencia tocamos bastante mal. Eso sí, hubo una gratificación económica por nuestra actuación, de modo que al menos nos fuimos con la satisfacción de llevar el pan para nuestros pobres hogares.
Se trata de un espacio que dejó de tener aquel formato adaptado al modelo café concert, con mesas en dos niveles y gradas laterales. Ahora tiene la estructura tradicional de un teatro, con butacas para 600 personas. No deja de dar cierta nostalgia el cambio, puesto que era un lugar especialmente adecuado para espectáculos musicales de buen nivel. Ahora pareciera adoptar un perfil más teatral, pero ige le deseamos éxito a sus actuales dueños, Pablo Perez Iglesias, y el productor capitalino Javier Faroni...pero que no se olviden de los músicos.

miércoles, diciembre 14, 2005

1er.Festival Jazz en la Villa -(Villa Gesell) 9-12-05 al 11-12-05

Se tarda algo menos de una hora y media para llegar en auto a Villa Gesell desde Mar del Plata. Teníamos especial interés en participar en la experiencia inaugural de un festival de jazz allí, y teníamos curiosidad por las características que iba a asumir.
Estaba anunciado que Nano Herrera daba una conferencia el viernes 9 , que varios conjuntos actuaban el sábado 10, y que se cerraba con otra charla de Nano relatando su encuentro con Julio Cortázar el domingo 11. Nuevos compromisos laborales de nuestro banjista, Andrés, y otras limitaciones , nos impusieron salir recién el 9/12 a la tarde. Cargamos todo en el Citroen, ¡contrabajo y todo!...y partimos al "pomeriggio" del sábado.
Llegamos temprano al Anfiteatro del Pinar, donde alguna vez habíamos actuado con la histórica Viva Buddy Bolden. Se trata de un hermoso escenario al aire libre, complementado por instalaciones de alojamiento, usado generalmente por grupos corales. Con mucho tiempo nos fuimos ubicando y haciendo una breve prueba de sonido bajo la supervisión del sonidista Roberto Farinola y su socio., mientras se instalaban los equipos de grabación del canal de cable local Gesalel . El recital comenzó con el crepúsculo de un día soleado pero frío. No precisamente alentador para el público, que tímidamente se fué acercando al anfiteatro. El perfil musical del festival marcó una tendencia al jazz avanzado, ejecutado por músicos jóvenes y muy talentosos. Fué sorprendente tomar contacto con gente que está produciendo jazz de muy buen nivel, pero que son desconocidos por quienes sólo contamos con la información de una columna de La Nación.
El Dúo Fernández-Domenicucci arrancó con un repertorio de tono delicado e intimista, y de bella sonoridad. Fueron sucedidos por el Trío Karaboo, cuya nota más dinstictiva fué su originalidad. Tienen una estética peculiar que se refleja tanto por su imagen en el escenario como por su sound peculiar, y composición intrigante. Todo clima de sutileza fué destrozado por la aparición de nuestro JRT. Con nuestro habitual despliegue demagógico azuzamos el aplauso de los ingenuos. Nuestro entretenimiento al menos retuvo el público un poco más, ya agredido por el frío de una noche bella pero gélida. Luego aparecieron en escena los músicos del cuarteto Viejo Cactus liderados por el contrabajista Carlos Alvarez. Hicieron un set que recogió el desafío de la vanguardia, y quien escribe este relato se moría de envidia por no poder sumarse a la cautivante improvisación colectiva de proponía este grupo. La noche se cerró ante los más resilientes del publico con la actuación de la cantante Flo Graselli y sus músicos, que cerraron el evento dignamente con standards tocados de un modo clásico y convincente.
En resumen, buena música, buena técnica, organización y felicidad.
Hubo algunas características notables que quizás anuncien sucesos futuros:
a) Más saxofonistas mujeres que varones.
b) Más contrabajos que bajos eléctricos.
c) Los baterístas se sonreían al tocar.
José Luis Stramigioli (Gesalel) y Marcelo Di Luciano (librería El Ventanal), fueron los que lucharon por la realización de este encuentro, y les corresponde el honor de haber abierto un evento que pude ser central en el calendario de festivales. Deben de haber sufrido por muchas cosas, pero su actitud temeraria alcanzó su cenit con la realización de un asado final, donde entre otros glotones, hubo que alimentar a Nano Herrera.
Huimos temprano al día siguiente. El sol de la madrugada acariciaba las dunas. Cuando salíamos a la ruta, dejebamos una Villa Gesell que reposaba pensativa. Sabemos que allí se organizan muchas cosas para atraer el movimiento turístico. Esperemos que el jazz se pueda sumar definitivamente a su caja de recursos.