Apertura de la Jam de Creeptown - 30 de Septiembre-
Eduardo Palomo (pno) Julián Maliandi (gtr) Nico Pasetti (ctrb) Andrés Dellacasa (drs) E. Garvie (trp)
Como corresponsal de este blog, me vi obligado a asistir a la presentación de un grupo integrado por los mencionados más arriba, como apertura de la jam session semanal de ese local llamado Creeptown. Ahora, yo pregunto, ¿sabrán los dueños de lugar lo que significa la palabra "Creep"?
Bien, se lo utiliza para designar sujetos que son despreciables, arrastrados al modo de bichos asquerosos, como reptiles o insectos. Y bueno, efectivamente me encontré con un lugar poblado cual ciudadela de "Creeps". Los peores exponentes del género eran los músicos.
¡Que puedo decir! Para empezar, debería haber una ley que prohíba la asistencia de menores a estos lugares. Digo, porque el baterista debería estar durmiendo a esa hora, para poder ir al día siguiente a la escuela a aprender materias básicas como Lenguaje, en vez de estar tocando la batería.
El contrabajista también, a lo mejor zafa porque tendrá uno de esos documentos truchos que usan para ir a los boliches. De todos modos nunca voy a entender para qué usan un instrumento tan grande para tocar cosas insignificantes. Los ves ahí, con cara de de perro culeando y haciendo fuerza, y música....bah, algo que se escuche digo, ¡nada!.
El guitarrista se la pasó arreglando su instrumento. Ahora, ¿para qué vienen a tocar si no tienen el instrumento en condiciones?- ¿Eso es una actitud profesional?
El que parecía más seriecito era el pianista (aunque estaba bastante mal afeitado). En fin, dije, bueno, ahí voy a escuchar alguna canción, alguna cosa reconocible, un rockito ¡algo! -Pero no, ninguna otra cosa que un picu-picu constante de eso que se escucha de las bandas de jazz aburrido.
Pero el más patético, lejos, era el trompetista. Un viejo choto que tocaba como el orto. Otro que ponía cara de hacer fuerza como si estuviera defecando, sólo para que le salgan unos cuá-cuá, que parecía el lamento de un orco herido.
Las minitas....bien. Bueno, cuando ya estaba harto de perder el tiempo, traté de ver si podía enganchar a alguna de las pendejas....pero ni bola. No las culpo por estar charlando todo el tiempo con sus amigas y amigotes. Total, para lo que había que escuchar!.
Después subieron a tocar algunos que parecian tocar un poco mejor, por yo ya estaba podrido...así que me fui a dormir.
Hasta la próxima, amigos.