lunes, julio 29, 2013

Contusión : Una lesión profunda que no presenta signos exteriores.

Teatro el Séptimo Fuego -28-07-13 -Contusión-Obra teatral escrita y dirigida por Carla Maliandi- Actuación de Anahí Pankonin -Julián Calviño y Eduardo Iacono- Música original compuesta por Julian Maliandi (gtr) y ejecutado en vivo junto a Fabio Maliandi (flt) y Martin DeLassaletta (dbl bass).

Vuele mi empeño, mi esperanza vuele...
La vida mía debió ser horrible
Debió ser una arteria incontenible
y apenas es cicatriz que apenas duele.

El último verso del poema "Frente al Mar" de Alfonsina Storni resume la situación de una sociedad que no puede saldar lo inenarrable de su historia. Que sacrificó una generación de jóvenes que como en el poema, miraban el mar e intentando estar a su medida.  Quedaron quienes todavía no pueden desentrañar los efectos de la catástrofe. Un colectivo frágil e inseguro se dirige al mar...síntoma de lo inacabado y fallido. (Experiencia que todos los marplatenses conocemos demasiado bien). Pasajeros que o bien no protestan, o se enardecen en una queja impotente. El horror no puede ser mirado de frente, se lo intenta contemplar de soslayo..aún negar...el legado de la historia no puede ser retomado sino en fragmentos, en pequeños rasgos o rastros testimoniales.
La obra de Carla Maliandi podría entenderse como uno de nuestros intentos por atender esa cicatriz que apenas duele, pero que responde a un golpe tremendo a nuestras aspiraciones e ideales. Tiene el poder de transportarnos a esa noche de dudas, reproches y ambigüedades. Lo hace mediante diálogos sencillos, un lenguaje franco y poco afectado, pero que no dispensa al espectador de intentar procesar la escena. Labor que justifica la existencia del verdadero teatro...
La música introduce la acción con una melodía persuasiva que pareciera impulsarnos al viaje. Es la misma que, luego del interregno dramático puntuado por pequeños toques y fragmentos improvisados, acompaña el movimiento de salida que nos devuelve a la cotidianidad, a la existencia tolerable pero adormecida. 

jueves, julio 11, 2013

Exhibición fotográfica festival ICM en Espacio Bua

Hola....soy Garmendia. Me tomé una larga licencia, pero aquí estoy nuevamente para comentar la escena marplatense de jazz. Resulta que se hizo una exhibición de fotos del  festival de ICM realizado en 2012.
Ahí decía que las fotos las habían sacado un tal Nicolas Santiñaque y otro de nombre Pancho Gidoni.
Para empezar diría que tardaron un rato en sacar a relucir las fotos, pero bueno, ahí estaban. Lástima que en blanco y negro...hoy en día hay buena fotografía en colores muy buena...hasta mi celular saca fotos en color. En fin, las estuve mirando un rato. Algunas están buenas pero algunas no las entiendo, como por ejemplo la del piano o el del saxofón que están solas, sin intérprete. Que se yo, creo que un instrumento va  con un músico ¿no?. Por ejemplo, había al frente y a la derecha, como presidiendo la exposición, una imagen realmente impresionante. Era de un trompetista cuya expresión concentrada mostraba no solo la excelencia de su música, sino la luz que irradiaba su ser fulgurante. Seguramente el fotógrafo lo retrató cuando estaría expresándose con emoción,  construyendo una frase milagrosamente formulada, o un sobreagudo atronador.  Luego de permanecer magnetizado por la personalidad de ese interprete, me fui al hall donde me serví todas las veces que pude de los vasos de vino, y de los sandwiches de miga, que estaban re-buenos. Creyendo que nadie lo veía, observé cuando un sujeto que apodaban "Barto" se metía varios sandwichitos en el bolsillo de su camperón. 
También pasaban música...pero aquí hay otra cosa que no entiendo de esta gente. Usaban un tocadiscos viejos donde pasaban unos viejos LP. Cuando les pregunté porque usaban esa antigüedad a uno de los personajes que parecía como organizador me contestó "No hay nada mejor que los vinilos, loco". La verdad es que él no me pareció muy cuerdo. 
Cuando me estaba por ir vi que iban a tocar un poco de música. Eran un guitarrista llamado Sebastián Del Hoyo, y un saxofonista de nombre Juan Manuel Martinez.  El guitarrista tocaba bastante bien, pero yo le diría que le meta un poco más de ritmo a la cosa, algo que sirva más para bailar. El del saxo también andaba bien, pero tocó un solo tema y se fue...no sé si se enojó o algo. 
En fin, no estuvo mal. A la salida aproveché para tomarme unos vinitos más.

viernes, julio 05, 2013

Rafael Morelli R.I.P

Ayer tuve noticias del fallecimiento el día miércoles del Mtro. Rafael Morelli. Trompetista de gran calidad, actuó en los niveles más calificados del género sinfónico, destacándose en distinas expresiones de la música clásica. Se introdujo en la música desde muy pequeño, asistiendo al centro“Infancia Desvalida” de Rosario, donde tomó sus primeras clases bajo la dirección del maestro y compositor Alfredo Serafino. Compartió ese humilde comienzo con otro compañerito, Ruben Barbieri, con el que siempre mantuvo una amistad. Éste último es por supuesto más conocido por nosotros en el ambiente jazzero. Pero hay un paralelismo en la vida de estos dos músicos, marcados por aquel comienzo humilde, la excelencia, el bajo perfil y sobre todo por su sujeción a una ética intachable.
Nuestra relación con el Mtro. Morelli es clave en tanto fue el maestro de trompeta de Valentin Garvie. Su rol no se limitó a trasmitir los fundamentos racionales para la correcta ejecución del instrumento, o las formas estilísticas tan críticas en la música académica. Fue un consejero hábil para aconsejar en las complejas relaciones humanas que se producen en la vida de un músico. Su estilo prudente y regido por principios  ofrecieron un camino que Valentin supo aprovechar bien. 
Vayan estas palabras para la despedida del querido Mtro Morelli. Son tomadas de un poema escrito por un familiar de Big Ike, cuyo funeral relatamos en las entradas anteriores.

Se ha ido

Puedes llorar porque se ha ido
o puedes sonreír porque ha vivido.
Puedes cerrer tus ojos, y rezar por que vuelva,
o  puedes abrir tus ojos y contemplar lo que nos ha dejado.
Tu corazon puede estar vacío porque no lo puedes ver
o puedes estar colmado del amor que has compartido.
Puedes darle la espalda al mañana y vivir ayer,
o puedes estar feliz por mañana a causa de ayer.
Puedes recordarlo en tanto ya no está,
o puedes mantener viva su memoria.
Puedes deshacerte en lágrimas, 
cerrrar tu mente,
dar la espalda,
o puedes  hacer lo que él hubiera querido:
Amar, y seguir adelante.

miércoles, junio 26, 2013

domingo, junio 23, 2013

Buddy Bolden en New Orleans

Escribo en la noche de la luna más llena y cercana del año...casi una paradoja en una ciudad que  también llaman Crescent City, la ciudad de la media luna. Ya cercano al final de nuestra visita al pueblo que fue la cuna de Buddy Bolden, Martin DeLassaletta, Valentin Garvie, y quien subscribe estamos extenuados. Es imposible narrar todas las cosas que presenciamos en estos cinco días. Solamente contaré nuestra experiencia de hoy,...quizás la más conmovedora. Salimos a la mañana en búsqueda del funeral de Isaiah Joseph Bennett III, quien fuera mejor conocido por su apodo "Big Ike". Fue un hombre de intensa participación comunitaria en el barrio de Tremé, y sobre todo por su trabajo como entrenador de generaciones de jugadores de basquet de esta ciudad.  Fue difícil encontrar la iglesia metodista donde se desarrollaba su misa de requiem, pero gracias a la ayuda de Allen Kimble, un amigo que nos granjeamos en estos días, logramos llegar al lugar. No pudimos ingresar a la ceremonia porque ya no cabía un alfiler en el templo. La misa estaba puntuada por participaciones musicales, entre otros del trombonista Glenn Andrews (a quien fuimos a escuchar a nuestra llegada). También de Lady Tambourine, una mujer increíble que una noche anterior habíamos visto en un lugar atestado de bailarines. Había aparecido súbitamente creando un momento de agitación mágica.  Pero hubo que esperar casi tres horas para que culminara la ceremonia. Mientras tanto se iban congregando músicos y gente del barrio, esperando el 2nd Line. Al fin se abrieron las puertas y fue una explosión de movimiento y música. Encabezaba la marcha un bailarín de la Zulu Society a la que había pertenecido el finado, pero había todo un despliege de pasos de baile por parte de los miembros más hábiles de la congregación. Inmediatamente atrás tronaba la Brass Band, con dos tubas y unos ocho bronces casi todos jóvenes  y algún niño de apenas 9 o 10 años. Generaban una intensidad arrolladora, tocando algunos de los viejos himnos que yo conocía como Lord, Lord, Lord, y otros temas propios de la fusión que estas bandas hacen hoy con temas populares. Nosotros nos sumamos al second line que transitó un recorrido de unas quince cuadras hasta llegar al campo de entrenamiento donde Big Ike ejercitaba a sus equipos, y donde se culminó con una suelta de globos. Luego se armó una mesa con comida y botellas de agua. Mientras la gente charlaba antes de dispersarse, se nos convidó generosamente. La apertura de esa gente derrotó nuestra timidez y tendencia a auto-segregarnos. 
Nada de todo lo vivido estos días, supera esta experiencia de emoción, swing, música y humanidad enaltecida. 

jueves, junio 13, 2013

2013 Lo que hubo y lo que vendrá.

Al fin concluida la saga del trombonista, puedo volver a las anotaciones habituales.
Ha habido una serie de tocadas durante este período que abarca desde Febrero. Lo que rescato fundamentalmente fueron dos tocadas en Cantalao en Camet Norte. Una en Febrero aprovechando la visita de Valentin Garvie, a la que se sumaron Sebastián DelHoyo, Nico Passetti y Lucho Monte...ah! y Julia Sanjurjo que vino a escucharnos y que por supuesto se sumó.
Hubo otra visita al mismo lugar más reciente con el JRT  resucitado ...el 18 de Mayo si no recuerdo mal.
También hubo una suerte de tocada inauguración del negocio de Rudi DeLassaletta en Camet Norte...(me parece que vamos a tener que mudarnos todos ahí.) Allí  estuvieron Julián Maliandi, Damián Manzo y Martin DeLassaletta por supuesto.
La novedad interesante es que Barto Camus organizó un cuarteto con él en bajo, Lucho Monte en batería, Fede Viceconte en sx, y un servidor en trp, con la idea de hacer repertorio de temas de Ch. Parker. Los temas de Charlie ya casi son clásicos en el repertorio de las jams, además de basarse en la armonía de standards de los 40'. Pero son invenciones melódicas tan sorprendentes, que hoy todavía suenan contemporáneas. En varios de los temas hemos podido introducir arreglos algo deconstructivos, agregando una nota de interés y de dificultad para interpretarlos. No sé cuánto puede durar este proyecto, no creo que mucho, los demás son todos músicos muy ocupados e inquietos, pero mientras dure lo disfruto.
Ahora lo que viene....¡una semana en Nueva Orleans!. Luego se informrá.

viernes, junio 07, 2013

El Tombonista VI (y último capítulo)

A nuestro trombonista no le costó mucho trabajo encontrar donde vivir en la llamada Ciudad Feliz. Sólo necesitó llamar a cuatro o cinco de sus viejos compañeros de secundaria, para que le ofrezcan  alojarse en algún chalet de las inmediaciones de Playa Grande. Esas casas seguían desocupadas luego de dos y aún tres temporadas que ellos, junto a sus padres y alguna novia, preferían pasar la temporada en Punta del Este. Luis María armó su valija con una muda de ropa, sobre todo vestimenta de playa, y tomando su instrumento se subió a un ómnibus en Retiro con dirección a la costa atlántica.
Una vez instalado, no tardó en visitar el lugar donde le habían dicho que tocaban las bandas de jazz. Lo trataron con cortesía, pero pronto le explicaron que sólo tocaban una vez a la semana por turnos, que apenas sacaban como para la cerveza y la pizza, y que por ahora no había plaza libre para trombón en las bandas, ya que por ahora la cubrían excelentes instrumentistas. Que dejara su número de teléfono y cualquier cosa lo llamaban. Cuando ya era tarde lo invitaron finalmente a subirse al escenario, pero apenas terminado el tema se acabó la tocada. Los músicos enfundaron sus caños y desaparecieron.
Ya había gastado bastante en el taxi de ida, en los tragos, más la entrada que debió pagar para entrar. De modo que decidió volver caminando para ahorrar un poco. Descubrió que Playa Grande quedaba muy lejos, y que las noches marplatenses pueden ser ventosas, húmedas y frías aunque sea verano. Patacón por cuadra, iba tratando de meditar sobre su situación. Urgentemente debía encontrar un empleo, un bolo, changa, cualquier cosa como para subsistir.
Al día siguiente, en un paquete café de la calle Alem, revisaba el diario local en busca de la sección de empleos ofrecidos. En destacado, leyó:
"Importante empresa de espectáculos convoca a casting para un próximo lanzamiento" 
El aviso citaba para el día siguiente a primera hora en un lugar algo raro, algo más lejos que el puerto, donde ni siquiera se asentaban los circos.
Siempre forzadamente ahorrativo, el muchacho se dirigió a pié al lugar indicado, para encontrar una larga cola frente a una especie de obra en construcción. Antes de encolumnarse, leyó en un cartel encuadrado en tablas rústicas:
El Fortín de Frontera
¡Viva la emoción de la conquista del desierto!

Durante la larga espera se filtraban en la fila informaciones acerca de los puestos que se buscaban cubrir. Se iban a elegir candidatos para formar dos equipos, una de indios y otra de gauchos milicos tipo Cabo Sabino. El espectáculo consistiría en simular un ataque montonero al fortín, y el desarrollo de un combate, peleas cuerpo a cuerpo, fusilamientos, pasadas a degüello etc. Luis María no se imaginaba en un bando ni en el otro.  Esperaba ser elegido para ser "de los que ganaban", pero cuando al fin le tocó el turno para la audición, supo que todas las vacantes habían sido cubiertos. Igualmente le ofrecieron trabajar en un equipo promocional...debía disfrazarse de personaje de comic, entretener a los niños mientras esperaban el comienzo del espectáculo, y además tripular una carroza de propaganda, repartiendo volantes.  Debió ponerse el disfraz que le tocó en suerte. Hubiera preferido el del hombre araña, que al menos estaba hecho de una tela más liviana. Pero debió vestirse con uno de la pantera rosa, que estaba hecho de un paño peludo, que ya lucía algo sucio y maloliente a causa del sudor acumulado por usuarios anteriores. Hubo promesas de pago razonable al término de cada semana, e inmediatamente los seleccionados para promoción debieron subirse al una plataforma rodante, y salir a anunciar el show por el centro de la ciudad.
El calor dentro del disfraz era intenso, y se volvía intolerable cuando la comitiva se detenía a repartir volantes. Había que agitar las manos y saltar para divertir a los pequeños, que insistían en sacarse fotos con sus personajes favoritos. No faltaban los impertinentes que atacaban por atrás a la pantera,  golpeándole la espalda o tirándolo de la cola. El personaje perdía su comicidad e intentaba perseguir al atacante, pero de inmediato debía recordar su rol de simpático entretenedor. Mientras hacía sus  gestos graciosos, puteaba a todos los niños que apenas podía divisar a través de los pequeños agujeros de su escafandra asfixiante.
Logró sobrevivir la primera semana, cuando cobró la mitad de lo anunciado, que le pagarían, "una vez que arranque el show".  Pero cuando ya el fortín funcionaba con su oferta de alaridos, ataques y muertes seguían demorando el pago hasta que "avance la temporada"
En una oportunidad, haciendo la parada obligada en la Plaza del Agua, concurrido por pequeños energúmenos de clase media y sus padres igualmente insoportables, sucedió lo que siempre había temido. Allí estaba junto a su mujer e hijos, Patricio Lamas Caballero, otro de sus ex-compañeros de su exclusivo colegio secundario, Hijo de acaudalados estancieros, había sido uno de los compañeros de banco de Luis María. Habían jugado juntos al rugby, y una vez recibidos, se juntaban para salir y visitar putas caras de Barrio Norte.  La Pantera Rosa quiso esconderse atrás del Pato Donald, pero los chiquitos Lamas Caballero habían divisado a su personaje favorito, e insistieron en sacarse una foto familiar con el simpático monigote. Más rojo que rosado, Luis María cumplió con el penoso proceso, refugiándose en el silencio de su caracterización. 
Y así transcurrió la temporada, hasta que las huestes de indios y soldadesca, hartos  de no cobrar lo pactado, organizaron una partida conjunta para incendiar las instalaciones. O quizás fuera un atentado organizado por los mismos dueños, que encontraron una forma de justificar su desaparición dejando un tendal de deudas. Nunca se supo.
Luis María optó por una salida clásica. Fue a una cabina telefónica, y llamó a la casa de sus padres.
"Hola mamá, mirá, estuve pensando bien...tengo ganas de estudiar marketing. Hay una universidad privada buenísima en Belgrano...eso sí...tendría que conseguir un departamentito por ahí cerca, para no perder tiempo viajando, viste....."


martes, abril 30, 2013

El Trombonista V

De modo que a medida que se internaba en el mundo de datos sobre personajes de la historia del instrumento, grabaciones, ingresaba también a una red de músicos locales, que aunque pequeña, daba lugar a todo tipo de comentarios, rivalidades, chusmeríos y conversaciones de café.
Podría decirse que su universo era limitado y egocéntrico...pero era un espacio en el que sentía que tenía lugar. Mientras salía de su departamento con su estuche, podía presumir que ahora tenía algo importante que hacer, que lo mirarían por la calle con respeto y cierta admiración. Por fin se sentía que era alguien, con algo que hacer, con algo la cabeza, con preocupaciones y urgencias.
Pero sus padres no pensaban lo mismo.
Veían que a los 30 años este muchacho seguía sin rumbo. Para ellos sólo perdía su tiempo en los sótanos donde ensayaba...si ocasionalmente tocaba en público solía ser por monedas. Y aunque tocara música con mayor demanda comercial, nunca sería alguien presentable en los círculos en los que ellos se movían. 
De modo que luego de muchas conversaciones en las que la desilución les amargaba la noche, decidieron finalmente, cortarle los víveres. El padre lo citó formalmente en un café, donde le comunicó que iban a dejar de pasarle la mensualidad con la que  financiaban una vida inexistente de supuesto estudiante universitario.
Luis María pretendió asimilar la noticia con afectado desinterés. Él saldría adelante igual...con su instrumento y su nuevo mundo podría defenderse sólo. Con un gesto de artificiosa suficiencia, amagó a pagar el café, aunque por supuesto ante el mozo se excusó por no tener cambio.
Pero vivimos en un mundo cruel. Pronto vió que no podría pagar el alquiler de su paquete bulín en Palermo. Entonces consultó con las bandas de pachanga que también ensayaban en el Bar Las Palmas  si no podían incorporarlo. Logró que alguna banda de cumbia lo llamara, pero detestaba tocar en ese ambiente...y además debía hacer piruetas absurdas para que sus amigos de las Jazz Band no lo descubrieran. En general se encontró que cuando debía afrontar las demandas mínimas de un músico profesional, no tenía los recursos técnicos como para tocar lo que le pedían, y tampoco tenía las habilidades de lectura necesaria para tocar en sesiones de grabación, o para hacer reemplazos en orquestas de función.
Pronto debió tomar la decisión de resignar su departamento...era un momento crítico. Era Diciembre, se venía la calor...y de golpe creyó tener una idea salvadora: ¡Se mudaría a Mar del Plata!
Allí seguro que encontraría alojamiento en lo de algún viejo amigo de la secundaria...conocía a varios que tenían casas de verano que apenas usaban. Era cuestión de llamar a sus viejos contactos por teléfono y hacerse invitar. Allí podría agarrar algún trabajo de temporada, quizás hasta musical, y luego en Marzo vería que hacer de su vida...
(continuará)



martes, abril 09, 2013

El trombonista IV

Así nuestro Luis María descubrió un universo nuevo. A poco de refrescar algunas posiciones y de restablecer la técnica elemental que le había servido para pasar por la agrupación musical de su viejo colegio, logró ser invitado a algún ensayo a la que algún día faltó su iniciador. Entonces logró intervenir con alguna nota en los momentos de improvisación colectiva, aunque a la hora de tocar un solo no sabía bien que podía hacer. A la vez que lograba ser saludado por los otros miembros de la banda, se encontró con un nuevo grupo de amigos. Ingresó al intercambio de conversaciones, grabaciones y libros de estos cultores de un jazz antiguo, olvidado por los usos y costumbres de su época. Esto confería cierto halo de excéntricos a esta pequeña comunidad de músicos, y les daba la ilusión de pertenecer a una cofradía exclusiva. Junto a  otros integrantes de bandas que tocaban música semejante, se instalaba algo parecido a una parcialidad futbolera. Alcanzaban el mismo grado de fanatismo, a lo que se agregaba cierto desprecio por estilos no precisamente iguales a la que practicaban.  Así ingresó a un universo de contraseñas y de saberes, muchos de ellos relacionados con su instrumento y de aquellos que históricamente fueron sus exponentes. Supo por ejemplo que la forma arrastrada que combinaba puntuaciones rítmicas con amplios glissandos se llamaba "estilo tailgaite", nombre que se suponía debido a que se ubicaba al trombonista de las bandas transportadas en la cola carros donde recorrían los barrios para anunciar eventos, bailes, etc. Y que el máximo exponente del estilo fue Kid Ory...quien además grabó el primer disco de jazz con músicos negros....y que compuso Rata Paseandera . Pero que también había otros héroes de la vara. El sentencioso Honoré Dutray...el rimbombante Highinbotham...y que era John Thomas el que toca en los Hot Seven en lugar de Ory.  Y tantos y tantos otros detalles de la miscelánea de aquella época de las primeras grabaciones...
(continuará)....

martes, abril 02, 2013

El trombonista III

Ese día buscó la intersección de la calle Paraná y Sarmiento, y se sentó a la mesa de el viejo bar Las Palmas, donde el mozo, que nunca le sonreía a un parroquiano nuevo, le sirvió un café como de mala gana.
Al rato llegó su anfitrión, junto con otros músicos que cargaban los estuches de sus instrumentos. Sentados en su mesa y algunas aledañas, conversaban, fumaban y tomaban café hasta que llegada la hora del ensayo, descendieron al sótano del bar, donde tras gruesas puertas se podía vislumbrar a través de un ventanuco de vidrio otros ensayos, principalmente de tango y de zarzuela. Ubicados en una de las salas los músicos tomaron asiento alrededor de un piano desvencijado, y luego de algún cabildeo comenzaron a tocar viejos temas de jazz que Luis María no conocía, pero que lo rodearon de una clima espeso y pulsante que le parecía que se le metía en el cuerpo y lo provocaba un movimiento rítmico involuntario. Una inmensa tuba presidía el ritmo de aquella música, apoyado lateralmente por un banjo y una escueta percusión de caja, redoblante y platillo. Los vientos propulsaban un ensamble entretejido, con la discreta conducción de una corneta. Sus frases cortas eran respondidas por el contrapunto de un clarinete que en un registro medio exudaba un sonido turgente, un saxo que ornaba arpegios en forma rítmica y finalmente, el trombón de su nuevo amigo, que arrastraba notas pedal y glissandos de manera que sellaba una armonía simple pero compulsiva. 
Fue una experiencia que tuvo la naturaleza de una revelación, un acontecimiento que despertó en nuestro joven el deseo incontenible de sumarse a esta extraña celebración de música vital.
Salió del ensayo en búsqueda de su abandonado trombón de estudio, viajando casi dos horas en colectivo  hasta su casa paterna en Olivos. En un altillo polvoriento logró divisar el estuche que buscaba entre cajas y objetos diversos...extrajo impaciente el viejo caño de bronce manchado, y trató de tocar algunas notas que se parecieran a los sonidos mágicos que había escuchado en el sótano.
(continuará

martes, marzo 05, 2013

El Trombonista II

Luis María había tomado la iniciativa:
-Hola,....muy bueno lo tuyo. Decime, ¿hay que soplar mucho para tocar eso?
-No te creas...es cuestión de tomarle la mano.
-Ah, pero, no debe ser bueno ser fumador para soplar fuerte, ¿no?
-Qué se yo....yo fumo igual.
-Ah. Yo también tocaba ese instrumento cuando estaba en el colegio, pero después lo dejé, y no me acuerdo nada.
-¡No digas!...pero no creo que te olvides todo...es medio como andar en bicicleta....¿querés probar a ver qué te sale?
-Uh....bueno, a ver....
Vacilante, Luis M toma el trombón, y se lo acomoda en el hombro. Antes de embocar, piensa en saliva, y no sin cierto resquemor, acerca sus labios a la boquilla.  Luego de algún intento fallido, logra sacar sonido.
-¡Viste!...lo que se aprende de chico no se olvida. ¿Te acordás de algunas posiciones?
El experimentador estira la vara, hasta ubicar la 6ta, subir a 4ta, 2da y finalmente 1ra, y logra emitir un Do, luego, el Re, Mi, hasta llegar a un Fa. Satisfecho, le devuelve el trombón a su dueño, luego de limpiar ceremoniosamente la bquilla con una servilleta que encontró en una mesa vecina.
-Gracias,...la verdad es que me parecía que no me iba a salir nada. Pero ese jazz que tocan...¡qué lindo que es! ¡Como me gustaría poder tocar algo así!
-Bueno, la verdad es que lo que hacemos aquí es para la gilada. Moritat, Cuando los santos vienen marchando, ese tipo de cosas, esto es un laburo. En realidad, a nosotros nos gusta tocar otra cosa, más auténtica. Pero eso lo hacemos en ensayos...
-¡Claro! (haciéndose el conocedor)-pero bueno, igual está bueno. ¿Y cómo puedo escuchar eso que tocan Uds cuando hacen lo que les gusta?
-¡Mirá, si querés podés venir a un ensayo...te invito yo. Mucho no nos gusta que se junten muchos en la sala, pero yo te hago entrar.
Sin pensar demasiado, Luis María agradece la invitación,  intercambia teléfonos y concerta una cita en un bar céntrico para la tarde del viernes siguiente.
(Continuará....)



miércoles, febrero 27, 2013

El trombonista I

Luis María había aprendido a tocar el trombón en la secundaria. Aquel colegio privado tenía un programa de actividad musical que incentivaba el aprendizaje de instrumentos, y él había aceptado aprender a tocar uno, pero sin demasiada convicción. Apenas cumplía con las clases y participaba de las agrupaciones del colegio con un aire de displicencia que lindaba con la oposición. Luego de egresar, había hecho algunos intentos fallidos por seguir estudios universitarios, pero cada inscripción en una facultad distinta marcaba otro año de frustración. Sus padres, dos profesionales de buenos ingresos lo seguían auxiliando, y le alquilaban un departamento en el centro de Buenos Aires. Por bastante tiempo albergaban esperanzas de que persistiera en alguna carrera, pero nada parecía interesarle particularmente al joven. Seguía comprando tiempo reinscribiéndose en la universidad, y viviendo una divertida vida social con sus amigos y amigas, todos derivados del núcleo social acomodado al que pertenecía. Acercándose a los treinta años, ya algunos de sus pares, recibidos y en buenas posiciones, se casaban. Fue justamente en uno de aquellas fiestas de casamiento que escuchó una banda que tocaba al modo del jazz tradicional que había sido contratado para la ocasión. Ya fuera por el tipo de música, o ver en acción al trombonista del grupo, se sintió tocado por algo que rara vez había experimentado antes. Sintió interés. Se acercó al trombonista y se puso a charlar con  él. El músico creyó reconocer a un colega, y prontamente surgió la conversación que suele suscitarse entre los  ejecutantes de bronces....
Continuará










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lunes, diciembre 24, 2012

Chau 2012 !

Este año concluye con una mezcla agridulce de sensaciones. Por un lado la alegría de haber sido testigo (y en alguna pequeña medida protagonista) de un momento privilegiado para la música y el jazz en Mar del Plata. Esto moderado por la despedida de este planeta de Sergio Tamburri, con quien recién estaba desarrollando una fuerte amistad, pero que fue una figura que yo admiraba desde que era pibe. Noviembre fue un mes de mucha actividad, que paso a registrar antes de que se borre de la memoria.

16 de Noviembre- en Cantalao (Camet Norte) -Pasetti- Monte-Garvie. 

Camet Norte representaba la frontera norte de Santa Clara del Mar, donde yo viví momentos cruciales de mi infancia y adolescencia. Gracias a una invitación de Leticia Doumic fuimos a tocar en trío junto a Nicolás Passetti y Luciano Monte. Cantalao logra el milagro de juntar público en pleno invierno en un lugar lejano y prácticamente inaccesible para el marplatense promedio. Temí aburrir a un público acostumbrado a shows animados con una formación y un repertorio un poco especialista, por lo que me encontré hablando más de lo acostumbrado entre tema y tema. Creo que la intensidad que proveen Nico y Lucho en el acompañamiento salvaron el set, que fue generosamente recibido por la gente.

23 de Noviembre - Cecilia Pugliese - Centro Cultural Luis Spinetta.

Cecilia es una pianista insólita  y admirableque encara sin trepidación un repertorio pianístico clásico de concierto, con obras que van de L.V. Beethoven a Mariano Camargo. No conforme con confrontar semejante desafío, cierra su recital con música popular, esta vez invitándonos a Fabián Spampinato y a mí a acompañarla. Su referente musical es Glenn Gould, a quien ha homenajeado innmerables veces, y que de alguna forma representa esa actitud desprejuiciada respecto de la música universal, a la vez de la excelencia en la interpretación del repertorio clásico. Me encontré tocando temas de Richard Bona y de Luis Spinetta, algo totalmente extraño a mi hábitos jazzeros.
Me reencontré con Fabián, hoy dedicado a propalar música desde su radio fm de-Rock. Habíamos tocado juntos en los '80 en el combo Jazz 5, un grupo dirigido por Eduardo Martínez y donde tocaba el "Negro" Salinas. 

30 de Noviembre - Festival Mar del Plata Jazz- apertura de la Jam junto a E.Palomo, J.Maliandi, L. Camus y d.Manzo

No podré dedicarme a comentar el festival organizado por el grupo ICM (Improvisación Colectiva Marplatense), por merecer una entrada detallada. Sólo diré que estoy muy agradecido por el esfuerzo de producción que representó, y por haberme otorgado un lugar en la programación al encargarme la apertura de una de las jam sessions. Fueron  días de muchísima actividad, y no pude aprovechar totalmente todo lo ofrecido, pero no puedo dejar de mencionar que tuve la inmensa suerte de escuchar el trío de Mark Hellias (USA) y luego presenciar el set y la clínica de Guillermo Klein,  quizás el músico argentino de "cutting edge" que hoy es más conocido en Nueva York que en Buenos Aires. Otro regalo fue poder apreciar en un ámbito más íntimo que el programado al trío de Enrique Norris, uno de los músicos argentinos que más admiro. 
El sábado 1ro pude sumarme a las tocadas que los muchachos organizaron a lo largo de la Diagonal Pueyrredón. Todo muy fresco, innovador y placentero. Sólo deslizaré una ligera crítica, hecha con la mejor buena leche...creo que habría que calcular un poco mejor los conjuntos que actúan al aire libre en la Plaza San Martín, seleccionando para ello a los de mayor volumen e intensidad,  y reservando para espacios cerrados y tranquilos a los conjuntos más delicados como la Orquesta Errante que requieren de una escucha concentrada y atenta. 

miércoles, noviembre 28, 2012

Sergio Tamburri R.I.P


Publico tarde, una noticia que me costó asimilar. El 17 de Noviembre falleció (esta vez de verdad) Sergio Tamburri. Hacía unos meses que le habían diagnosticado una enfermedad de la sangre, y se notaba su gradual retiro de skype y facebook, a medida que entraba y salía del hospital de Houston. Creo que había cumplido 70 años, pero su jovialidad y aspecto correspondían a las de un adolescente tardío.  Sus hijos vivían cerca, y se nota que lo rodearon de afecto durante sus últimos días. Había nacido en una lejana isla del mar Adriántico, cercano a la costa croata. Cuando después de la segunda guerra mundial Italia debió resignar su soberanía sobre la isla, el padre subió a su familia a un bote y remó hasta la costa italiana. Poco tiempo después emigraron a la Argentina, donde al joven Sergio se le pegó el sobrenombre de “Tano”, que portó con orgullo toda su vida. Era un muchacho de inquietudes variadas que iban desde el motociclismo deportivo hasta las diversas tendencias artísticas que pululaban en Buenos Aires. Tomó interés en el movimiento de jazz revival y adoptó el trombón, instrumento con el que integró los Santos Lugares Stompers, el primer grupo de jazz que escuché en mi vida. Luego fue el ladero de Norberto Gandini en la fundación de la primera (y yo diría la única) Porteña Jazz Band. Eran verdaderos hippies, exponentes de aquella época de los sesenta y principios de los ’70. Defendían en espíritu creativo y negro de aquella banda, cuya alma luego fue vaciada.  Gandi volcado a la plástica y Sergio interesado en el cine, industria en la que participó años más tarde en EEUU con un realizador famos que creo que era Luis Puenzo. Lamento tanto que Sergio no haya escrito finalmente sus memorias como se había propuesto. Su vida estaba poblada de incidentes coloridos. Se alejó del país cuando la sombra negra cayó sobre la Argentina en 1976 y se radicó en Brasil. Desde allí llegaban esporádicamente algunas noticas sobre sus actividades con bandas brasileras, y como músico de blues junto a un integrante de Manal que también había optado por dejar el país. Su nombre empezó a adquirir cierta tonalidad mística, y se lo lloró e los ’80 a raíz de una noticia que lo daba por muerto a manos de un sicario en Rio de Janeiro (conservo una grabación radial que anunciaba su muerte). Pero reaparece vivito y coleando años después en EEUU, donde luego del proyecto de productora de cine que mencioné antes, se había consolidado como un pequeño empresario de IT. Había dejado el trombón, pero seguía haciendo música con un acordeón con el que tocaba blues, jazz, tangos y tarantelas. Otro proyecto trunco fue el de encontrarnos en New Orleans para tocar en la calle…me costaba un poco aceptar su idea de que nos vistiéramos de traje de cola y sombrero de copa, pero igual me iba a animar. Su muerte me vuelve a agitar ideas sobre los efectos del arte y de su ejercicio, que a veces me imagino como moléculas que se expanden en diferentes direcciones, y que tienen efectos impredecibles.

lunes, noviembre 19, 2012

Otra de Camarattas

17 de Noviembre- Camarattas
Obras de Walton, Seiber, Debussy y Satie- ejecutados por Carlos Villalba (guitarra)-Victoria Cicchitti (soprano) - Silvana Boldrini (piano) - Florencia Toledo (piano y realización)

Voy a tener que desistir de comentar las presentaciones de la gente de Camarattas...me siento como un groupie de ellos, y ya no puedo mantener una sobria neutralidad por estar demasiado adicto. Además el tipo de repertorio, y el nivel instrumental que exige, requiere de un comentario especializado. Soy lego en el género, y me quedo reducido a expresar mi admiración por un mundo musical que me excede. Quizás sólo puedo expresar algunas preguntas sobre el recital, formulados desde una candorosa ignorancia.
Por ejemplo:

a)Cuando se interpreta una serie de canciones agrupadas en una suerte de colección (como el caso de Four French Folk Songs), ¿ Está bien aplaudir entre sección y sección, o hay que guardar respetuoso silencio hasta que se complete la serie, al modo de los movimientos de una sonata?

b) Yo no aplaudía hasta que me parecía que se terminaba la serie.¿Quedé bien o mal?

c) El que tenía al lado aplaudía siempre ¿Estuvo bien o hizo un papelón?

d) La mismas preguntas en relación a los Preludes.

e) En Le Promenoir des deux Amants me sucedió lo siguiente: la  música de Debussy pareciera conservar su rasgo de modernismo. A pesar de trasuntar un sabor a época, no deja de tener el perfume de lo innovador, casi de lo contemporáneo yo diría. Sin embargo los textos no parecen haber añejado tan bien. El programa bien diseñado (típico de las otras ediciones de Camarattas) ofrecía la posibilidad de leer tanto los textos originales como su traducción al castellano. Tenían un cierto sabor neo-clásico -romántico (simbolista,  me corrigieron). Por ejemplo:
Tiemblo al ver tu rostro
Ondular ante mis deseos,
Tanto me asusta que mis suspiros
Le hagan naufragar

Por temor a este infortunio
No enlaces tan libremente
A este elemnto infiel
Todos los tesoros de Natura.

Cuando hoy en día diríamos algo así:
¿Vamos a tu lugar
o a la mía?

Pregunto sinceramente ¿Es mejor conocer el contenido poético del canto, o es mejor perderse en el puro sonido de la voz. Como esas tres (¿o eran cuatro?) notas graves que cerraron la serie?

d) ¿ Victoria es Cicchitti, o Jouandon?

e) Volviendo a los Preludes...¿puede ser que el primer preludio ("La niña ..etc") sea mucho más conocido que los otros tres?, y si así fuera, ¿porqué?. 

f) La sonoridad ligera y especial del piano en estas piezas, ¿se deberá a un uso muy discreto del pedal? ¿Y si no es así, qué es lo que emparenta con el sonido de los buenos pianistas de jazz?

g)¿ Pudiera un ligero suspiro de Céfiro perturbar la nívea parsimonia del áulos de ébano de Buffa, adornado de áureo barrilote? Los ligeros pasos de los dioses apenas si dejan su impronta en la nieve....

h) ¿De donde saca Florencia Toledo esas ideas tan estrafalarias como las de conseguir la reducción a cuatro manos de Milhaud del Cinema de Satie? Y no satisfecha con eso, encima consigue el documental mismo de 1924 que la partitura acompaña. ¿Y como carajo se logra sincronizar tan perfectamente con los 29 minutos de la película? ¿No será que improvisan como otros que yo sé que acompañan películas mudas?

Tengo el...., digo la cabeza llena de preguntas.


martes, octubre 23, 2012

Historia 2

Curiosamente, el jazz que se tocaba en nuestra ciudad durante la década del 50 seguía muy cerca lo que sucedía en New York, mucho más que lo que sucedió luego con la aparición de la "2da ola" que tuvo un carácter más "revival" del jazz temprano. Digo curiosamente, porque hay que tener en cuenta de que en esa época no existía el Real Book, y mucho menos internet y los medios que nos permiten escuchar en tiempo real lo que se toca en Berlín o Londres. Lo que había eran los discos recién llegados a la "Feria del Libro", que eran transcriptos por músicos entusiastas como el trompetista Hugo Vargas y el saxofonista  Ramón Salinas. Ellos eran músicos de la orquesta de Armando Blumetti, una orquesta profesional de función, que tocaba en los clubes y bailes de la sociedad marplatense. Las ocasiones en que tocaban  durante las tardes en una confitería del centro, eran propicias para intercalar en el repertorio temas de jazz. Tuve ocasión de ver una varias tales transcripciones hechas con la caligrafía del "Negro" Salinas, recopiladas en un cuadernillo. Me impresionaba sobre todo una partitura del "Nica's Dream", un tema  de última onda cincuentosa, que deben de haber levantado a días de que lo hubiera grabado Horace Silver. Dentro de la corriente profesional también habría que mencionar al trío de Quique Brahms, que tocaba jazz cada vez que el contexto (en general tocaban en night-clubs de dudosa reputación)  lo permitía. De esa época puede dar testimonio Daniel Izarriaga, el ultimo baterista del trío que mantiene una activa participación jazzera hoy en día.
Nuestro informante, Ferio Espinosa, también se codeó con el ambiente profesional al ser convocado por el pianista René Cóspito en sus temporadas en el hotel Provincial.
Pero paralelamente Ferio participaba de un movimiento amateur,  funcionando en complicidad con "Bocha" Martinez Lora. (una sociedad que se mantuvo en el tiempo y que luego motorizó la seríe de festivales "Jazz en Abril" que comenzaron en 1991). Así se formó un trío en 1956 que ensayaba y tocaba en el Club Pueyrredón formado por Bocha en piano, Ferio en contrabajo y el "Torito" Stafforini en batería.
Para salir a delinquir, también formaron un grupo llamado "Los Malditos Ragtime Band" en la que Ferio tocaba guitarra (??¿¿!!) y a la que sumaban a "Cuchillo" Misgalow en trompeta.
Otros nombres que se asomaban en grupos informales o que podían formarse para hacer "laburos" en hoteles etc. eran los hermanos González Casas (baterista y contrabajista),  y el excelente pianista Eduardo Martinez, que luego fue un elemento clave en el resurgimiento del jazz posterior.
Entre las numerosas anécdotas del período se menciona a Titín Mémoli, al saxofonista Porfiri, y a un trompetista llamado Rodolfo Bruno, que se destacaba del resto en alguna medida, y que luego emigró a EEUU para proseguir una carrera profesional, de la cual no tenemos datos.
Todo lo relatado se inscribiría en el estilo de jazz moderno o swing progresivo, salvo un conjunto dixieland llamado "Los Silver Sea Stompers", que encabezaba el trombonista Roberto "el Gordo" Sanmartino, un personaje original y muy querible que fuera vilmente asesinado por una patota mal asesorada de la CNU en la década del 70. De ese grupo pude rescatar los nombres del clarinetista  "Bhúo" Martinez, de Juan Carlos Jauregui (tambien clarinetista) además del ya mencionado Bruno.
Con el cierre de la década del 50, se produjo un sepultamiento del jazz, ya que desde 1960 a 1972 poco y nada se hizo de jazz en Mar del Plata.
Todo renació luego, pero eso es otra historia.












jueves, octubre 18, 2012

Historia 1

Hace poco Nicolás Passetti y Lucho Monte me preguntaban por la historia del jazz en Mar del Plata. Trataba de recordar algunas cosas, pero me dí cuenta que sería importante que quedara algún registro documental de lo sucedido, antes de que a algunos la memoria se nos apague del todo.
Siempre se habló de que en 1972 se inició una "segunda ola" del jazz marplatense, con la creación, casi en simultáneo de la Rambla Vieja Jazz Band y del Mar del Plata Jazz Ensamble. De ese momento nos quedan aún algunos testigos, documentación de fotos y grabaciones. Podría pensarse que en los últimos tiempos se ha dado lugar a una "tercera ola" en nuestro movimiento local. ¿Pero qué de la aludida "primera ola"? Para empezar a reconstruir ese relato es ineludible consultar con Oscar "Ferio" Espinosa, quien debe ser el inventor esta nomenclatura de "olas", con los que se periodizamos nuestro movimiento.
Mientras activamos la búsqueda de datos, habría que tener en cuenta que el negocio de venta de discos de la familia Espinosa llamada "La Feria del Libro"  era el eje de la difusión musical en Mar del Plata en la década del '50. Allí concurrían los melómanos, y músicos para adquirir las últimas novedades discográficas, que se editaban casi simultáneamente con los lanzamientos en EEUU. Ahí nuestro Ferio conoció a casi todos los músicos locales, además de los profesionales porteños que venían a trabajar en temporada.  Además se convertía en un especie de experto en las nuevas tendencias. Otro dato a tomar en cuenta es que aunque siempre hubo una diferencia entre la música de neto corte comercial y el jazz, la distancia que separaba ambos campos no era tan lejana como lo es ahora. Eso hacía que hubiera un interés popular en el género que quizás hoy no existe. También implicaba que en  las orquestas que venían a hacer trabajo comercial en los veranos hubiera músicos que a menudo pertenecían al Bop Club de Buenos Aires, y que ansiaban tener un espacio donde hablar de jazz o tocar en jam session. Estas juntadas se realizaban a menudo en un local llamado Oh Yes! (en Entre Ríos casi Luro?), donde había un trío de base que contaba con tres músicos locales: el pianista Chiche Gallet  (que nos dejara hace muy pocos días), el baterista Pichón Ramírez y el contrabajisa Beto Issi. Allí el joven trasnochador Ferio concurría a menudo y presenciaba la visita de los músicos que se congregaban luego de sus compromisos profesionales, con ganas de tocar jazz. No faltó mucho tiempo para que él mismo se sumara, iniciando su recorrido como contrabajista.
Continuará....


martes, octubre 16, 2012

Sinfónica joven.

15-10-12- Orquesta Sinfónica del Centro de Estudiantes Luis Gianneo- Teatro Colon


Me propuse asistir al concierto de esta orquesta sinfónica integrada por alumnos de nuestro conservatorio local, un poco como una obligación paternalista y condescendiente "para apoyar a los jóvenes" y estupideces por el estilo. Pero una vez en la sala me sorprendí con la cantidad de atriles que nutrían un ensamble sinfónico más completo que nuestro organismo oficial. Alcancé a divisar algunos rostros de profesionales de refuerzo como el tubista Guido Mella, la violista Lidia Navone y el oboista Guillermo Devoto, pero el resto era un mar de rostros desconocidos que colmaban el escenario del teatro, dirigidos por el joven Mtro. Rafael De Moro. La orquesta encaró un programa realmente atractivo. Lógicamente se coló alguna desafinación en la nutrida masa de cuerdas, y quizás algún leve desajuste rítmico frente al desafío ruso de Rimsy Korsakoff, pero el rendimiento general fue notable y muy gratificante. 
No pude menos que recordar cuando con mis apenas 18 años concurría a escuchar la raída Orquesta Sinfónica Municipal allá por 1964, que entraba holgadamente en el salón auditorio de la radio (Lu9, sería en esa época) de la calle Córdoba. Entonces un rubicundo Mtro. Nestor Romano bamboleante se esforzaba por mantenerse en el podio mientras trataba de arriar una mezcla variopinta de músicos locales. Contaban con un mínimo repertorio que consistía en poco más de "Los pájaros" de Liadov y la Sinfonía del Nuevo Mundo. Recuerdo la diferencia abismal entre algunos de sus integrantes...Pierre Brannens el concertino, el Mtro. Dominguez en fagot, y el Mtro. Cussatto en trompeta, con los otros músicos que con buena voluntad trataban de rellenar algunos de los puestos. También recuerdo con afecto a aquel trombonista italiano (Mtro Dángelo?) que era famoso por practicar notas largas en el Parque Camet, cosa que le costaba burlas por los ocasionales paseantes.
En fin, los tiempos han cambiado...valió la pena haber sobrevivido para atestiguarlo.



sábado, octubre 06, 2012

Julia Sanjurjo - Eduardo Palomo

29-09-12 - Julia Sanjurjo y Eduardo Palomo- en Espacio BUA-(invitado: Facundo Passeri- perc.)

Hay un nuevo nombre que hay que agregar a la lista de "Músicas que Cantan" (opuesto a la de "mujeres que cantan").
Julia Sanjurjo viene tomando por asalto el ambiente local. No le falta background: es hija de Marcelo Sanjurjo y de Cecilia García, dos referentes muy conocidos de la música marplatense. Introducida al ambiente jazzero por Javier Puyol, se ha instalado con éxito en una rama de difícil inserción: el jazz vocal.  Creo que fue a propósito de Eva Triguero que hice el comentario de que hay cantantes que los músicos admiten como pares y que acompañan honrados.  Julia muy joven, pero su imagen confunde, pues en escena parece mucho mayor en edad. Eso se redobla en su interpretación que trasmite una inquietante madurez. Quizás todavía tenga alguna vacilación respecto de su repertorio preferido. Ya la había escuchado acompañado por Eduardo Nico y Javier, conformando un cuarteto jazzero hasta la médula. Su formación hasta hace poco fue coral, como integrante del Coro de Cámara de la UNMP .Pero también ha tocado con Marcos Basso y otros un repertorio latino y de boleros. Ahora, presentándose a dúo con Eduardo abarcó una paleta más amplia. Junto a los standards, incluyó algo de pop, Spinetta,.y  hasta Gardel.  
Me gustó todo, pese a mi pertenencia parroquial y de alguna forma sesgada. Eduardo Palomo es el complemento perfecto para este perfil. Como músico profesional, se ha extendido a muchas fronteras, y aquí se lo pudo apreciar en toda su experiencia acumulada.
Una mención especial al invitado Facundo Passeri. El Facha, como se lo conoce por estos huines, se apareció con un sólo bolso de donde extrajo su set: platillo, redoblante, y caja peruana.  Con esos elementos generó bases bellísimas y completas. Luego de ver eso, me pregunto porqué los bateristas tienen que andar tan cargados.


viernes, septiembre 07, 2012

Garmendia está indignado

26 - 8 -12 Banda Municipal de Música (dr. Mtro. Guillermo Becerra)- Teatro Colón -Concierto para clarinete  de Aaron Copeland - solista: Gonzalo Borgognoni. (arrg. G. Buffa)
1- 9 - 12  Agusti Fernandez/Pablo Ledesma - en el ciclo ICM - Alianza Francesa
5 - 9 - 12 Concierto homenaje a John Cage - - Teatro Auditorium - Sonatas e Interludios p/piano preparado de John Cage- solista Inés Sabatini

Hola....soy Garmendia nuevamente.
Pedí intervenir yo esta vez porque esto ya es insoportable. ¡Se está pudriendo todo!
¿Qué mierda está pasando en este pueblo?

El  otro día se me ocurrió ir al Colón para escuchar un buen concierto de la banda...algo alegre, eso que tocan a veces, pasodoble, alguna música de película, algún swing de esos de antes. ¿Y qué me ponen?: Una música rara, horrible, que hicieron para despedir al solista de la banda que parece que dejaba un tiempo para ir a Suiza no sé si para estudiar de chef o qué.
Yo digo,  el pibe ýa toca fenómeno y entró en la municipalidad...para qué se tiene que ir a ahora y exponerse a que le caguen el puesto?
Después me enteré que había un recital de saxo y piano en la Alianza Francesa. A mi me gusta mucho el saxo, ese sonido que tiene. Y piano, bueno, acompañando está bueno. El que tocaba piano era extranjero, un catalán. Pero ¡está loco ese tipo!. Lo que tocaba no tenía ninguna melodía, y en un momento agarra unas cosas de madera, se mete dentro de la caja del instrumento y lo empieza a cagar a palos, a raspar las cuerdas...¡cualquier cosa! . El del saxo hacía sonidos del murciélago mientras loevantaba la patita como perro pa' mear un arbol. Pero los pocos que había en la sala escuchaban copados como si escucharan a Serrat.
Después me llamaron para un concierto homenaje a un tal John Cage. Ahí al menos había más gente...sabía que sería uno de esos conciertos clásicos medio aburridos, pero bueno, siempre queda bien que lo vean a uno ahí.
La concertista la ví bien vestida y cuando tocaba movía bien las manos, así como lo hacía Liberace que yo veía por tv cuando era chico....¿pero esa música qué era? - parecía el ruido que hace el carrito de supermercados cuando llevas botellas de cerveza. Resulta que el piano del Auditorium hacía como ruido a lata. Debe ser este gobierno korrupto y  que se afanan toda la guita y dejan que los pianos se pudran.
La gente está eligiendo compositores decadentes...ese Cage tiene un apellido sospechoso, y ya avergué que era homosexual. Y ahora sé que ese Copeland también era puto, ¡y encima judío, y comunista!
Por favor...¡que vuelvan los militares!
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