Acabo de subir al blog un "widget" de Valentin Garvie con las grabaciones de su recital reciente en el ciclo Instrumentos solo 2009. Estamos en una época en que adoptamos inovaciones tecnológicas cuyos efectos aún no podemos predecir. ¿Darán cáncer? Laci Trakal acaba de suber a Youtube dos clips de nuestra JRT. Aconsejamos el uso de barbijos para verlos. Pueden ser visitadas en :
martes, mayo 26, 2009
domingo, mayo 24, 2009
Jueves 21 de Mayo. Jazz Manso en Ivo
El ciclo que empedernidamente propone Félix Barone en el Bar-Café-Restaurante Ivo los jueves a la noche, contaba esta vez con el trío Del Hoyo-Barone-Garvie como atracción. El propio Félix (con quien vengo reuniéndome periódicamente para tocar standards) en piano, Sebastián Del Hoyo en guitarra, y quien escribe nos propusimos un repertorio sencillo extraído del american songbook y presentábamos una fórmula instrumental que carecía de bajo y batería. Sebastián es sumamente hábil a la hora de lograr esa difícil combinación de guitarra y piano. Junto a Félix mantuvieron un constante diálogo/acompañamiento mientras yo hacía lo mismo sin demasiadas pretensiones. Sebastián acaba de regresar de tocar en Italia donde presentó su programa de temas propios acompañados de clips de cine.
Luego de una intensa campaña de mails a mis contactos, convocamos un público integrado por dos (2) personas, que puntualmente se presentaron a escucharnos. Se trataban de Axel Mertens y su compañera Carmen, a quienes conocí en algún otro recital. Sumados a Karina Nario (la manager de Sebastián) y Chiche Gallet, que es el pianista residente en Ivo, contábamos con una audiencia calificada para quienes tuvimos mucho gusto de tocar. Desgranamos nuestros temas, satisfechos de comprobar la facilidad con los que nos entendíamos, auxiliados por los códigos que gobiernan el género y que permiten que tres músicos puedan hacer un show sin ensayo previo.
Luego hicimos un agradable tercer tiempo compartiendo unas copas con nuestro visitantes. Axel es un señor alemán que se vino de Hamburgo a Mar del Plata para conocer a Carmen, una uruguaya descediente de alemanes, y que decidió quedarse a vivir entre nosotros.. Todavía no domina el idioma con fluidez pero con una combinación de inglés, aleman y castellano charlamos un poco de todo. ¡Sobre todo pudimos comprobar que el amor por internet es perfectamente posible!
Luego de una intensa campaña de mails a mis contactos, convocamos un público integrado por dos (2) personas, que puntualmente se presentaron a escucharnos. Se trataban de Axel Mertens y su compañera Carmen, a quienes conocí en algún otro recital. Sumados a Karina Nario (la manager de Sebastián) y Chiche Gallet, que es el pianista residente en Ivo, contábamos con una audiencia calificada para quienes tuvimos mucho gusto de tocar. Desgranamos nuestros temas, satisfechos de comprobar la facilidad con los que nos entendíamos, auxiliados por los códigos que gobiernan el género y que permiten que tres músicos puedan hacer un show sin ensayo previo.
Luego hicimos un agradable tercer tiempo compartiendo unas copas con nuestro visitantes. Axel es un señor alemán que se vino de Hamburgo a Mar del Plata para conocer a Carmen, una uruguaya descediente de alemanes, y que decidió quedarse a vivir entre nosotros.. Todavía no domina el idioma con fluidez pero con una combinación de inglés, aleman y castellano charlamos un poco de todo. ¡Sobre todo pudimos comprobar que el amor por internet es perfectamente posible!
lunes, mayo 04, 2009
2 de Mayo. Centro Nacional de la Música- Ciclo Instrumentos solos 2009. Recital de trompeta y acusmática de Valentín Garvie
De regreso de presenciar el recital de Valentin Garvie en Buenos Aires, me apresuro en dejar apuntadas algunas impresiones. Se trataba de un concierto para "trompeta y acusmática". Para los que como yo ignoraba que quiere decir esa extraña palabra que parece como algo de juntar monedas, diré que se trata de música generada electro-acústicamente. Efectivamente, algunas obras del programa eran acompañadas por medios electrónicos. Entre obra y obra para trompeta se intercalaba una obra puramente electroacústica, como el clásico Poème électronique de Edgar Varèse de 1958. Esto le daba oportunidad a Valentin a recuperarse físicamente después de afrontar matacaballos como la Sequenza X de Luciano Berio.
La sala utilizada fue la del Centro Nacional de la Música en San Telmo, en el edificio que antes fuera el de la Biblioteca Nacional, hoy convertida en museo. Varios ujieres de ambos sexos la custodian, que no parece que tuvieran mucho que hacer, salvo abandonar repentinamente su posición sedente y comatosa, para ahuyentar cualquier visita. Logré que uno de ellos me dijera el horario de inicio, y me diera un programa.
La sala utilizada fue la del Centro Nacional de la Música en San Telmo, en el edificio que antes fuera el de la Biblioteca Nacional, hoy convertida en museo. Varios ujieres de ambos sexos la custodian, que no parece que tuvieran mucho que hacer, salvo abandonar repentinamente su posición sedente y comatosa, para ahuyentar cualquier visita. Logré que uno de ellos me dijera el horario de inicio, y me diera un programa.
Finalmente, sobre la hora se pudo ingresar a la sala, que realmente es muy linda, con un piano de cola y lugar para 150 personas. Las sillas no alcanzaron ya que el público superó ese número, y fue el comentario de todos que un concierto de música contemporánea tuviera semejante asistencia. Valentin lució muy dueño de la situación, negociando un repertorio extenso y sin red con aparente facilidad. Ante cada pasaje complicado se me anudaba el estómago...por lo que todavía tengo que acostumbrarme a entender que el muchacho ya no padece ninguna de las limitaciones del trompetista amateur que es su padre.
Esta corta entrada hace poco honor a la complejidad del programa, ni la dimensión del ciclo Instrumentos 2009 que gestiona Martin Devoto con el apoyo del Centro Cultural de España en Buenos Aires. Es un verdadero acontecimiento que le da impulso en nuestro medio a la música contemporánea. Por cierto que el jazz ha contribuído al movimiento musical de nuestros tiempos. Un casi analfabeto Louis Armstrong empleó técnicas instrumentales que luego encontraron desarrollo en el medio académico en el que se prolongó la innovación. Pero también ocurre que la composición contemporánea ha tenido un efecto retroactivo sobre nuestro género, influenciando las tendencias de fines del siglo XX y en lo que va de estos años 2000. Haríamos muy bien en poner la oreja para escuchar los puntos de contacto de ambos campos.
Para hacerlo les recomiendo que entren a la página en la que encontraran videos de los seminarios y conciertos del ciclo en este link:Esta corta entrada hace poco honor a la complejidad del programa, ni la dimensión del ciclo Instrumentos 2009 que gestiona Martin Devoto con el apoyo del Centro Cultural de España en Buenos Aires. Es un verdadero acontecimiento que le da impulso en nuestro medio a la música contemporánea. Por cierto que el jazz ha contribuído al movimiento musical de nuestros tiempos. Un casi analfabeto Louis Armstrong empleó técnicas instrumentales que luego encontraron desarrollo en el medio académico en el que se prolongó la innovación. Pero también ocurre que la composición contemporánea ha tenido un efecto retroactivo sobre nuestro género, influenciando las tendencias de fines del siglo XX y en lo que va de estos años 2000. Haríamos muy bien en poner la oreja para escuchar los puntos de contacto de ambos campos.
http://blogs.myspace.com/index.cfm?fuseaction=blog.view&friendId=264884622&blogId=487576022
Luego hubo gran festejo, con cena y café en la zona...y una inenarrable sensación de alegría y satisfacción.
martes, abril 21, 2009
Jazz en Abril....Edición no 21!
Me sorprendo de sólo pensarlo. Es la primeravigésima vez que se reitera el festival en su tradicional fecha de Abril. Esto significa una acumulación de patrimonio de credibilidad que bien tendría que servir para gestionar más apoyo. La repetición puede tener dos resultados. Por un lado puede generar cronicidad, aburrimiento y estancamiento. Por el otro puede armar una tradición que aporta a la cultura creativa de una comunidad. Apuntemos a lo segundo, tratando de variar la propuesta. En esta edición el atribulado Ferio Espinosa no tuvo otra alternativa que ir a lo seguro, a los locales, y a unos pocos porteños y platenses que vienen aunque les eches repelente. Obviamente la difusión fue mínima, y salvo algunos anunciantes para los programas, no hubo auspicio monetario alguno, salvo el apoyo del Emtur que facilitó algunas cosas. El Parade fue a pié (como me gusta a mi) avanzando por la peatonal San Martín, como lo dijo el prócer "..y en pelotas como los indios". En mi opinión eso genera mucho más contacto con la gente que agradece de muchas maneras ese cambio en la gris silueta del centro. Las dos fechas presentaron salas con una concurrencia sostenible, y Orión se quedó sin reservas a mitad de semana.
Me volvió a pasar algo que me ocurría en los grandes festivales europeos: tropezarse con gratas sorpresas inesperadas en los lugares menos esperados. A última hora y en la Bodega del Auditorium, escuché las dos bandas que más me impactaron: el cuarteto de Ignacio Subirós y el sexteto de Marcos Basso. El primero aumentaba su formación habitual de organ trio con la adición de Néstor (¿?) Gesualdi. Habrán pasado dos años desde la última vez que escuché a este joven tenorista, y su crecimiento ha sido impactante. En el grupo de Marcos Basso había un mix de elementos autóctonos con algunos de sus compañeros de estudio en Buenos Aires. La formación que incluía dos trompetas, saxo tenor y trombon sonaba maravillosamente bien, con composiciones y arreglos diestramente escritos por Marcos.
En la sala principal pude escuchar a mis ex-colegas del Big Band del Mar del Plata Jazz Club, que tenía la presencia de Leo Caldera en funciones de director. Les dije sinceramente que me daba orgullo oírlos. Debería mencionar también que yendo y viniendo por los pasillos, alcancé a escuchar algunos compases de el clásico grupo de Mingo Martino. Todos acordamos que se desempeñan muy bien con arreglos sencillos pero muy eficaces. (Mingo estaba presente, pero con su bastón. La batería se la delegó a un joven colega platense). También me dió emoción verlo a Nelso Castro, haciendo gala de su vocación docente pero también respeto por las diferencias generacionales, al frente de un grupo de jóvenes que obviamente no comparten su estética. Invitó a participar a una de sus alumnas de tiempos pasados....nuestra querida Soledad Curien. Sobre las actuaciones de los grupos en los cuales participé...opinaré en alguna otra entrada.
Me volvió a pasar algo que me ocurría en los grandes festivales europeos: tropezarse con gratas sorpresas inesperadas en los lugares menos esperados. A última hora y en la Bodega del Auditorium, escuché las dos bandas que más me impactaron: el cuarteto de Ignacio Subirós y el sexteto de Marcos Basso. El primero aumentaba su formación habitual de organ trio con la adición de Néstor (¿?) Gesualdi. Habrán pasado dos años desde la última vez que escuché a este joven tenorista, y su crecimiento ha sido impactante. En el grupo de Marcos Basso había un mix de elementos autóctonos con algunos de sus compañeros de estudio en Buenos Aires. La formación que incluía dos trompetas, saxo tenor y trombon sonaba maravillosamente bien, con composiciones y arreglos diestramente escritos por Marcos.
En la sala principal pude escuchar a mis ex-colegas del Big Band del Mar del Plata Jazz Club, que tenía la presencia de Leo Caldera en funciones de director. Les dije sinceramente que me daba orgullo oírlos. Debería mencionar también que yendo y viniendo por los pasillos, alcancé a escuchar algunos compases de el clásico grupo de Mingo Martino. Todos acordamos que se desempeñan muy bien con arreglos sencillos pero muy eficaces. (Mingo estaba presente, pero con su bastón. La batería se la delegó a un joven colega platense). También me dió emoción verlo a Nelso Castro, haciendo gala de su vocación docente pero también respeto por las diferencias generacionales, al frente de un grupo de jóvenes que obviamente no comparten su estética. Invitó a participar a una de sus alumnas de tiempos pasados....nuestra querida Soledad Curien. Sobre las actuaciones de los grupos en los cuales participé...opinaré en alguna otra entrada.
jueves, abril 09, 2009
Vita Brevis
Son tiempos un poco tristes para el ambiente. Hace una semana velamos al "Negro" Ramón Salinas. Hace un par de días (7-04-09) circularon mails anunciando el fallecimiento de Nano Herrera.
Ramón Salinas fue integrante en los últimos años del Mar del Plata Jazz Ensamble, y tenía la extraña condición de comandar el respeto universal de sus colegas. Su estilo sobrio pero eficaz solía ser elogiado y comparado con el el de Dexter Gordon, pero el Negro no imitaba a nadie. Simplemente tocaba con su don de musicalidad y su formación temprana como músico integral. Su postura era la del músico entrenado, y aunque desconozco cuál fue su introducción a la música, tiene que haber sido formal. Recuerdo que siendo yo muy jóven, cuando me ganaba unos pesos como músico semi-profesional, lo veía actuar con los grupos de Armando Blumetti, para el que también hacía arreglos. En esos días de "Armando Blumetti y sus Estrellas" su ladero era el trompetista Vargas, y entre los dos lograban un sonido impactante aún tocando temas banales de la música comercial de la época. Cuando tenían la más mínima oportunidad de tocar jazz, lo hacían...y entre los dos, Salinas y Vargas, investigaban lo último de jazz de esos días. Siempre cuento que tocaban "Nica's Dreams" a los pocos días de que se conociera el disco de George Shearing en el país en la década del '60. En algún momento dejó de tocar en las bandas bailables de Blumetti para acceder a un atril de contrabajo en la Orquesta Sinfónica local, mostrando una vez más su flexibilidad y habilidad musical. Fue luego de jubilarse de la orquesta, que se dio el gusto de tocar exclusivamente jazz con Jazz Ensamble. Nunca pude ser amigo cercano de él, pero era una de esas personas que siempre saludaba con admiración.
Nano Herrera fue un difusor y militante del jazz porteño que podría ser un personaje de Cortázar (se sabe que el encuentro entre el escritor y el Gato Barbieri fue gestionado por él). De enorme contextura física, era infaltable en cualquier ocasión de importancia que involucrara músicos extranjeros o locales. Llevó adelante una permanente tarea docente a través de sus programas de radio, cuidando de dar aire a todos los movimientos dentro del género, tanto las variantes experimentales como las de la más antigua tradición. Nunca olvidaré las dos veces que Nano me invitó a su programa, a propósito de difundir grabaciones de nuestra banda "Viva Buddy Bolden", cuya propuesta, justamente por reunir los extremos de los estilos, lo divertía enormemente. Cada vez que se repetía al aire ese programa que estaba "enlatado" para su entrega a diferentes emisoras, Nano se ocupaba de que lo supieramos. Era un invitado permanente a nuestro Festival en Abril, y este año lo extrañaremos enormemente.
Chau Nano,...gracias por tu humor y tu emblema.
Ramón Salinas fue integrante en los últimos años del Mar del Plata Jazz Ensamble, y tenía la extraña condición de comandar el respeto universal de sus colegas. Su estilo sobrio pero eficaz solía ser elogiado y comparado con el el de Dexter Gordon, pero el Negro no imitaba a nadie. Simplemente tocaba con su don de musicalidad y su formación temprana como músico integral. Su postura era la del músico entrenado, y aunque desconozco cuál fue su introducción a la música, tiene que haber sido formal. Recuerdo que siendo yo muy jóven, cuando me ganaba unos pesos como músico semi-profesional, lo veía actuar con los grupos de Armando Blumetti, para el que también hacía arreglos. En esos días de "Armando Blumetti y sus Estrellas" su ladero era el trompetista Vargas, y entre los dos lograban un sonido impactante aún tocando temas banales de la música comercial de la época. Cuando tenían la más mínima oportunidad de tocar jazz, lo hacían...y entre los dos, Salinas y Vargas, investigaban lo último de jazz de esos días. Siempre cuento que tocaban "Nica's Dreams" a los pocos días de que se conociera el disco de George Shearing en el país en la década del '60. En algún momento dejó de tocar en las bandas bailables de Blumetti para acceder a un atril de contrabajo en la Orquesta Sinfónica local, mostrando una vez más su flexibilidad y habilidad musical. Fue luego de jubilarse de la orquesta, que se dio el gusto de tocar exclusivamente jazz con Jazz Ensamble. Nunca pude ser amigo cercano de él, pero era una de esas personas que siempre saludaba con admiración.
Nano Herrera fue un difusor y militante del jazz porteño que podría ser un personaje de Cortázar (se sabe que el encuentro entre el escritor y el Gato Barbieri fue gestionado por él). De enorme contextura física, era infaltable en cualquier ocasión de importancia que involucrara músicos extranjeros o locales. Llevó adelante una permanente tarea docente a través de sus programas de radio, cuidando de dar aire a todos los movimientos dentro del género, tanto las variantes experimentales como las de la más antigua tradición. Nunca olvidaré las dos veces que Nano me invitó a su programa, a propósito de difundir grabaciones de nuestra banda "Viva Buddy Bolden", cuya propuesta, justamente por reunir los extremos de los estilos, lo divertía enormemente. Cada vez que se repetía al aire ese programa que estaba "enlatado" para su entrega a diferentes emisoras, Nano se ocupaba de que lo supieramos. Era un invitado permanente a nuestro Festival en Abril, y este año lo extrañaremos enormemente.
Chau Nano,...gracias por tu humor y tu emblema.
martes, marzo 10, 2009
El trompetista gitano y torero
28 de Febrero - Fiesta de Andalucía en el Centro Andaluz de Mar del Plata
Me han pasado muchas cosas extrañas por tocar la trompeta, pero ésta es bastante especial. A fines del 2008, en una fiesta de docentes universitarios me encontraba tocando pachanga alegremente (y alcoholicamente) con mis amigos Pedro Ribeiro y Ana Ordoñez, con su banda de función. En algún momento se me acercó Daniel Sergio (alias Agustín Pastoriza ¿?) y me invitó a sumarme para ciertas festividades a su Orquesta y Coro del Centro Andaluz . Dije que sí con esa convicción de que nada pasaría, pero a principios de Febrero me llamó la coordinadora de la agrupación para convocarme a ensayos.
Y este pobre trompetista aldeano, que abandonó la Big Band del Jazz Club por no poder ensayar una vez a la semana, se vió teniendo que asistir dos o más veces por semana, e incluso debiendo tomarme vacaciones toda la semana de la función para cumplir con los horarios y la fecha.
El método de construcción que usa Agustín (¿o Daniel) para los arreglos se basa casi exclusivamente en una transmisión oral. Los temas se modifican de un ensayo a otro, y a la imprevisiblidad de lo que había que tocar, se sumaba la necesidad de impostar la sonoridad y bravura de los trompetistas andaluces.
Como cosa positiva debo mencionar que por primera vez me pude relacionar con un repertorio y un estilo que me era totalmente ajeno. Me acuerdo que mi madre me obligaba a apurar el paso cuando en el barrio pasábamos por ciertas casas de donde emanaba una música similar, presumiblemente habitada por gitanos,...o vaya a saber qué.
Si embargo es una música que circula por nuestra propia tradición en forma subterránea. Algunas de las integrantes de coro eran además solistas muy experimentadas en el estilo, y sin ser exclusivamente especialistas en el "cante" lograban adoptar el gesto típico de las cantantetes en los "tablaos" sevillanos.
Las irrupciones del trompetista en los pasodobles toreros más bien anunciaban la llegada de alguna vaca desorientada. De todos modos se hizo la fecha, y ni bien me bajé del escenario hice entrega formal y definitiva de mi carpeta.
Otro saldo muy positivo fue apreciar el arte de el guitarrista flamenco Paco Soleras que anda por nuestras costas. Es un verdadero virtuoso tanto en su instrumento como en el cante, que le imprimía energía y propósito a la parte instrumental, compuesto por más guitarras, piano, castañuelas, cajones...¡ y algún trompetista cagao!.
Me han pasado muchas cosas extrañas por tocar la trompeta, pero ésta es bastante especial. A fines del 2008, en una fiesta de docentes universitarios me encontraba tocando pachanga alegremente (y alcoholicamente) con mis amigos Pedro Ribeiro y Ana Ordoñez, con su banda de función. En algún momento se me acercó Daniel Sergio (alias Agustín Pastoriza ¿?) y me invitó a sumarme para ciertas festividades a su Orquesta y Coro del Centro Andaluz . Dije que sí con esa convicción de que nada pasaría, pero a principios de Febrero me llamó la coordinadora de la agrupación para convocarme a ensayos.
Y este pobre trompetista aldeano, que abandonó la Big Band del Jazz Club por no poder ensayar una vez a la semana, se vió teniendo que asistir dos o más veces por semana, e incluso debiendo tomarme vacaciones toda la semana de la función para cumplir con los horarios y la fecha.
El método de construcción que usa Agustín (¿o Daniel) para los arreglos se basa casi exclusivamente en una transmisión oral. Los temas se modifican de un ensayo a otro, y a la imprevisiblidad de lo que había que tocar, se sumaba la necesidad de impostar la sonoridad y bravura de los trompetistas andaluces.
Como cosa positiva debo mencionar que por primera vez me pude relacionar con un repertorio y un estilo que me era totalmente ajeno. Me acuerdo que mi madre me obligaba a apurar el paso cuando en el barrio pasábamos por ciertas casas de donde emanaba una música similar, presumiblemente habitada por gitanos,...o vaya a saber qué.
Si embargo es una música que circula por nuestra propia tradición en forma subterránea. Algunas de las integrantes de coro eran además solistas muy experimentadas en el estilo, y sin ser exclusivamente especialistas en el "cante" lograban adoptar el gesto típico de las cantantetes en los "tablaos" sevillanos.
Las irrupciones del trompetista en los pasodobles toreros más bien anunciaban la llegada de alguna vaca desorientada. De todos modos se hizo la fecha, y ni bien me bajé del escenario hice entrega formal y definitiva de mi carpeta.
Otro saldo muy positivo fue apreciar el arte de el guitarrista flamenco Paco Soleras que anda por nuestras costas. Es un verdadero virtuoso tanto en su instrumento como en el cante, que le imprimía energía y propósito a la parte instrumental, compuesto por más guitarras, piano, castañuelas, cajones...¡ y algún trompetista cagao!.
domingo, marzo 01, 2009
Valentín en Febrero
Valentin Garvie tiene la fortuna de poder dejar su puesto estable en Frankfurt, para volver al país una u hasta dos veces en el año. Esta visita debió haber sido de descanso, y en principio tenía planeado dejar de lado su trompeta durante su corta estadía. Ese propósito se vió abandonado porque volvió a ser tentado con la oportunidad de tocar un poco de jazz con nosotros en Mar del Plata. A menudo se queja de tener tanta dedicación exclusiva al repertorio académico contemporáneo, que obviamente es de gran interés, pero que generalmente prescinde de cualquier rasgo que pudiera identificarlo con un idioma convencional, en particular de algo parecido a una melodía. (Ver en You Tube "Soy un compositor contemporáneo" de Leo Masliah).
Como resultado se organizaron tres fechas, a saber:
Lunes 23 Bar-Café Ivo.
En una fecha generosamente concedida por el organizador del ciclo de Jazz en Ivo, Félix Barone, Martin De Lassaletta organizó una presentación que incluyó a varios de los jóvenes músicos que hoy conforman la vanguardia del jazz marplatense Eduardo Palomo (pno) Marcos Basso (gtr) Martín De Lassaletta (bass) y Javier Pujol (drs) . La fecha revistió interés particular, desde el momento que se armó con un sólo ensayo parcial, y alguna reunión adicional entre dos o tres integrantes, con un repertorio que incluyó al menos cinco composiciones originales de los que intervinimos. Hacia mucho que no disfrutaba tanto de una presentación, quizás en parte porque mi participación se redujo a un mínimo, a la vez que comprobé, no sin cierta pena, del abismo que se abre entre mis posibilidades técnicas y las de ellos. Otro factor que agregó alegría a la fecha fue la respuesta sorprendente a mi mail convocando mis contactos. La salita estaba colmada de amigos, cuya presencia fue doblemente apreciada por tratarse de un lunes de trasnoche.
Martes 24 - Bar Dickens. Trío de Eduardo Palomo.
Valentin se sumó como invitado a una fecha de Eduardo que se presentó junto a Nataniel Dicaudo (e-bass) y Javier Puyol (drs). Eduardo nuevamente armó un trío que al modo de su anterior grupo (Jam) toca un repertorio de alto rendimiento donde cada vez figuran más de sus propias composiciones. La naturaleza eléctrica del conjunto produce una situación típica a la hora de incluir un instrumento de viento sin amplificación. Esto se discutió en el intervalo con mucha sinceridad, cuando se explicó que aunque una trompeta puede hacerse escuchar de todos modos, es siempre a precio de un gran esfuerzo que disminuye notablemente la resistencia y fundamentalmente la flexibilidad del ejecutante. En la segunda parte del set esto se remedió en gran medida este problema y Valentín pudo tocar con mucho mayor comodidad.
Miércoles 25- Bar Dickens - Sebastian Del Hoyo Trío.
Dos noches seguidas en Dickens resulta para mi una sobrexposición a un lugar donde nunca gocé de mucha simpatía. Pero la oportunidad de escuchar a Sebastián y su Trío compensó el inconveniente. La última vez que los escuché fue en el festival de Abril del año pasado, y realmente me perdí toda su campaña del resto del año, que incluyó un show articulado con filmaciones proyectadas. Esto les valió la adjudicación de un primer premio por "Mejor producción artística musical" otorgada por la Sec. de Cultura de la municipalidad local. En esta oportunidad Sebastián eligió otro repertorio, en la que también abundaron sus propias composiciones, sumadas a las de algún arreglo en la que generosamente previó mi participación junto con Valentín. Nuevamente acompañaron Martín De Lassaletta (bass) y Javier Pujol (drs)
Como resultado se organizaron tres fechas, a saber:
Lunes 23 Bar-Café Ivo.
En una fecha generosamente concedida por el organizador del ciclo de Jazz en Ivo, Félix Barone, Martin De Lassaletta organizó una presentación que incluyó a varios de los jóvenes músicos que hoy conforman la vanguardia del jazz marplatense Eduardo Palomo (pno) Marcos Basso (gtr) Martín De Lassaletta (bass) y Javier Pujol (drs) . La fecha revistió interés particular, desde el momento que se armó con un sólo ensayo parcial, y alguna reunión adicional entre dos o tres integrantes, con un repertorio que incluyó al menos cinco composiciones originales de los que intervinimos. Hacia mucho que no disfrutaba tanto de una presentación, quizás en parte porque mi participación se redujo a un mínimo, a la vez que comprobé, no sin cierta pena, del abismo que se abre entre mis posibilidades técnicas y las de ellos. Otro factor que agregó alegría a la fecha fue la respuesta sorprendente a mi mail convocando mis contactos. La salita estaba colmada de amigos, cuya presencia fue doblemente apreciada por tratarse de un lunes de trasnoche.
Martes 24 - Bar Dickens. Trío de Eduardo Palomo.
Valentin se sumó como invitado a una fecha de Eduardo que se presentó junto a Nataniel Dicaudo (e-bass) y Javier Puyol (drs). Eduardo nuevamente armó un trío que al modo de su anterior grupo (Jam) toca un repertorio de alto rendimiento donde cada vez figuran más de sus propias composiciones. La naturaleza eléctrica del conjunto produce una situación típica a la hora de incluir un instrumento de viento sin amplificación. Esto se discutió en el intervalo con mucha sinceridad, cuando se explicó que aunque una trompeta puede hacerse escuchar de todos modos, es siempre a precio de un gran esfuerzo que disminuye notablemente la resistencia y fundamentalmente la flexibilidad del ejecutante. En la segunda parte del set esto se remedió en gran medida este problema y Valentín pudo tocar con mucho mayor comodidad.
Miércoles 25- Bar Dickens - Sebastian Del Hoyo Trío.
Dos noches seguidas en Dickens resulta para mi una sobrexposición a un lugar donde nunca gocé de mucha simpatía. Pero la oportunidad de escuchar a Sebastián y su Trío compensó el inconveniente. La última vez que los escuché fue en el festival de Abril del año pasado, y realmente me perdí toda su campaña del resto del año, que incluyó un show articulado con filmaciones proyectadas. Esto les valió la adjudicación de un primer premio por "Mejor producción artística musical" otorgada por la Sec. de Cultura de la municipalidad local. En esta oportunidad Sebastián eligió otro repertorio, en la que también abundaron sus propias composiciones, sumadas a las de algún arreglo en la que generosamente previó mi participación junto con Valentín. Nuevamente acompañaron Martín De Lassaletta (bass) y Javier Pujol (drs)
miércoles, febrero 18, 2009
Pablo Cabrera y la Etc. Jazz Band
Con el hallazgo del nombre "Etc. Jazz Band" Pablo Cabrera ya empieza con ventaja. El viernes 13 de Febrero concurrí a escuchar su grupo en la Sala Miles Davis de el bar El Ciudadano. Mientras saboreaba mi cerveza y empanada meditaba sobre el enfoque general que habían adoptado. Llegue a la conclusión de que al fin se había terminado el dominio de la estética TRC (te rompo el culo) que imperó desde la instalación del ideal del jazz -rock en nuestro medio. Esto ha sucedido en los tres últimos grupos al que he ido a escuchar.
Declaro entonces la nueva era: la del Jazz Manso. Es decir, volumen reducido a los niveles de una música de cámara a pesar de usar instrumentos amplificados, bateristas razonables, y elección de un repertorio amable al oído del público y tocable dentro de los recursos del público. Pablo Cabrera ha encontrado un nivel cómodo para improvisar mientras que Nicolás Palladino (Drs) y Martin Milani (Bass) acompañan sin pretender avasallar al universo. La inclusión de Cecilia Pugliese (Pno) es toda una revelación. Me contó Pablo que al final pudo convencer a su compañera a unirse al grupo, ya que ella pertenece al campo "clásico". A fuerza de escuchar los ensayos y los discos de su marido, finalmente se animó a improvisar. Su toque delicado y musicalidad entrenada por su formación académica realmente aporta un elemento que a los jazzeros nos es escaso : buen gusto.
Declaro entonces la nueva era: la del Jazz Manso. Es decir, volumen reducido a los niveles de una música de cámara a pesar de usar instrumentos amplificados, bateristas razonables, y elección de un repertorio amable al oído del público y tocable dentro de los recursos del público. Pablo Cabrera ha encontrado un nivel cómodo para improvisar mientras que Nicolás Palladino (Drs) y Martin Milani (Bass) acompañan sin pretender avasallar al universo. La inclusión de Cecilia Pugliese (Pno) es toda una revelación. Me contó Pablo que al final pudo convencer a su compañera a unirse al grupo, ya que ella pertenece al campo "clásico". A fuerza de escuchar los ensayos y los discos de su marido, finalmente se animó a improvisar. Su toque delicado y musicalidad entrenada por su formación académica realmente aporta un elemento que a los jazzeros nos es escaso : buen gusto.
sábado, febrero 07, 2009
Fermín Etcheveste-Marina Mosenkis-Martín De Lassaletta
6 de Febrero- Teatro El Séptimo Fuego- Fermín Etcheveste-Marina Mosenkis-Martin De Lassaletta-
Decidí vencer mi pereza el viernes pasado para ir a ver a un grupo. Es que reunía a tres músicos en los que tengo particular interés. Voy a relatar mi experiencia, ejerciendo la función de crítico, que tanto he maldecido en entradas anteriores.
Tocaban en un ámbito que siempre pensé como interesante para hacer música, aunque nunca me molesté en tratar de armar algo ahí. La batería de luces y cierta ambientación sólo se establece en el ámbito teatral, contribuyó a generar un clima especial de recital. El trío desplegó un repertorio que combinaba algún standard con improvisación libre y algunos temas propios. Un mix que contribuía a generar una estética posmo con ribetes experimentales, pero que dejaba la impresión de un acto artístico de rara belleza. Recuerdo cuando Fermín Etcheveste vino un día a consultarme por sus inicios en la trompeta,....supongo que tendría 17 o 18 años. Eso parece haber sido ayer, aunque deben de haber pasado unos años...¿5?, ¿6?. Me daba curiosidad ver cómo podría haber evolucionado desde entonces. Me encontré con un músico que ya tiene un dominio interesante sobre su tono y registro. Toca en un estilo que para los viejos podría asociarse a Chet Baker, y que privilegia la musicalidad sobre la ruidosa estridencia que se suele asociar a la trompeta. Otra referencia más local es que creo advertir la mano quien lo ha iniciado, Gustavo Cortajerena. No lo he escuchado mucho a Gustavo, sobre todo últimamente, pero me parece que ése es su modo de entender la musicalidad. Es un mérito que Fermín haya logrado tanto dominio técnico sobre nuestro instrumento díscolo en tan poco tiempo. El efecto de su gesto es muy acertado dentro del paradigma que adoptan en el trío. Me parece que su crecimiento ahora pasaría por adquirir algo más de lenguaje armónico, y de incorporar en mayor medida un elemento con la que cuentan sus otros dos compañeros en grandes dosis: se trata del inefable "swing" jazzero, que aunque velado en la moda contemporánea, y expresado entre líneas, siempre debería estar ahí, agazapado. (Aquí caigo en la apreciación personal que tanto detesto cuando lo oigo en boca de otro).
Marina Mosenkis es una saxofonista que me impactó el día que la escuché con su grupo Karaboo en un festival en Villa Gessell hace unos años. Nuevamente, su gesto es suave y poco aparatoso, pero en su economía está su belleza. Su veta compositiva que va en paralelo con su modo de ejecución, creando una música que es sencilla pero que a la vez tiene un giro inusual. De Martín De Lassaletta he hablado muchas veces en el blog, pero esta vez, desde mi cómodo lugar de espectador, pude apreciar en su totalidad su fuerza rítmica y solidez armónica. En mi opinión, su antecedente como percusionista lo pone en una posición ventajosa a la hora de proveer un pulso vivo y sostenedor. Martín tiene el abordaje de un artista, pero complementado por sus recursos como instrumentista, aporta en dos direcciones: emulsiona el contexto de modo que hace brillar a sus compañeros, y por otro lado se convierte en una atracción solista.
Otra reflexión que me rondó al alejarme del espacio del Séptimo Círculo, es que muchas veces pensé en tratar de establecer un lugar donde se pudiera llevar adelante un ciclo permanente de jazz de orientación experimental, libre de las presiones de los boliches y lugares habituales. Me faltó energía y decisión hacerlo, pero sería buenísimo que los que quisieramos que tal lugar exista, nos juntásemos en un esfuerzo conjunto para crearlo.
Tocaban en un ámbito que siempre pensé como interesante para hacer música, aunque nunca me molesté en tratar de armar algo ahí. La batería de luces y cierta ambientación sólo se establece en el ámbito teatral, contribuyó a generar un clima especial de recital. El trío desplegó un repertorio que combinaba algún standard con improvisación libre y algunos temas propios. Un mix que contribuía a generar una estética posmo con ribetes experimentales, pero que dejaba la impresión de un acto artístico de rara belleza. Recuerdo cuando Fermín Etcheveste vino un día a consultarme por sus inicios en la trompeta,....supongo que tendría 17 o 18 años. Eso parece haber sido ayer, aunque deben de haber pasado unos años...¿5?, ¿6?. Me daba curiosidad ver cómo podría haber evolucionado desde entonces. Me encontré con un músico que ya tiene un dominio interesante sobre su tono y registro. Toca en un estilo que para los viejos podría asociarse a Chet Baker, y que privilegia la musicalidad sobre la ruidosa estridencia que se suele asociar a la trompeta. Otra referencia más local es que creo advertir la mano quien lo ha iniciado, Gustavo Cortajerena. No lo he escuchado mucho a Gustavo, sobre todo últimamente, pero me parece que ése es su modo de entender la musicalidad. Es un mérito que Fermín haya logrado tanto dominio técnico sobre nuestro instrumento díscolo en tan poco tiempo. El efecto de su gesto es muy acertado dentro del paradigma que adoptan en el trío. Me parece que su crecimiento ahora pasaría por adquirir algo más de lenguaje armónico, y de incorporar en mayor medida un elemento con la que cuentan sus otros dos compañeros en grandes dosis: se trata del inefable "swing" jazzero, que aunque velado en la moda contemporánea, y expresado entre líneas, siempre debería estar ahí, agazapado. (Aquí caigo en la apreciación personal que tanto detesto cuando lo oigo en boca de otro).
Marina Mosenkis es una saxofonista que me impactó el día que la escuché con su grupo Karaboo en un festival en Villa Gessell hace unos años. Nuevamente, su gesto es suave y poco aparatoso, pero en su economía está su belleza. Su veta compositiva que va en paralelo con su modo de ejecución, creando una música que es sencilla pero que a la vez tiene un giro inusual. De Martín De Lassaletta he hablado muchas veces en el blog, pero esta vez, desde mi cómodo lugar de espectador, pude apreciar en su totalidad su fuerza rítmica y solidez armónica. En mi opinión, su antecedente como percusionista lo pone en una posición ventajosa a la hora de proveer un pulso vivo y sostenedor. Martín tiene el abordaje de un artista, pero complementado por sus recursos como instrumentista, aporta en dos direcciones: emulsiona el contexto de modo que hace brillar a sus compañeros, y por otro lado se convierte en una atracción solista.
Otra reflexión que me rondó al alejarme del espacio del Séptimo Círculo, es que muchas veces pensé en tratar de establecer un lugar donde se pudiera llevar adelante un ciclo permanente de jazz de orientación experimental, libre de las presiones de los boliches y lugares habituales. Me faltó energía y decisión hacerlo, pero sería buenísimo que los que quisieramos que tal lugar exista, nos juntásemos en un esfuerzo conjunto para crearlo.
martes, enero 13, 2009
Arrancó el 2009
La temporada de verano del 2009 arrancó con perspectivas dismunídas para los músicos de jazz en Mar del Plata. Sobreviven Orión y Dickens con sus propuestas habituales, pero no se anuncian los habituales ciclos de Villa Victoria y Plaza del Agua que habitualmente nos mantenían en actividad. Hubo un espacio nuevo que se inauguró, sin embargo, del que daremos cuenta en lo que sigue:
Jueves 8 de Enero. Bendito Z Eres. Centro Cultural Sta. Cecilia. El grupo coral "arreglado" y dirigido por Ulises Zamudio vovlió a invitarme para su presentación en un espacio que parece adosado a la capilla de la escuela Sta. Cecilia. El grupo volvió a desplegar sus canciones cuyas letras hablaban del amor pasión y de amantes con el marco de severas imágenes religiosas y vírgenes de yeso. El lugar era pequeño, y esta vez el grupo pudo cantar con liviandad y ante un público amistoso y atento.
Lunes 12 de Enero. Felix Barone, Martin De Lassaletta, E.Garvie. Café Ivo.
Aquí la novedad anticipada. Félix, con su acostumbrada pasión por la gestión, logró inventar un nuevo espacio para el jazz, armando un ciclo deniminado "Encuentro de Jazz Moderno", al que ha invitado a casi todos los tocadores locales. Si bien el Café Ivo funciona hace mucho con espectáculos, habrá que colaborar entre todos para crear un público que venga específicamente a escuchar jazz, y que esté dispuesto a pagar. ¡No cotizamos muy alto en el mercado últimamente!
De todos modos fue un placer tocar nuestro repertorio de standards tranquilos junto a Daniel que está cada vez más afilado en ese terreno, y Martín que ya puede encarar cualquier material de ese tipo sin necesidad de ensayo. Es que uno de los elementos necesarios para tocar lo que irónicamente llamo "jazz aburrido" es conocer los códigos que hacen a la posibilidad de tocar juntos por primera vez como si se hubiera ensayado toda la vida. Para sentarse a la mesa de póker hay que tener claras algunas reglas básicas.
De todos modos fue un placer tocar nuestro repertorio de standards tranquilos junto a Daniel que está cada vez más afilado en ese terreno, y Martín que ya puede encarar cualquier material de ese tipo sin necesidad de ensayo. Es que uno de los elementos necesarios para tocar lo que irónicamente llamo "jazz aburrido" es conocer los códigos que hacen a la posibilidad de tocar juntos por primera vez como si se hubiera ensayado toda la vida. Para sentarse a la mesa de póker hay que tener claras algunas reglas básicas.
viernes, noviembre 14, 2008
Disfrute de su estupidez. Sea crítico de arte.
Una reciente presentación de
la Gran Misa en Si menor de J.S Bach tuvo lugar en el Teatro Coliseo de Buenos Aires. Allí estuve, además de poder escuchar los ensayos del día anterior, y seguramente mis opiniones están un tanto distorsionadas por el hecho de que nuestro Valentin Garvie participaba como primera trompeta. Fue convocado por los promotores del concierto, una organización llamada La bella música, en razón de que la obra se realizaría con instrumentos de período, una tendencia que se está imponiendo en el mundo cuando se trata de obras antiguas, medievales y en particular, barrocas. Para el caso de la trompeta, el instrumento para el que escribía Bach es la llamada trompeta barroca, instrumento que ejecutaba su padre, en una época en que los trompetistas eran los "gordos" de un gremialismo que surgía con la aparición de las nuevas clases sociales post-feudales. En cierta medida se entiende la ascendencia que tenían los trompetistas en esa época, puesto que su sonoridad era requerida casi sin excepción para las obras tanto profanas como sagradas. También existiría cierta mística sobre la capacidad extraordinaria de estos instrumentistas, puesto que había que desarrollar una técnica endiablada para poder extraer de estos simples caños todas las notas de la escala musical.
Con unos pocos agujeros al modo de una flauta dulce, el instrumentista puede lograr un registro sorprendente, que excede la de los instrumentos modernos, haciendo uso de armónicos que pueden ser logrados gracias al escaso calibre del caño, y que los agujeros se sitúan en "nodos" donde se produce la milagrosa reverberación armónica. Pero el costo de esta flexibilidad es la de una imprevisibilidad endemoniada en el momento de ubicar la nota correcta, y un sonido un tanto nasal en comparación a los bronces de hoy en día, que debe ser compensado un un excelente tono de base por parte del ejecutante.
Se ha impuesto la enseñanza de la trompeta barroca en las academias prestigiosas de Europa, un especie de castigo que no entendí hasta escuchar este concierto, y de verlo a Valentín negociar los distintos pasajes que le exigía la partitura. Tanto en las obras de Bach como de Haendel, pueden escucharse que las intervenciones de la trompeta son adornadas por frecuentes trinos. Ese trino rápido y prolongado, que otros instrumentos resuelven con el revoloteo de una tecla, se logra con lo que constituye el ejercicio crítico de flexibilidad, que constituye la base sobre la que hoy se edifica la técnica de los trompetistas virtuosos modernos.
La Gran Misa compromete a muchos músicos especialistas, cantantes y solistas. Es un enorme edificio barroco, que interrelaciona en distintos planos a solistas instrumentales y vocales, un coro numeroso, al menos dos directores (de coro y general) organista, (bajo continuo), en fin ,
es una proeza de gestión en un país como el nuestro, por fuera de las instituciones estatales establecidas. Un ejemplo heroico que solo los criollos de acá somos capaces de emprender, y al concluir semejante logro, no pude hacer más que ponerme de pié y desgañitarme en gritos de entusiasmo.
El miércoles un diario nacional se dignó a hacer un comentario del concierto. Allí un señor Montero, describe la obra en términos generales para pasar a disminuir la labor de algunos de los cantantes (los supuestamente "no profesionales") y critica la labor del director, Andrés Gerszenzon, cuya batuta, si no recuerdo mal, califica de "imprecisa".
Pobre país. Encima que los que sus esforzados luchadores de la cultura deben fabricar milagros, vienen a ser cuestionados por gente que hace oficio de la ignorancia.
la Gran Misa en Si menor de J.S Bach tuvo lugar en el Teatro Coliseo de Buenos Aires. Allí estuve, además de poder escuchar los ensayos del día anterior, y seguramente mis opiniones están un tanto distorsionadas por el hecho de que nuestro Valentin Garvie participaba como primera trompeta. Fue convocado por los promotores del concierto, una organización llamada La bella música, en razón de que la obra se realizaría con instrumentos de período, una tendencia que se está imponiendo en el mundo cuando se trata de obras antiguas, medievales y en particular, barrocas. Para el caso de la trompeta, el instrumento para el que escribía Bach es la llamada trompeta barroca, instrumento que ejecutaba su padre, en una época en que los trompetistas eran los "gordos" de un gremialismo que surgía con la aparición de las nuevas clases sociales post-feudales. En cierta medida se entiende la ascendencia que tenían los trompetistas en esa época, puesto que su sonoridad era requerida casi sin excepción para las obras tanto profanas como sagradas. También existiría cierta mística sobre la capacidad extraordinaria de estos instrumentistas, puesto que había que desarrollar una técnica endiablada para poder extraer de estos simples caños todas las notas de la escala musical.Con unos pocos agujeros al modo de una flauta dulce, el instrumentista puede lograr un registro sorprendente, que excede la de los instrumentos modernos, haciendo uso de armónicos que pueden ser logrados gracias al escaso calibre del caño, y que los agujeros se sitúan en "nodos" donde se produce la milagrosa reverberación armónica. Pero el costo de esta flexibilidad es la de una imprevisibilidad endemoniada en el momento de ubicar la nota correcta, y un sonido un tanto nasal en comparación a los bronces de hoy en día, que debe ser compensado un un excelente tono de base por parte del ejecutante.
Se ha impuesto la enseñanza de la trompeta barroca en las academias prestigiosas de Europa, un especie de castigo que no entendí hasta escuchar este concierto, y de verlo a Valentín negociar los distintos pasajes que le exigía la partitura. Tanto en las obras de Bach como de Haendel, pueden escucharse que las intervenciones de la trompeta son adornadas por frecuentes trinos. Ese trino rápido y prolongado, que otros instrumentos resuelven con el revoloteo de una tecla, se logra con lo que constituye el ejercicio crítico de flexibilidad, que constituye la base sobre la que hoy se edifica la técnica de los trompetistas virtuosos modernos.
La Gran Misa compromete a muchos músicos especialistas, cantantes y solistas. Es un enorme edificio barroco, que interrelaciona en distintos planos a solistas instrumentales y vocales, un coro numeroso, al menos dos directores (de coro y general) organista, (bajo continuo), en fin ,
es una proeza de gestión en un país como el nuestro, por fuera de las instituciones estatales establecidas. Un ejemplo heroico que solo los criollos de acá somos capaces de emprender, y al concluir semejante logro, no pude hacer más que ponerme de pié y desgañitarme en gritos de entusiasmo.
El miércoles un diario nacional se dignó a hacer un comentario del concierto. Allí un señor Montero, describe la obra en términos generales para pasar a disminuir la labor de algunos de los cantantes (los supuestamente "no profesionales") y critica la labor del director, Andrés Gerszenzon, cuya batuta, si no recuerdo mal, califica de "imprecisa".
Pobre país. Encima que los que sus esforzados luchadores de la cultura deben fabricar milagros, vienen a ser cuestionados por gente que hace oficio de la ignorancia.
lunes, octubre 27, 2008
Esperanza Spalding en Mar del Plata
El domingo 26 de Octubre tuvimos la rara visita de alguien que está en estos momentos en la cresta de la ola del jazz americano y europeo. Quizás porque todavía es muy joven y tiene ganas de salir de gira a lugares exóticos, o porque quisiera recorrer lugares que tuvieran relación con sus antecedentes latinos, Esperanza Spalding, una belleza afro-latina tocó en nuestra ciudad, luego de visitar Buenos Aires y Neuquén. Yo la vengo siguiendo desde hace un par de años, por las transmisiones de la BBC, donde viene adquiriendo cada vez más presencia. Ha trabajado como integrante de los conjuntos de los jazzeros de primera línea. Creo que la primera vez que la escuché tocaba con Joe Lovano. Paralelamente va estableciendo su carrera como líder y solista, apoyándose en su doble carácter de vocalista e instrumentista. Simplemente verla tocar el contrabajo es revelador. Pareciera que el instrumento la hiciera bailar a ella, en una especie de articulación que recuerda la de una pareja de baile. Con absoluta independencia, canta líneas melódicas intrincadas y de muy amplio registro. Ocupa el centro de la escena de un modo tal que sus músicos acompañantes, todos de muy buen nivel, quedan enclipsados. Además, desde el lugar de primera fila pero debajo del escenario, los pobres muchachos quedaban tapados por sus instrumentos. Su musicalidad fluye con tanta intensidad, que se borran las marcas de la formación berkleesera. Los únicos rastros que parece haberle dejado el paso por la célebre fábrica de músicos de Boston es cierta predilección por los tiempos compuestos y complejos. Pero su ejecución es tan natural y suelta, que uno casi no percibe su alejamiento del clásico 4/4.
El local estaba plagado de músicos....supongo que ellos como yo sentían esa mezcla de admiración y envidia frente a tanto talento.
El local estaba plagado de músicos....supongo que ellos como yo sentían esa mezcla de admiración y envidia frente a tanto talento.
lunes, octubre 20, 2008
Festival de Bahía Blanca 18 de Octubre 2008
El viejo Hotel Muñiz nos volvió a albergar para esta edición del festival de Bahía Blanca. Esta ocasión me encontró cambiado con respecto a otras ediciones, pero también ha cambiado el perfil del festival. Mis intervenciones en el pasado fueron con conjuntos de corte tradicional, o "neo"-tradicional. Esta vez, como miembro de Jazz Attack volví convertido en músico bopero.
Por parte del Jazz Club de Bahía Blanca, el cambio ha sido similar. Antes denominaban a su evento anual un "Festival de Jazz Antiguo" . Hoy lo que se presenta es un mix que va del New Orleans al "moderno" (Moderno...un término que cada vez significa menos).
Lo que me parece rescatable es que al abrir las puertas estilísticas se han sumado muchos músicos jóvenes, y el resultado es que ya poseen una masa crítica de jazzeros locales que les permitiría armar el festival exclusivamente con músicos propios. Es un proceso que hemos vivido en Mar del Plata. Queda la añoranza de las pasadas reuniones con gente de otras provincias, el parade, las jam sessions de trasnoche, pero bueno también era un modelo que por reiterado se volvía aburrido.
No pude dejar de recordar los esfuerzos de los lideres anteriores...Bermudez Igartúa, que apenas pude ver furtivamente, y sobre todo a Juan Carlos Castagnet, fallecido hace un año, un verdadero gentleman que atendía a los visitantes como si fueran de su familia.
De nuestra participación puedo decir que creo que al menos justificamos lo que gastaron en nosotros. Nos presentamos muy bien vestidos pero tarde para la prueba de sonido, de modo que sufrimos sobre todo al comienzo del set por no poder escuchar nada más que al bajo y la batería sobreamplificados por los monitores. Hubo que pilotearla soleando medio en piloto automático. Obviamente no se rindió en la medida de lo deseado, pero debo decir que tanto Hernan y Pablo (sx.tenor y contrabajo) que se sintieron especialmente disminuídos, recibieron buenas críticas. Al menos eso escuché de Néstor Rayes, otro soldado local que volvió a presentar a su 52nd St. Big Band, esta vez con músicos de más experiencia al menos que en sus comienzos.
Habría que hacer una mención especial del Grupo Vocal Taboada. En general las agrupaciones corales sucitan expectativa cero entre los músicos del palo, pero en el caso de estos cuatro jóvenes (dos muchachos y dos chicas) el resultado fue sorprendente. Supieron dotar al estilo vocalese de mucho swing, quizás más de muchos de los que tocamos en conjuntos instrumentales.
Por parte del Jazz Club de Bahía Blanca, el cambio ha sido similar. Antes denominaban a su evento anual un "Festival de Jazz Antiguo" . Hoy lo que se presenta es un mix que va del New Orleans al "moderno" (Moderno...un término que cada vez significa menos).
Lo que me parece rescatable es que al abrir las puertas estilísticas se han sumado muchos músicos jóvenes, y el resultado es que ya poseen una masa crítica de jazzeros locales que les permitiría armar el festival exclusivamente con músicos propios. Es un proceso que hemos vivido en Mar del Plata. Queda la añoranza de las pasadas reuniones con gente de otras provincias, el parade, las jam sessions de trasnoche, pero bueno también era un modelo que por reiterado se volvía aburrido.
No pude dejar de recordar los esfuerzos de los lideres anteriores...Bermudez Igartúa, que apenas pude ver furtivamente, y sobre todo a Juan Carlos Castagnet, fallecido hace un año, un verdadero gentleman que atendía a los visitantes como si fueran de su familia.
De nuestra participación puedo decir que creo que al menos justificamos lo que gastaron en nosotros. Nos presentamos muy bien vestidos pero tarde para la prueba de sonido, de modo que sufrimos sobre todo al comienzo del set por no poder escuchar nada más que al bajo y la batería sobreamplificados por los monitores. Hubo que pilotearla soleando medio en piloto automático. Obviamente no se rindió en la medida de lo deseado, pero debo decir que tanto Hernan y Pablo (sx.tenor y contrabajo) que se sintieron especialmente disminuídos, recibieron buenas críticas. Al menos eso escuché de Néstor Rayes, otro soldado local que volvió a presentar a su 52nd St. Big Band, esta vez con músicos de más experiencia al menos que en sus comienzos.
Habría que hacer una mención especial del Grupo Vocal Taboada. En general las agrupaciones corales sucitan expectativa cero entre los músicos del palo, pero en el caso de estos cuatro jóvenes (dos muchachos y dos chicas) el resultado fue sorprendente. Supieron dotar al estilo vocalese de mucho swing, quizás más de muchos de los que tocamos en conjuntos instrumentales.
martes, agosto 19, 2008
16 de Agosto-El Cumpleaños de Ulises Zamudio
Primero una descripción de Ulises Zamudio, que acaba de cumplir 40 años. Ulises tiene ese perfil de músico particular, que teniendo un talento enorme como instrumentista, ejerce su oficio de un modo tal que beneficia a mucha gente, hasta el punto en que se ve afectado su propio progreso como ejecutante.
El segundo rasgo que complementa el anterior, es que su concepción de la música combina los aspectos académicos y "populares" de tal modo que logra sacar el mejor provecho posible de ambos campos.
En tercer lugar, pone en primer lugar aquel aforismo de Hermeto Pscoal que dice que "para ser músico só é preciso gostar da música". Así le tiende la mano a todos los que quieren acercarse al arte de generar música.
A riesgo de amontonar elogios, debo agregar que su inteligencia es poco común. Encontró la forma de convertir la celebración de su cumpleaños en algo bien distinto de un ejercicio de auto-celebración: Convocó a todos aquellos con los que comparte actividad musical a compartir un concierto en la Alianza Francesa. Además estableció una "entrada" de $10 pesos, que en lugar de sumar para un regalo personal, fueron destinados a ayudar al sostenimiento de su escuela de música en Coronel Vidal, de la cual depende mi querida y empobrecida Sta. Clara del Mar. Con un precario Mehari, Ulises se aventura todas las semanas a la ruta 2 para dirigir la Banda Municipal de Coronel Vidal, que algún día merecerá que le dedique un escrito de pintoresquismo aldeano.
Y convocar a "todos con los que comparte música" implica una multitud. Va desde profesionales como Sergio Mileo y Marcelo Sulpizio, a líderes de banda como Ruben Islas, artistas como Naná Brasil, a la multitud de almas que componen los tres coros que Ulises dirige: El Coro Poliphonia, el Compañía Coral de Cámara, y el díscolo Carpe Diem. A ello se suman grupos instrumentales como Sossquadro con la cantante Mirta Perez LLana, y solistas como Margarita Keudell. Ni siquiera incluyo el grupo que me involucró, por ser de naturaleza líquida, y seguramente olvido otros músicos que se sumaron a esta movida inusitada.
Poder participar de algo semejante, es algo más que un placer. Yo lo promovería al rango de un honor.
El segundo rasgo que complementa el anterior, es que su concepción de la música combina los aspectos académicos y "populares" de tal modo que logra sacar el mejor provecho posible de ambos campos.
En tercer lugar, pone en primer lugar aquel aforismo de Hermeto Pscoal que dice que "para ser músico só é preciso gostar da música". Así le tiende la mano a todos los que quieren acercarse al arte de generar música.
A riesgo de amontonar elogios, debo agregar que su inteligencia es poco común. Encontró la forma de convertir la celebración de su cumpleaños en algo bien distinto de un ejercicio de auto-celebración: Convocó a todos aquellos con los que comparte actividad musical a compartir un concierto en la Alianza Francesa. Además estableció una "entrada" de $10 pesos, que en lugar de sumar para un regalo personal, fueron destinados a ayudar al sostenimiento de su escuela de música en Coronel Vidal, de la cual depende mi querida y empobrecida Sta. Clara del Mar. Con un precario Mehari, Ulises se aventura todas las semanas a la ruta 2 para dirigir la Banda Municipal de Coronel Vidal, que algún día merecerá que le dedique un escrito de pintoresquismo aldeano.
Y convocar a "todos con los que comparte música" implica una multitud. Va desde profesionales como Sergio Mileo y Marcelo Sulpizio, a líderes de banda como Ruben Islas, artistas como Naná Brasil, a la multitud de almas que componen los tres coros que Ulises dirige: El Coro Poliphonia, el Compañía Coral de Cámara, y el díscolo Carpe Diem. A ello se suman grupos instrumentales como Sossquadro con la cantante Mirta Perez LLana, y solistas como Margarita Keudell. Ni siquiera incluyo el grupo que me involucró, por ser de naturaleza líquida, y seguramente olvido otros músicos que se sumaron a esta movida inusitada.
Poder participar de algo semejante, es algo más que un placer. Yo lo promovería al rango de un honor.
lunes, agosto 04, 2008
2 de Agosto-Fac. de Derecho,con Sergio Mileo et al
Sergio Mileo es uno de aquellos personajes incansables que no cesan promover no sólo su arte sino el de sus colegas y amigos. Esta vez propuso un espectáculo que combinaba una versión reducida de su Ensamble Mar del Plata Percusión con varios músicos invitados y tres compañías de danza latina. La lista era la siguiente:
Sergio Mileo: Congas, Bongó, Timbaletas, Bombo, Cajón, Shekere y percusión adicional.
Invitados del Ensamble MdP Percusión: Pablo Arbeo, Laura Cartasegna, Marcelo Teixidó y Diego Zoratti.
Músicos invitados:
Esteban Garvie: Trompeta y Flugelhorn
Ulises Zamudio: Bandoneón
Sebastián Del Hoyo: guitarra
Alejandro Herrera: Bajo
Marcela Martinez: Piano
Martín Ialonardi y Leandro Montesino: Didgeridoo
Cantante invitada: Luciana Teixidó
Bailarines invitados:
Mariana Banga, Gerardo Jacquet y compañía de Salsa La demás Gente.
Todo esto comprimido en la pequeña sala de la Fac. de Derecho, con sus mínimas bambalinas y sin camarines. Así que fue un hervidero de bailarinas que se cambiaban entre los técnicos y los músicos que iban y venían al ritmo de los 15 números musicales y de danza. Sergio intentaba cubrir en un solo cuerpo los roles de solista, director de escena, y presentador. Obviamente pasó de todo, desde el teclado que se plantó cuando la marea humana pateaba los cables, hasta el anuncio de un grupo de danza que no apareció en escena cuando dispararon la pista, dejando al pobre Mileo batiendo solitario sus tumbadoras.
Mi participación se limitó a un grupo instrumental que acompañó a la novel y talentosa cantante
Luciana Teixedó. Logré un 40 % de aciertos en la procesión interminable de acordes que componen el tema de Djavan "Flor de Lis". El día anterior los había descifrado de oído Alejandro Herrera, en otra demostración de su oreja desmesurada. También hizo su parte Ulises Zamudio que participó con su habitual aplomo en una situación por demás desconcertante, y Sebastián Del Hoyo, con quien no he tocado desde que compartíamos un grupo en algún momento de los años 90. Todos músicos que demostraron su profesionalidad a la hora de tener que enfrentar al público prácticamente sin ensayo. Es una clasificación en la que me debo excluir, pero en la que sí se puede situar a la joven Luciana, que logró cantar su repertorio sin mayores sobresaltos, y pese al trompetista.
Sergio Mileo: Congas, Bongó, Timbaletas, Bombo, Cajón, Shekere y percusión adicional.
Invitados del Ensamble MdP Percusión: Pablo Arbeo, Laura Cartasegna, Marcelo Teixidó y Diego Zoratti.
Músicos invitados:
Esteban Garvie: Trompeta y Flugelhorn
Ulises Zamudio: Bandoneón
Sebastián Del Hoyo: guitarra
Alejandro Herrera: Bajo
Marcela Martinez: Piano
Martín Ialonardi y Leandro Montesino: Didgeridoo
Cantante invitada: Luciana Teixidó
Bailarines invitados:
Mariana Banga, Gerardo Jacquet y compañía de Salsa La demás Gente.
Todo esto comprimido en la pequeña sala de la Fac. de Derecho, con sus mínimas bambalinas y sin camarines. Así que fue un hervidero de bailarinas que se cambiaban entre los técnicos y los músicos que iban y venían al ritmo de los 15 números musicales y de danza. Sergio intentaba cubrir en un solo cuerpo los roles de solista, director de escena, y presentador. Obviamente pasó de todo, desde el teclado que se plantó cuando la marea humana pateaba los cables, hasta el anuncio de un grupo de danza que no apareció en escena cuando dispararon la pista, dejando al pobre Mileo batiendo solitario sus tumbadoras.
Mi participación se limitó a un grupo instrumental que acompañó a la novel y talentosa cantante
Luciana Teixedó. Logré un 40 % de aciertos en la procesión interminable de acordes que componen el tema de Djavan "Flor de Lis". El día anterior los había descifrado de oído Alejandro Herrera, en otra demostración de su oreja desmesurada. También hizo su parte Ulises Zamudio que participó con su habitual aplomo en una situación por demás desconcertante, y Sebastián Del Hoyo, con quien no he tocado desde que compartíamos un grupo en algún momento de los años 90. Todos músicos que demostraron su profesionalidad a la hora de tener que enfrentar al público prácticamente sin ensayo. Es una clasificación en la que me debo excluir, pero en la que sí se puede situar a la joven Luciana, que logró cantar su repertorio sin mayores sobresaltos, y pese al trompetista.
miércoles, junio 18, 2008
Bloomsday 2008
Este año se volvió a convocar a los celebrantes de Bloomsday, luego del receso del año pasado.
¿Qué música acompañó esta nueva edición?
Lagan Trio Edith Gorini - Arpa / Nili Grieco - Flauta, Tin Whistle / Sophie Lüssi - Violín - Varios temas de su último CD Transparente
Serie D, Eb,C,B Notas utilizadas por Dimitri Shostakovich como base de varias obras de cámara.
Musica Ricercata II, Mesto, Rigido e Ceremoniale - De Georgy Ligeti- Ambas obras interpretado por un virtuoso asistente a la reunión en tecladito Yamaha.
Starry Night- Improvisación por el trompetista libanés Mazen Kerbaj. Grabado en el balcón de su casa la noche del 15 al 16 de Julio del 2006, con el acompañamiento de la Fuerza Arerea Israelí.
¿Qué música acompañó esta nueva edición?
Lagan Trio Edith Gorini - Arpa / Nili Grieco - Flauta, Tin Whistle / Sophie Lüssi - Violín - Varios temas de su último CD Transparente
Serie D, Eb,C,B Notas utilizadas por Dimitri Shostakovich como base de varias obras de cámara.
Musica Ricercata II, Mesto, Rigido e Ceremoniale - De Georgy Ligeti- Ambas obras interpretado por un virtuoso asistente a la reunión en tecladito Yamaha.
Starry Night- Improvisación por el trompetista libanés Mazen Kerbaj. Grabado en el balcón de su casa la noche del 15 al 16 de Julio del 2006, con el acompañamiento de la Fuerza Arerea Israelí.
viernes, mayo 30, 2008
Felix Barone Quartet- Dickens 28-05-08
Felix Barone es uno de esos soldados que admiro por su perseverancia para seguir adelante con sus proyectos, en particular los vinculados al jazz. Su nombre es icónico para muchos marplateses, porque muchos recordamos el programa "Nocturno en Mar del Plata" que emitía su padre por una de las dos únicas radios am que existían hace cuarenta años. Recuerdo como me iba a la cama con mi pequeño radio portátil para escuchar una selección de buena música instrumental, y en la que siempre se intercalaba subrepticiamente algo de jazz. Fué ahí que escuché por primera vez a Erroll Garner, por mencionar sólo a una de las experiencias que estimularon mi oído adolescente.
Félix tuvo la osadía de producir bajo el mismo nombre un ciclo de jazz en la televisión local, y admás la de invitarme a tocar ahí. Reincidió nuevamente, esta vez convidándome a tocar unos temas con su Quartet.Desde hace un tiempo se viene estableciendo con su sólido conocimiento del idioma de los standards, y ha formado su conjunto con jóvenes promesas locales como lo son el guitarrista Abel San Martín, el bajista Daniel Muchnick y el baterista Ezequiel Morales. La característica más sobresaliente del grupo es el excelente criterio sonoro del grupo: tocan suavemente, a un nivel que no agrede los tímpanos del público como lo hacemos casi todos los demás. Por lo tanto es un placer tocar un instrumento de viento con ellos. Creo que nunca me sucedió antes en Dickens que debiera controlar mi propio volúmen "al aire" para no desentonar.
Félix tuvo la gentileza de acceder a mi pedido de tocar la balada "I've grown accustomed to your face", que me viene persiguiendo desde que escuché lrecientemente a hermosa versión de Warren Vaché.
Félix tuvo la osadía de producir bajo el mismo nombre un ciclo de jazz en la televisión local, y admás la de invitarme a tocar ahí. Reincidió nuevamente, esta vez convidándome a tocar unos temas con su Quartet.Desde hace un tiempo se viene estableciendo con su sólido conocimiento del idioma de los standards, y ha formado su conjunto con jóvenes promesas locales como lo son el guitarrista Abel San Martín, el bajista Daniel Muchnick y el baterista Ezequiel Morales. La característica más sobresaliente del grupo es el excelente criterio sonoro del grupo: tocan suavemente, a un nivel que no agrede los tímpanos del público como lo hacemos casi todos los demás. Por lo tanto es un placer tocar un instrumento de viento con ellos. Creo que nunca me sucedió antes en Dickens que debiera controlar mi propio volúmen "al aire" para no desentonar.
Félix tuvo la gentileza de acceder a mi pedido de tocar la balada "I've grown accustomed to your face", que me viene persiguiendo desde que escuché lrecientemente a hermosa versión de Warren Vaché.
miércoles, mayo 14, 2008
Murió Don Adolfo. ¡Viva Don Adolfo!
Hace ya muchos años que Adolfo Ábalos fuera residente de Mar del Plata. Siempre fue una curiosidad que quisiera transladarse junto a su familia a un lugar periférico, siendo que sus intereses artísticos había que administrarlos en el maldito Gran Puerto. Hasta hace unos años era usual cruzarse con él, paseándose con su Nancy Gordillo. En muchas oportunidades, se lo veía sentado frente a algún escenario escuchando indulgentemente, mientras los jazzeros del pueblo desgranábamos nuestros intentos, plagados por nuestro bien intencionado amateurismo. Cada vez que lo veía intentaba acercarme y expresarle mi reconocimiento por una deuda cultural que creo que este país todavía no ha advertido. Me escuchaba, pero descartaba mi intento cortésmente, con el gesto casi frío de algún descendente de la nobleza rusa.
Es que mi deuda también es personal. Intentaba contarle que mi madre, formada en las escuelas de danza de Londres y Suiza, incorporaba la música de los Ábalos en las clases particulares que daba en su casa. Sucedía en Ranelagh, énclave de extranjeros en el sur bonoarense. Pero la inglesa, contrariando los reflejos gorilas de su entorno, no trepidaba en contar con la famosa edición de las 30 Danzas Argentinas que formaba parte de el material didáctico de la escuela argentina. En ella también alguna maestra me habría enseñado a bailar una chacarera. Y luego, a los 9 o 10 años, tuve el impacto de ver a los Ábalos desplegar su show al aire libre de una despoblada Santa Clara del Mar. Me parece que los árboles que sombreaban el patio de la Confitería del Viejo Contrabandista superaban en número al público asistente. Pero los rostros y los gestos de Machingo, Vitillo y Adolfo nunca se me borraron de la mente. Recuerdo esos zapateos, esas interjecciones, y esas chanzas familiares, que adornaban la inclusión en los números de sus hijos. Ahí seguramente habría visto a las Nancy y a Marina aún más jóvenes que yo, bailando y tocando bombo, quenas y sikus. ¿Por que será que no me acuerdo de los varoncitos? Será que mi incipiente erotismo se estaría conformando, acompañado del canto despojado, simple pero fundamental de esta familia santiagueña.
Muchos años después escuché en los relatos con que acompañaba sus espectáculos, que Adolfo conformaba con el Mono Villegas, y Horacio Salgán la cofradía de los FIJOS. Una troika poderosa que se enbanderaba con las insignias del Folklore, la Improvisación (¿o era la Imaginación?), el Jazz, la Objetividad, y el Surrealismo.
¿Quien puede dar cuenta de todas las marcas que nos determinan? - Al menos tengo la dicha de saber de los que les debo a los Hermanos Ábalos.
Es que mi deuda también es personal. Intentaba contarle que mi madre, formada en las escuelas de danza de Londres y Suiza, incorporaba la música de los Ábalos en las clases particulares que daba en su casa. Sucedía en Ranelagh, énclave de extranjeros en el sur bonoarense. Pero la inglesa, contrariando los reflejos gorilas de su entorno, no trepidaba en contar con la famosa edición de las 30 Danzas Argentinas que formaba parte de el material didáctico de la escuela argentina. En ella también alguna maestra me habría enseñado a bailar una chacarera. Y luego, a los 9 o 10 años, tuve el impacto de ver a los Ábalos desplegar su show al aire libre de una despoblada Santa Clara del Mar. Me parece que los árboles que sombreaban el patio de la Confitería del Viejo Contrabandista superaban en número al público asistente. Pero los rostros y los gestos de Machingo, Vitillo y Adolfo nunca se me borraron de la mente. Recuerdo esos zapateos, esas interjecciones, y esas chanzas familiares, que adornaban la inclusión en los números de sus hijos. Ahí seguramente habría visto a las Nancy y a Marina aún más jóvenes que yo, bailando y tocando bombo, quenas y sikus. ¿Por que será que no me acuerdo de los varoncitos? Será que mi incipiente erotismo se estaría conformando, acompañado del canto despojado, simple pero fundamental de esta familia santiagueña.
Muchos años después escuché en los relatos con que acompañaba sus espectáculos, que Adolfo conformaba con el Mono Villegas, y Horacio Salgán la cofradía de los FIJOS. Una troika poderosa que se enbanderaba con las insignias del Folklore, la Improvisación (¿o era la Imaginación?), el Jazz, la Objetividad, y el Surrealismo.
¿Quien puede dar cuenta de todas las marcas que nos determinan? - Al menos tengo la dicha de saber de los que les debo a los Hermanos Ábalos.
jueves, mayo 08, 2008
Ya fue el Festiferio....
Ya pasaron varios días desde que se realizó el Festival de Jazz en Abril. Remito a la página de Ferio para ver los detalles. Participé en todo lo que pude, que no fue mucho, dado que estoy en medio de una racha estacional de mucho trabajo. De todos modos tengo que destacar la impresión que me causó Warren Vaché, un cornetista que yo tenía clasificado junto con Ruby Braff como un jazzero solvente pero del montón. Verlo en acción fue una lección de sobriedad y musicalidad. Tocó sentado, con el gesto de un músico clásico, y desgranó junto a sus dos acompañantes americanos una serie de standards conocidos pero tratados de un modo que les brindó renovado interés.
En cuanto a nuestras actuaciones puedo decir que Leo Caldera se dió el gusto de presentar la Big Band del Mar del Plata Jazz Club, en el escenario mayor del Teatro Auditorium. Con el apoyo de buen sonido y la concentración de todos sus músicos la banda logró mostrarse en su mejor nivel.
Jazz Attack tuvo dos ocasiones para presentarse. La primera fue el viernes 11 en la trasnoche de Orion. Ahí la banda sonó como el ORTO, principalmente por la actuación del trompetista, que al advertir la mirada inexpresiva de Warren Vaché, (sentado en primera fila) sintió una parálisis motora que empeoraba con cada tema nuevo. Hubo revancha al día siguiente en La Bodega del Auditorium. Allí, con una sala semi-vacía, la banda se soltó y logró generar el tipo de energía que requiere un repertorio bopero.
En cuanto a nuestras actuaciones puedo decir que Leo Caldera se dió el gusto de presentar la Big Band del Mar del Plata Jazz Club, en el escenario mayor del Teatro Auditorium. Con el apoyo de buen sonido y la concentración de todos sus músicos la banda logró mostrarse en su mejor nivel.
Jazz Attack tuvo dos ocasiones para presentarse. La primera fue el viernes 11 en la trasnoche de Orion. Ahí la banda sonó como el ORTO, principalmente por la actuación del trompetista, que al advertir la mirada inexpresiva de Warren Vaché, (sentado en primera fila) sintió una parálisis motora que empeoraba con cada tema nuevo. Hubo revancha al día siguiente en La Bodega del Auditorium. Allí, con una sala semi-vacía, la banda se soltó y logró generar el tipo de energía que requiere un repertorio bopero.
domingo, abril 06, 2008
Colectivo, subte y tren a Liniers.....
Siempre ha sido igual. Siempre yendo. Buscando lejos, empujado por una obstinación que preocupaba a mis padres. Recuerdo el tren a Constitución y el subte hasta Moreno, y caminando varias cuadras simplemente para ver los instrumentos en la vidriera de Radaelli. Y luego el día mágico en que transpuse la puerta de lo que era el negocio más importante de fabricación y venta de instrumentos para encargar el mío. El Sr. Radaelli era un señor delgado que parecía adusto, pero nunca voy a olvidar su gesto amable y hasta dulce al atender a un adolescente cegado por la ilusión. Sucesivos viajes con un recorrido similar, simplemente para visitar como observador los ensayos en las obscuras celdas del sótano del bar de Avenida de Mayo y Saenz Peña. Llevaba mi instrumento, con la esperanza que me dejaran tocar algo en algún interludio. Al finalizar acompañaba a los músicos al obligado cafecito. Recuerdo mi pánico, el día que volví caminando a la estación de subte en estado de ensoñación, para darme cuenta súbitamente que había olvidado mi instrumento en una silla del bar. Fueron 8 cuadras o más que recorrí a la carrera, para ser recibido por una sonrisa irónica del mozo. Apenas amagó a hacerme sufrir antes de entregármela.
Luego más largos viajes en tren, que enlazaban el ferrocarril Roca con el Mitre para llegar a Florida, donde ensayaban los dioses encarnados Borsalino, Betinotti, Canci, Lottemberg, Meilij,
Tamburri...(todos fallecidos, salvo quizás Gustavo Meilij, aunque nunca más se lo vió con su clarinete). Luego el largo viaje de vuelta, hasta llegar a mi lejano Bernal...cuando el sábado ya se clausuraba. Más trayectos hasta el centro porteño cuando al fin integré una banda, (la última estribación de la Guardia Vieja JB)..
Radicado en Mar del Plata, la música dejó de asociarse al trajinar distante, salvo al momento de participar en los codiciados festivales del interior, translados epopéyicos que hoy juzgo como vanos.
Reviví esa sensación el pasado fin de semana, viajando a Buenos Aires y luego en subte y en el tren de la línea Sarmiento con el sólo propósito de ensayar con los amigos de Jazz Attack en el barrio de Liniers. Dos horas de música, en el marco de exactamente 20 horas de viaje.
No sé si calificar mi esfuerzo como una estupidez, o agradecer el impulso que me lleva a buscar en la lejanía la misma pasión de mi juventud....
Luego más largos viajes en tren, que enlazaban el ferrocarril Roca con el Mitre para llegar a Florida, donde ensayaban los dioses encarnados Borsalino, Betinotti, Canci, Lottemberg, Meilij,
Tamburri...(todos fallecidos, salvo quizás Gustavo Meilij, aunque nunca más se lo vió con su clarinete). Luego el largo viaje de vuelta, hasta llegar a mi lejano Bernal...cuando el sábado ya se clausuraba. Más trayectos hasta el centro porteño cuando al fin integré una banda, (la última estribación de la Guardia Vieja JB)..
Radicado en Mar del Plata, la música dejó de asociarse al trajinar distante, salvo al momento de participar en los codiciados festivales del interior, translados epopéyicos que hoy juzgo como vanos.
Reviví esa sensación el pasado fin de semana, viajando a Buenos Aires y luego en subte y en el tren de la línea Sarmiento con el sólo propósito de ensayar con los amigos de Jazz Attack en el barrio de Liniers. Dos horas de música, en el marco de exactamente 20 horas de viaje.
No sé si calificar mi esfuerzo como una estupidez, o agradecer el impulso que me lleva a buscar en la lejanía la misma pasión de mi juventud....
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