jueves, febrero 02, 2012
Consejos de Monk
Ferio Espinosa me re-envió este facsímil de unas notas hechas en puño y letra de Thelonious Monk a Steve Lacy, quién fue su saxofonista durante algúna vez. Ya conocía algunos de estos "aforismos" de Monk, pero es la primera vez que los veo todos juntos en versión original manuscrita. Pienso ir traduciendo y comentando algunas de las frases en futuras entradas.
miércoles, enero 25, 2012
Yo pago para tocar....¿y qué?
Últimamente han estado circulado por las redes sociales consignas que instan a que los músicos deberían cobrar más por su trabajo. Algunas tienen cierto tono moralista en el sentido de que quien no cobra por su arte lo desvaloriza, y que perjudica a sus colegas, etc. En principio la exhortación a no dejarse explotar podría tener un valor gremial y de auto-valoración.
Pero a ver muchachos, me parece que las cosas no son tan simples.
Habría que ver de qué músicos, de qué público, y de qué música estamos hablando.
Aclaro de entrada que yo cobro poco cuando toco, si es que cobro. Muchas veces he gastado más de lo que he ganado, aparte de una posición personal que a menudo me hace renunciar al pago en favor de aquellos que hacen de la música su oficio profesional.
Y lo voy a seguir haciendo.
Ocurre que elijo tocar una música que atrae a muy pocas personas. Me doy el lujo de optar por un género que no tiene valor comercial, y que en ocasiones también excede mis capacidades técnicas. Creo que los colegas que tan enjundiosamente me criticarían por hacerlo, razonan igual que los empleados de SADAIC. La vez que protesté porque el canon mínimo que me imponían por tocar superaba lo que pudiera recaudar me dijeron "Y bueno, entonces no toque" Eso sí que fue humillante.
No voy a renunciar a tocar públicamente, aunque sea a sala casi vacía. O vacía, si fuera necesario. Por el otro lado tengo que aceptar que si mi música no es negocio, tampoco puedo exigir estúpidamente que me paguen como si alguien estuviera volviendo rico con mi arte.
Si estoy en un boliche que me da un espacio a pesar de que le puedo piantar clientes, lo trataré de cuidar. Crápulas los hay en todos lo órdenes, y en general trato de no tocar en una de esas cuevas. Si realmente creo que en el boliche se gana mucha guita fácil, podría tratar de poner uno. Es lo que hizo Ronnie Scott, que junto a algunos amigos músicos sostuvieron el centro generador del mejor jazz de Londres y de toda Europa. Inevitablemente, con el tiempo se fundieron, y hoy "Ronnie Scott's" es manejado por una empresa grande vinculada a la televisación de eventos deportivos, y ha adquirido un perfil detestablemente careta.
Habría otro par de opciones a la de llorar patéticamente porque "no me valoran". Una es la de persistir en intentar acercar gente a la música de calidad, trabajando por merecer la capacidad de tocarla. La otra es gestionar para despertar interés en lo que uno hace. El día que hagan cola para escucharnos tocar, podremos empezar a ponernos pretenciosos.
Tengo un respeto incomensurable a los que adoptan a la música como profesión. Pero en general se ven obligados a hacer concesiones. Salvo unos pocos elegidos, deben tocar lo que se les dice, no lo que quisieran. Bien pueden exigir ser bien pagos por hacerlo. Pero si se cae en pensar que lo que es valioso para uno mismo, lo debe ser en igual medida para todos los demás, es preferible que se vaya pensando en ganarse la vida con alguna otra cosa.
Le debo a Pablo Ledesma la idea de que hacer cierta música es algo parecido al compromiso militante. Hay mucho que hacer si se pretende que nos escuchen a nosotros en lugar de pagar fortunas para ir a una rave amenizado por David (Bra)Guetta.
Pero a ver muchachos, me parece que las cosas no son tan simples.
Habría que ver de qué músicos, de qué público, y de qué música estamos hablando.
Aclaro de entrada que yo cobro poco cuando toco, si es que cobro. Muchas veces he gastado más de lo que he ganado, aparte de una posición personal que a menudo me hace renunciar al pago en favor de aquellos que hacen de la música su oficio profesional.
Y lo voy a seguir haciendo.
Ocurre que elijo tocar una música que atrae a muy pocas personas. Me doy el lujo de optar por un género que no tiene valor comercial, y que en ocasiones también excede mis capacidades técnicas. Creo que los colegas que tan enjundiosamente me criticarían por hacerlo, razonan igual que los empleados de SADAIC. La vez que protesté porque el canon mínimo que me imponían por tocar superaba lo que pudiera recaudar me dijeron "Y bueno, entonces no toque" Eso sí que fue humillante.
No voy a renunciar a tocar públicamente, aunque sea a sala casi vacía. O vacía, si fuera necesario. Por el otro lado tengo que aceptar que si mi música no es negocio, tampoco puedo exigir estúpidamente que me paguen como si alguien estuviera volviendo rico con mi arte.
Si estoy en un boliche que me da un espacio a pesar de que le puedo piantar clientes, lo trataré de cuidar. Crápulas los hay en todos lo órdenes, y en general trato de no tocar en una de esas cuevas. Si realmente creo que en el boliche se gana mucha guita fácil, podría tratar de poner uno. Es lo que hizo Ronnie Scott, que junto a algunos amigos músicos sostuvieron el centro generador del mejor jazz de Londres y de toda Europa. Inevitablemente, con el tiempo se fundieron, y hoy "Ronnie Scott's" es manejado por una empresa grande vinculada a la televisación de eventos deportivos, y ha adquirido un perfil detestablemente careta.
Habría otro par de opciones a la de llorar patéticamente porque "no me valoran". Una es la de persistir en intentar acercar gente a la música de calidad, trabajando por merecer la capacidad de tocarla. La otra es gestionar para despertar interés en lo que uno hace. El día que hagan cola para escucharnos tocar, podremos empezar a ponernos pretenciosos.
Tengo un respeto incomensurable a los que adoptan a la música como profesión. Pero en general se ven obligados a hacer concesiones. Salvo unos pocos elegidos, deben tocar lo que se les dice, no lo que quisieran. Bien pueden exigir ser bien pagos por hacerlo. Pero si se cae en pensar que lo que es valioso para uno mismo, lo debe ser en igual medida para todos los demás, es preferible que se vaya pensando en ganarse la vida con alguna otra cosa.
Le debo a Pablo Ledesma la idea de que hacer cierta música es algo parecido al compromiso militante. Hay mucho que hacer si se pretende que nos escuchen a nosotros en lugar de pagar fortunas para ir a una rave amenizado por David (Bra)Guetta.
miércoles, enero 18, 2012
¿Ritmo?
Para que los comentaristas de cosas del año pasado se dejen de pavadas y se concentren en algo útil, les pregunto: ¿Qué es el ritmo?
A ver que les parece esta definición, que afané de G. Deleuze:
"Ritmo, (.....) debe ser considerado como la conservación de una diferencia, como una tensión en la duración. No es una cadencia, ni una medida del tiempo, es el tiempo implecado en la constitución de un cuerpo. No es una extensión temporal, ni una duración continua, sino una "tensión de duración".
O sea que pueden ir apagando los metrónomos. No es una medida objetiva a la que hay que ajustarse, porque no es una regularidad metronométrica. Por eso un tema puede arrancar en un tempo y quizás terminar en otro. Pero si eso sucede, será porque hay interacción, ajuste mutuo, y no imposición de algún sordo individual.
Think about it.....
A ver que les parece esta definición, que afané de G. Deleuze:
"Ritmo, (.....) debe ser considerado como la conservación de una diferencia, como una tensión en la duración. No es una cadencia, ni una medida del tiempo, es el tiempo implecado en la constitución de un cuerpo. No es una extensión temporal, ni una duración continua, sino una "tensión de duración".
O sea que pueden ir apagando los metrónomos. No es una medida objetiva a la que hay que ajustarse, porque no es una regularidad metronométrica. Por eso un tema puede arrancar en un tempo y quizás terminar en otro. Pero si eso sucede, será porque hay interacción, ajuste mutuo, y no imposición de algún sordo individual.
Think about it.....
martes, diciembre 13, 2011
Festival de Jazz ICM
El festival que organizaron los ICM boys fue todo un éxito. Con un perfil que apuntaba claramente a las propuestas innovadoras logró mucho impacto en la ciudad, y convocó un público numeroso en todos sus espacios. (La única excepción estilística fue la inclusión de nuestro JRT. Gracias por invitarnos).
No voy a nombrar a los númerosos grupos y músicos que intervinieron...esa información abunda en otros lados. Tampoco voy a hacer un comentario sobre los sets que presencié. Sólo pude ver algunos, en el tiempo robado al trabajo y descanso de la semana. Dejó mucho que decir...pero aquí voy a concentrarme en un sólo aspecto, en tono de protesta.
Los señores de SADAIC se amparan en una vieja ley que les otorga un poder desmesurado, que fue diseñado en otra época y que sólo contempla el aspecto comercial de la industria cultural musical. Con su política extractiva funcionan como inhibidores de la gestión verdaderamente cultural. Los recitales de jazz generalmente son una patriada que se hacen poniendo en riesgo el bolsillo de personas que no son productores ni profesionales. Ya se trate de música totalmente improvisada, que no tiene otros autores que los ejecutantes en tiempo real, o standards que han vencido largamente los períodos de derechos autorales, igualmente hay que tributar a estos rapiñeros que sólo alimentan una gran corporación con sus inmuebles carísimos, oficinas, aire acondicionado, ñoquis, y burócratas de la música. No sé si la nueva ley de la música contempla el caso de este cáncer que asfixia los esfuerzos de creadores que luchan por hacer reconocer un arte, no un negocio. Y que no vengan a decir que los músicos deberían registrar sus temas para cobrar lo recuadado. Para empezar los costos de registración exceden largamente lo que pueda retornar luego de pasar por la larga cañería administrativa de SADAIC, y los plazos de vencimiento son casi inmediatos.
Lo único rescatable de esa organización es que Jerry Rodriguez todavía puede cobrar algunas monedas por su composición de "Si lo sabe cante" ...(¿quién lo toca todavía?) pero Jerry es un músico de Jazz, y lo que le dan de prebenda se lo quitan del alma.
No voy a nombrar a los númerosos grupos y músicos que intervinieron...esa información abunda en otros lados. Tampoco voy a hacer un comentario sobre los sets que presencié. Sólo pude ver algunos, en el tiempo robado al trabajo y descanso de la semana. Dejó mucho que decir...pero aquí voy a concentrarme en un sólo aspecto, en tono de protesta.
Los señores de SADAIC se amparan en una vieja ley que les otorga un poder desmesurado, que fue diseñado en otra época y que sólo contempla el aspecto comercial de la industria cultural musical. Con su política extractiva funcionan como inhibidores de la gestión verdaderamente cultural. Los recitales de jazz generalmente son una patriada que se hacen poniendo en riesgo el bolsillo de personas que no son productores ni profesionales. Ya se trate de música totalmente improvisada, que no tiene otros autores que los ejecutantes en tiempo real, o standards que han vencido largamente los períodos de derechos autorales, igualmente hay que tributar a estos rapiñeros que sólo alimentan una gran corporación con sus inmuebles carísimos, oficinas, aire acondicionado, ñoquis, y burócratas de la música. No sé si la nueva ley de la música contempla el caso de este cáncer que asfixia los esfuerzos de creadores que luchan por hacer reconocer un arte, no un negocio. Y que no vengan a decir que los músicos deberían registrar sus temas para cobrar lo recuadado. Para empezar los costos de registración exceden largamente lo que pueda retornar luego de pasar por la larga cañería administrativa de SADAIC, y los plazos de vencimiento son casi inmediatos.
Lo único rescatable de esa organización es que Jerry Rodriguez todavía puede cobrar algunas monedas por su composición de "Si lo sabe cante" ...(¿quién lo toca todavía?) pero Jerry es un músico de Jazz, y lo que le dan de prebenda se lo quitan del alma.
lunes, diciembre 05, 2011
Norberto Guillermo Gandini R.I.P
Hoy recibí este mensaje reenviado por Laci Trakal.
Según información de Roberto Zavalla.
Falleció el 24/11/11 Guillermo Norberto Gandini – ct – autodidacta y artista plástico, formó parte de las siguientes agrupaciones, a saber: “Louisiana Syncopators entre l956/57; luego se sumó a la “Guardia Vieja Jazz Band” entre l958/1961; posteriormente como músico fundador de la Porteña Jazz Band, l965/1968 y también formó la “Última Jazz Band”, ya que estaba radicado en el sur de nuestra patria.
No hay caso. Ya nunca podré tocar como Gandi. Siempre pensé que lo podría encontrar un día en el sur, donde vivía recluído. Quizás en su presencia me podría contagiar de su increíble talento.
Tenía dos cualidades sobresalientes. La primera era su originalidad. Algunos decían que tocaba como K.Oliver. ¡Mentiras! Oliver nunca tuvo esa fuerza arrolladora. Otros decían que tocaba como el Armstrong joven. ¡Para nada! nunca le escuché un lick típicamente armstrongniano. Además, su ruptura , cuando se apartó de la Guardia Vieja Jazz Band, fue porque no quería tocar "cover" de las grabaciones clásicas de 1920. No quería copiar solos ni arreglos. Supo interpretar el inigualable paradigma del jazz primigenio, y plasmarlo en versiones totalmente nuevas.
En realidad hace tiempo que renuncié a ese gesto inconfundible de líder inconmovible del ensamble de New Orleans. Jamás logré, ni lograré esa contundencia.
Allí tengo pegada en la pared una notita con un retrato de Armstrong que me envió. Solo lo ví una vez, cuando me invitó a seguirlo en una gira de la Porteña a Europa. Opté por no ir, ...quizás no lo hubiera sobrevivido. Pero me pesa todavía cierto arrepentimiento.
Tenía dos cualidades sobresalientes. La primera era su originalidad. Algunos decían que tocaba como K.Oliver. ¡Mentiras! Oliver nunca tuvo esa fuerza arrolladora. Otros decían que tocaba como el Armstrong joven. ¡Para nada! nunca le escuché un lick típicamente armstrongniano. Además, su ruptura , cuando se apartó de la Guardia Vieja Jazz Band, fue porque no quería tocar "cover" de las grabaciones clásicas de 1920. No quería copiar solos ni arreglos. Supo interpretar el inigualable paradigma del jazz primigenio, y plasmarlo en versiones totalmente nuevas.
En realidad hace tiempo que renuncié a ese gesto inconfundible de líder inconmovible del ensamble de New Orleans. Jamás logré, ni lograré esa contundencia.
Allí tengo pegada en la pared una notita con un retrato de Armstrong que me envió. Solo lo ví una vez, cuando me invitó a seguirlo en una gira de la Porteña a Europa. Opté por no ir, ...quizás no lo hubiera sobrevivido. Pero me pesa todavía cierto arrepentimiento.
martes, noviembre 29, 2011
El último malón.
7 de Noviembre - El Último Malón - Maratón de Cine Nacional -Festival Internacional de Cine en Mar del Plata -Sala Melany del complejo Radiocity-Roxy- Julián Maliandi (gtr.) Martín DeLassaletta (dbl.bass-y perc.)- E. Garvie (tpt)
Informo de esta experiencia con retraso, quizás a causa de estar todavía digiriendo la experiencia. Se trató de la musicalización en vivo de una película muda argentina de 1917, que relata el ataque de indios mocovíes a la pequeña localidad de San Javier en Entre Rios. Fernando Rodriguez Arguelles fue el que nos propuso el proyecto, luego de habernos asociado hace más de un año a la muestra Creer o Reventar, en la que acompañamos la muestra de obras realizadas por el mismo Fernando y Cristian Dalgaard.
Esta tarea requirió que tuvieramos que juntarnos a ver la película para tratar de imaginarnos el tipo de música podríamos aportar. Ésta tendría una porción importante de improvisación libre, pero entretejida con segmentos compuestos. El dilema era encontrar una forma de alejarse de una estética nativista. Martín y particularmente Julián cargaron con el peso de la tarea compositiva, ya que en este caso padecí el llamado bloqueo creativo. Resultaron una serie de ideas, que en el caso de Julián estaban basadas en series dodecafónicas. Esto funcionó como un fondo sonoro neutro que parecía resaltar una cierta cualidad expresionista en la antigua película. Su proyección se separó en tres segmentos de aproximadamente 30 minutos, que se intercalaron entre otros títulos de la muestra. Para esperar nuestra última entrada, que fue algo después de medianoche, nos quedamos en la sala para ver "Aballay, el hombre sin miedo" , una realización nacional reciente, que fuera seleccionado para competir para el Oscar. Debo decir que "El último malón" ya contenía los mismos elementos: El bueno, el malo, la chica, los indios, los tiros, final romántico...pero al menos intentaba tener cierto contenido antropológico. Aballay en cambio, parecía satisfacerse con una buena producción técnica moderna, pero forzando lo criollo a un formato de spaghetti western. Me quedo con el de 1917.
Informo de esta experiencia con retraso, quizás a causa de estar todavía digiriendo la experiencia. Se trató de la musicalización en vivo de una película muda argentina de 1917, que relata el ataque de indios mocovíes a la pequeña localidad de San Javier en Entre Rios. Fernando Rodriguez Arguelles fue el que nos propuso el proyecto, luego de habernos asociado hace más de un año a la muestra Creer o Reventar, en la que acompañamos la muestra de obras realizadas por el mismo Fernando y Cristian Dalgaard.
Esta tarea requirió que tuvieramos que juntarnos a ver la película para tratar de imaginarnos el tipo de música podríamos aportar. Ésta tendría una porción importante de improvisación libre, pero entretejida con segmentos compuestos. El dilema era encontrar una forma de alejarse de una estética nativista. Martín y particularmente Julián cargaron con el peso de la tarea compositiva, ya que en este caso padecí el llamado bloqueo creativo. Resultaron una serie de ideas, que en el caso de Julián estaban basadas en series dodecafónicas. Esto funcionó como un fondo sonoro neutro que parecía resaltar una cierta cualidad expresionista en la antigua película. Su proyección se separó en tres segmentos de aproximadamente 30 minutos, que se intercalaron entre otros títulos de la muestra. Para esperar nuestra última entrada, que fue algo después de medianoche, nos quedamos en la sala para ver "Aballay, el hombre sin miedo" , una realización nacional reciente, que fuera seleccionado para competir para el Oscar. Debo decir que "El último malón" ya contenía los mismos elementos: El bueno, el malo, la chica, los indios, los tiros, final romántico...pero al menos intentaba tener cierto contenido antropológico. Aballay en cambio, parecía satisfacerse con una buena producción técnica moderna, pero forzando lo criollo a un formato de spaghetti western. Me quedo con el de 1917.
jueves, noviembre 24, 2011
¿Contemporánea? - ¿o música que podemos hacer ahora después de más de 100 años?
Sábado 19-11-11 - Concierto de la carrera de Composición del Conserv. Luis Gianneo- Alianza Francesa.
Todavía recuerdo una excursión que hicimos con Marcelo Perticone a mediados de los '80. Visitamos a los músicos municipales en su lugar de recreo entre ensayos, con el objetivo de reclutar voluntarios para hacer una obra del llamado repertorio "contemporáneo", al menos en el sentido de que su notación era inusual, creo que compuesto por el mismo Perti, que culminaba su carrera en La Plata por esos días. Nos retiramos derrotados por la resistencia y burlas...hubo uno en particular que fue particularmente cruel, por parte de un músico hoy fallecido y que, exceptuando este incidente, recuerdo con afecto. Tomó la partitura que le exhibimos, con segmentos de pentagrama poblados de signos no convencionales, hizo el gesto de quien hace una medición aproximada con los dedos y pronunció "Mirá, de acá hasta acá, por ser vos,... te cobro 100 U$"
A más de 15 años de ese eposidio, el panorama parece haber cambiado bastante. Marcelo, hoy titular de una carrera de composición que ya está en su cuarto año, encabezó un recital de sus alumnos, contando con la colaboración de una pléyade de músicos. Algunos eran estudiantes avanzados pero también los había profesionales integrantes de los organismos municipales.
Ante una Alianza Francesa colmada hasta el punto de casi impedir la distribución de los ejecutantes, tuvo lugar un concierto que me generó la sensación de estar en otro espacio geográfico y en otro tiempo. El programa consistió en apenas dos obras de compositores icónicos de la nueva música....Igor Stravisnky y Morton Feldman.
Todo lo demás surgió del talento de nuevos compositores marplatenses: Luis Tenaglia, Mónica Tisko, Leandro Giménez, Marcos Pereyra y Germán Arbarello.
Fueron demasiados los músicos intervinientes como para mencionarlos a todos, me limitaré solamente a nombrar la labor de los solistas, que fueron: Julián Maliandi, Gonzalo Borgognoni, María del Mar Rábago, Gerardo Gautin, y Alexis Nicolet. Igualmente todos los ensambles instrumentales tuvieron un nivel de excelencia que quisiera agradecer en nombre de una comunidad que asiste sorprendida al crecimiento de sus jóvenes artistas.
Todavía recuerdo una excursión que hicimos con Marcelo Perticone a mediados de los '80. Visitamos a los músicos municipales en su lugar de recreo entre ensayos, con el objetivo de reclutar voluntarios para hacer una obra del llamado repertorio "contemporáneo", al menos en el sentido de que su notación era inusual, creo que compuesto por el mismo Perti, que culminaba su carrera en La Plata por esos días. Nos retiramos derrotados por la resistencia y burlas...hubo uno en particular que fue particularmente cruel, por parte de un músico hoy fallecido y que, exceptuando este incidente, recuerdo con afecto. Tomó la partitura que le exhibimos, con segmentos de pentagrama poblados de signos no convencionales, hizo el gesto de quien hace una medición aproximada con los dedos y pronunció "Mirá, de acá hasta acá, por ser vos,... te cobro 100 U$"
A más de 15 años de ese eposidio, el panorama parece haber cambiado bastante. Marcelo, hoy titular de una carrera de composición que ya está en su cuarto año, encabezó un recital de sus alumnos, contando con la colaboración de una pléyade de músicos. Algunos eran estudiantes avanzados pero también los había profesionales integrantes de los organismos municipales.
Ante una Alianza Francesa colmada hasta el punto de casi impedir la distribución de los ejecutantes, tuvo lugar un concierto que me generó la sensación de estar en otro espacio geográfico y en otro tiempo. El programa consistió en apenas dos obras de compositores icónicos de la nueva música....Igor Stravisnky y Morton Feldman.
Todo lo demás surgió del talento de nuevos compositores marplatenses: Luis Tenaglia, Mónica Tisko, Leandro Giménez, Marcos Pereyra y Germán Arbarello.
Fueron demasiados los músicos intervinientes como para mencionarlos a todos, me limitaré solamente a nombrar la labor de los solistas, que fueron: Julián Maliandi, Gonzalo Borgognoni, María del Mar Rábago, Gerardo Gautin, y Alexis Nicolet. Igualmente todos los ensambles instrumentales tuvieron un nivel de excelencia que quisiera agradecer en nombre de una comunidad que asiste sorprendida al crecimiento de sus jóvenes artistas.
martes, noviembre 08, 2011
Jazz, amores y odios.
No me canso de insistir en que cuando hago música suspendo cualquier pensamiento o razonamiento teñido por mi oficio de psicoanalista. Toco la trompeta y me relaciono con otros para hacer música justamente para salir de esa esfera, poder comportarme libremente, y que me traten como un muchacho cualquiera del barrio.
Esta vez me ocupo de algo que linda peligrosamente con mi supuesto saber. Pero vuelvo a insistir que voy a opinar como lego, despojándome de cualquier pretensión profesional.
Se trata de las complicaciones en las interacciones entre los músicos. A veces me pregunto si la situación difiere para un instrumentista que puede tocar solo, como un pianista, o un guitarrista. Pero para quién toca un caño, como en mi caso, se depende totalmente de la posibilidad de juntarse con otros.
Hubo un período en que las bandas formaban grupos cerrados, que ensayaban sistemáticamente juntos, y tocaban cuando podían, siempre con el mismo personal. Entonces el tipo de cultura grupal era tribal, y cualquier defección podía ser percibida como una tración, y un reemplazo una tarea casi imposible. Aunque algunas bandas siguen con esa modalidad, las nuevas generaciones tienen una actitud mucho más abierta, y los músicos permutan con facilidad. Los grupos no duran demasiado, a veces se juntan simplemente para una tocada, Tampoco se ensaya tan sistemáticamente, no por una falta de compromiso, sino porque el nivel técnico les permite presentarse en público sin tanto ensayo. Esto puede tener un paralelo con el nivel profesional, en que se concertan las fechas agenda en mano, y a veces se debe tocar a primera vista, y sin ninguna preparación previa.
Pero aún en la aparente promiscuidad de la no pertenencia rígida a una sola banda, las negociaciones entre músicos siguen estando plagados de inconvenientes y malentendidos. A veces pienso que ocurren los mismos problemas que en la vida amorosa. Aparecen códigos parecidos en términos de a quién se invita. Si se llama por teléfono, o se mandan mensajitos, signos de ser demandado, o de ser dejado de lado. Si se convoca o si se es convocado...en fin sufrimientos parecidos a los que padecen los amantes. Opino que la nueva cultura es mejor, y permite mucha más interacción. Pero en lugar de la establidad matrimonial, se instala la precariedad de las aventuras.
De todos modos, hay que aceptar que el tener que involucrarse en la pequeña política implicada en la asocición musical, es un elemento vital que también da gratificaciones...¡a veces!
La vida nunca es fácil...
Esta vez me ocupo de algo que linda peligrosamente con mi supuesto saber. Pero vuelvo a insistir que voy a opinar como lego, despojándome de cualquier pretensión profesional.
Se trata de las complicaciones en las interacciones entre los músicos. A veces me pregunto si la situación difiere para un instrumentista que puede tocar solo, como un pianista, o un guitarrista. Pero para quién toca un caño, como en mi caso, se depende totalmente de la posibilidad de juntarse con otros.
Hubo un período en que las bandas formaban grupos cerrados, que ensayaban sistemáticamente juntos, y tocaban cuando podían, siempre con el mismo personal. Entonces el tipo de cultura grupal era tribal, y cualquier defección podía ser percibida como una tración, y un reemplazo una tarea casi imposible. Aunque algunas bandas siguen con esa modalidad, las nuevas generaciones tienen una actitud mucho más abierta, y los músicos permutan con facilidad. Los grupos no duran demasiado, a veces se juntan simplemente para una tocada, Tampoco se ensaya tan sistemáticamente, no por una falta de compromiso, sino porque el nivel técnico les permite presentarse en público sin tanto ensayo. Esto puede tener un paralelo con el nivel profesional, en que se concertan las fechas agenda en mano, y a veces se debe tocar a primera vista, y sin ninguna preparación previa.
Pero aún en la aparente promiscuidad de la no pertenencia rígida a una sola banda, las negociaciones entre músicos siguen estando plagados de inconvenientes y malentendidos. A veces pienso que ocurren los mismos problemas que en la vida amorosa. Aparecen códigos parecidos en términos de a quién se invita. Si se llama por teléfono, o se mandan mensajitos, signos de ser demandado, o de ser dejado de lado. Si se convoca o si se es convocado...en fin sufrimientos parecidos a los que padecen los amantes. Opino que la nueva cultura es mejor, y permite mucha más interacción. Pero en lugar de la establidad matrimonial, se instala la precariedad de las aventuras.
De todos modos, hay que aceptar que el tener que involucrarse en la pequeña política implicada en la asocición musical, es un elemento vital que también da gratificaciones...¡a veces!
La vida nunca es fácil...
domingo, octubre 30, 2011
Festival de Jazz de Frankfut 2011
La tecnología avanza y arrasa. Estuve viendo en tiempo real las transmisiones del festival de Frankfurt de este año, en particular la presentación del cuarteto de Bob Degen - (featuring Valentin Garvie). Como ven, el alumni de VBB, Valentín, está logrando meterse en los escenarios del jazz europeo. Le costó bastante que lo admitieran los jazzeros de su entorno, pero parece que ahora si está haciendo pié. Este festival da a conocer nuevos talentos, junto con figuras establecidas. Este año las estrellas reconocidas que llevaron fueron Artie Shepp y McCoy Tyner. Junto a ellos también se presentaron John Patitucci y Chris Potter.
El festival que se desarrolla durante tres días y presenta tres bandas por jornada mostró expresiones bastante divergentes del género. Post bop en las presentaciones del prócer A. Shepp, "cutting edge" en grupos como Das Kapital, algo de tecno-cool con DJ Logic y otros, y hard bop polenta en el caso de McCoy Tyner. En ese contexto, lo de Bob Degen, donde participó Valentín, se ubicaría en esa variante que muestra con frecuencia el jazz europeo: complejo pero pero sin sobresaltos, prolijo, de una tímbrica medida, y que sólo recurre al extremo un raros momentos. Bob acaricia el piano como si estuviera interpretando a Chopin o Brahms, y al set hay que escucharlo como el despliegue de una narrativa que va mostrando su dramatismo de a poco. Por supuesto que me corresponden las generales de la ley para comentar la participación de Valentin, pero no puedo dejar de decir que su maduración estilística y crecimiento técnico me conmueven.
Los episodios del festival pueden verse en video streaming en:
http://liveweb.arte.tv/de/video/Bob_Degen_Quartet_feat_Valentin_Garvie/#.TsKxfbGcJYM.email
Hace poco estuve viendo el set desde este sitio, y la verdad es que se escuchaba y se veía casi mejor que la transmisión en vivo.
Por suerte veo que no subieron el set de los tecno-no sé cuanto. Fue un grupo que me aburrió, pero recomiendo especialmente los set de McCoy Tyner y Das Capital.
El festival que se desarrolla durante tres días y presenta tres bandas por jornada mostró expresiones bastante divergentes del género. Post bop en las presentaciones del prócer A. Shepp, "cutting edge" en grupos como Das Kapital, algo de tecno-cool con DJ Logic y otros, y hard bop polenta en el caso de McCoy Tyner. En ese contexto, lo de Bob Degen, donde participó Valentín, se ubicaría en esa variante que muestra con frecuencia el jazz europeo: complejo pero pero sin sobresaltos, prolijo, de una tímbrica medida, y que sólo recurre al extremo un raros momentos. Bob acaricia el piano como si estuviera interpretando a Chopin o Brahms, y al set hay que escucharlo como el despliegue de una narrativa que va mostrando su dramatismo de a poco. Por supuesto que me corresponden las generales de la ley para comentar la participación de Valentin, pero no puedo dejar de decir que su maduración estilística y crecimiento técnico me conmueven.
Los episodios del festival pueden verse en video streaming en:
http://liveweb.arte.tv/de/
Hace poco estuve viendo el set desde este sitio, y la verdad es que se escuchaba y se veía casi mejor que la transmisión en vivo.
Por suerte veo que no subieron el set de los tecno-no sé cuanto. Fue un grupo que me aburrió, pero recomiendo especialmente los set de McCoy Tyner y Das Capital.
lunes, octubre 17, 2011
Y siguen las jams......
Acabo de leer en el Página 12 de hoy un artículo una entrevista a Alberto Favero, a propósito de la re-edición de su disco "Suite Trane", concebido y grabado entre 1968 y 1970.
Dice Favero a propósito de unos bonus tracks que agregó al álbum:
“Los agregué porque refieren bien sobre ese momento que vivíamos los jóvenes músicos de jazz en La Plata. Había jams que duraban seis, siete, diez horas, algo que hoy no está pasando, ¿no? No hay lugares donde compartir ideas o desarrollar grupos distintos. En ese contexto ocurrió la Suite... no es fácil explicarlo”, confiesa.
Pero se ve que como en el caso del clima, hay fenómenos locales que no coinciden con el panorama general. Las jams marplatenses de los muchachos del ICM en este pueblo no sólo continúan con el increíble ritmo de dos veces (martes y jueves) por semana, sino que pareciera que cada vez convoca más público...eso sí, gente joven, de 30 para abajo.
Me estoy poniendo viejo y no entiendo ciertas cosas....¿cómo hacen? ¿Donde están los planteos que hundieron tantas otras experiencias en el pasado? A ver, recuerdo algunas:
¿Se va a cobrar algo? (como la respuesta es "nada", empiezan las puteadas contra el bolichero.)
¿Quién pone la batería?
(ídem para el teclado, y el equipo de bajo o guitarra)
¿Con quién se toca? (si no son del agrado de quien pregunta, probablemente el comentario siguiente sea. "¡Ah no, con ése no!....")
¿Qué se va a tocar? (Cuando no habría objeciones de estilo, los habría con determinado repertorio)
En fin, habría muchas otras, pero se nota que de alguna manera estos muchachos van sorteando las dificultades típicas. Hace poco superaron las 100 sesiones, y todo parece apuntar a que la consa continúe.
A mí me llevó algo más de 65 años para que me sucediera que me llamaran casi sobre la hora, juntarme con los otros, elegir sobre el pucho los temas a tocar, y mandarse sin ensayo con temas,(a veces no tan sencillos) y encima pasarla bien. Es que pareciera que se han creado algunas condiciones que antes no existían: una masa crítica de músicos que entienden los códigos básicos del lenguaje, y que además poseen la solvencia técnica como para encarar el genero. Ojalá dure.
Dice Favero a propósito de unos bonus tracks que agregó al álbum:
“Los agregué porque refieren bien sobre ese momento que vivíamos los jóvenes músicos de jazz en La Plata. Había jams que duraban seis, siete, diez horas, algo que hoy no está pasando, ¿no? No hay lugares donde compartir ideas o desarrollar grupos distintos. En ese contexto ocurrió la Suite... no es fácil explicarlo”, confiesa.
Pero se ve que como en el caso del clima, hay fenómenos locales que no coinciden con el panorama general. Las jams marplatenses de los muchachos del ICM en este pueblo no sólo continúan con el increíble ritmo de dos veces (martes y jueves) por semana, sino que pareciera que cada vez convoca más público...eso sí, gente joven, de 30 para abajo.
Me estoy poniendo viejo y no entiendo ciertas cosas....¿cómo hacen? ¿Donde están los planteos que hundieron tantas otras experiencias en el pasado? A ver, recuerdo algunas:
¿Se va a cobrar algo? (como la respuesta es "nada", empiezan las puteadas contra el bolichero.)
¿Quién pone la batería?
(ídem para el teclado, y el equipo de bajo o guitarra)
¿Con quién se toca? (si no son del agrado de quien pregunta, probablemente el comentario siguiente sea. "¡Ah no, con ése no!....")
¿Qué se va a tocar? (Cuando no habría objeciones de estilo, los habría con determinado repertorio)
En fin, habría muchas otras, pero se nota que de alguna manera estos muchachos van sorteando las dificultades típicas. Hace poco superaron las 100 sesiones, y todo parece apuntar a que la consa continúe.
A mí me llevó algo más de 65 años para que me sucediera que me llamaran casi sobre la hora, juntarme con los otros, elegir sobre el pucho los temas a tocar, y mandarse sin ensayo con temas,(a veces no tan sencillos) y encima pasarla bien. Es que pareciera que se han creado algunas condiciones que antes no existían: una masa crítica de músicos que entienden los códigos básicos del lenguaje, y que además poseen la solvencia técnica como para encarar el genero. Ojalá dure.
miércoles, septiembre 21, 2011
Happy Birthday Jelly Roll !
20 de Septiembre- Jelly Roll Trio - Cine 1 Shopping los Galegos -
F.Espinosa (dbl.Bass)-A. Paez (banjo)- E.Garvie (tpt)
F.Espinosa (dbl.Bass)-A. Paez (banjo)- E.Garvie (tpt)
Pregunta:
¿Quién puede ir a escuchar jazz un día de semana a las 14 hs?
Respuesta:
Aquellos que están libres del yugo del trabajo. Los que pueden acogerse al jubileo del tiempo libre.
Espero poder contarme algún día entre ellos, aunque por lo que veo, me va a llevar bastante más tiempo todavía, pese a mi edad.
Pero se nota que hay bastantes almas que se cuentan con esa libertad, suficientes como para casi llenar la sala del Cine 1 del Shopping Los Gallegos, apenas pasado el mediodía. Allí el difusor Eduardo Sassi cumple con un ciclo de conferencias e ilustraciones musicales sobre jazz. En esta oportunidad, y coincidiendo con el día del cumpleaños de Ferdinand Joseph La Menthe Morton, concurrimos con el JRT para rendir homenaje a nuestro compositor tocando algunos de sus temas. Un verdadero inventor de jazz, (no EL inventor del jazz, como lo señaló el amigo Laci Trakal).
¿Quién puede ir a escuchar jazz un día de semana a las 14 hs?
Respuesta:
Aquellos que están libres del yugo del trabajo. Los que pueden acogerse al jubileo del tiempo libre.
Espero poder contarme algún día entre ellos, aunque por lo que veo, me va a llevar bastante más tiempo todavía, pese a mi edad.
Pero se nota que hay bastantes almas que se cuentan con esa libertad, suficientes como para casi llenar la sala del Cine 1 del Shopping Los Gallegos, apenas pasado el mediodía. Allí el difusor Eduardo Sassi cumple con un ciclo de conferencias e ilustraciones musicales sobre jazz. En esta oportunidad, y coincidiendo con el día del cumpleaños de Ferdinand Joseph La Menthe Morton, concurrimos con el JRT para rendir homenaje a nuestro compositor tocando algunos de sus temas. Un verdadero inventor de jazz, (no EL inventor del jazz, como lo señaló el amigo Laci Trakal).
lunes, septiembre 19, 2011
Buddy Bolden en América Libre
17 Septiembre- Muestra de cine y teatro breve - Centro Cultural América Libre -
Julián Maliandi (gtr) - Martín DeLassaletta (dbl.bass) - E. Garvie (brass)
¡Ah sí! Eso es música. Lástima que después lo arruinaron improvisando como hacen siempre.
Bueno, un saludo a todos, ¡y hasta la próxima!
Julián Maliandi (gtr) - Martín DeLassaletta (dbl.bass) - E. Garvie (brass)
Hola, soy Garmendia nuevamente. El sábado 17 me mandé al América Libre a ver cine y teatro breve. Eso de breve me interesó, porque sinó generalmente me duermo en el teatro. Mientras esperaba y trataba de comer una empanada fría que logré adquirir luego de media hora de espera, empezaron a tocar los tres mencionados más arriba. La verdad es que lo que hicieron me gustó un poco más que otras cosas que les he escuchado a estos sujetos. Me divierte ver como el contrabajista le pega cachetazos a su instrumento. El viejo trompetista ése ahora hacía circo con un trombón y una tuba, y se ve que quería estar a tono con el lugar, visitiendo un mameluco, para hacerse pasar por proletario. Pero lo que más me gustó fue el guitarrista, (un pibe que sinó siempre está con cara de orto). Esta vez debutó como vocalista. Cantó una linda canción que me hizo a mis ancestros españoles:
Yo no tengo amores,
en la In-gala-terra
Los amores buenos
Son los de mi tie-rra
en la In-gala-terra
Los amores buenos
Son los de mi tie-rra
¡Ah sí! Eso es música. Lástima que después lo arruinaron improvisando como hacen siempre.
Bueno, un saludo a todos, ¡y hasta la próxima!
lunes, agosto 22, 2011
Camarattas
20 de Agosto - Camarattas - Obras de D. Virzi, C. Debussy, P. Hindemith, F. Poulenc - Casa Museo Bruzzone.
Estaba por redactar una entrada sobre el movimiento de músicos de jazz jóvenes en la ciudad, luego de haber participado con ellos en un par de tocadas la semana pasada. Pero me veo en la necesidad de hablar de algo similar, pero de un campo distinto, el de la música de cámara. Recuerdo los intentos, hace ya más de diez años de Cacho Giliberto, que en otro meritorio gesto que contrastaba con su ignorancia musical, intentó que se realizara un ciclo de música de cámara en la confitería de la costa en la que habitualmente se tocaba jazz. Lucy Fava fue la que aceptó el desafío de coordinarlo y se hicieron varios recitales los domingos a la tarde con pequeños ensambles con un puñado de músicos entre los que creo recordar a Ernesto Nuciforo y Gerardo Gautin. Éramos apenas un puñado de seguidores los que presenciábamos esos conciertos, que finalmente se apagaron ante la indiferencia del público.
Así que asistí resignadamente a mi querida Casa Museo Bruzzone con pocas expectativas. Pero mi sorpresa fue enorme cuando me encontré que la sala en que se tocó estaba totalmente colmada, y debí conformarme con escuchar detrás de una puerta semi-cerrada. Me perdí la primera obra del compositor marplatense Daniel Virzi por llegar tarde. Pero que el recital se inicie con una pieza contemporánea, y además de un compositor local ya indicaba el cambio cultural que quiero describir. A ver, para seguir con el repertorio, las obras de Debussy, Hidemith y Poulenc no presentan dificultades para el público común, son más bien amables, pero ya pertenecen al menos al siglo XX, y rara vez las he visto encaradas anteriormente, salvo quizás en audiciones del conservatorio. Luego está la edad y la musicalidad de los intérpretes. Las pianistas Geraldina De Angeli, Silvana Boldrini y Florencia Toledo representan una generación de jóvenes intérpretes que empiezan a formar una masa crítica de ejecutantes de calidad que no creo que tenga antecedentes en esta ciudad. Luego hay que ponderar al fagotista Federico Lera, que encaró una sonata de Hindemith que presenta las dificultades propias de ese autor. La obra final la Sonata para para clariete y piano, fue magistralmente ejecutada por Paula Amenta. Detrás de la puerta, me deleité con los pasajes delicados, a veces tan suaves que podían adivinarse el golpeteo de las zapatillas y el clickeo de las llaves. En oposición, los momentos de una bravura que siempre sorprenden en instrumentos de madera.
Hay que mencionar el esfuerzo de gestión, encarada por Florencia Toledo, que se animó a llevar adelante un evento que ventila en forma refrescante nuestro ambiente musical. Además se animó a usar el piano del la querida casa del querido maestro Alberto Bruzzone, que en sus tiempos fue utilizado por innumerables artistas que animaban sus reuniones íntimas. Obviamente no es un instrumento de concierto, pero el clima que se instaló hizo que al poquito tiempo el espíritu de la música prevaleciera sobre las falencias del instrumento.
Estaba por redactar una entrada sobre el movimiento de músicos de jazz jóvenes en la ciudad, luego de haber participado con ellos en un par de tocadas la semana pasada. Pero me veo en la necesidad de hablar de algo similar, pero de un campo distinto, el de la música de cámara. Recuerdo los intentos, hace ya más de diez años de Cacho Giliberto, que en otro meritorio gesto que contrastaba con su ignorancia musical, intentó que se realizara un ciclo de música de cámara en la confitería de la costa en la que habitualmente se tocaba jazz. Lucy Fava fue la que aceptó el desafío de coordinarlo y se hicieron varios recitales los domingos a la tarde con pequeños ensambles con un puñado de músicos entre los que creo recordar a Ernesto Nuciforo y Gerardo Gautin. Éramos apenas un puñado de seguidores los que presenciábamos esos conciertos, que finalmente se apagaron ante la indiferencia del público.
Así que asistí resignadamente a mi querida Casa Museo Bruzzone con pocas expectativas. Pero mi sorpresa fue enorme cuando me encontré que la sala en que se tocó estaba totalmente colmada, y debí conformarme con escuchar detrás de una puerta semi-cerrada. Me perdí la primera obra del compositor marplatense Daniel Virzi por llegar tarde. Pero que el recital se inicie con una pieza contemporánea, y además de un compositor local ya indicaba el cambio cultural que quiero describir. A ver, para seguir con el repertorio, las obras de Debussy, Hidemith y Poulenc no presentan dificultades para el público común, son más bien amables, pero ya pertenecen al menos al siglo XX, y rara vez las he visto encaradas anteriormente, salvo quizás en audiciones del conservatorio. Luego está la edad y la musicalidad de los intérpretes. Las pianistas Geraldina De Angeli, Silvana Boldrini y Florencia Toledo representan una generación de jóvenes intérpretes que empiezan a formar una masa crítica de ejecutantes de calidad que no creo que tenga antecedentes en esta ciudad. Luego hay que ponderar al fagotista Federico Lera, que encaró una sonata de Hindemith que presenta las dificultades propias de ese autor. La obra final la Sonata para para clariete y piano, fue magistralmente ejecutada por Paula Amenta. Detrás de la puerta, me deleité con los pasajes delicados, a veces tan suaves que podían adivinarse el golpeteo de las zapatillas y el clickeo de las llaves. En oposición, los momentos de una bravura que siempre sorprenden en instrumentos de madera.
Hay que mencionar el esfuerzo de gestión, encarada por Florencia Toledo, que se animó a llevar adelante un evento que ventila en forma refrescante nuestro ambiente musical. Además se animó a usar el piano del la querida casa del querido maestro Alberto Bruzzone, que en sus tiempos fue utilizado por innumerables artistas que animaban sus reuniones íntimas. Obviamente no es un instrumento de concierto, pero el clima que se instaló hizo que al poquito tiempo el espíritu de la música prevaleciera sobre las falencias del instrumento.
martes, agosto 09, 2011
Vuelta al barrio
6 de Agosto - Teatro Colon -Juan Pablo Navarro y Diego Schissi Quinteto-Guillermo Rubino (vln) Santiago Segret (bnd) Ismael Grossman (gtr) Juan Pablo Navarro (dblbass) Diego Schissi (pno y composición)
El niño prodigio del contrabajo marplatense vuelve al pueblo, con unos cuantos años (y kilos) más. Esta vez acompañado de músicos porteños de primer nivel, y presentando su primer CD "Contratangos" - Juan Pablo siempre tuvo un gesto interpretativo casi abrumador cuando hacía punta en el ambiente jazzero marplatense. Por el otro lado nunca descuidó su actividad académica, y a la vez que se recibió luego de la larga carrera del conservatorio local, integró nuestra Orquesta Sinfónica Municipal. Luego de hacer un postgrado en EEUU, se radicó en Buenos Aires donde inmediatamente se vio rodeado de los máximos exponentes del tango, como Leopoldo Federico y Néstor Marconi, para mencionar sólo dos de ellos. Siempre integrando la fila de la orquesta del Teatro Argentino de La Plata, se ha mantenido en un buen nivel de música popular, por ejemplo integrando los grupos del Chango Spasiuk.
Mi teoría es que ha encontrado en el tango un lugar donde encauzar su energía al mismo tiempo que deplegar su técnica clásica. Blandiendo el arco o con pizzicato hace temblar las baldosas, pero de un modo que resulta muy eficaz para el género. Igualmente hubo un momento casi cómico cuando en medio de una violenta cadenza rompió una prima, y tuvo que salir corriendo a vandalizar algún otro contrabajo que se encontraba en el teatro.
Diego Schizzi y su grupo merecen una mención especial. Me encantó su composición, que sonaba muy moderno sin caer en recursos piazzolanos, todo un desafío pora el tanguero de hoy. La instrumentación era exquisita, y si tuviera que evocar alguna reminiscencia, diría que de a ratos su música recordaba a Stravinski. Todos sus músicos me parecieron excepcionales, en particular el jóven fuelle Santiago Segret, de una parsimonia notable, hasta el punto de ni siquiera molestarse en sacarse la bufanda para tocar.
El niño prodigio del contrabajo marplatense vuelve al pueblo, con unos cuantos años (y kilos) más. Esta vez acompañado de músicos porteños de primer nivel, y presentando su primer CD "Contratangos" - Juan Pablo siempre tuvo un gesto interpretativo casi abrumador cuando hacía punta en el ambiente jazzero marplatense. Por el otro lado nunca descuidó su actividad académica, y a la vez que se recibió luego de la larga carrera del conservatorio local, integró nuestra Orquesta Sinfónica Municipal. Luego de hacer un postgrado en EEUU, se radicó en Buenos Aires donde inmediatamente se vio rodeado de los máximos exponentes del tango, como Leopoldo Federico y Néstor Marconi, para mencionar sólo dos de ellos. Siempre integrando la fila de la orquesta del Teatro Argentino de La Plata, se ha mantenido en un buen nivel de música popular, por ejemplo integrando los grupos del Chango Spasiuk.
Mi teoría es que ha encontrado en el tango un lugar donde encauzar su energía al mismo tiempo que deplegar su técnica clásica. Blandiendo el arco o con pizzicato hace temblar las baldosas, pero de un modo que resulta muy eficaz para el género. Igualmente hubo un momento casi cómico cuando en medio de una violenta cadenza rompió una prima, y tuvo que salir corriendo a vandalizar algún otro contrabajo que se encontraba en el teatro.
Diego Schizzi y su grupo merecen una mención especial. Me encantó su composición, que sonaba muy moderno sin caer en recursos piazzolanos, todo un desafío pora el tanguero de hoy. La instrumentación era exquisita, y si tuviera que evocar alguna reminiscencia, diría que de a ratos su música recordaba a Stravinski. Todos sus músicos me parecieron excepcionales, en particular el jóven fuelle Santiago Segret, de una parsimonia notable, hasta el punto de ni siquiera molestarse en sacarse la bufanda para tocar.
jueves, agosto 04, 2011
Guitarra del mundo.
6 de Agosto - Sebastían DelHoyo- Guitarra solo - en Bar Rondó
Ante todo debo informar que le he prohibido terminantemente a Garmendia enviar a su sobrino a cubrir eventos. El chico no es malo, pero es muy tontolón y sus notas me han causado problemas.
De modo que esta vez decidí concurrir personalmente al gig de Sebastián DelHoyo, que por segunda vez se animaba a presentar un set en soledad con su guitarra. Lo hice en compañia de mi compañera, un verdadero test de supervivencia, ya que por lo general me obliga a abandonar los espectáculos por la mitad, con el siguiente bochorno con los músicos amigos que piensan que me voy porque no me gusta lo que hacen. Bueno, debo reportear que no sólo no me hizo pasar calor, ¡sino que dijo haberle gustado el espectáculo!
Creo que hay que tener coraje para presentarse sin otro acompañamiento que el de uno mismo, pero Sebastián logró sortear el problema con solvencia. El público en Rondó era reducido pero se generó un clima de absoluto recogimiento, y de gran respeto hacia el solista. No hay duda que fue un acierto recurrir a la guitarra acústica para este ejercicio. Está toda la gama de dinámicas, el control del timbre, el chasquido, la madera, todo contribuye a un entorno sonoro que el instrumento eléctrico no posee. El repertorio combinó composiciones propias con canciones, y algún ingrediente de folklore. (Ah Sebas, tocaste La Pomeña del Cuchi Leguizamón, no doña Ubenza) y en algún momento hubo un uso discreto de los loops.
Tuve un momento de pánico cuando ví que el solista se calzaba el banquito de pié. Es que tengo un problema con los banquitos de guitarrista. A ver, cómo me explico: Los pianistas, por ejemplo, se dividen en gordos y flacos. (a mí me gustan los flacos) Los guitarristas son los con banquito y los sin banquito. (Yo estoy con los que no usan banquito). Felizmente, a medida que progresaba el set, el banquito quedó olvidado, y creo que hacia el final Sebastián tocaba con los pies cruzados.
En resumen, creo que ha encontrado una forma de madurez musical que va a poder expandir en el futuro.
Ante todo debo informar que le he prohibido terminantemente a Garmendia enviar a su sobrino a cubrir eventos. El chico no es malo, pero es muy tontolón y sus notas me han causado problemas.
De modo que esta vez decidí concurrir personalmente al gig de Sebastián DelHoyo, que por segunda vez se animaba a presentar un set en soledad con su guitarra. Lo hice en compañia de mi compañera, un verdadero test de supervivencia, ya que por lo general me obliga a abandonar los espectáculos por la mitad, con el siguiente bochorno con los músicos amigos que piensan que me voy porque no me gusta lo que hacen. Bueno, debo reportear que no sólo no me hizo pasar calor, ¡sino que dijo haberle gustado el espectáculo!
Creo que hay que tener coraje para presentarse sin otro acompañamiento que el de uno mismo, pero Sebastián logró sortear el problema con solvencia. El público en Rondó era reducido pero se generó un clima de absoluto recogimiento, y de gran respeto hacia el solista. No hay duda que fue un acierto recurrir a la guitarra acústica para este ejercicio. Está toda la gama de dinámicas, el control del timbre, el chasquido, la madera, todo contribuye a un entorno sonoro que el instrumento eléctrico no posee. El repertorio combinó composiciones propias con canciones, y algún ingrediente de folklore. (Ah Sebas, tocaste La Pomeña del Cuchi Leguizamón, no doña Ubenza) y en algún momento hubo un uso discreto de los loops.
Tuve un momento de pánico cuando ví que el solista se calzaba el banquito de pié. Es que tengo un problema con los banquitos de guitarrista. A ver, cómo me explico: Los pianistas, por ejemplo, se dividen en gordos y flacos. (a mí me gustan los flacos) Los guitarristas son los con banquito y los sin banquito. (Yo estoy con los que no usan banquito). Felizmente, a medida que progresaba el set, el banquito quedó olvidado, y creo que hacia el final Sebastián tocaba con los pies cruzados.
En resumen, creo que ha encontrado una forma de madurez musical que va a poder expandir en el futuro.
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