martes, agosto 21, 2007

Música, Psicoanálisis y Ley

Hace aproximadamente un mes, me llamó la Lic. Nancy Fernadez para invitarme a dictar una jornada de capacitación para los integrantes de Unicornio, un grupo de extensión que ella coordina. El tema propuesto era "Arte, Psicoanálisis y Ley", pero debí modificarlo ligeramente para que el aspecto artístico se limitara a la música, la única forma de arte que practico con cierta desfachatez. Su demanda me puso en el brete de unir dos dimensiones de mi vida que siempre traté de mantener separados, puesto que me parecía que en nada contribuían a mi reputación como psicoanalista mis actividades como músico. Vice-versa, nunca quise contaminar mi relación con mis amigos músicos con una identidad profesional. Luego de sufrir unos cuántos días, mientras trataba de leer sobre esos tres temas distintos, descubrí que los podría integrar finalmente apelando a lo que neuróticamente siempre quise resistir, o sea, a la ley del sujeto deseante. De modo que al final el ejercicio me vino bien. Al final de la jornada, hubo una suerte de jam con los Unicornios, (entre los cuales hay varios músicos). Apelé a una consigna que conocí una vez en Londres, (debe de haber sido alrededor de 1980) cuando participé de una tocada colectiva junto al trío de John Stevens, que por entonces contaba como integrantes al Paul Rodgers en contrabajo, y al maravilloso saxofonista sudafricano Dudu Puckwana. Stevens y Pukwana fallecieron hace unos años, pero sentí que los pude revivir con mi pequeño taller de improvisación.
A la noche terminé de liberar tensiones, cuando junto a Ferio y el Pichulino, nos fuimos con el JRT a una participar de la reunión de Voces Solidarias, un encuentro solidario que organiza Marga Mayer. Marga junta varios coros para cantar y recaudar fondos, y la verdad es que libres de compromisos y entregados a la diversión con gente que ama la música, la pasamos fenómeno.

martes, julio 31, 2007

Orion 27-7-07

Luego de un período de relativa inactividad, un llamado de Ferio nos convocó a la confitería Orión, en sus cláscas tenidas de jazz de los viernes. Compartimos el escenario con un grupo conformado por Laci Trakal , el Negro Salinas, Fernando Romeo Soledad Curien y Ferio, y fué una de esas tantas ocasiones en que hay buen jazz que se disipa en la noche como la calefacción en estas frías noches de invierno. El sexteto que menciono tocó totalmente a la parrilla, pero su energía y vitalidad superó la de muchos de nuestros conjuntos conformados y esayados. El JRT no tuvo una mala noche, aunque no hicimos saltar los fusibles de la red interconectada bonaerense.

martes, junio 05, 2007

Malditas grabaciones

El momento de grabar siempre es un punto de conflicto. No me refiero a la experiencia comercial de aquellos que tienen una proyección en el mercado, sino el de los músicos que aún sin moverse en el ámbito de las empresas grabadoras, deciden dejar un testimonio de su tarea, para ellos mismos, para los amigos, o aún para contar con un CD para ofrecer a su reducido público.
La dificultad pasa por dejar un registro que haga honor al momento por el que está atravesando el grupo. En general, es como el problema de dar examen. El momento en que se presenta el micrófono, desaparece la espontaneidad, el calor de la actuación en vivo, el repentismo del momento.
Pero lo que termina por aplastar las buenas intenciones artísticas son las condiciones en que los técnicos de grabación de hoy pretenden imponer a los que cultivan un género como el jazz, que se nutre del contacto casi corporal entre los miembros del grupo. Surge la obsesión por "separar los instrumentos" o sea los canales de grabación, con el objetivo de lograr pistas separadas para cada instrumento. Supuestamente, eso ayudaría el proceso de edición, eliminando errores, o secciones enteras para luego ser grabados en forma separada. El otro tic es "grabar la base" para ir superponiendo luego los instrumentos solistas. Todas técnicas asociadas al modelo que impuso el rock, que tiene sus propios parámetros estéticos respetables, pero que se alejan del ideal de la improvisación grupal que impera en el jazz.
Puede ser que sea un fenómeno local. Pero Valentín Garvie, nuestro asociado que hoy actúa en un contexto global, y que visita con cierta frecuencia las salas profesionales de grabación, cuenta que se puede encontrar la misma tensión en el exterior. Sin embargo, pueden distinguirse los técnicos e ingenieros de sonido más cultos, que entienden las características en juego en cada género, y que respetan la necesidad de no sacrificar las condiciones naturales de ejecución en función de rígidas concepciones técnicas.
El ejemplo paradigmático de cómo se puede grabar una banda de jazz existe desde aquella vieja e histórica grabación del concierto de Benny Goodman en el Carnegie Hall, tomada por un solo micrófono en aquel épico recital de la década del 40. En nuestro medio lo entendía bien el recientemente fallecido Alfredo Savasta. Si bien Alfredo era un obsesivo de los desarrollos tecnológicos y las innovaciones en sistemas de sonido, sabía muy bien lo que hacía. Es una pena que la mayoría de las grabaciones que nos efectuara fueron de actuaciones en vivo. No tengo conocimiento de que alguna vez algún conjunto local se decidiera a grabar formalmente con él.
Decididos a grabar nuestra "suite" recientemente estrenada, nos juntamos el viernes pasado los JRT junto a Juan Ignacio Caíno, que se impuso el rol de ingeniero de grabación. Salió a relucir mi viejo y minúsculo minidisc, operado por el patriota Laci Trakal. Siempre con el principio de que son preferibles varias tomas que el "corta y pegue" para ahorrar tiempo de edición, Juan Ignacio se volvió a Buenos Aires con varios minutos de pasajes reiterados. Estará por un tiempo largo pasando la saranda para ver que se puede rescatar de una larga sesión.

miércoles, mayo 09, 2007

El "Jazz Parade"

En mi opinión es un aspecto fundamental del festival de Mar del Plata, pero bien podría ser de cualquier evento similar que pretenda tener repercusión en la comunidad en la que se realice. Sé que muchos músicos no lo consideran así, y aún más, lo evitan, en parte por no interesarles, pero también por considerarlo vulgar, poco profesional o "grasa".
Hay dos aspectos que considerar, su aspecto estético, y por otro, el promocional.
Comenzaré por este último: La presencia de los músicos en la calle siempre provoca una conmoción, y por ser un rasgo distintivo del festival, despierta la expectativa de la ciudad. Los medios siempre se hacen presentes (cosa que no ocurre con las conferencias de prensa). La difusión que se obtiene por las notas de tv y radiales hacen una difusión que sería imposible de financiar si se contrataran los mismos minutos de pautas comerciales. Dudo que la sala del Auditorium se pudiera llenar sin esta inyección propagandística. Puedan participar tocando o no, la presencia de cada músico con su instrumento agrega colorido a la ocasión.
Pero considero aún más importante algo más vinculado al espíritu del género. Y aquí mis afirmaciones son estrictamente personales. Hay algo que vincula la historia del jazz con su aspecto distintivo, sea cual fuere sus cambios en el tiempo. Se trata de la habilidad de improvisar espontáneamente junto con otros músicos con los que no hay necesariamente una historia en común. El repertorio de los viejos desfiles de New Orleans se ha perdido mayormente, pero se conservan una corta lista de temas que deberían formar el A,B,C, de todo músico que pretende dominar este idioma musical. Son extremadamente sencillos, pero es notable que algunos ejecutantes que abordan estilos muy sofisticados se pronuncien incapaces de frasear sobre estructuras de apenas tres acordes, aún cuando no se esté requiriendo precisión estilística. Dan ganas de decirles, "Man, ¡tocá lo que se te ocurra dentro del "arroz con leche", que nadie te va a pegar! - Para un jazzero que se precie de tal, ni siquiera debería ser necesario conocer los temas, basta con escuchar una sola vuelta para saber que pasa en ellas. Es el corazón mismo de la música que amamos, se toque tradicional o "way out". Y no conozco otros géneros que permitan este fenómeno de convocar en la calle a músicos que ni se conocen, para poder zapar juntos horas enteras. Seguramente nuestro folklore tenga la capacidad de juntar gente en tocadas espontáneas de las peñas, pero aquí estamos hablando de una masa de caños que hacen temblar los edificios, y altera violentamente la gris cotidianidad del centro urbano, cuando deambula en la aburrida rutina de la paseata dominguera.
Nunca me va a dejar de llamar la atención las expresiones de agradecimiento de la gente común, que se ve arrastrada por el fenómeno. La cara de los pibes al hombro de sus padres, y las nenas que se ponen espontánemente a bailar en el círculo de los músicos. El paisaje del público incluye a notables del pueblo con los indigentes que por un instante sienten un destello de entusiasmo.
Que nunca falte el parade, y preferentemente que sea de a pié, y marchando.

lunes, abril 23, 2007

Jazz en Abril 2007

Ayer concluyó la edición 19va del festival anual "Jazz en Abril". Todavía no se asentó la polvareda de la movida, y es demasiado pronto para hacer evaluaciones. Por lo pronto hemos participado con el JRT estrenando la "Suite Mortoniana", motivo de la densa entrada anterior. Nos presentamos con Juan Ignacio Caíno como invitado, y su presencia ayudó a matizar la sonoridad algo reiterativa del trío. La Suite tuvo un recibimiento, digamos, cortés. Cosechamos algunos comentarios respetuosos, aunque por cierto que no podríamos decir que cambiamos el curso de la historia del jazz. Tampoco pretenderíamos grandes efusiones de entusiasmo, así es la suerte de la experimentación.
Por otro lado se presentó Jazz Attack, mis amigos musicales de Buenos Aires. Este grupo si recibió elogios contundentes, pese a que los nervios del debut causaron algunos estragos, particularmente en mi caso. Hubo dos sets, uno en la "Bodega" del Auditorium, y luego en Orión. Mi impresión es que ahí las cosas salieron con un poco más de confianza.
Sobre el resto del festival les remito a www.feriojazz.blogspot.com y eventualmente veremos si surge alguna crítica o comentario independiente.

lunes, marzo 12, 2007

Avanza la "Suite Mortoniana"

La expresión "Suite" se utiliza para describir una forma musical que reúne una serie de aires de danza o materiales a menudo originadas en música popular, unidas en una composición única que puede o no estar organizado en movimientos. Como es un término usado generalmente en el ambiente de la música académica, o "clásica", podría ser un poco pretensioso apelar a su uso para describir música del JRT. Sin embargo, a falta de una expresión mejor hemos decidido apropiarnos de él. La idea surgió en conversación con Ferio Espinosa mientras regresábamos en un viaje interminable de la ciudad de Asunción en Paraguay, donde habíamos participado de un festival. La idea era empezar a incorporar material compuesto por nosotros al repertorio del trío. Hacerlo implicaría un alejamiento de una línea estrictamente conservacionista de la tradición musical que representa la música de Morton, un gesto que puede ser juzgado de tración por parte de los seguidores, en general fundamentalistas, del jazz tradicional. (Yo pertenecí a ese movimiento, en particular en mis inicios, cuando como adolescente me ví incorporado a la legendaria Guardia Vieja Jazz Band.)
Sin embargo nunca me sentí del todo cómodo con la filosofía del restaurador, que se obsesiona en completar el detalle de lo ya hecho. O en copiarlo en una reproducción exacta, al modo de los coleccionistas de autos antiguos. En el mejor de los casos los resultados pueden ser interesantes, pero siempre inferiores a los modelos originales, y en el peor, una reproducción degradada, como el caso de la mayoría de los intentos de los revivalistas, lo cual comprende a la gran mayoría de las bandas de jazz tradicional de la actualidad. El ideal del arte, a mi juicio es muy otro.
En cuanto a nuestro intento, se podría decir que no pretende asemejarse a la obra y el estilo de Morton, sino que es lo que como músicos de hoy resulta a consecuencia de habernos dedicado durante tres años a tocar su música. Todo dentro de nuestras limitaciones como músicos amateur, y de los escasos recursos de composición que podamos utilizar.
Luego de más de dos meses de ensayos, empieza a emerger algo que parece tomar la forma de nuestra Suite. Todo comenzó con una lista de nombres de temas que me pasó Ferio: ahí se leía algo así:
Alan Lomax
Opium
Mamanita Gonzales
Hey, Buddy Bolden
?
Había otros títulos que ahora no recuerdo, y además ese mail original de Ferio se perdió, pero fué suficiente para comenzar a componer pequeñas piezas en base a algunas ideas musicales simples. El resultado parece establizarse de este modo: Un tema reiterativo, a modo de leithmotiv aparece enhebrando una serie de secciones diferenciables que pueden ser pensados como temas individuales. A ése motivo central lo nombramos Alan Lomax, lo cual se justificaría por dotar al conjunto de temas de una unidad narrativa. Lomax fué un músicólogo e hisotriador que rescató del olvido a J.R.Morton en la década del '40. Lo entrevistó en forma exhaustiva, y le hizo grabar un gran número de temas a modo de ilustración de su época y de su obra. Todo ese material quedó registrado para la posteridad en los archivos de la Biblioteca del Congreso de EEUU.
En el caso de nuestra música, Lomax es una suerte de blues ferrocarrilero, del tipo de temas que entonarían los músicos callejeros y ambulantes que poblaron la infancia musical de nuestro músico homenajeado. A menudo eran una simple sucesión de dos acordes, en que la letra aludiría a migraciones, viajes, generalmente asociados al tren, el medio en que cualquier aventurero pobre podría movilizarse en aquella época. Servirá de introducción al primer tema de la Suite, que Ferio bautizó Opium, o I ain't gonna give you none of my opium, remedando el nombre de un tema llamado "I ain't gonna give you none of my Jelly Roll", que alguna vez tuvo popularidad entre las bandas dixieland. Los relatos de Ferio en el escenario sobre la vida de Morton suelen tener cierta delectación en los episodios de traficante menor y otros delitos de nuestro héroe, que aquí encuentran su alusión. En cuanto a lo músical, el conocedor atento reconocerá que es un tema construído sobre la sucesión armónica de los primeros cuatro compases del famosísimo "Dr. Jazz", que tuvo su versión antológica en las grabaciones de los "Red Hot Peppers". Luego del regreso del Lomax, aparecerá Mamanita Gonzales. Quizás sea el tema más ajustado a los cánones de composición mortonianas, en el sentido en que sigue la forma habitual de los temas de Ragtime. Una introducción, una sección inicial, un tema medio, modulación y tema final, generalmente llamado "Trío". El título es un tributo a una querida de Morton ("la única mujer que verdaderamente amé", según su propia confesión), que aparentemente adoptó un nombre latino a modo de nomme de guerre, quizás para ejercer un oficio poco reputable. Morton mismo compuso en su honor un tema en piano que nombró "Mamanita". Para diferenciarlo del nuestro, le agregamos el apellido de la dama. La tradición caribeña y española en New Orleans era muy fuerte, como siempre lo enfatizó Jelly Roll, y a menudo destacaba como elemento central de su estilo el "Spanish Tinge" , el tinte de lo español, que aparecía en sus temas como adornos ocasionales y un acompañamiento a modo de la tradicional Habanera cubana.
Lomax volverá a oficiar de puente para iniciar Hey, Buddy Bolden a sabiendas que el personaje Bolden ocupó buena parte de sus historias, que constituyen una de las fuentes fundamentales para adquirir nociones sobre la vida de aquél legendario pionero. También le debemos a Morton temas fundamentales del repertorio tradional como el Buddy's Habits, y el Buddy Bolden's Blues. Mi idea orignal era interponer un clip grabado a capella por Nina Simone, llamado justamente "Hey, Buddy Bolden". Veremos si cuaja una idea divertida pero quizás poco práctica. En cuanto a lo musical, se podría mencionar que aquí se intenta combinar recursos poco usuales ya no al modo de Morton, sino siguiende su espíritu algo travieso. Para el caso, se trata de combinar una sección en ritmo ternario, con otro cuaternario, mediado por una sección de tiempo desdoblado al modo de un corto interludio bluesero. Con respecto a los ritmos ternarios, casi siempre anatemizados por los tradicionalistas, debo decir que sería un error desconocer su reiterada utilización en el folklore africano ( cosa que conocemos bien los latino-americanos y rioplatenses- para no mencionar a los santiagueños!) Además, no tengo dudas que en su trabajo de pianista, Morton debió haber interpretado innumerables valses, como lo atestigua el repertorio del mismo Scott Joplin. Una última aparición del Lomax dará lugar a el último tema de la Suite, que quizás refleje más la habilidad particular de nuestro banjista que lo mortoniano. Se trata de un tema sencillo ejecutado en estilo bluegrass, una técnica utilizada mucho en la música "country" norteamericana, pero que es una celebración de ese particular invento afroamericano que es el banjo. La música de las plantaciones y los algodonales no desconocerían ese música que formó parte de la herencia que nutrió al pianista Créole.
La suite se remata con una coda cuya base armónica está tomada de los cuatro primeros compases del notable Giant Steps de John Coltrane, que se podría leer como la contrapartida del inicio de la suite con Dr. Jazz, en el sentido de que además del legado mortoniano, está el desarrollo del jazz que no cesa en su movimiento. El final entonces, será una reiteración en accelerando de la coda, al modo en que lo hace gran cantidad músicas de origen popular de la tradición judía, griega y centro- europea en general, influencias que tampoco faltaron en el entorno musical de New Orleans.

martes, marzo 06, 2007

Gracias Fernando!

Fernando Romeo, un querido compañero músico, ha venido a mi auxilio para descubrir como convertir archivos wav. a mp3. Gracias a él puedo publicar nuevamente un link para escuchar al JRT. Se trata de un tema de nuestro nuevo repertorio, destinado a celebrar a Morton, pero de un modo un poco desviado, usando nuestras propias composiciones. Esto lo grabamos en el garage de Laci Trakal, pacientemente esperó que superaramos todos nuestros errores, tomas inútiles, etc. Se trata de "Opium", es un poco largo, pero me gusta el modo relajado en que lo pudimos tocar, y que coro tras coro parecen ocurrir cosas que introducen novedades. Hay que descarcarlo del siguiente link:
http://up-file.com/download/1480ba138546/Opium-3.mp3.html

viernes, marzo 02, 2007

Por fin puedo agregar audio....!!!!

Encontré una forma de permitir que se escuche algo de lo que hace el JRT.
Pero he decidido editar esta entrada, y deletear el link que ofrecí para descargar nuestro "Opium" , porque como decía en esta entrada "Como se trata de un archivo wav. , es un poco pesado, y va a tardar en abrir" Y así es nomás, ...tardé casi una hora en descargarlo, a pesar de tener una conexión rápida. Además decía "Tengo que aprender a convertir mis wav a mp3, y ahí vamo' a ver!".
Bueno, pero tengo que esperar que algune me ayude a hacer eso...¡Laci volvé!

martes, febrero 27, 2007

Goodbye Temporada....

Al cierre de una temporada veraniega con muy escasa actividad musical, hubo una intensa racha de tocadas, que se concentraron en tres días consecutivos.

22-02-07 Julián Maliandi Quinteto. Cerrando el ciclo de Villa Victoria organizado por Ferio Espinosa, Julian organizó un grupo conformado por él en guitarra, Martín DeLassaletta (str.bass), Javier Puyol (drs). Contó además con Juan Manuel Martínez en sax. tenor y soprano, y conmigo en trompeta. El núcleo del repertorio estaba formado por composiciones de Julián y de Martín, complementado con algún standard para rellenar. Fué una oportunidad para encarar un estilo que está más cercano a lo actual en el jazz, y que viene cultivando la jóven generación de jazzeros locales. La sorpresa fué la cantidad de público que asistió, en su mayoría también jóvenes, lo cual revela que hay un movimiento que los jovatos no conocemos.
23-03-07 P3+G En "La Bodega" del Teatro Auditorium. Se trató de un cuarteto designado con un extraño algoritmo. La intención fué nombrar a tres de sus integrantes cuyo apellido comienza con la letra P ( Eduardo Palomo (pno) Javier Puyol (drs) y Nicolás Pasetti (bass), además del agregado del trompetista designado con la letra G (Garvie). Nicolás Pasetti fué el que convocó al grupo y gestionó la fecha. Se trata del mismo músico con quien toqué en el 2005 antes de que al terminar su secundaria, se marchara a La Plata a estudiar composición. La evolución de Nicolás es realmente impresionante. Ha estado tocando bastante en La Plata, y ya ha secundadado músicos experimentados como Néstor Astarita en Bs.As. Hoy, está totalmente convertido al contrabajo, mientras continúa con sus estudios universitarios. Siempre estuvo dotado de una percepción muy clara de las estructuras, pero ahora le ha agregado a su ejecución un dinamismo que lo acerca al nivel de un músico maduro.
Fueron varios standards que conformaron un set corto pero enérgico, y Eduardo Palomo, con quien no había tocado desde hace tiempo, brilló especialmente.
24-02-07 JRT en la Plaza del Agua. Esta vez con mejor clima que nuestro último intento, desgranamos nuestro repertorio Mortoniano ante un público moderadamente numeroso y la crítica mirada de Américo Bellotto, quien estaba de visita nuevamente en la ciudad. Américo ya volvió a Bs.As. luego de dejar la heladera de mi estudio colmado con víveres que consumiré lentamente en su honor.

jueves, febrero 15, 2007

JRT en Villa Victoria 08-02-07

El ciclo veraniego organizado por Ferio Espinosa en Villa Victoria prosigue sin grandes inconvenientes, animado principalmente por grupos locales. Se trata de una hermosa casona que fuera la residencia veraniega de Victoria Ocampo, donde recibiera a grandes personalidades de la cultura, y donde seguramente transcurrieron jornadas mágicas en las que sus visitantes disfrutaron de las más diferentes manifestaciones de las artes. La única sala que es apta para reunir a un público, es de dimensiones reducidas, y tiene una disposición algo incómoda que reduce la visibilidad. Sin embargo, hospeda un piano de cola que aún conociendo mejores épocas, sigue siendo una pieza hermosa. De todos modos, la sala provee una alternativa a los jardines donde el ingenuo se imagina noches cálidas y apacibles en las que se pueda escuchar música bajo un cielo estrellado en la comodidad de una reposera. Lo más habitual, sin embargo, es que haga frío y viento, y la noche del 8 de Febrero no fué una excepción. De modo que el trío se refugió en el interior, y llevó adelante su recital ante un público escaso pero respetuoso. Lo que tuvo de especial fué la participación en prácticamente todos los temas nuestro Juan Ignacio Caíno en clarinete. Luciendo un aspecto algo extraño luego de perder más de treinta kilos de peso, Juan Ignacio se sumó a nuestro grupo luego de un breve ensayo, y volvimos a experimentar la magia del código compartido. Los temas se iban sucediendo con una naturalidad que a veces no se logra con intensos y reiterados repasos. No faltó el apoyo de viejos y leales amigos, como Laci Trakal (en primera fila) y Oscar García Rabini, que junto a su Sra, rememoró las largas noches de la confitería Orión que supo gestionar, y que con alguna disminución, continúnan hoy en día.

martes, enero 23, 2007

Verano

Otras tareas me han distraído de la música en el inicio del 2007. Sin embargo, han habido algunos acontecimientos.
Sábado 13 de Enero: Jelly Roll Trío en la Plaza del Agua.
(Esta fecha fué comentada en la entrada anterior)
Viernes 19 de Enero: Jan Reinen & Américo Bellotto en Villa Victoria.
Fue una de esas noches priviligeadas que a veces vivimos los marplatenses. El pianista holandés Jan Reinen se halla en el país con el objeto de grabar un proyecto junto al trompetista Américo Bellotto y otros músicos argentinos. Jan es un personaje simpático y talentoso que vino invitado por Américo, y se presentaron a dúo ante un público que colmó la salita de recitales de Villa Victoria.

Sabado 20 de Enero: Jelly Roll Trío en el festival Jazz en el Bosque de Necochea.
Tuvimos el privilegio de abrir la seguna noche de este excelente festival anual. Pese a nuestras incoherencias y fallas habituales, creo que logramos la adhesión del público, e imprimir calor al inicio de la noche. Luego subió a escena el Aureliano Tango Club, un grupo que siendo fiel al género, interpretaba los tangos clásicos con un ingrediente que reconocía su procedencia jazzera, enriqueciendo la propuesta estética del festival. Nos llamó la atención que se prolongara mucho su set. Finalmente terminaron, pero el escenario quedó desierto por un tiempo prolongado. Cuando la impaciencia del público parecía desbordarse, apareció corriendo un agitado Gustavo Bergalli que había dejado su boquilla en el hotel al cambiarse luego de la prueba de sonido. Apenas sin poder reponerse, Gustavo arrancó su set junto a su cuarteto, y por suerte pudo superar su desasosiego con su depurada técnica y gran experiencia.

lunes, enero 15, 2007

Jelly Roll Trío 2007

Comenzamos las actividades en el 2007 del Jelly Roll Trio el sábado 13 de Enero. Quizás en virtud de la fecha (un día 13) el tiempo fué horrible, y nos tocó actuar al aire libre en la Plaza del Agua. Se volaban las partituras, los atriles, y hasta las sillas. Un grupo de sufridos seguidores aguantaron el set minetras se congelaban, y nosotros hicimos lo posible por sobrevivir. Nos acompañó Valentín Garvie que volvió a recordar viejos tiempos tocando trombón, un instrumento que abandonó ya hace varios años. Nos quedó el consuelo de haber enfrentado la adversidad con estoicismo, se cumplió con el compromiso, y hasta hubo buenos momentos musicales.

lunes, noviembre 20, 2006

2do Altovalle Jazz Festival 2006

El Jelly Roll Trío ha tenido mucha suerte en su corta vida. Es la tercera vez que ha sido invitado a participar de festivales donde ha compartido el escenario con otros grupos y musicos de excelente nivel. En esta oportunidad nos convocaron los muchachos de la Sureña Jazz Band, que reúne músicos del Alto Valle de Rio Negro y Neuquén. Se reúnen desde ciudades cercanas como Neuquén y Cipolletti, pero también de Centenario, que queda a unos 200 kms de donde son la mayoría de sus integrantes. Forman un conjunto típicamente dixieland, de aquellos que nutren el movimiento en lugares del interior como La Pampa, Bahía Blanca o Córdoba. Alguna vez un comentarista porteño criticó despectivamente la preponderancia de los grupos tradicionales en el interior. Se olvida que son estos núcleos de militantes del jazz que abren la huella a que el género se establezca en zonas áridas en el sentido jazzísitico. Liderados por Martin Torres (clte) y Javier Krummer (tpta) han logrado en poco tiempo una evolución notable que la ponen en un nivel de igualdad con los buenos conjuntos del género. La línea de vientos se completó con la invitación al trombonista bahiense Luis Pascal Mexandau. Es te joven con nombre apropiadamente creóle es producto de la experiencia de banda infantil de jazz que llevó adelante el fallecido Tito Piqué. Fue una gran alegría verlo en plena actividad, además de ser una reinvidación de los esfuerzos del recordado Tito.
La impronta entusiasta de estos músicos es una mística que les permite afrontar dificultades que voltearían a cualquier conjunto porteño. Éste es el segundo festival que lograron montar los muchachos de la Sureña, en la que volvieron a participar Juan Ignacio Caíno, Adrián De Filippo y Alejandro Beelman, como integrantes del CDB Trío. El trío se completa con un cuarto elemento Laly Arias, infaltable en las producciones musicales de Juan Ignacio. La figura que en esta oportunidad estuvo ausente fué Guillermo Lancelotti Izquierdo, un trompetista que animó los primeros pasos de La Sureña, y que en cierta forma vinimos a reemplazar con nuestro JRT, ya que adoptamos un formato de trompeta, banjo y contrabajo que él inauguró en España, donde reside actualmente. La otra banda que completó el programa fue el Grupo de Jazz de la Fundación Patagonia, integrado por músicos de nivel profesional que son subvencionados por ésa fundación para desarrollar su arte con libertad. Fué una sorpresa encontrarnos con un combo que aborda standards de jazz dentro de una corriente moderna que requiere una formación musical avanzada.
Hay que destacar el apoyo de los familiares, amigos y allegados de La Sureña, que con una dedicación conmovedora colaboraron en proporcionar toda la ayuda necesaria para llevar adelante a pulmón una aventura semejante. Los agasajos y las atenciones de las que fuimos objeto nos llenaron de alegría y agradecimiento.

jueves, noviembre 16, 2006

Coro Celestial & Buddy Bolden

El domingo 13/11 fuí invitado a tocar un par de temas junto al coro Carpe Diem. Fueron arreglos originales de Round Midnight y Four hechos por el director del grupo, Ulises Zamudio. Fué una idea de nuestra amiga de los tiempos de Viva Buddy Bolden, María Lasta, que por estos tiempos ha cambiado el jazz por su doctorado en bioquímica. Ulises es un personaje interesante que dice no tener educación musical formal, aunque por estos tiempos dirige varios coros, además de la Banda Municipal de Coronel Vidal. Se trata de una agrupación que merece ser retratada en un dibujo de José Molina Campos, pero que despierta mi cariño por mis antecedentes de poblador del partido de Mar Chiquita. Si hubiera algo que motorizara ese tipo de agrupaciones en los pueblos, tendría efectos sociales interesantes, y me propongo investigar formas de darle apoyo a Ulises y su banda de pueblo y campo. Veremos que puedo sucitar entre mis amigos universitarios, preocupados por temas de extensión.

lunes, octubre 02, 2006

Puesta al día

Este blog viene sufriendo un poco de abandono últimamente. Voy a reseñar las últimas actividades antes de que me las olvide. Justamente la idea es que para cuando mi memoria mediata se anule completamente, pueda disponer de un registro de mis actividades en algún cyberlugar. Lástima que también me voy a olvidar del nombre del blog.

11 de Septiembre: TALKING TRIO- en la Bodega del Teatro Auditorium
Siempre dije que tocar un domingo a la noche temprano es una buena alternativa. La "Bodega" del Auditorium lució bastante llena de público, atraído quizás por el vinito y el salamín con queso que ofrecen. (Aunque mucho no debe quedar después de que pasan todos nuestros amigos del personal del Teatro a picar un poco). El trío no anduvo mal, aunque mi intento de tocar Oblivion de Piazzolla con trombón fué un bochorno.

30 de Septiembre: JELLY ROLL TRIO - en el Festival de Gastronomía en la Plaza del Agua.
Si bien logramos tocar dentro del predio, y no afuera en el frío de la plaza, tuvimos que vérnoslas con un bochinche ensordecedor de la gente que paseaba entre los stands de degustaciones. Tampoco hubo previsión de sonido, así que nos la bancamos "en pelo". Un público amable nos rodeó y nos acompañó durante el set, premiando nuestro heróico esfuerzo.

1 de Octubre: (como invitado) DANIEL FERNANDEZ TRIO. en Dickens.
Tuve oportunidad de tocar con Daniel una vez hace un año, y me llamó mucho la atención su claridad y su forma dúctil de improvisar. A lo mejor es una capacidad innata en los músicos criados en Olavarría. Ahora acompañado de Javier Puyol (drs) y de Alfredo Facciollo (e-bass) volvió a demostrar su nivel, quizás aumentado luego de incorporar más experiencia jazzerra. Daniel es un músico con una formación completa de conservatorio, y eso, a mi entender, enriquece su propuesta, porque además de ser muy coherente en el fraseo, introduce matices y recursos que recuerdan un poco a K.Jarret o especialmente a Brad Meldhau. Toqué apenas tres temas, pero me sentí muy complacido de verme acompañado con tanta soltura. ¡Gracias Daniel!

viernes, agosto 11, 2006

¿Para que sirve la improvisación libre?

Alguna respuesta podría encontrarse en este mp3, grabado en Beirut durante una de estas noches estrelladas....
http://www.muniak.com/mazenkerbaj.html

miércoles, agosto 09, 2006

Que Cese el Bombardeo.

Con este título se inicia una discusión en el foro de Jazz de la BBC inglesa. Ocurre que gracias a tener banda ancha, estoy escuchando los excelentes programas documentales de jazz en BBC Radio 3. Como accesorio a los archivos que conservan los programas durante una semana después de su emisión, se invita a los escuchas a participar en el foro de discusión. Me sentí tentado a entrar en ella, y terminé participando con algunos comentarios. La aparición de un título que aludía al actual conflicto en Medio Oriente, originó una serie de sucesos que atraparon mi atención durante las últimas semanas. Todo se origina con un comentario irónico que incia una línea de discusión. "Que Cese el Bombardeo" es el nombre de una grabación de jazz hecha en el estudio de Rudi Van Gelder en 1969. Esto fué seguido por una serie de adhesiones de participantes que volcaban su consternación por la agresiva política del estado de Israel, que insiste en una solución militar a su conflicto con los sectores árabes, sin importarle los llamados "daños colaterales". Muchos de los integrantes del "messageboard" son músicos, en general sensibles y simpatizantes de la saga del pueblo judío, pero indignados por los actos de terrorismo de estado que estamos presenciados estos días. El funcionamiento de estos foros, alojados en un organismo estatal como es la radio oficial inglesa, tiene un sistema de "moderación" que hace que aquellos comentarios que se consideran ajenos al tema del foro sean borrados. Ahí se ve con toda crudeza como opera la censura, cuando el poder ejerce su control sobre cualquier manifestación que cuestione sus política. Lo gracioso es que muchas intervenciones intentaban equilibrar la discusión defendiendo la agresión de los invasores. Todo esto pone de relieve nuevamente la vieja cuestión de la relación del arte, (y el jazz como manifestación artística) con la sociedad en la que se genera y practica. Digo vieja, porque fué un debate que nos atravesó en los 70, pero ahora que los misiles matan inocentes de una manera obscena, nos obliga a despertar a los perros dormidos. Sostengo aún la posición que la música no es ajena a la vida, y que manifestar opinión en estas cuestiones es un derecho inalienable.

martes, julio 25, 2006

¿Qué es Free Jazz?

La reciente visita del baterista Suizo Christian Bucher reactualizó una serie de inquietudes que me habitan desde hace años. Recuerdo cuando, viviendo en Londres, viajaba en mi ciclomotor a ver las tocadas del London Musician's Collective (LMC) donde tocaban los que se enrolaban en las diversas corrientes de la llamada Improvised Music. La primera vez que fuí, salí enojadísimo, pensando que había sido estafado. Por lo insólito de lo que escuché, volví a la semana siguiente, un poco para ver si se repetía el absurdo. Lo que ocurrió luego fue que volvía a ir cada vez que podía, con cada vez más entusiasmo que curiosidad. Música del momento, totalmente impredecible, pero recuperaba la importancia de la interacción y del suceso instantáneo, factores que tanto me habían atrapado cuando de pibe escuchaba el antiguo jazz de New Orleans. Podrían estar tocando un virtuoso junto a un individuo que producía ruidos con juguetes de plástico. En algún momento podría hallarse un capo como Evan Parker tocando con otro músico que parecía un aprendiz que apenas podía hacer sonar su instrumento.
A mi regreso a Mar del Plata intenté realizar algunas experiencias de música improvisada con un guitarrista de perfiles insólitos Claudio Cerillano, pero fueron tantas las burlas, sumadas a mi propia inseguridad que desistí de seguir experimentando. Pareciera que en este momento son varios en el pueblo que quisieran ingresar al territorio "Free". Las preguntas que se le dirigían a Christian durante su taller apuntaban a eso. La verdad es que creo que la única forma de aprender a tocar dentro de esa escuela, es animarse, juntarse y hacerlo. Cosa que hicieron algunos locales con el invitado el domingo 16/07 en Villa Victoria. Veremos ahora que pasa, con un poco de suerte se sumarán al intento otros experimentadores. Y quizás haya un debate sobre sus posibilidades.

lunes, julio 03, 2006

De vuelta al pueblo.

De regreso a Mar del Plata, volvemos a las actividades musicales en nuestra querida aldea. Un tropezón me provocó una herida cortante en la mano derecha, lo cual me dejó fuera de acción hasta hace poco. Américo Bellotto estaba visita, y me salvó cuando hubo que tocar con Dársena Jazz hace un par de semanas. Américo luce un yeso por un accidente idéntico, pero pudo seguir tocando porque se rompió fué algo de la mano izquierda, lo cual causa una imagen algo cómica cuando sostiene el instrumento. Un cambio de lujo sin duda, que cumplió con su amigo como buen deportista, sin hacer demasiados comentarios sobre nuestro nivel musical local.
Logré mejorar lo suficiente para arriesgarme a cumplir con una fecha de grabación organizado por Ricardo Pereyra con el mismo grupo con el que hicimos aquella fecha en Radio Nacional hace algo más de un mes (ver blog). La situación de grabación exacerba mis habituales nervios de escena, además de poner en relieve las fallas técnicas que parecieran ser disimuladas cuando se toca en vivo. Igualmente logré cumplir con las tomas de cuatro temas, encerrado en una casilla junto con el saxofonista Hernán Galeano. A Juan Antonio Rodriguez y a Ricardo no los podía ver, ya que estaban ocultos tras una pantalla que los escondía de Pablo Gonzalez y su batería.

jueves, junio 01, 2006

Despedida de Frankfurt

En mi último día en Frankfurt, me apresuro a registrar algunas impresiones, antes que se borren en la masa de sucedidos que pude vivir estos días. Recuerdo el "potrait concert" el pasado domingo de Hermann Kretzschmar, uno de los dos pianistas del Ensemble Modern. Estos "conciertos de retrato" son recitales individuales de los miembres del Ensemble, destinados a destacar los perfiles individuales de sus miembros. Fueron todas obras compuestas por el mismo Hermann, de corte netamente conceptual. En general planteaban una idea que la obra iba explotando en todas sus posibilidades. Se combinaban la ingenuidad más infantil con el repentino despligue virtuosístico. Una de ellas, por ejemplo, titulado These days, totalmente ejecutado en un teclado Fender-Rhodes, evocaba su pasaje juvenil por el jazz de Chick Corea, y combinaba en forma insólita distintos elementos del ya clásico Return to Forever.
Lunes y martes fueron dos días dedicados a cumplir con algunos de mis alicaídos objetivos, escribir algún arreglo para el JRT y estudiar un poco. Hubo también una cena en un restaurante español, en una mesa global de músicos de bronce: dos húngaros, un búlgaro y dos argentinos.
Ayer dediqué el día a observar los ensayos del Ensamble Modern. Fué toda una experiencia ver al director/compositor Peter Etövös liderar a estos especialistas en la música contemporánea por los vericuetos, sutilezas, y complejidades atonales del Concierto de Cámara de Alban Berg.
Fué una emoción ver en acción, y abrazar, al violinista hindú Jagdish Mistri, un protagonista de una anécdota de nuestra familia hace muchos años cuando visitábamos al famoso colegio secundario de la fundación creada por Yehudi Menuhin, en el sur de Inglaterra. Jagdish era entonces un joven brillante becario de la escuela, y dedicó toda una tarde a entretener a nuestos hijos con su violín y otros juegos. Valentin tendría entonces apenas unos 8 años.
Luego de un asado ofrecido anoche a sus amigos latinos y alemanes por un esforzado y afectuoso Daniel Adoue nos disponemos a celebrar su cumpleaños (y mi despedida de alemania) con una tango-jazz session en La Casa de la Música, un local donde Daniel tiene a su cargo el espectáculo musical todos los jueves.
A la madrugada estaré tomando el avión con el cuerpo exhausto, pero con el alma llena....