martes, octubre 14, 2014

El polo opuesto

10 de Octubre - Bar La Guagua - Pablo Ledesma (spr.sax) / Martin DeLassaletta (db.bass)

El horario que siempre me pareció más apropiado para tocar es el de la tardecita...y creo que debería ser el más conveniente para un público más interesado en lo artístico que en lo social. Pero no eran las 7 pm (cuando se había convocado a las 6 pm) y no había más que un puñado de amistades en un bar que ni siquiera había abierto a la hora anunciada. Eventualmente arrancó el set, y entonces sólo fue importante la música. Aquí el modelo fue diametralmente opuesto al que ocupó mi post anterior.
Pablo Ledesma hace tiempo que ocupa un lugar importante en la escena del improv , trascendiendo nuestras fronteras, ya que participa con los principales referentes de la escena europea. Según cuenta, el movimiento se encuentra en cuarto menguante en europa, aunque está lo suficientemente establecida como para mantener un nivel de actividad que lo mantiene vigente. Pese a sus variantes, sigue siendo una escuela que contradice radicalmente el gusto corriente, y requiere del auditorio una escucha activa. Si la expectativa es adocenarse en una referencia a lo conocido y habitual, lo único que puede producir es rechazo.  
El dúo de saxo soprano y contrabajo también presenta  una aparente contradicción. Se trata del instrumento más pequeño de las cañas, con el más grande de las cuerdas.  Pero el contraste tímbrico que implicaría complementación entre agudos y graves, se complejiza cuando los sobretonos que puede producir el saxo soprano se entrelazan con los armónicos que puede  generar el noble gran encordado.
Pero lo importante a destacar en un dúo semejante, es su forma de dialogar. Martin DeLassaletta es un artista. Agrega sensibilidad a cualquier contexto en la que participa, pero es en la improvisación libre donde muestra su mayor flexibilidad.  Aún utilizando los recursos más extremos en términos de técnicas extendidas, no se pierde en un devaneo individual, sino que siempre está conectado con el acontecer compartido.
Los sonidos se cruzan, se separan, se juntan en una danza que genera imágenes coreográficas. A veces hay una distancia máxima en lo que cada gesto propone, y otras veces se coincide en sincronía. Es interesante que el dúo no se encierra en una premisa dogmática que puede prevalecer en este tipo de música, como la de oponer sistemáticamente lo que propone el otro. Hubo momentos en que se tocó dentro de un marco totalmente tonal, melódico incluso. El instrumento intervenido de Martín podía estar susurrando de un modo casi a-interválico, mientras el frulatto de Pablo acompañaba como si fuera un de palo de agua. Había entonces un encuentro que conciliaba con la expectativa común.
Ahora bien, está establecido que la música improvisada ya no se siente tributaria del jazz, aunque la  consigna de la improvisación los sigue emparentando. ¿Cuál es el obstáculo que me impide abrazarlo como mi modo de interpretación excluyente?- Un problema es que es heredera de una tradición estrictamente occidental y europea. Podrá aludir a otras músicas del mundo o étnicas, pero quiebra el eje que une al jazz con África. Hay una prescindencia del pulso. Podría decirse que el oyente puede generar la percepción de una suerte de supra-pulso, como una corriente subterránea que no se explícita, pero eso exige del receptor un ejercicio intelectual. Hay una disociación típicamente eurocéntrica con el cuerpo. Por supuesto que hablo de mi sensibilidad personal. Nada invalida las múltiples formas en que puede concebirse la música. 
  

sábado, octubre 04, 2014

Música a la carta.

4 de Octubre - Calle Melancolía Bar Cultural, Tandil - Fernado Ceroli -"Música a la carta"

Aprovechando una escapada de fin de semana a la ciudad de Tandil, tuvimos  oportunidad de ir a escuchar a Fernando Ceroli, que actuaba en la ciudad que lo vió nacer.. Fernando es un viejo amigo que conocimos en tiempos de la Facultad de Psicología. Su historia es curiosa. Se recibió de psicólogo sobre el final de los '70,  en los tiempos bravos en que la carrera vió su cierre. Nunca quiso ejercer, prefiriendo combinar su actividad de guardavidas con las de vendedor de libros. En los comienzos de los '80, cuando todavía regía la dictadura, decidió irse del país.. Había estudiado piano de chico, aunque no había tocado mucho desde su adolescencia. Recaló en Mallorca, donde empezó tocando con grupos pero gradualmente fue adaptándose al mercado turístico y presentándose solo con sus teclados. Poco a poco fue adquiriendo las habilidades de piano bar y convirtiéndose en un maestro del género. Finalmente se estableció en el mercado de los cruceros de lujo, actividad que continuará un tiempo, aunque pareciera que de a poco quisiera ir regresando a nuestras costas y establecerse en Mar del Plata. Ahora cuenta con un repertorio inmenso...en un número que supera el mil, y que ofrece a sus oyentes a modo de menú para que elijan la canción o el género de su elección. 
La noche se presentaba fría y lluviosa en Tandil, pero poco a poco el bar se fue poblando de público. Arrancó con dos temas de Morton, como gesto de cortesía por nuestra presencia, pero luego se paseó tocando y cantando por donde lo llevó el capricho del público. Pudo satisfacer los pedidos más inverosímiles, y  por lo tanto generaba un clima participativo y festivo, donde algunos bailamos y todos cantaron. O sea la estrategia opuesta a la que empleamos los jazzeros, especialmente los que gustamos de someter a los que nos van a escuchar con nuestras extravagancias experimentales. Todo bien, es una forma necesaria de ejercer el arte....pero después no nos quejemos de que no ganamos un mango. Es una elección, y conlleva la responsabilidad de asumir su costo. Me niego a hacer una defensa romántica de nuestra postura. Al mismo tiempo sepamos valorar el oficio de quien se gana la vida dignamente con la música popular, y que lo hace con destreza e inteligencia. 

domingo, septiembre 21, 2014

Kenny Wheeler RIP

Conservo esta imagen, como si fuera ayer, de una tarde en Londres, hace unos 25 años. Un pub suburbano, un lugar nada especial, con un ciclo organizado por un guitarrista poco talentoso pero obstinado en generar ocasiones para tocar con músicos importantes. Ese día el convocado era Kenny Wheeler. Siendo poco presuntuoso no desestimó la invitación, y de todos modos era en el sector este de la ciudad, no demasiado lejos de donde vivía. Entonces atravesó la primera parte del un set de standards previsibles y remanidos. Que el grupo anfitrión fuera mediocre, no impidió que él pudiera agregar su toque de maestría. Su sonido inconfundible, dulce pero preciso, su construcción melódica siempre aparentemente sencilla pero informada de su rica concepción armónica.Un ataque delicado, y en medio de un valle del solo en que parecía ralentizar su fraseo, un agudo imprevisible y desgarrador. Su despliegue técnico siempre desprovisto de espectacularidad. Si repentinamente alcanzaba un registro casi imposible para el instrumento, sólo lo hacía por una necesidad discursiva, nunca para exhibir destreza.
Y ahí estaba, acodado en la barra, tomando una pinta mientras que alguno de los punteros le daba charla. Y yo sentado en la mesa, sintiendo embarazo y vergüenza por mi deseo de acercarme y hablarle, y no teniendo el coraje de hacerlo. 
Se ha muerto mi ideal de músico. Tenía 84 años....creo que una buena vida. Al menos era respetadísimo por el ambiente musical europeo. Nada dura para siempre...su partida me lo recuerda con un golpe que no deja de tener cierta crueldad. Chau Kenny...gracias. Aún sin conocernos, te he querido.

https://www.youtube.com/watch?v=RBRumrdDil8

https://www.youtube.com/watch?v=F5ZjcLkaTmg

miércoles, septiembre 10, 2014

Tolstoi y el jazz tradicional II

Apenas habría cumplido los 16 años cuando me condujeron a la mesa de un bar porteño a conocer a Guillermo Forn y Puig, el "faraón" de la Guardia Vieja Jazz Band. Ahí recibí la bendición de poder empezar a ensayar con aquella histórica agrupación. Pero había otra figura fantasmática que sobrevolaba la escena de los jazzeros tradicionalistas. Se trataba de Kacho Rodriguez Jurado, el mítico iniciador del movimiento, a quien también me presentaron al poco tiempo, creo que en un bar de Belgrano. Él estaba de visita en Bs. As, ya que se había radicado en Mendoza, donde también había inducido al estilo primigenio a los músicos del Mendoza Hot Jazz Band. Para mi frágil adolescencia era como que me expusiera a la presencia del Papa, o de un gurú sagrado de la India. El próximo encuentro con él fue en 1972, cuando se apareció en Mar del Plata con un remanente de la GVJB y su Omega Brass Band. Ese evento marcó lo que se llegó a llamar la "segunda ola" del movimiento marplatense. 
Kacho se llamaba así, con K, por sus antecedentes de boxeador. Entre sus complejas contradicciones, había practicado ese deporte cuando pertenecía a una familia patricia. Podía combinar expresiones de extrema ternura, con reacciones violentas. Fueron épicas sus disputas con los modernistas que crearon el Bop Club, con quienes podía llegar a las trompadas. Su personalidad tenía una cualidad fascinante, con la que ejercía toda la persuasión que emanaba de su carisma. Así convenció a toda una horda de jóvenes músicos que debían buscar las fuentes del "verdadero" jazz, y repudiar las expresiones decadentes de los vanguardistas. El "falso" jazz se habría impuesto a partir del año 1930, al abandonar sus raíces, la negritud, el espíritu colectivo, la sencillez. Louis Armstrong inicia la degradación de los orígenes al privilegiar a la figura del solista y el virtuosismo individualista. 
Combinaba su profesión de asistente social, con la de su militancia religiosa como pastor evangelista.  Su acción se fundaba en el pensamiento de Leon Tolstoi, con la que alineaba tanto su labor religiosa con su trabajo profesional, y su estética. El jazz debía permanecer sencillo, cerca de los spirituals y los blues en tanto manifestaciones del pueblo, y en particular del pueblo afroamericano oprimido. Esto lo conducía a interesarse en lo que llamaba el "pre-jazz", con un vector que apoyado en el folk negro, apuntaba hacia el África.  Tal como predicaba el escritor ruso, los valores de la música tenían que emanar de la sencillez del pueblo, y expresar ideales cristianos. De ahí que a su regreso a Buenos Aires, creó la Omega Brass Band, banda  que rescataba los spirituals convertidos en música callejera, que podía contagiar entusiasmo por donde apareciera espontáneamente en plazas o paseos. Además combinaba sus presentaciones con el trabajo social, porque el arte, el "verdadero arte" no debía ser "arte al pedo", sino que tenía que servir a un propósito superior.
Recuerdo a Kacho con aprecio, respeto y cariño. Por cierto que le debo agradecimiento. Pero desviarme de su dogmatismo tuvo todo el peso de caer en el pecado. Hoy puedo apreciar su legado, a la vez de entender porque tuve que liberarme de su influencia, como lo tiene que hacer, de algún modo, todo hijo de su padre. 

martes, septiembre 09, 2014

Tolstoi y el jazz tradicional.

 El pensamiento de Tolstoi tuvo que ver con mi iniciación en la música en mis tiempos de adolescente. No porque lo hubiera leído, cosa que recién pude hacer ahora, sino por mediación de un líder al quien se le puede adjudicar en gran medida el movimiento de jazz revivalista en Buenos Aires en el transcurso de la década del 50 y que se prolongó durante los '60. Repasemos algunas de las características del pensamiento del escritor ruso que legó a la literatura obras cumbre como Ana Karenina, y La Guerra y la Paz.
Fue un personaje carismático. Hasta hoy en día hay quienes se enrolan en su pensamiento y que se consideran seguidores. Su obra que fue acuñada en la última parte del siglo XIX, prolongandose al siglo XX. Dotado de una personalidad dominante, su fuerza puede apreciarse en el estilo persuasivo de su escritura. Caracterizado como anarquista, representó una suerte de gesto contra-cultural para su época, atacando sobre todo a las instituciones formales del estado, y en particular, a la iglesia. Eso en combinación con una adhesión al cristianismo originario y a una religiosidad que se incrementó hacia el fin de su vida. Pero su crítica no se escapa al gesto dogmático de aquellos a quienes atacaba. Declarándose a favor de los pobres y de la "gente sencilla" se erigía en vocero de lo que él creía que eran, o debían ser, sus gustos. Así distinguía tajantemente entre el "verdadero" arte, de lo que llamaba "falso" arte.
El primero, debía ser fácilmente comprensible por el pueblo, y por lo tanto rechazaba casi todo el movimiento artístico de su tiempo por ser apreciado solamente por unos pocos, una elite, y en general por las clases altas. El arte no podía abstraerse de los valores de union, paz y hermandad universal, y cualquier desvío de esos propósitos explícitos se convertían en muestras perniciosas de egoísmo y vanidad. Así, la 9vna sinfonía de Beethoven, a pesar de su apelación a esos mismos ideales en su oda a la alegría, era descartada como una obra corrupta, aburrida, llena de vericuetos abstrusos que alejaría a un público popular, que sólo podía ser explicada como producto de un compositor sordo.
Es interesante ver como la intención libertaria y humanista de Tolstoi se transformó en todo lo contrario.
En su Rusia natal influyó a los revolucionarios, y sus dictados sobre el arte se transformaron en la estética del realismo socialista, que en el apogeo del stalinismo sofocó a los creativos rusos, obligó a Shostakovich a retractarse de su propia obra, y sometió al pensamiento y a la cultura a los dictados del Gulag y  sus campos siberianos de trabajo forzado.
O sea, la consecuencias extremas de la subjetividad moderna, al entronizar al Yo, identificado con la Razón, y erigiéndose en  faro de las Luces.
Volvemos a Buenos Aires en la próxima.

miércoles, septiembre 03, 2014

Tolstoi y la música

En la entrada anterior cité las opiniones de un músico ficcional, acerca de la música contemporánea.  (La suerte del personaje en la novela no es envidiable. (Muere envenenado por su mejor amigo, al que él a su vez también asesina del mismo modo).
Hace unos días llegó a mis manos un viejo ensayo de Leon Tolstoi llamado ¿Qué es el arte? de 1897. Transcribo un párrafo en la que hace un comentario sobre la música de su época, la que para para él , era"moderna"

"Un músico de renombre  se sienta ante vosotros al piano y toca algo que dice ser una nueva composición de él mismo, o de uno de los músicos modernos.  Le oís producir sonidos extraños y fuertes, admiráis los ejercicios de gimnasia realizados por sus dedos, y veis, además, que tiene la intención de haceros creer que los sonidos que produce expresan diversos sentimientos poéticos del alma. Su intención es evidente; pero  ningún sentimiento, como no sea el de una fatiga moral, despierta en vosotros. La ejecución dura mucho rato, o por lo menos, os lo parece, quizá porque no recibís ninguna impresión preciosa. Se os ocurre, entonces, que quizá todo aquello es una broma, y que el artista, para probaros, deja correr al azar sus dedos por las teclas, esperando que caeréis en el garlito, y podrá burlarse después de vosotros. Nada más equivocado. Cuando por fin termina el trozo, y el músico agitado y sudoroso, se levanta del piano , solicitando de un modo manifiesto vuestros elogios, tenéis que reconocer que todo aquello está hecho en serio., Esto sucede  en todos los conciertos  en que se tocan trozos de Listz, Berlioz, Brahms, Ricardo Strauss y los innumerables compositores de la nueva escuela."

No se salva nadie. Y sus opiniones, con más de 100 años de diferencia, no son muy diferentes de las del personaje de McEwan.  Para la próxima, ciertos efectos de las opiniones de Tolstoi.

sábado, agosto 23, 2014

Música contemporánea.

En la novela "Amsterdam" de Ian McEwan  uno de sus protagonistas es un compositor, a quien el autor le otorga el nombre imaginario de Clive Linley. Según el relato, ha  obtenido reconocimiento por el público en general, a partir de haber musicalizado en su juventud, una película de éxito. Pero también ha ganado popularidad por un circuito menos masivo pero igualmente numeroso, por sus obras "serias" que resultan  más accesibles que las del canon académico de la llamada "música contemporánea".  Algunos críticos lo denostan por ser "un conservador". Traduzco un párrafo en las que reflexiona mordazmente, intentando defenderse de sus detractores.:

"Para Clive Linley el asunto era simple. Se consideraba como el heredero de Vaughan Williams y consideraba irrelevante la calificación de "conservador", un término erróneamente tomado de la política.  Además, en la década de los '70, cuando recién se lo empezaba a conocer, la música atonal y serial, electrónica, aleatoria etc. la desintegración de los intervalos, y en general todo el proyecto modernista, se había convertido en la ortodoxia enseñanda en las universidades. Seguramente sus promotores, más que él, eran los reaccionarios. In 1975 había publicado un libro de 100 páginas, que como todo buen manifiesto, era a la vez un ataque y una apología. La vieja guardia del modernismo habría encarcelado a la música en la academia donde había sido celosamente profesionalizada, aislada y esterilizada, su pacto vital con el publico general roto arrogantemente. Clive relataba sardónicamente un "concierto" muy publicitado en una iglesia semi-desierta, en que las patas de un piano eran golpeadas repetidamente por un violín roto durante más de una hora. Las notas del programa explicaban , además de hacer referencias al Holocausto, porque ninguna otra forma de música era viable en esta etapa de la historia de Europa. 
En la mente pequeña de los fundamentalistas,  insistía Clive, cualquier forma de éxito, o de apreciación pública, era un signo seguro de concesión y fracaso. Cuando se escribiera la historia definitiva de la música del siglo XX, los triunfos parecerán pertenecer a los blues, el jazz, el rock y las formas constantemente evolutivas de la música folklórica. Estas formas  demostraban ampliamente que la melodía, la armonía y el ritmo no eran incompatibles con la innovación. En música de arte, sólo figuraría la primera mitad del siglo, y de entonces, sólo algunos nombres se salvarían, entre los que Clive no incluía a Schoenberg..." y los de su barra".

Que feo.....pero debo admitir que a veces uno piensa así.  Veremos como sigue la novela....