miércoles, septiembre 10, 2014

Tolstoi y el jazz tradicional II

Apenas habría cumplido los 16 años cuando me condujeron a la mesa de un bar porteño a conocer a Guillermo Forn y Puig, el "faraón" de la Guardia Vieja Jazz Band. Ahí recibí la bendición de poder empezar a ensayar con aquella histórica agrupación. Pero había otra figura fantasmática que sobrevolaba la escena de los jazzeros tradicionalistas. Se trataba de Kacho Rodriguez Jurado, el mítico iniciador del movimiento, a quien también me presentaron al poco tiempo, creo que en un bar de Belgrano. Él estaba de visita en Bs. As, ya que se había radicado en Mendoza, donde también había inducido al estilo primigenio a los músicos del Mendoza Hot Jazz Band. Para mi frágil adolescencia era como que me expusiera a la presencia del Papa, o de un gurú sagrado de la India. El próximo encuentro con él fue en 1972, cuando se apareció en Mar del Plata con un remanente de la GVJB y su Omega Brass Band. Ese evento marcó lo que se llegó a llamar la "segunda ola" del movimiento marplatense. 
Kacho se llamaba así, con K, por sus antecedentes de boxeador. Entre sus complejas contradicciones, había practicado ese deporte cuando pertenecía a una familia patricia. Podía combinar expresiones de extrema ternura, con reacciones violentas. Fueron épicas sus disputas con los modernistas que crearon el Bop Club, con quienes podía llegar a las trompadas. Su personalidad tenía una cualidad fascinante, con la que ejercía toda la persuasión que emanaba de su carisma. Así convenció a toda una horda de jóvenes músicos que debían buscar las fuentes del "verdadero" jazz, y repudiar las expresiones decadentes de los vanguardistas. El "falso" jazz se habría impuesto a partir del año 1930, al abandonar sus raíces, la negritud, el espíritu colectivo, la sencillez. Louis Armstrong inicia la degradación de los orígenes al privilegiar a la figura del solista y el virtuosismo individualista. 
Combinaba su profesión de asistente social, con la de su militancia religiosa como pastor evangelista.  Su acción se fundaba en el pensamiento de Leon Tolstoi, con la que alineaba tanto su labor religiosa con su trabajo profesional, y su estética. El jazz debía permanecer sencillo, cerca de los spirituals y los blues en tanto manifestaciones del pueblo, y en particular del pueblo afroamericano oprimido. Esto lo conducía a interesarse en lo que llamaba el "pre-jazz", con un vector que apoyado en el folk negro, apuntaba hacia el África.  Tal como predicaba el escritor ruso, los valores de la música tenían que emanar de la sencillez del pueblo, y expresar ideales cristianos. De ahí que a su regreso a Buenos Aires, creó la Omega Brass Band, banda  que rescataba los spirituals convertidos en música callejera, que podía contagiar entusiasmo por donde apareciera espontáneamente en plazas o paseos. Además combinaba sus presentaciones con el trabajo social, porque el arte, el "verdadero arte" no debía ser "arte al pedo", sino que tenía que servir a un propósito superior.
Recuerdo a Kacho con aprecio, respeto y cariño. Por cierto que le debo agradecimiento. Pero desviarme de su dogmatismo tuvo todo el peso de caer en el pecado. Hoy puedo apreciar su legado, a la vez de entender porque tuve que liberarme de su influencia, como lo tiene que hacer, de algún modo, todo hijo de su padre. 

martes, septiembre 09, 2014

Tolstoi y el jazz tradicional.

 El pensamiento de Tolstoi tuvo que ver con mi iniciación en la música en mis tiempos de adolescente. No porque lo hubiera leído, cosa que recién pude hacer ahora, sino por mediación de un líder al quien se le puede adjudicar en gran medida el movimiento de jazz revivalista en Buenos Aires en el transcurso de la década del 50 y que se prolongó durante los '60. Repasemos algunas de las características del pensamiento del escritor ruso que legó a la literatura obras cumbre como Ana Karenina, y La Guerra y la Paz.
Fue un personaje carismático. Hasta hoy en día hay quienes se enrolan en su pensamiento y que se consideran seguidores. Su obra que fue acuñada en la última parte del siglo XIX, prolongandose al siglo XX. Dotado de una personalidad dominante, su fuerza puede apreciarse en el estilo persuasivo de su escritura. Caracterizado como anarquista, representó una suerte de gesto contra-cultural para su época, atacando sobre todo a las instituciones formales del estado, y en particular, a la iglesia. Eso en combinación con una adhesión al cristianismo originario y a una religiosidad que se incrementó hacia el fin de su vida. Pero su crítica no se escapa al gesto dogmático de aquellos a quienes atacaba. Declarándose a favor de los pobres y de la "gente sencilla" se erigía en vocero de lo que él creía que eran, o debían ser, sus gustos. Así distinguía tajantemente entre el "verdadero" arte, de lo que llamaba "falso" arte.
El primero, debía ser fácilmente comprensible por el pueblo, y por lo tanto rechazaba casi todo el movimiento artístico de su tiempo por ser apreciado solamente por unos pocos, una elite, y en general por las clases altas. El arte no podía abstraerse de los valores de union, paz y hermandad universal, y cualquier desvío de esos propósitos explícitos se convertían en muestras perniciosas de egoísmo y vanidad. Así, la 9vna sinfonía de Beethoven, a pesar de su apelación a esos mismos ideales en su oda a la alegría, era descartada como una obra corrupta, aburrida, llena de vericuetos abstrusos que alejaría a un público popular, que sólo podía ser explicada como producto de un compositor sordo.
Es interesante ver como la intención libertaria y humanista de Tolstoi se transformó en todo lo contrario.
En su Rusia natal influyó a los revolucionarios, y sus dictados sobre el arte se transformaron en la estética del realismo socialista, que en el apogeo del stalinismo sofocó a los creativos rusos, obligó a Shostakovich a retractarse de su propia obra, y sometió al pensamiento y a la cultura a los dictados del Gulag y  sus campos siberianos de trabajo forzado.
O sea, la consecuencias extremas de la subjetividad moderna, al entronizar al Yo, identificado con la Razón, y erigiéndose en  faro de las Luces.
Volvemos a Buenos Aires en la próxima.

miércoles, septiembre 03, 2014

Tolstoi y la música

En la entrada anterior cité las opiniones de un músico ficcional, acerca de la música contemporánea.  (La suerte del personaje en la novela no es envidiable. (Muere envenenado por su mejor amigo, al que él a su vez también asesina del mismo modo).
Hace unos días llegó a mis manos un viejo ensayo de Leon Tolstoi llamado ¿Qué es el arte? de 1897. Transcribo un párrafo en la que hace un comentario sobre la música de su época, la que para para él , era"moderna"

"Un músico de renombre  se sienta ante vosotros al piano y toca algo que dice ser una nueva composición de él mismo, o de uno de los músicos modernos.  Le oís producir sonidos extraños y fuertes, admiráis los ejercicios de gimnasia realizados por sus dedos, y veis, además, que tiene la intención de haceros creer que los sonidos que produce expresan diversos sentimientos poéticos del alma. Su intención es evidente; pero  ningún sentimiento, como no sea el de una fatiga moral, despierta en vosotros. La ejecución dura mucho rato, o por lo menos, os lo parece, quizá porque no recibís ninguna impresión preciosa. Se os ocurre, entonces, que quizá todo aquello es una broma, y que el artista, para probaros, deja correr al azar sus dedos por las teclas, esperando que caeréis en el garlito, y podrá burlarse después de vosotros. Nada más equivocado. Cuando por fin termina el trozo, y el músico agitado y sudoroso, se levanta del piano , solicitando de un modo manifiesto vuestros elogios, tenéis que reconocer que todo aquello está hecho en serio., Esto sucede  en todos los conciertos  en que se tocan trozos de Listz, Berlioz, Brahms, Ricardo Strauss y los innumerables compositores de la nueva escuela."

No se salva nadie. Y sus opiniones, con más de 100 años de diferencia, no son muy diferentes de las del personaje de McEwan.  Para la próxima, ciertos efectos de las opiniones de Tolstoi.

sábado, agosto 23, 2014

Música contemporánea.

En la novela "Amsterdam" de Ian McEwan  uno de sus protagonistas es un compositor, a quien el autor le otorga el nombre imaginario de Clive Linley. Según el relato, ha  obtenido reconocimiento por el público en general, a partir de haber musicalizado en su juventud, una película de éxito. Pero también ha ganado popularidad por un circuito menos masivo pero igualmente numeroso, por sus obras "serias" que resultan  más accesibles que las del canon académico de la llamada "música contemporánea".  Algunos críticos lo denostan por ser "un conservador". Traduzco un párrafo en las que reflexiona mordazmente, intentando defenderse de sus detractores.:

"Para Clive Linley el asunto era simple. Se consideraba como el heredero de Vaughan Williams y consideraba irrelevante la calificación de "conservador", un término erróneamente tomado de la política.  Además, en la década de los '70, cuando recién se lo empezaba a conocer, la música atonal y serial, electrónica, aleatoria etc. la desintegración de los intervalos, y en general todo el proyecto modernista, se había convertido en la ortodoxia enseñanda en las universidades. Seguramente sus promotores, más que él, eran los reaccionarios. In 1975 había publicado un libro de 100 páginas, que como todo buen manifiesto, era a la vez un ataque y una apología. La vieja guardia del modernismo habría encarcelado a la música en la academia donde había sido celosamente profesionalizada, aislada y esterilizada, su pacto vital con el publico general roto arrogantemente. Clive relataba sardónicamente un "concierto" muy publicitado en una iglesia semi-desierta, en que las patas de un piano eran golpeadas repetidamente por un violín roto durante más de una hora. Las notas del programa explicaban , además de hacer referencias al Holocausto, porque ninguna otra forma de música era viable en esta etapa de la historia de Europa. 
En la mente pequeña de los fundamentalistas,  insistía Clive, cualquier forma de éxito, o de apreciación pública, era un signo seguro de concesión y fracaso. Cuando se escribiera la historia definitiva de la música del siglo XX, los triunfos parecerán pertenecer a los blues, el jazz, el rock y las formas constantemente evolutivas de la música folklórica. Estas formas  demostraban ampliamente que la melodía, la armonía y el ritmo no eran incompatibles con la innovación. En música de arte, sólo figuraría la primera mitad del siglo, y de entonces, sólo algunos nombres se salvarían, entre los que Clive no incluía a Schoenberg..." y los de su barra".

Que feo.....pero debo admitir que a veces uno piensa así.  Veremos como sigue la novela....


miércoles, agosto 06, 2014

Retomando.

Las entradas en este blog se han espaciado. Una causa fue que tuve que dedicarme  intensamente a mis otras actividades. Son rachas, la música es un lujo de la que a veces me puedo dedicar más, otras veces menos. Con un poco de suerte podré volver al ruedo ahora.
Igualmente hubo desde junio hasta ahora algunos sucesos. Recuerdo ahora el homenaje 2014 a María Lozzi, que se repitió este años siempre por iniciativa del titiritero Pepe Garcia. Esta vez no quise molestar a otros músicos que quizás no tuvieron la misma deuda que yo con ella. De modo que me calcé el mameluco y hice un corto solo set/performance que completé con la participación de los títeres de Pepe. Hubo algunas fechas del quinteto que se completa con Fede Viceconte, Barto Camus y Lucho Monte en el Bar Barcelona, quizás intentando sin lograr del todo, cubrir el hueco creado por el cierre de Rondó. 
Un resultado divertido de la actividad del quinteto es que se le fue creando un nombre: ahora se llama genéricamente  "Los Carlitos" aunque todavía hay debate acerca si debería escribirse "Lo Carlitos" o "Los Carlito" o "Lo Carlito". Alguna de estas variantes será adoptada finalmente.
Hubo una fecha reciente (1ro de Agosto) en Cantalao en Camet Norte, compartida con el otro grupo en el que persisto: el "Jelly Roll Trío". Debo decir que la combinación algo disímil entre un grupo ultratradicional y otro que toca bop deforme resultó bastante entretenido, y el público pareció disfrutarlo. O al menos eso dijeron algunos. 

miércoles, junio 04, 2014

Tristes Despedidas

El cierre del bar Rondó marca el fin de un ciclo que quedará en la memoria de muchos, y seguramente en el mío propio. Si bien yo no era un participante demasiado asiduo de los jam's , concurrí un número importante de veces, participé de las aperturas, y recuerdo algunas sesiones donde se respiró el ardor del jazz en su fragua: la improvisación original y espontánea. Fueron varios años, no sé cuantos en las que se sostuvieron dos sesiones de jam session todas las semanas. A pesar de los inevitables malentendidos y momentos de desencuentro que se pueden producir en un período tan largo, sus dueños, y en particular Quique,  siempre mantuvieron una actitud amistosa y de apoyo al movimiento musical que se generó. Ahora habrá que esperar que se abra otro lugar que refugie al movimiento.

Hoy tomé conocimiento de la inesperada muerte de Irena Baxi. Fotógrafa, experta culinaria y políglota, llegó a Mar del Plata hace unos cuatro años junto a sus padres y hermanas de Macedonia, luego de haber transitado por otros lugares de Europa. Con su hermana Kristina frecuentaron el ambiente del jazz. Irena documentó con sus fotos a muchos de nosotros e imágenes de los festivales ICM. En alguna oportunidad tocamos en el restaurant familiar "Fábulas", fechas que hicimos más por la afinidad amistosa que por otra cosa. La pérdida de una persona tan preciosa a los 31 años nos sume en el dolor y la perplejidad. Esperemos que la familia Atanasoska pueda recuperarse de lo más álgido del dolor y continuar su vida en este país y nuestra ciudad donde se los valora y se los quiere.

lunes, abril 28, 2014

Jazz en Abril 2014

Hubo un tiempo en que para mí la llegada del festival en el mes de Abril era más importante que Navidad. Es que luego de 26 años...o ediciones (no lo sé muy bien porque hubo algún año de crisis en que no se realizó), se instala una tradición que es casi como la de un cumpleaños familiar.
Ha cambiado de carácter en el transcurso del tiempo. Como una estrella que pasa por fases, las han habido capítulos explosivos, mega festivales, luego versiones más humildes, y luego otras de un tamaño respetable pero manejable. También ha atravesado diferentes perfiles estéticos. Hubo ocasiones en que concentraba el elemento más "moderno" del espectro, y otras en las que convivieron  lo tradicional con lo experimental extremo. Con el tiempo fué estabilizandose alrededor de una tendencia mainstream, y ahora pareciera inclinarse a un perfil clásico- tradicional.
En lo organizativo se inició, al menos pretendidamente, como un ejercicio colectivo en la que colaborábamos el conjunto de los músicos. Luego la dirección se fue concentrando en una mesa chica de organizadores, con la cual yo me peleaba casi siempre. Hoy su conducción se reduce a una sola persona ; Oscar "Ferio" Espinosa. Con el cuero duro de un árbitro de rugby,  asume todos los riesgos,  todas las decisiones, y todas las consecuencias que se desprenden de este modelo de conducción. Implica recibir algún elogio y reconocimiento, pero también cargar exclusivamente con los odios, resentimientos, reproches y todo tipo de inconvenientes que surgen inevitablemente. A eso se suman las resistencias de algunas instituciones marplatenses, como el prebendario sindicato de músicos, que no se privó de denunciar la presencia del invitado  norteamericano Jon Seiger a la delegación local de Migraciones. En fin, las miopías de una ciudad que no llega a comprender el valor de un esfuerzo alimentado por el amor amateur de los aficionados locales, y de sus invitados. 
La cosa es que nos guste o no, si no es por Ferio, el festival no se hace. Los demás descansamos cómodos con ese arreglo. 
Lo único que le reprocharé (al pedo) a mi muy querido amigo gorila vegetariano es con respecto a una de las cosas que sigue siendo para mí lo más valioso del festival: el parade. Parade significa desfile, y su versión jazzera original que es caótica y espontánea pertenece a la calle. Subirla a un camión con acoplado lo aleja de lo más vibrante que es el contacto inmediato con la gente. Por suerte hubo un momento en que los músicos se bajaron de la carroza y se pasearon un poco por el escenario de la Plaza del Agua. Creo que es el momento que la ciudad identifica con el festival, y aparte de su puro valor promocional, es un acontecimiento cultural que ojalá dure para siempre.
En fin, no sé si es el viejazo, o una predisposición melancólica, pero la verdad es que ya no aporto con la misma energía que antes. Igualmente me alegro que este año se repitiera lo que para mí es una ceremonia esencial.