miércoles, julio 13, 2016

Más historia. La "segunda ola"

Creo que ya expliqué que la expresión "2da ola" la acuñó Ferio Espinosa, refiriéndose a la reaparición del jazz en Mar del Plata a partir de 1972. Antes de que se me borren los recuerdos de los eventos de aquella época trataré de relatarlos en trazos gruesos.
Ocurrió que por Febrero de ese año (1972) tuvieron lugar dos presentaciones en el Teatro Auditorium de Kacho Rodriguez Jurado (Lo de Kacho con K se debía a sus antecedentes como boxeador amateur) al frente de sus dos proyectos de aquellos días. Se trataban de "La Nueva Guardia Vieja Jazz Band" y la "Omega Brass Band"
Con la "nueva" Guardia Vieja JB, intentaba una suerte de revival de aquella histórica agrupación que él había prohijado en la década del '60. Llevaba adelante la bandera del jazz "hot", y que reproducía las versiones grabadas en la década 1920/1930 por las bandas casi exclusivamente de músicos afro-americanos. Entre sus integrantes se destacó Norberto "Gandi" Gandini, (el genial cornetista que luego pasó a crear la famosa Porteña Jazz Band ), y también fue donde apenas adolescente pude hacer mi primera experiencia con el jazz.
La Omega Brass Band emulaba las formaciones callejeras que animaban tanto fiestas como funerales en la antigua New Orleans y que sirvieron de caldo de cultivo del jazz que luego encontró lugar en los salones de baile, y de escuela de incontables músicos casi intuitivos. 
Kacho Jurado empleaba a la Omega JB como complemento de su tarea social, que realizaba como asistente social en el Hospital Borda, y en una faz evangelizadora, ya que para esa época también se había convertido en predicador evangelista.  Era una persona muy carismática y llevaba adelante su acción con un entusiasmo que arrastraba a los que se le acercaran, y en esta ocasión había traído a Mar del Plata a cuánto músico porteño había podido reclutar, sin mucho ensayo previo. Recuerdo todavía con qué emoción recibí su llamado. Yo vivía hacía unos años aquí en Mar del Plata, y había cesado toda actividad musical , por no encontrar con quién tocar jazz. Así que me sumé a la partida, aunque tembloroso y ansioso por la falta de práctica. 
Se hicieron dos fechas. La primera fue catastrófica. La inició con una especie de conferencia ilustrada con diapositivas pero muy desorganizada, seguida de una fallida presentación de la "Nueva" Guardia Vieja, que a los pocos compases se desorientaba y detenía. El abucheo del público fue ensordecedor...y Kacho tuvo que detener la función e invitar a todos a la presentación del día siguiente, prometiendo que se iba a ensayar en el ínterin. 
Y así fue...los músicos obligaron al expansivo Kacho a organizarse, y en toda la jornada siguiente, armaron pequeñas agrupaciones y algún tema con la banda completa, con ensayos que llegaron hasta el mismo momento de la segunda presentación. 
Esta vez el abucheo del público se convirtió en una ovación de pié. Kacho concluyó la presentación invitando a quienes quisieran tocar esa música a que se conectaran conmigo.
A los pocos días tocaron el timbre de mi casa. Allí se me presentaron Laci Trakal (cnt), y Vito Martinelli (clte), que se habían animado a venir a verme luego de salir de sus estudios en el conservatorio local.  Fijamos un día de ensayo, y así se sumó Carlos "Lázaro" Maffei (tbn). Pronto se agregaron Juan Carlos Jáuregui, (clte), Javier Vicente (pno), y unas semanas más tarde contamos con las figuritas difíciles, un banjista (Alberto"Margarita" Páez) y un tubista (José Luis Spina). Así se formó el primer conjunto de jazz tradicional de la ciudad, la legendaria Rambla Vieja Jazz Band.
Pronto se sumaron a los ensayos de los días viernes otros músicos entre los que figuraban el bajista Ferio Espinosa, el trompetista Carlos Damadián, el trombonista Eduardo Burini y el pianista Eduardo Martinez. Ellos venían con otro modelo estético, más ligado al dixieland "blanco" y pronto la incompatibilidad los hizo separarse para ir a ensayar a la casa de otro pianista (Bocha Martinez Lora), dando lugar a la creación de la otra banda que compitió por años por la supremacía local, el insigne Mar del Plata Jazz Ensamble.
Demasiada historia para una sola entrada....


martes, mayo 31, 2016

Carlos Balmaceda R.I.P

Me duele la noticia que recibí del fallecimiento de Carlos Balmaceda, producida el domingo 29 pasado.

Me duele por varios motivos. En principio porque leía reiteradamente su nombre en una obscura revistita llamada "Jazz Magazine" cuando yo apenas tenía 13 años.

Me duele porque se lo reconoció como el tubista emblemático del jazz Argentino, porque la tuba siempre fue un instrumento que me fascinó. 

Me duele porque fue mucho más que un tubista. Fue pianista, arreglador, docente y uno de los primeros en jugarse profesionalmente como músico exclusivamente de jazz.

Me duele porque lo conocí personalmente, porque tocamos juntos, porque alguna vez vino ayudarnos la vez que  Viva Buddy Bolden tocó en Buenos Aires. ( y lo obligamos a uniformarse)

Me duele porque formó parte de las primera formación de la Porteña Jazz Band,...aquella heróica de Gandini y de sus dos primeros álbumes grabados.

Me duele porque se lo criticó (me incluyo) por armar "piñateras" (bandas ad-hoc para hacer fechas en eventos, publicidad etc), sin considerar que él vivía precariamente de eso, y que además le daba trabajo a incontables músicos que convocaba desde su libretita donde figuraban más músicos que en la guía telefónica.

Me duele porque a uno de los que le dio trabajo fue a mi hijo Valentín, con el que pudo ganarse unos pesos y soliviantar sus estudios en la UCA.

Me duele porque en algunas oportunidades me llamó desde BsAs para que yo hiciera fechas con su banda comercial, lo que me daba una oportunidad de costear mi viaje a la Capital para ver a Valentín, y tocar un rato con él.

También me duele que así como se lo denostaba como "piñatero" realizaba la tarea obsesiva de transcribir nota por nota, con la precisión de una herramienta digital, las grabaciones de Bix and his gang, y otras grabaciones del genial Beiderbecke. Su labor de monje medieval fue un acto de devoción que supera la de cualquier efusión de los tantos fanáticos de Bix.

Me duele porque también convocó a Valentín a tocar esas transcripciones preciosas, por lo que se demostró que el trombón picante y versátil que tocaba Bill Rank era a vara, y no a pistones como creíamos los tradicionalistas ignorantes que desconocíamos la versatilidad de ese noble instrumento.

Me duele porque también sé que sufrió de desolación y dificultades personales y familiares que lo llevaron a vivir en una carpa bajo unas arcadas de BsAs, junto a su perro mascota.

Me duele porque pese a sus conflictos y detractores, sentía que la comunidad musical jazzera era su familia...tenía especial afecto por Carlos Damadián, y recuerdo que me llamó llorando cuando se enteró de la muerte de su amigo.

Me duele porque en los últimos años había encontrado una compañera que le dio apoyo y cariño...creo que por fin se sintió amparado y feliz, aunque fuera por poco tiempo. 

Y finalmente me duele....porque sé por quién doblan las campanas....



martes, mayo 10, 2016

Camarattas nuevamente a la carga.

08 de Mayo,2016 -  Camarattas en Villa Victoria - obras de Lutoslawski, Penderecki, Kurtág , Bach, Reich, Stockhausen.

Nuevamente debemos a Florencia Toledo la proeza de hacernos escuchar obras de maestros de la música contemporánea (la lista de autores es impresionante) y de hacerlo junto a un grupo de músicos de admirable compromiso y talento.
Quise anticipar mi comentario con un link que lleva a un video sobre los motivos que hacen que nos sea agradable el elemento repetitivo en la música.
Quizás las obras a las que menos se aplica esta premisa sean las de Lutoslawski y Penderecki - breves joyas que obligan a participar activamente en la escucha para ingresar al discurso que proponen. Florencia acompañó al piano al clarinetista Gabriel Buffa, un músico que reúne un una rara mezcla inteligencia y sensibilidad . Estas obras mantienen al que escucha en el borde de su asiento, en anticipación al próximo giro sorprendente, aunque siempre delicado.

La obra de Kurtág si se acomoda mejor al concepto de repetición, en el sentido que la selección de Camarattas propuso  tres  pares de obras que comienzan  con una transcripción de piezas de Bach, acompañadas de una suerte de respuesta en términos de composición contemporánea. Primero la catedral gótica de Bach nos acoge en su solidez lógica, por más que el venerable maestro alemán siempre introduzca un elemento novedoso dentro de su construcción matemática. Pero cuando nos dejamos mecer por la tranquilidad de lo conocido, aparece la respuesta deconstructiva de Kurtág, que toma una línea del coral para trenzar otra creación de las miles que inspira su fuente.
Aquí se sumó la pianista Amalia Escobar labor de Florencia, formando un dúo que supo extraer los mejores brillos de estas obras comparadas. 

A continuación Julián Maliandi tomó la posta para interpretar Electric Counterpoint, del norteamericano Steve Reich, un máximo exponente de la composición repetitiva y circular. Confieso que mi admiración por Reich ha disminuído mucho desde que tomé contacto con su obra a fines de la década de los '70. Creo que en aquel tiempo me sedujo cierta relación con el jazz, Seguramente el pulso que generan sus ondas musicales, que de a ratos se superponen o interfieren se asemejan mucho a los ritmos corporales a los que se refiere el video de mi post anterior. Pero el valor de esta interpretación de Maliandi reside en la proeza técnica de grabar una pista de acompañamiento para las 7 guitarras y 2 bajos eléctricos que pide la partitura. Con la ayuda técnica del ubicuo Nico Passetti, lograron sincronizar una pesadilla de figuras rítmicas en varios canales. Luego se requirió de la parsimonia de Julián para ejecutar en vivo la primera línea, cosa que hizo con pasmosa tranquilidad y eficiencia.

El recital cerró con un viejo hit de Camarattas, consistente en tres piezas del Tierkreis de Karlheinz Stockhausen. Nunca se sabe bien porqué gustan más algunas interpretaciones que otras. En este caso puede haber influido el que ya tenía cierta relación con la obra por haber presenciado otra presentación de Camarattas de una versión más completa de la obra. No recuerdo si entonces alcanzaron a tocar las 12 piezas correspondientes a los signos del zodíaco, pero si no, anduvieron cerca.  Esta versión a cargo de Florencia, Gabriel u Julián me devolvió a casa tosiendo compulsivamente (debí reprimir como pude mis ruidos durante el recital) pero muy feliz. 

lunes, mayo 09, 2016

Porqué nos gusta la música repetitiva?

Adelanto un link sobre un post que estoy pensando a partir de una presentación de Camarattas el domingo pasado.

http://www.bbc.co.uk/programmes/p03t9drb

viernes, abril 01, 2016

Trío Dapine

Jueves 31 de Marzo- Trío Dapine-  (apertura de la Jam de Mingus) - Federico Viceconte -Sx tenor, Nico Pasetti- Dbl.Bass - Lucho Monte -Drs.

Decir que el Trío Dapine es mi banda marplatense favorita me invita a tener precaución. No se pueden comparar con ligereza a los proyectos musicales...es un poco como decir que uno tiene un hermano o un hijo favorito. Pero tenemos esa tendencia casi imposible de suprimir que nos hace rankear, medir, poner en fila. Y dentro de esa imbecilidad que también me afecta, tengo que confesar que estos tres músicos arman la combinación local que más me entusiasma. Anoche fui a escucharlos abrir la jam, y bueno, esta ciudad generosa brinda gratis cosas que están en un nivel tan alto que parecen pertenecer a otra galaxia.
La palabra libertad es de significación compleja. Particularmente en el marco de la ejecución musical significa haber transitado muchísima sujeción. Para tocar con libertad, primero hay que atravesar dolorosos caminos de limitación, y en un contexto grupal, muchas horas de ajuste de códigos, de comprensión mutua, de conocimiento íntimo de los reflejos de cada integrante. 
Pues los Dapine han alcanzado esa meta donde pueden transmitir la sensación de libertad. La contagian...la libertad está en acto, está viva. Sin embargo hay que saber moverse en las intrincancias de  los 9/4 de su tema Serialum. Hay que tener la soltura para hacer de  su balada Los Pinos una aventura de arranques espontáneos en distintas direcciones. Hay que tener mucha solvencia instrumental para llevar el imprevisible Bop Police a velocidades cercanas al vuelco sin que ninguno pierda la forma establecida del tema. Y se tocan un standard de Monk como I mean you hay que seguirlos en sus mutaciones entre introducción y tema, e insólitos variaciones de tempo.
Y están ahí....disponibles ....a la mano en www.discosicm.com ...pero en vivo son una experiencia  insustituible, porque en el la exposición del escenario parecieran inflamarse. 

lunes, marzo 21, 2016

La ñata contra el vidrio

20 de Marzo -La ñata contra el vidrio- Teatro Diagonal- Cecilia Pugliese (pno- voz - composición) Pepe García (títeres/textos)- Esteban Martínez Prieto-(teclado)- Ariel Corradini (perc)

Se trató de un domingo con doble programa. Quise asistir al concierto de despedida del Mtro. Guillermo Becerra de la Banda Municipal, y luego por fin ir a ver el espectáculo concebido por Cecilia Pugliese, que no había podido ver hasta ahora y que me interesaba.  No voy a comentar el concierto de la B M por diversos motivos, salvo que tuvo una conclusión emocionalmente muy fuerte. 
La cosa es que llegué tarde al Teatro Diagonal, por lo que me perdí las primeras canciones. 
La evolución de Cecilia ha sido increíble. He disfrutado en el pasado de sus recitales de música clásica. Pero alguna vez ella me confió que tenía intenciones de incorporarse al campo de la música popular. Compartí algunas de esas primeras experiencias con ella, incluso alguna en la que se animó a cantar.  Ahora ha tomado un vuelo que la instala definitivamente como una artista con un fuerte perfil propio. Ha sumado a su sólida base instrumental las dotes de compositora y cantante. No diré diva, porque su modestia natural hace que aunque se plante en el escenario con presencia, no pierde la sencillez de su personalidad llana y sincera. Ha querido incorporar a su propuesta Pepe García, un artista que trasciende la estética de los títeres. Improvisa situaciones cómicas con sus muñecos para luego leer textos de Cecilia que son de sorprendente agudeza. Así como casi todas las canciones de Cecilia hablan del amor, su mirada literaria recuerda que en la experiencia humana siempre hay discordancia. Habla de aquello que no tiene remedio, aunque la vida bien llevada hace siempre preferible la verdad.  El contraste entre el humor de los títeres y la densidad del comentario es muy fuerte, y sólo tengo admiración por estos habitantes del "barrio de la poesía", como dice muy bien Cecilia en su canción dedicada a Pepe.
Se trata de una propuesta de calidad, y a ello contribuyen Esteban Martinez Prieto con su acompañamiento sobrio pero bello, y Ariel Corradini, con su persuasiva percusión.
Sres. y Sras...no gasten dinerales para ir a ver a Ma. Belén...¡vayan a ver La ñata contra el vidrio!




sábado, enero 30, 2016

Il Tabarro

22 de Enero 2016- IL TABARRO- Ópera en un acto de  Giacomo Puccini.- Teatro Colón de Mar del Plata- : Dirección Musical: Jonas Ickert- Puesta e Iluminación: Pablo Gonzalez Aguilar

El género lírico siempre me ha eludido...o quizás debería decir que generalmente eludo la ópera. No tengo conocimiento de sus códigos ni me he familiarizado con el canto lírico. De modo que como lego vacilo en hacer un comentario. Sin embargo Il Tabarro es una de las pocas óperas que he ido a ver al T. Colón de Buenos Aires, y que venció mi prejuicio sobre una forma de arte que mi ignorancia suele catalogar como anacrónica. Además tenía curiosidad por esta nueva puesta de Pablo Gonzalez Aguilar, que ya ha llevado adelante varias producciones en Mar del Plata, y que en general me agradaron.
Recuerdo que cuando la ví aquella vez, quizás hace diez o doce años, me gustó la música de Puccini, que se parecía en cierto modo a música de películas, y me llamó la atención el libro, ya que la obra planteaba ciertas cuestiónes que coincidían ...o mejor dicho, coinciden  con mi interés en el tema de la subjetividad.
Es que pensé que el libro, de G. Addami, basado en una novela de Didier Gold, acusaba fuertemente el efecto de dos cuestiones que marcaban fuertemente el año 1918, año en que fue estrenada la obra. Marx y la revolución de Octubre de 1917 despertaron a Europa de un cachetazo de su distracción de la problemática de la exclusión social y la explotación del nuevo sujeto social creado por la revolución industrial: el proletariado. Por el otro lado, el descubrimiento de Freud del inconsciente,  que iluminó los primeros años del siglo XX, ya pasaba a ser parte de una cultura reconocida en los ámbitos de la ciencia y las artes. En efecto, los protagonistas principales se perfilan en la tensión entre el amo patrón (Michele) con sus estibadores, en particular con uno de ellos, Luigi. Hay otra contradicción que emerge fuertemente, ya que tanto Luigi como Giorgetta, (la mujer del patrón), son jóvenes. La historia de amor que surge entre estos dos últimos, debe ser oculta, negada y disimulada de un modo que revela la ambivalencia no siempre reconocida por los actores. Luigi sabe que se juega la vida, y prefiere en un momento bajarse de la situación (y de la barcaza). Michele oscila entre el amor a su mujer, y sus sospechas celosas. Giorgetta, también teme las consecuencias de sus encuentros con Luigi, y de a momentos se arrepiente y quiere recuperar sus sentimientos con su marido. Es decir debajo del capote (tabarro) el deseo teje y desteje fantasías que no siempre son aceptables ni reconocidas por nuestra consciencia. 
Vuelvo a apelar a mi condición de lego antes de juzgar la puesta. Pero me pareció que Pablo Gonzalez Aguilar resolvió  con recusos precisos y austeros una escenografía y un clima teatral que reflejaba muy bien el ambiente de los márgenes del Sena de París de principios de siglo. (Aquella remota puesta del Colón de BsAs contaba hasta con una barcaza atracado a un muelle). Jonas Ickert ejecutó con solvencia la música que antes escuché con la orquesta estable del Colón completa. La reducción al piano reveló los perfiles más interesantes de la composición de Puccini. Sobre los cantantes sólo atino decir que Carolina Lopez Oroño encaró su papel protagónico de un modo muy convincente, y que me sorprendió su control sobre una partitura que me pareció muy exigente. Miguel Silva Macías, a quién ya escuché en otro par de oportunidades, pareció ganar en caudal y emisión, y me pareció que había empardado con éxito las exigencias de su papel. Junto con  María Fernandez Perez, el equipo local, personajes secundarios, coro de Estibadores y coro de Midinettes, sostuvieron con altura sus responsabilidades. Fernando Santiago en el papel de Michele no sólo fue contundente en el canto sino en la acción dramática. Es que se trata de alguien que ya tiene recorrido en el exigente medio profesional de la lírica.