miércoles, julio 25, 2018

Puercoespines

Ya llevo unos cuantos años en esto de juntarme para hacer música.  Creo que fue Schopenhauer el que dijo que éramos como los puercoespines: nos juntamos para sentir calor, pero al hacerlo nos pinchamos. Salvo que uno toque un instrumento que funcione autónomamente como el piano o la guitarra, no hay otra que rodearse de otros para armar conjunto. Algunos se retiran de la contienda haciéndose acompañar con alguna máquina/computadora. Pero tampoco tiene gracia el prescindir de la compañía de los semejantes. Es más, realizar un proyecto compartido tiene su recompensa única y especial. Casi siempre los grupos de música pasan por un  momento de sincronía en la que se suma el entusiasmo al producir la obra en colaboración. Se genera cohesión grupal y fluye el amor entre los miembros, a veces con la gestión de un líder, pero no necesariamente. También he tenido la experiencia de grupos en la que la organización era totalmente horizontal y no jerárquica. 
Invocar el amor me lleva a pensar que muchas veces las relaciones entre los músicos se parece a la de los novios. No tiene nada de raro que la energía que nos liga entre colegas sea libidinal. Libido homosexual en mayor medida, cuando las bandas eran mayormente poblados por varones, pero ahora que hay más participación femenina, se reparte más la cosa. Así también son las decepciones. Al tiempo aparecen los síntomas. Dificultades para organizar ensayos, reproches en las tocadas, y de a poco se va instalando insidiosamente un mal ambiente. Cuando no se contestan los mensajes, (sólo te clavan el "visto") el sufrimiento es parecido al de los amantes,  al tiempo también se instala la desconfianza, que fácilmente se va trocando en odio. Y así terminan tantos proyectos. En los comienzos cariño y la admiración mutua parecen borrar toda diferencia, a la vez que la idealización oculta las carencias de cada uno. Pero cuando ya se transitaron meses o años de convivencia musical, la tolerancia disminuye, y lo insoportable parece ganar la partida.
Hace mucho tiempo recordé aquella pregunta sobre donde van las biromes que se pierden. Los proyectos musicales generalmente implican mucho tiempo, sacrificio y en ocasiones dinero. En el apogeo de lo creativo se los vive como de una magnitud enorme, y seguramente muchos de ellos son realmente valiosos. Sin embargo a veces sólo conciten la indiferencia de otros colegas y público, aún cuando son exitosos expiran sin pena ni gloria.

miércoles, julio 11, 2018

Gato Revisited

Gato Barbieri Revisitado - Discos ICM- Pablo Ledesma (sx)- Pepe Angelillo (pno) Mono Hurtado (bass) Carto Brandán (drs)


Mientras escribo escucho el último lanzamiento de Discos ICM- Se trata de una grabación que rescata el recuerdo del Gato Barbieri, en manos de músicos que pertenecen a la movida más avanzada del jazz nacional y del movimiento impro.  El sombrero del Gato que está aludida en el arte de tapa remite al período más ...¿kitch?....de Barbieri. Quizás sería más correcto decir que corresponde al momento en que se volvió popular gracias a la famosa película "Último tango en París", y al tiempo  en que adoptó un repertorio latinoamericano, haciendo una fusión que anticipó el llamado movimiento  World Music. También es justo decir que adoptaba un perfil político, que coincidía con las posiciones progresistas de Charlie Haden y Carla Bley y que confluyeron en sus colaboraciones con la Liberation Music Orchestra. 
Adoptó aquel sonido carraspeado, intercalando ciertos liks que revelan un contagio con John Coltrane,  acompañado de mucha percusión y de músicos muy interesantes como Howard Johnson en tpt y tuba.  
Si, era una música sencilla en cierto sentido, o fácilmente asimilable por un público general,  muy lejos de sus primeras intervenciones con Don Cherry y con los movimientos de la vanguardia del free jazz en Nueva York. Debo admitir que cuando lo escuché en lo '80 me cautivó, y creo haber gastado el carretel de un cassette que escuché con insistencia en ese período.
Pablo Ledesma es un músico especialmente dotado para rescatar el legado de quién fue un ícono de en la historia del jazz argentino. Siendo un destacado intérprete de lo que es la forma más radical de la música improvisada, tiene la edad y la madurez para comprender, apreciar y respetar a los que forjaron el campo que habitamos hoy. 
Oriundo de Rosario, el Gato se formó junto al movimiento renovador del Bop Club porteño, y alcanzó una proyección internacional sólo comparable al que logró Astor Piazzolla.  Ledesma/ Angelillo et al hacen honor a esa trayectoria, a la vez que lo retraducen al  idioma que hoy es su forma de hablar en la música. 

viernes, julio 06, 2018

El Mundial y el Jazz

Generalmente le doy poca bola al fútbol. Pero el mundial arrastra voluntades y me he visto contagiado. Después de ver varios partidos (además de la eliminación de Argentina), tengo más respeto por ese deporte, que se ve tan promocionado y al mismo tiempo expoliado por los intereses comerciales que concita. 
En el curso de estos días se me ocurrió algo que no tiene nada de especial, y que quizás haya sido evidente para otros desde hace mucho tiempo. 
Veo que el fútbol comparte con el jazz algunos aspectos centrales. Las dos se rigen por normas, reglas de juego que admiten ciertas cosas y excluyen otras. Sin observar esas reglas no habría juego. Pero al mismo tiempo que el reglamento restringe la libertad de los jugadores, se da lugar a la ocurrencia inesperada, la intervención oportuna, el acto creativo que sorprende. También es interesante la medida en que el concepto de equipo hace al éxito de cualquier lucimiento individual.  El hecho de que hay un aspecto competitivo que pone en rivalidad dos equipos rivales no sea comparable a la música...aunque alguno me haya señalado que también hay una veta competitiva en los jazzeros. Igualmente defiendo el hecho de que se busque el "gol" musical sin la necesidad de tener que derrotar a un adversario. 
No creo que me den el premio Nobel por esto, pero por el otro lado el premio Nobel está muy devaluado en estos tiempos.

miércoles, junio 20, 2018

Agenda agitada

Estoy perdiendo ritmo con este blog. No es que haya poca actividad. Al contrario, en estas últimas semanas se ha producido un remolino de fechas y de lugares donde tocar.
Hago el inventario: 

Jueves: 
La jam de ICM se reinició en el Club Tri, los días jueves. Como siempre abre una banda formal, y luego se da lugar a que se sumen los que se animen. Tengo particular simpatía por el Club Tri....me parece un lugar de recoge las inquietudes de los nuevos tiempos. Hay en las nuevas generaciones una ampliación de los intereses, y cierta tendencia a la simultaneidad acorde con el multitasking. Así, mientras la  banda músicos toca, un grupo los rodea para estar en contacto con la música, mientras otros prefieren charlar. Al mismo tiempo están los que juegan al ping pong, los que dibujan, los que se sientan a leer o a comer.  Quizás la experiencia para el músico se dificulta, porque últimamente el ruido ambiente se ha vuelto muy fuerte, mucho más al que ya estamos acostumbrados en un club de jazz. El aumento en la cantidad de público presente también hace que haya dificultades para pedir comida y bebida. Pero bueno, son cosas que se podrán ir ajustando. 

Viernes
En el Hotel Dodó de la calle Guemes continúa un ciclo de cena y jazz que arrancó desde el verano. Las veces que toqué ahí el clima era muy distinto. Hubo una oportunidad que los comensales parecían más bien indiferentes a la música, otra en que hubo una participación entusiasta del público, y una tercera donde tenía la sensación de que molestábamos más que otra cosa. Lo que nunca varió fue la amabilidad del personal del Dodó, y lo rico de la propuesta gastronómica, que los músicos compartimos igualmente con los clientes.

Sábado
Continúan las presentaciones los sábados en el sum del ECEM, nuestra sede ubicado en Moreno al 2922. No pude concurrir a la última fecha a pesar de que contaba con una presentación muy interesante, con el grupo de Jorge Torrecillas, junto a un grupo de Fernando Moran. Es un espacio que reservamos para dar lugar a la faz más experimental de nuestra música. No concurrirá mucho público pero lo queremos sostener por una cuestión de principios.

Domingo:
Comenzó un nuevo ciclo de jazz en Brew House, una cervecería de la calle Roca e/Guemes y Olavarría. Como en el Club Tri, se comienza a tocar temprano. No está anunciado como jam, pero pareciera que se da naturalmente que aparezcan músicos a compartir el escenario. Los domingos a la tardecita son un momento oportuno para tener alguna distracción. Esperemos que el ciclo tenga éxito.

Miércoles:
Sumo esta última fecha por orden de aparición. Aquí se trata de Wine Bar, una...vinería? por la calle San Lorenzo entre H. Yrigoyen y Mitre. Es un local que está de moda, que pareciera adoptar la estrategia de una cervecería, pero con la oferta de vino, y un ambiente más cool...al menos parece atraer clientes más ...sofisticados digamos. Me tocó abrir el ciclo el miércoles pasado. Realmente me pregunto porqué quieren sumar música, porque el lugar ya estaba totalmente repleto. Pero bueno, ojalá continúe. 

lunes, abril 16, 2018

XXX Jazz en Abril

13 y 14 de Abril -Festival Jazz en Abril -Sala Melany (complejo Roxy) y confitería Orion.

¿Realmente fueron treinta años? la cuenta en números romanos (XXX) pareciera anunciar una obscenidad. Es sin duda un número...no sé como sacaron las cuentas...hubo un par de años que no se hizo en razón de las crisis económicas, pero sea como fuera, es un record contundente. A partir del 2003 Los festivales del siglo XXI fueron curados por Ferio Espinosa (estoy dando datos que habría que chequear con documentación). Su fallecimiento en el 2016 no impidió que se siguieran realizando, porque tomaron la posta su hijo Pablo Espinosa y Soledad Curien
Es imposible realizar una empresa así sin cometer algunos errores. Ferio tenía el cuero duro y parecía no sufrir los traspiés, ni arrepentirse. La Sole es sensible y seguramente tuvo que padecer los avatares de la organización...sólo espero que el resultado final la haya gratificado. He visto que mucha gente la ha felicitado. Pablo podrá sentirse algo menos dolido por la pérdida de su padre, a quien siempre ayudó en la parte logística del festival.
El perfil de esta edición le hubiera gustado a Ferio. Para empezar, reivindicó a figuras icónicas de la historia nacional del Jazz. Ahora puedo citar a Jorge Lopez RuizAlfredo RemusRicardo Lew,  Américo Bellotto, Luis Cerávolo, y a Jorge Cutello. Está bueno que estos gladiadores sean reconocidos en una época en que muchos se olvidan de su actuación central de nuestra historia.
Durante mucho tiempo Jazz en Abril era la única ventana al jazz que hacía vibrar la ciudad. Y para mí era una fecha anual más importante que Navidad. Recuerdo tanta pasión por participar, por colaborar en la organización, en pelearnos entre nosotros. Incluso mis discusiones con Ferio, que hoy lamento...
Debo reconocer que he perdido un poco el entusiasmo que me animaba antes...y no sé bien cual es la causa...quizás el volver a ver la ceremonia que se repite año tras año me recuerda mi edad, que ya es avanzada. También pienso en la vanidad que me hacía tratar de defender lugares a los codazos en la programación...algo tan futil cuando se lo mira desde cierta ataraxia. 
Un dolor fue que esta vez no participó Laci Trakal...  un baluarte del movimiento local, y que durante muchas ediciones colaboró con Ferio. Dificultades humanas, de las que tengo larga experiencia, hicieran que estuviera ausente. Ojalá podamos arrimarlo otra vez a la movida, que como en todos los grupos, alberga dificultades, malentendidos y alejamientos innecesarios.

miércoles, enero 24, 2018

Chau Mingus

El 2017 cerró con la noticia de que se cerraba el ciclo de jam sessions en el Bar Mingus, luego de más de 7 años en los que se llevaron adelante sistemáticamente dos encuentros semanales. Todos los martes y los jueves, los músicos de ICM porponían una banda de apertura, que luego sostenía la escena para que otros músicos se subieran a tocar y a experimentar con público sus capacidades de improvisación o a aprender junto a músicos más experimentados. 
Desde el bar adujeron que el ciclo no resultaba económicamente sostenible, y propusieron conservar sólo la sesión de los martes. Los músicos consideraron que era un retroceso inadmisible, y así se acabó lo que fue la experiencia continuada más duradera conducida fuera de los días de fin de semana. La presencia del Jazz en la confitería Orion continúa desde hace más años pero con un perfil más orientado al entretenimiento y limitado exclusivamente al jazz tradicional. Dickens mantiene una cartelera de grupos de jazz y afines, pero no de aquellos que están en la tendencia más avanzada y de composición original  
Por cierto que la concurrencia de público se había reducido comparado con los años iniciales en los que fue necesario contratar personal de seguridad para cuidar el ingreso. Los factores de la declinación son varios...algunos vinculados al funcionamiento de la casa, y seguramente otros relacionados con la naturaleza de nuestra música. En efecto, nos informan que hay una disminución de espacios disponibles para el jazz contemporáneo en Buenos Aires, mientras que algunos locales prefieren otorgar fechas a bandas de orientación más clásica o de swing. 
Por mi parte, observaba que cada vez había menos público para el momento en que subían las bandas que abrían la jam. Eso me alarmaba, porque considero que nunca antes hubo grupos de mejor nivel musical. Excluyendo los grupos propios, realmente pienso que bandas como Proyecto Bubu, Los Poni, Trio Dapine, los grupos de Marcos Basso, de Martín DeLassaletta y otros ofrecen música de calidad internacional. Siendo que la entrada era gratuita, no me explicaba que la concurrencia  recién aumentaba cuando estas bandas concluían su set.
Siempre hubo olas de expansión y momentos de retroceso....pero este reflujo me llama la atención. Nos queda la tarea de insistir en sostener una estética que nunca será masiva, pero que merece ser seguido por más personas.  Parecería que el movimiento siempre ha encontrado albergue en ciertos locales que brillaron un rato y luego caían. En un tiempo que no conocí, los músicos de Armando Blumetti experimentaban con transcripciones de discos de jazz moderno en el local del Jockey Club. Hubo un período de dos o tres años que el jazz se concentraba en el local de Canotier en la calle Colón. Hubo un tiempo que en el entrepiso del teatro Tronador concentraba a músicos locales y visitantes.  En fin...ahora el jazz experimental nocturno tendrá que encontrar otro espacio. No hay que olvidarse que los locales de jazz en Nueva York donde se cocina el futuro de esta música siguen siendo sótanos......  

jueves, enero 11, 2018

Hola 2018

Retomo este blog un tanto abandonado. Lo hago ya en los inicios del año 2018, luego de atravesar las movidas aguas de las fiestas. El festival de jazz de ICM se celebró durante la segunda semana de diciembre 2017, o sea muy cerca del fárrago de fin de año. De modo que no hice ningún comentario al respecto, y tampoco podré hacer un recorrido detallado de esos cinco días intensos. Lo que rescato principalmente es que se logró una oferta de muy buena calidad con recursos mínimos. No hubo ningún apoyo oficial salvo el de facilitar el Teatro Colón. También podría agregarse que se habilitó la participación de los organismos orquestales, (Orquesta Sinfónica y Banda Municipal), aunque no estoy seguro si ello fue debido a que éstos ya tenían fechas programadas en los días del festival, de modo que se los integró en la programación. 
Hubo participación internacional con la actuación de Luis Perdomo que presentó un trío que incluía a Rudy Royston (drs) y a Mimi Jones (bass), dos músicos que conocí previamente cuando viajé a Nueva York.  Los tres fueron magníficos, y se brindaron con mucha generosidad a ofrecer un taller y a participar en los jam sessions. También nos visitó desde USA  Logan Stroshal, gracias a la invitación de Julián Maliandi, ya que fueron compañeros cuando Julián cursó en la New England School of Music. Hubo participación de reconocidas figuras nacionales como Juan Cruz Urquiza, Ernesto Jodos y Pablo Ledesma, pero el grueso de la programación se estructuró con nuestros grupos locales. 
La experiencia de autogestión de ICM me sigue maravillando. Aún con dificultades e imperfecciones, sigue siendo una muestra notable de organización alternativa. La fuerza colectiva de sus miembros es una prueba de que hay otras formas de asociación con las que se pueden resultados gratificantes y sorprendentes.
¡Es que me desvela que podamos encontrar nuevas formas de hacer lo común!

miércoles, noviembre 22, 2017

La carta de Gandi

En un espacio visible de la biblioteca de mi estudio conservo una imagen:                                                         

Se trata de una foto intervenida de Louis Armstrong, que me enviara hace muchos años Norberto "Gandi" Gandini desde su refugio en El Bolsón. Gandi era, además de músico, un artista interesado en cuestiones de fotografía y diseño gráfico. No se lo puede apreciar en mi torpe reproducción fotográfica, pero en el borde inferior izquierdo se lee la firma Gandi 98. Creo que no habré recibido su carta mucho después. Sólo era un sobre, con esta pieza pegada a una hoja de papel que tenía además prolijamente impresa una cita de "El ojo del espíritu" de Ken Wilber. Nunca me sentí cómodo con la cita, de corte holístico-místico. Quizás Gandi se aferraba a las ideas de ese texto mientras buscaba alguna forma de paz en la Patagonia, pero sin poder huir de sus demonios. De todos modos siempre atesoré ese geste amoroso de alguien que apenas conocí. Fué una tarde en Buenos Aires cuando rechacé su oferta de sumarme a una gira de La Porteña JB a Europa. Yo tenía apenas 17 años...y muchas veces me pregunto si hice lo correcto. Las dos posibilidades serían las de convertir mi vida en músico para siempre, o la de regresar alucinado por las drogas como él, el Chileno Espinosa, y en menor medida, Sergio Tamburri. Creo que él supo entender mi vacilación, y aparentemente tuvo noticias mías, quizás a causa de los festivales de jazz tradicional a las que asistí en los '90. De manera que siempre quedé como en deuda por su gentileza, y por el hecho de haber fogoneado el movimiento del jazz tradicional argentino a través de la creación de la Porteña Jazz Band, y en continuidad con el legado de Kacho Rodriguez Jurado.
Ahora tengo la oportunidad de rendirle un íntimo homenaje, al sostener por un tiempo al menos a  Boca Guasa, un cuarteto que interpreta música al modo de las bandas negras entre 1925-1929 (King Oliver Dixie Syncopators, Clarence Williams, Fletcher Henderson, Bandas territoriales  etc...

lunes, noviembre 06, 2017

César Pietranera R.I.P

Este blog se está convirtiendo en un enganchado de obituarios. Es que ha habido una cascada de pérdidas...contemporáneos míos...¿por quién doblarán las campanas?

Estando en Buenos Aires el viernes pasado leí un post de facebook del periodísta Roberto Zavalla, donde informaba del fallecimiento de César Pietranera. La noticia me impactó muy fuertemente. César era uno de esos tipos de quien se podría suponer inmortalidad... alto, pintón, amable, y siempre activo musicalmente. Tocaba (y coleccionaba) toda la familia de maderas, e integró muchísimas bandas del ambiente tradicional porteño. Siempre recordamos su participación en uno de nuestros festivales de Abril , tocando el clarón en una versión inolvidable de Someday Sweetheart con la Juramento Jazz Band, (un conjunto que aunque poco conocido superó la marca de la mayoría de las bandas revival de Buenos Aires). 
Junto a su compañera de la vida Lidia Riviere viajaron para apoyarnos aquél festival de Abril que debí armar en soledad en los años de la crisis... no sé si del 2001 o 2002....y los alojé en un horrible departamente que conseguí por monedas. La pareja César/Lidia fueron baluartes del movimiento remanente del jazz antiguo, proveyendo su casa en Belgrano para largos y obstinados ensayos los días sábados. Por esas reuniones, llamadas "Mermeladas Sabatinas" , desfilaron casi todos los músicos del palo (hasta yo fui invitado algunas veces).  Eran verdaderos talleres, en las que se ensayaba y se grababa en el día los arreglos preparados por Alfonso Ferramosca (otro personaje insólitamente talentoso). De todas esas reuniones queda el testimonio valiosísimo de registros que alguna vez saldrán a la luz. En un momento el repertorio viró a temas recónditos de los jazzeros blancos de la décadas del 20/30. En ellos César adoptaba el sx.en C (melódica), un instrumento en desuso hoy en día. 
Psiquiatra de profesión, ayudó a incontables músicos en momentos de fragilidad...y hasta llegó a dar refugio en su casa a algunos de ellos en momentos de crisis. Sé con seguridad de al menos tres de ellos, de quién sólo mencionaré a Alfredo Espinosa, el famoso chileno hoy fallecido, quien fuera esa estrella de aquella primera Porteña Jazz Band creada por Norberto Gandini, y que hiciera esas fatídicas giras por Europa. César lo admiraba como un ícono, pero hablaba de él con afecto filial.
Gestos solidarios de una persona que desbordaba ternura, más que gentileza. 
Chau César, has sido muy querido, y serás recordado siempre con cariño.

miércoles, octubre 04, 2017

Lo que vendrá

Hace unos días Nico Pasetti me invitó a escribir unas líneas sobre algún disco a mi elección para hacer un segmento de programa de la radio de ICM.   Me costó elegir alguno....pasaron por mi mente los viejos LP con las que me inicié...en general de jazz temprano, los de King Oliver, Bix Biederbecke, Armstrong, Morton....pero me pareció solo un tributo a mi iniciación. Luego pensé en los miles de discos que me sorprendieron en mi trayecto...aquél bootleg de Trova donde me choqué con las grabaciones en vivo de Charlie Parker del 44/47,  cosas del hard bop....de Woody Shaw, luego del American Jazz Quartet, ciertas adquisiciones de jazz europeo...en fin, una suerte de banda sonora de mi vida que no se posaba en ningún punto. Luego pensé en mi escucha actual, que ni siquiera es en discos....bueno, si, discos, pero en general digitales y pasados por streaming. Rara vez me centro en un álbum completo, voy randomizando mi escucha, como buscando sorprenderme con algo nuevo.
Finalmente me decidí por una grabación que es histórica, a la vez que sigue teniendo vigorosa vigencia, al menos para mi actividad actual.


Se trata de The Shape of Jazz to come. registro de 1959, del cuarteto de Ornette Coleman.  El título es sugerente. No encuentro una traducción mejor que "Lo que vendrá", ( entendiendo que se trataría del jazz que vendrá). Incluir el término  shape, tendería a limitar su augurio a la forma, ciertamente subvertida por Coleman,  pero cuyo legado excede a lo formal. Tampoco sería justo reducirlo a la cuestión del aspecto, porque es música que remite a un registro más trascendente. Muy probablemente lo haya decidido algún productor, ya que no pienso que Ornette fuera un intelectual preocupado por el futuro. Era un creador del instante, de su momento, aunque haya rebasado  a su época. Cierto que en la puerta de la década del 60, se saludaba la creación transgresiva, el cuestionamiento a las ortodoxias en todas las ramas del arte. Astor Piazzolla adoptó el título "Lo que vendrá"para su célebre composición grabado en 1960, ( https://www.youtube.com/watch?v=MMsP9pupXRw ), y ciertamente pronosticó un cambio en la forma de entender la música de Buenos Aires.  Se cuenta que las presentaciones del cuarteto de Coleman en el Five Spot de New York estaban colmadas de un público en parte entusiasmado pero también perplejo frente a esos músicos bizarros. Don Cherry con su corneta deforme, a quien me lo imagino ataviado como africano subsahariano y a veces tocando sentado en posición de loto, aunque eso corresponda a una época posterior en la que se volcó a distintas formas de world music.. Ornette Coleman usando un saxofón de plástico, que emitía un sonido nasal de un timbre que resonaba a algún aerófono oriental. Charlie Haden emitiendo bombazos con su contrabajo, y volviendo redundante cualquier instrumento armónico, piano o guitarra, que entorpeciera el libre fluir de la armonía. Billy Higgins, que ocupaba la batería introduciendo rítmicas que de a ratos contrastaban con caprichosas formas melódicas. Entre los concurrentes había intelectuales de barba y anteojos que hurgaban en lo que les parecía algo revulsivo pero intrigante. Al mismísimo Leonard Bernstein, compositor y director de orquesta mimado por la inteligenzia neoyorkina,  se lo encontraba a menudo sentado en el piso para estar cerca de la banda, poniendo cara de copado, a pesar de que muchos sospechaban de la sinceridad de su apreciación. Los músicos de la época estaban confrontados cuando opinaban sobre el cuarteto. Paul Bley los admiraba y alentaba. Miles Davis los vitupereaba. 
Ahora bien,¿realmente anticiparon "Lo que vendrá"? En parte si, en parte no. Por un lado el free jazz fue mutando en dirección a la música "Impro", que si bien conforma un movimiento que sigue activo globalmente, hoy reniega de llamarse jazz, y en general se mantiene dentro de un ghetto de valientes improvisadores radicales. Lo que siguió en el circuito del jazz fue el hard bop, y un rato más tarde su fusión con el rock, con la consiguiente rigidización de las formas armónicas y rítmicas. y una vuelta a la idealización del virtuosismo instrumental. 
¿Significaron una ruptura total con la tradición?. No lo creo. El swing borbotea por todos lados en estos temas...de a ratos interrumpido, puntuado, , pero claramente presente e insistente. El fraseo de Coleman notablemente melódico, aludiendo constantemente a los blues, y hasta permitiendo que algún lick bopero se asome en su trajinar. La trompeta de bolsillo de Cherry juguetea con lo impreciso, y tiene un aspecto de sencillez que desorienta. Me hace acordar tanto a esos tempranos cornetistas del jazz primigenio, en particular a Ed Allen, cuya simpleza insinuante se alejaba de las destrezas acrobáticas de Louis Armstrong o Jabbo Smith.
Concluyo que el título The shape of jazz to come tiene una validez absoluta, pero solo para mí. El jazz del pasado sigue presente ahi.  De adolescente buscaba con la avidez de un hambriento los escasos programas de radio de los 50' tardíos, y recuerdo haberme topado con la música de Ornette, que me causaba una mezcla de ofensa y curiosidad. En aquel momento preferí la reconfortante coherencia del jazz tradicional. Hoy, me encuentro produciendo música con el formato de aquel cuarteto señero, intentando arriesgarme a la misma libertad en la improvisación, sin abandonar la enunciación compositiva. En mi reducido ámbito subjetivo, el título tiene el valor de una profesía. 

lunes, agosto 07, 2017

Eduardo Martinez R.I.P

Hace un ratito llamaron para avisarme que ayer domingo 6/8/17 falleció Eduardo Martinez. Suelo escaparle a los velorios  y ritos funerarios por muchos motivos personales que no relataré aquí, pero hoy también se suma cierta sensación de culpa, por tratarse de una persona que he dejado de ver por mucho tiempo, y que merecía que me hubiese esforzado un poco para matenerme en contacto. Como en algun otro caso, trataré de rendirle mi homenaje con algunas líneas aquí.

¿ Quién era Eduardo Martínez?- Me temo que casi todos los colegas de ambiente actual del jazz nunca lo escucharon nombrar. Comenzaré diciendo que fue un elemento central de lo que Ferio Espinosa llamó "la 2nda ola del Jazz marplatense", cuando ya había participado de aquella primera camada de los fines de los '50. Como otros, se mantuvo inactivo durante el período que medió entre la mitad de la década de los '60 hasta la otra mitad de los '70, en aquel momento inaugural en la que se creó junto a la Rambla Vieja Jazz Band, el legendario Mar del Plata Jazz Ensamble. Fue en esta última agrupación donde revivió su inmenso talento como pianista y clarinetista. 
Descubrió su habilidad de multiinstrumentista cuando como conscripto en la banda militar en la que se encontró reclutado como tambor, tuvo la oportunidad de experimentar con todo tipo de innstrumentos. Ya se habría aproximado al piano de su madre, tocando de oído, como lo hizo el resto de su vida, pese a incorporar finalmente algunos conocimientos básicos de cifrado.  Cuando salió de la colimba rápidamente se incorporó al ambiente musical profesional musical tocando....¡contrabajo!...para lo cual se encintaba los dedos con curitas, por carecer del oficio de ejecutante  del pizzicato. Con el clarinete alimentó aquellos primeros conjuntos de dixieland marplatense, del que sólo puedo citar un nombre: Los Silver Sea Stompers.  Empleado en el Banco Provincia, todos los veranos complementaba sus ingresos tocando el piano en conjuntos de función. En uno de ellos llamado "Los Alfiles" llegué a tocar un tiempo, (cosa que me ayudó a pagar mi pensión de estudiante).
Eduardo era uno de esos ejemplares de diamante en bruto, de capacidad ilimitada para intuir las estructuras subyacentes al sistema tonal y de poder abordar un instrumento con maestría sin contar con la más mínima ejercitación técnica. Tanto en el piano y el clarinete, y quizás más en éste último, podía frasear con velocidad y alcanzar un registro amplio. Sobre todo podía insuflar una energía vital que hacía que un grupo con limitaciones,  alcanzara  un clima explosivo.
Como todo hiper-talentoso, tenía una sensibilidad especial que a veces complicaba sus relaciones personales con otros músicos. Tendía a recluírse si se sentía maltratado, y finalmente su susceptibilidad lo alejó de la práctica habitual en conjunto. Se aisló en su casa, donde continuó tocando e incorporando una faz compositiva, sumando a su paleta los colores de la música telúrica, pero siempre con la impronta swingera que traía del jazz. Volví a compartir una banda con él al poco tiempo que volví al país en 1985. Fue Jazz5, junto al histórico "Negro" Salinas y a Luis Villar...hoy ambos fallecidos. También tocaba un jovencito bajista, que pronto orientaría su carrera hacía una dirección más roquera; Fabián Spampinato. (Aprovecho la función de edición del Blogger para agregar que hubo otros dos conspicuos integrantes de esa experiencia que intervinieron en distintos momentos. Fueron Wilfred Soria  y Alejandro Herrera.)
 Era poco proclive a alejarse de su vecindario,  y lo perdí de vista cuando muchos cambios en mi vida me alejaron de su barrio. Intenté visitarlo algunas veces, pero sus horarios inusuales (dormía hasta tarde de día) me disuadieron .
Este tipo de músicos intuitivos son menos habituales en la escena actual. Tenían la capacidad de deslumbrar y de alentar a otros a que tocaran sin escuela. No sé cuánto podrá haber influenciado al movimiento en general, pero yo no puedo dejar de reconocer mi deuda con este flaco sutil, que amaba la música y que iluminaba a su entorno con su talento.  

miércoles, julio 19, 2017

Nuevo Ciclo ICM

16 de Julio - SUM del ECEM- 1er set: Dúo Julián Maliandi / Leandro Gimenez (guitarras) - 2do set: Fernando Moran (sx.alto)/ Martín DeLassaletta (str.bass) / Javier Puyol (dr.)

Ya habilitado de acuerdo a normas municipales, el salón de usos múltiples del ECEM puede ser utilizados para ofrecer recitales. Aunque ya se ha tocado informalmente allí, ahora podremos encarar un ciclo de conciertos, en las que se dará prioridad a la música creativa que se propicia desde ICM, pero que también podrá incluir otras propuestas,  música clásica u otras formas de música popular. La impronta del ciclo que se inauguró quedó marcado por lo ofrecido en esta primera oportunidad, al contar con dos ensambles de la llamada música improvisada, o de creación espontánea. Se intentará conservar un lugar permanente en el ciclo para ese tipo de abordaje musical.
Le tocó al dúo de guitarras de Julián Maliandi y Leandro Gimenez lanzar el ciclo. Desarrollaron tres "temas" donde mostraron variedad de recursos y contrastes. Julián viendo usando hace rato una serie de artimañas y artefactos para crear nuevos sonidos. Eso sumado con un set de pedales con las que evita el crudo expresionismo eléctrico, porque los usa para trabajar sutilmente sobre timbres. Leandro tiende más a un abordaje guitarrístico, quizás basada en una formación más clásica, aportando una suerte de puntillismo que se esparce sobre el fondo de texturas de Julián.    

El trío conformado por Moran, DeLasaletta y Puyol ocupó el escenario arrojándose al vacío de lo imprevisto con total convicción.  Fernando Moran pareciera haberse decidido a militar exclusivamente en en el campo de la impro libre, adoptando un perfil claro desde donde construye su lenguaje enérgico y persuasivo. Martin DeLassaletta siempre se va a sentir cómodo en un contexto en el que puede desplegar su faz de artísta creativo. Más allá de su desempeño musical, que crece constantemente, basta con contemplar el compromiso orgánico con su instrumento para sentirse tocado por una suerte de corriente emocional. Me sorprendió algo parecido con Javier Puyol, a quién hacía mucho que no había visto tocar. También ha sumado un gesto de implicación personal con la batería, que excede la mera ejecución técnica. De a ratos se lo vió de pié, incorporado sobre sus tambores para explorar sus facetas más obscuras y sutiles.

Nuestro SUM es pequeño, pero verlo colmado de personas que se dejaban transportar por los caminos inusuales de la improvisación atestigua que hay un público que acompaña entusiasmada la apuesta al riesgo de estos intrépidos músicos. 

lunes, mayo 22, 2017

Leo Masliah

21 de Mayo- Leo Masliah + Los Carlitos - Club Tri.

Me apresuro a relatar el gig de anoche en el Club Tri, un espacio creado por los que inventaron el Trimarchi, el gran festival de diseño y campos aledaños que se celebra anualente en Mar del Plata. Ellos quisieron establecer un lugar donde propicar eventos en dosis más homeopáticas durante todo el año. Es un lugar muy amplio que ofrece una singular mezcla de entretenimiento cotidiano (ping-pong, golfito..) con un ambiente adecuado tanto para el estudio y la lectura como para la amable socialización. En esta oportunidad acondicionaron su amplio salón para un recital del formidable Leo Masliah.
Leo es un artista que reúne todos las condiciones que admiro y de las que carezco; Excelente formación musical, y solvencia técnica como pianista. Compositor prolífico tanto de música académica como de generos irónicamente ligeros. Inteligencia lógica proverbial asociada a una cultivada información sobre diversas corrientes de pensamiento. Humor incisivo, que oscila entre la sonrisa (en sentido figurado ya que rara vez sonríe en escena) sarcástica y el remate desopilante. Escritor, poeta, dramaturgo. En fin, se trata de un ícono que ha alcanzado popularidad, sin haber recurrido nunca a la vulgaridad. Su recital se inició con la "Sonatina" de Héctor Tosar, un compositor uruguayo del que no hemos tenido muchas noticias de este lado del Rio de La Plata, dando razón a la célebre frase de Napoleón: "la geografía es el destino". Su bella obra instaló un clima de concierto que impregnó la noche. Luego siguió con una composición propia ("de carácter más armónico...o sea insulso") que terminó de sellar el carácter predominantemente instrumental al concierto. Luego se asomó el monólogo con derivaciones bizarras, y las canciones, que siempre tienen un ingrediente punzante de observación crítica, y que subrayan su habilidad pasmosa de cantar mientras hace malabarismos con el piano.
Mi sensación es que en este momento de madurez, el concertista va ganando terreno sobre el humorista. 
Su presentación totalmente desprovista de demagogia, contrastó con nuestra intervención, donde  a modo de banda soporte, exhibimos el rostro algo chabacano de Los Carlitos, con nuestra cumbia, marcha y cosas por el estilo. Pese a que me sentí algo humillado por el contraste por la comicidad mucho más artística de Leo, no voy a poder terminar de agradecer a los chicos y colaboradores del grupo Trimarchi, por la oportunidad que nos dieron de compartir el escenario con semejante figura.

viernes, mayo 05, 2017

Opina Garmendia.

Hola gente....soy Garmendia nuevamente. Me invitó el dueño del blog a hacer un comentario sobre el llamado "Jazz Fusión"
Vamos a empezar con una definición: el Jazz Fusion es una mierda.
Bien, ahora podemos ir por partes. A ver, fusión, ....¿fusión con qué?....que necesidad hay de fusionar,...mezclar, si ya hay formas puras que participan de la perfección en el mundo del éidos...de las ideas verdaderas, buenas, y bellas. Ya lo dijo Platón (sí, ése que dijo donde caía la última gota).  Así que tenemos el Jazz puro, el verdadero, y no hay necesidad de andar ensuciándolo con mezclas, con juntar la chicha con la limonada, y producir algo que no es ni una cosa ni la otra.
Por ejemplo, eso del Jazz Rock. ¿Qué quieren decir con eso?...¿la música del elefante-hormiga?. A ver muchachos...cada uno a lo suyo. Ya te das cuenta que es lo que se viene cuando suben al escenario. Para empezar son sucios y se visten como si fueran motoqueros o melenudos de dos décadas atrás. No tienen estilo ni fineza. Luego empiezan a desplegar cables, y llenan el escenario de micrófonos e instrumentos eléctricos. Siempre tienen que hacer "prueba de sonido",que debe ser para ensayar cosas que no saben tocar bien. Desde la primera nota es obvio que el objetivo es romper los tímpanos del público. Tocan tan fuerte que no se distingue bien un instrumento de otro. Además suelen cabecear o moverse como si estuvieran en una suerte de trance satánico.  Creen que si ponen cara de coito y perrean, la gente va a pensar que tocan bien. ¡No entiendo porque suponen que tocan jazz!...¿porqué invocan la palabra siquiera? Yo digo que son de otro palo. En sociedades que cuidan la pureza de su población, la solución a la que pueden echar mano es mandarlos de vuelta a su país de origen. Pero en este caso ¿adonde los deportamos si son de acá?. Bueno, yo propongo lo siguiente: juntarlos todos con sus familias y mandarlos a un lugar donde no molesten. Tenemos la isla Martín García por ejemplo. Ahí habría que construírles unas lindas casitas. Yo no digo que haya que tratarlos mal, por el contrario, armarles un lugar donde van a estar contentos porque pueden estar con todos los que son iguales que ellos. Hasta diría que hay que proveerlos de equipos de sonido, y todo tipo de aparato procesador de sonido, procesadores, pedales, todas esas cosas que les gustan y ahí serían felices y no molestarían a la gente con sus decibeles. Ya veo que van a saltar los que dicen que soy un prejuicioso, estigmatizador y todo eso. ¿Y qué culpa tengo yo si éstos se estigmatizan ellos mismos con sus gestos exagerados, y usurpación de nombre? Groarrr.....

martes, abril 25, 2017

Sobre nombres y estilos

Con nuestra banda callejera, la ICM Brass Band participamos en "Jazz en Abril", el festival que hasta el año pasado promovía Ferio Espinosa, y cuya posta tomó en su homenaje este año Sole Curien junto a los hijos de Ferio.
El retorno al jazz temprano, y al recuerdo de nuestras internas en el movimiento de la "2nda ola" del jazz marplatense (nomenclatura de Ferio) me devuelve a la discusión por los estilos y las preferencias que siempre marcaron campos de antagonismo entre los músicos. En gran medida podríamos pensar que se deben a los prejuicios que habitan toda actividad humana, por el otro, es cierto que ciertos estilos responden a paradigmas que a veces caen cuando la música se metamorfosea con el tiempo.
El paradigma del jazz temprano, el de las bandas callejeras, es muy fuerte y persiste en alguna medída en las calles de New Orleans de hoy.  Sus ejes principales se siguieron manteniendo en las bandas de menor porte que funcionaban a principios del siglo XX  en locales, bares, prostíbulos y salones de diversa fama en aquella ciudad. Se lo llamó, Jass, Ragtime music, Hot Jazz...en fin, se lo designó de diferentes maneras.
Hoy, mirando desde nuestro lugar a aquel período, lo denominamos Jazz Tradicional.  
No toda nominación hace corte y define lugares diferentes....con las trampas que nos tiende el lenguaje, llamamos con nombres diferentes a lo mismo, o usamos el mismo nombre para designar cosas bien distintas.
En mis tiempos de inicio en el jazz primigenio, acompañaba mi pasión por el del estudio de los textos que había disponibles en aquel momento. En principio, los varios tomos escritos por el musicólogo Néstor Ortiz Oderigo, un investigador que era muy parcial en favor de aquel movimiento primigenio que se cultivó en New Orleans por músicos en general afro-americanos. Los textos de Hugh Panassié, y más tarde el de Gunther Schuller eran mucho menos dogmáticos, cosa que ofendía mi sensibilidad de militante fanático.
Oderígo, un aristócrata porteño, gustaba llamar "castizo" al jazz más puro (si es que hay pureza en estas cosas) según sus criterios. El movimiento migratorio hacia Chicago, daría lugar a lo que se llamaría "Jazz negro en Chicago", que es el lugar donde se hicieron la mayor cantidad de registros fonográficos de aquella música, y que nos permite adivinar retrospectivamente cómo sonaría lo original. De ahí son los discos de la Creole Jazz Band de King Oliver, los Hot Five y Seven de Louis Armstrong, los grupos de Jelly Roll Morton, y los de Jabbo Smith.
Pero la divisoria de aguas racial hizo que hubiera bandas de músicos blancos, que dieron lugar a lo que se llamó "escuela de Chicago"...bandas como el Original Dixieland Rythm Kings, o aquellas bandas donde brillaba el alma de Bix Biederbecke, los de Frankie Trumbauer, Los Wolverines,  y muchas otras.
En los años 40 y 50 hubo un movimiento que intentó rescatar el gesto del jazz antiguo. Tuvo un centro de actividad en San Francisco a través de la actividad de Lu Waters y su Yerba Buena Jass Band. Por otro lado hubo un intento de rescate por parte de antropólogos y musicólogos como Alan Lomax de los sobrevivientes, ya mayores del viejo jazz de New Orleans. En algunos casos, como los de Bunk Johnson, fueron ubicados en diversos lugares haciendo trabajos meniales. Se les proveyó de dientes postizos y los pusieron a grabar y a tocar en público nuevamente. El resultado de todo ese movimiento vino a denominarse Revival Jazz.
El término Dixieland es el más ambiguo. Dixie es un geolocativo que designa en forma general los estados del Sur de EEUU. En un sentido un poco más restrictivo, aquellos estados que abrazando los valores del privilegio social y la conservación de la esclavitud, se confederaron e intentaron separarse mediante la guerra de secesión.  En nuestro medio local, (y en alguna medida también globalmente) se lo utilizó despectivamente para designar una forma desteñida y kitsch de los estilos tradicionales. En general es practicado por músicos blancos, y adopta la parafernalia de vestimenta evocativa de los años 20.
Concluyo pensando que mis definiciones están muy teñidas por el uso rioplatense que se les dió a estos términos. Quizás haya que contextualizar la historia del movimiento de jazz tadicional en la Argentina.


jueves, marzo 30, 2017

Los Carlitos mueven las cachas

Hubo una ráfaga de tocadas recientes para Los Carlitos. Un par de aperturas de jam (14 y 21 de Marzo) y luego un viaje a tocar en San Isidro al "No tan Jam" en el Baratraz de "No tan Puan". Tocar fuera del pueblo siempre es un anhelo del músico marplanauta, y la invitación a tocar lejos es un especie de gratificación narcicísta que nos hace falta de vez en cuando. El Baratraz, como su nombre lo indica, es un bar que está atrás, de una librería enorme con ese nombre tan chetazo (No tan Puan). Librería como las de antes, es un lugar amplio con estantes interminables, escalera, mesas colmadas, donde es casi imposible pasar sin comprarse un libro, cosa que hice ni bien llegamos. El bar consta de  un sector cerrado donde está el escenario y luego un enorme patio donde la parrilla nos esperaba con bondiola, chori, y otras carnes. No habíamos calculado el efecto víspera de semana larga, así que atravesar Bs As para llegar al norte fue una ordalía. Cuando llegamos a destino finalmente a las 20.30hs estábamos cansados y hambrientos. Nos importó un bledo el partido de la selección, y ahí nos quedamos disfrutando de la cálida nochecita rioplatense hasta subir a tocar a las 23. Los organizadores locales (Christian, Noel) fueron anfitriones muy amables, y quisimos retribuir tocando lo mejor posible nuestro repertorio bizarro de jazz deforme y canciones absurdas. Esa noche pernoctamos como pudimos en CABA, gracias a la hospitalidad de Tatiana Caraccia, nuestra colega marplatense que está radicada hace ya tres años allá. 
De regreso gastamos la mayor parte de nuestro botín en un almuerzo pantagruélico en un parador de la ruta cerca de Chascomús. Debo decir que la pasamos muy, pero muy bien.
Regresados nos convocaron a tocar en el nuevo espacio del Club Tri...un ambiente muuuy cool que pusieron en marcha los muchachos re-trendy de Trimarchi. Golfito, ping-pong y cerveza artesanal en un ambiente amplio  transmutado por el diseño.
Así que triplete esa semana. Ahora debemos hacer el esfuerzo final para sacar definitivamente a la calle nuestro descargable "Los Carlitos Contraatacan"....

jueves, enero 26, 2017

Bastián & Bastiana

Miércoles 25 de Enero 2017-Jardines de Villa Victoria. Bastián y Bastiana - (Ópera de Wolfgang Amadeus Mozart)- Belén Baldino (soprano)- Facundo Marzano  (barítono)- Miguel Silva Macías (tenor) -  Francesco Paganini y Beatrice Lupi (Dirección musical y piano)-  Adriana Padra (Escenografía y vestuario) 
Pablo Gonzalez Aguilar (Dirección general)

Me apresuro a registrar mi asistencia ayer a la última producción del realizador Pablo Gonzalez Aguilar, una ópera que Mozart habría compuesto a los 12 años. 
Insisto en mi ignorancia sobre el género lírico, pero a fuerza de asistir a las puestas de Pablo voy adquiriendo rudimentos de apreciación. La sencillez armónica de un clasicismo temprano no lograba despejar mis dudas de que el jovencito Mozart pudiera contar con las  habilidades técnicas necesarias para componer la pieza. La obra tiene su obertura, varias arias, solos, dúos, y una aria a tres voces hacia el final. Pero lo que más alimentaba mi sospecha fue que el argumento tiene todos los ingredientes picarescos que excederían la visión  de un púber del siglo 18.  
Una pequeña investigación me mandó de un cachetazo al rincón del burro. En internet se encuentra toda la data de cuándo fue comisionado, por quien, y de donde se extrae el libreto. (Tenía que ser un trompetista, un tal Andreas Schachtner, quien hiciera la revisión del guión alemán).
Así que....precoz,  muy precoz, el muchachito Wolfgang. 

Todo conspiraba contra la puesta anoche, pensada para lucir el bello entorno de la Villa Victoria.  Hacía frío, algo de viento, sonido parasitario de una banda de rock desde la cercana Villa Mitre. En algún momento ¡hasta cayeron algunas gotas de lluvia!. Sin embargo se presentó un público numeroso, con un importante componente infantil. La presentación se llevó adelante con gran ánimo, profesionalidad, y sobre todo, humor. Pablo G.A sorprendió con dotes de actor al adoptar el rol de presentador, con peluquín, maquillaje y lunar. Desarrolló una suerte de libreto paralelo en la que a la par de divertir, tuvo una bien disimulada intención didáctica, sin condescendencia. En un momento se recurrió a pequeños "aprendices" que se sumaron entusiasmados al escenario para colaborar con la pócima del mago.

La parte musical fue aportada por dos pianistas, nuestros ilustres visitantes italianos Francesco Paganini y Beatrice Lupi, con el agregado desopilante de que ésta última doblaba en el papel de la Condesa que pretende seducir al cándido Bastián. 

El texto se cantó en su integridad en castellano y fue refrescante no depender de el subtitulado electrónico. Me han dicho que la traducción y adaptación fue labor del director.  La soprano Belén Baldino encantó con su interpretación de Bastiana. Su afinación y musicalidad me cautivaron.  El barítono Facundo Marzano hizo un papel que resaltaba el humor del personaje con pequeñas pero oportunas intervenciones espontáneas. Se destacaba la claridad de su dicción.  Sigue el crecimiento del tenor Miguel Silva Macías, que parece haber ganado mucho en confianza y soltura actoral.
La escenografía y el vestuario (Adriana Padra) se sumaban a la realización de una puesta austera pero singularmente bella.  



martes, diciembre 13, 2016

Cierre del festi..

Algo del cansancio se nota en la contracción del título. Y eso que este bloggero no cumplió tareas logísticas ni organizativas. Supongo que pesa simplemente la expectativa y lo inusual de varios días con el foco en la música...o la edad.
Arranqué el sábado a la mañana asistiendo al taller de Lorenz Kellhuber, el joven pianista que la noche anterior había tocado en el T. Colón. Fui compensado con un pequeño recital, en la que pude apreciar su estilo. Yo lo clasificaría de neo-romático, bastante informado por un trasfondo de música clásica, en la línea de europeos como Bob Degen o Brad Mehldau, y más lejanamente, Keith Jarret.
Improvisa sin sobresaltos y va encadenando con fluidez sus ideas. Es muy joven, y creo que todavía puede inyectar algo de voltaje,  energía y obscuridad a su música, a medida que vaya acumulando kilómetros. Luego sobrevino le etapa de preguntas...momento siempre incómodo, porque es casi inevitable que se le planteen al tallerista obviedades embarazosas. Rescato sus comentarios sobre su experiencia de la escuela de Jazz de Berlín que transitó. Habló de un 50% de aprovechamiento...un porcentaje bastante bajo, y de docentes que hablaban demasiado. En su experiencia, los mejores tutores eran los que directamente invitaban a tocar y a hacer observaciones cortas y precisas. La última tarde en la plaza se inició con la participación de Swing Generis, una banda atípica joven que rescata el legado del Hot Club de Francia, y en general de un swing vintage. Muy nuevos en la escena, creo que llenan un vacío que existe actualmente en nuestro medio. Nuestra Street Band también complementa esa falta, y como en todas las jornadas anteriores, su corta intervención suscitó la adhesión y el entusiasmo del público.
Luego asistí al set del quinteto de Guillermina Denevi en Dickens, en lo que fue la última de la serie de presentaciones de cantantes. Guillermina viene redondeando su perfil,  cada vez más segura de sí misma, afinada y tranquila. Siempre se rodea de buenos músicos, entre los cuales está Eduardo Palomo, a quién no había podido escuchado antes en el festival.  De ese grupo rescaté a un par de elementos de Los Carlitos, para transladarlos al Museo M.A.R donde se realizó lo que fue el último recital formal del festival. Debo admitir que mi participación con los Carlitos fué un tanto lamentable, sobre todo al inicio, en la que no me podía adaptar a la sequedad de la sala, colmada por otra parte, de público. Independientemente de nuestro rendimiento debemos estar agradecidos al lugar privilegiado que se nos otorgó en la programación. El recital lo cerró el trío de Luis Nacht. Junto a Fermín Merlo (dr) y Patricio Carposi (gtr) desarrollaron un set sin solución de continuidad. A mi me sorprendió la ductilidad de Nacht, que posee un dominio total sobre su instrumento, y un gesto muy artístico en el fraseo.  La pedalera de Carposi dota su guitarra de sonoridades variadas, y Fermin Merlo desarrolla una actividad permanente que agrega al cambio del panorama sonoro. Música que requiere de participación activa en la escucha, que quizás no sea fácilmente accesible a un público general. 
Es el dilema permanente: o se toca para el público, o se profundiza un discurso que sólo aprecian los iniciados.  No tengo una respuesta definitiva...oscilo entre ambos polos. 
El domingo cerró el festival con una muestra de pintura de nuestro querido Sebastián Del Hoyo, que agrega a su acumen como músico otro perfil artístico. Otra arma cargada de futuro.

sábado, diciembre 10, 2016

2nda y 3er Jornada del Festival

No se puede seguir el tren de tanta actividad. Renuncio a poder cubrir todo lo sucedido. Los pibes de ICM ya muestran signos de agotamiento, pero esto sigue hoy y un día más. Encima vienen de trasnoche. Tuvieron Cumbia Grande anoche,  y noche bolichera también hoy. 
El jueves la fecha en el T. Colón constó de un solo set de Tony Malaby, que construyó su impro a pesar de que algún público mostraba su fastidio conversando en voz alta. El idioma de un solo set requiere de escucha muy activa para participar de ese trabajo en progreso.
Luego la Big Band de ICM ocupó el escenario, y largó un par de temas arregladas y compuestas y dirigidas  por Marcos Basso. Quiero destacar el estilo de conducción de Marcos...gestualmente económico pero con swing, y contundente en la precisión. Luego pasó la batuta a Valentin Reiners, se sumaron la cantante Julia Sanjurjo y sentó al piano Ernesto Jodos. Luego de presentar un par de temas de su autoría encaró la Sweet Time Suite de Kenny Wheeler. Sentado en primera fila tuve una extraña sensación de vivir la presencia de Kenny...uno de mis músicos más amados. La banda sonó espectacularmente y debo destacar el funcionamiento perfecto del sonido del teatro. Julia hierática en su presencia y bellísima con su voz.
El día viernes tuvo un contenido especial para mi. Esta vez nuestra Street Band fue el núcleo de un 2nd line epopéyico, dedicado a honrar la memoria de Oscar Ferio Espinosa. Un grupo numeroso del público entusiasmado se sumó al cortejo y terminó bailando frente al escenario con la participación de unos malabaristas que aparecieron de la nada haciendo unas vueltas carnero para atrás que asustaban por su temeridad. 
Luego subí al escenario como invitado, junto a Pablo Ledesma de los fantasticos Trío Dapine, que adecuaron su complejo repertorio a la espontaneidad de sus visitantes.
Me quedé a escuchar un set precioso del Conjunto De Lassaletta en el auditorium del ECEM....y luego me fui exhausto a casa, sin energía siquiera para ir al T. Colón a escuchar al pianista Lorenz Kellhuber y al trío de Jarry Singla.

jueves, diciembre 08, 2016

1ra Jornada del Mar del Plata Jazz

7/ 12 / 16

Si, realmente emocionante el inicio del festival, como menciona el artículo del diario La Capital (bastante mal redactado por cierto). Nunca pensé que se juntaría tanta gente en la plaza Mitre a las 5pm de un día de semana. El escenario que se logró gestionar ante Cultura Nación es realmente enorme, con un dispositivo de sonido más adaptado a un show de Kapanga que para el jazz, pero incomparablemente mejor que cualquier cosa que hayamos tenido antes. La plaza la abrió Jorge Armani Blues Proyect, con un set que debe de haber caído muy bien en el público general que desbordaba a los bordes verdes. El Proyecto Bubu tuvo que tocar luego en esa estela de características casi rockeras, pero desplegó su repertorio con hidalguía. Insisto que para propuestas de cierta complejidad y delicadeza, mejor son los ámbitos cerrados. Al cierre del set de Bubu nuestra Street Band hizo una corta pero eficaz intervención...éramos pocos pero armamos bulla. Cerró Yerbal, pero no pude quedarme a ver todo el set...lo que pude escuchar fué una versión funky del bendito "Cuando los Santos" que habíamos terminado de tocar caminando entre la gente.
Volvió la vieja sensación de no poder cubrir todos los eventos del día que experimentaba en los viejos primeros festivales de Jazz en Abril. No pude escuchar a Mariana Amenta, ni pude ir a los de Eduardo Palomo/Javi Puyol. Pero me dijeron que el auditorio del ECEM estaba colmado. 
Sí vi la programación del Teatro Colón, donde se pudo realizar la función pese al paro municipal, gracias al empuje y determinación de nuestros compañeros que terminaron por vencer la resistencia gremial y comandar toda la técnica necesaria. Fueron dos sets excelentes, el primero por el dúo integrado por elcontrabajista español radicado en Brooklyn NYC, Javier Moreno Sanchez, y  por Ernesto Jodos en piano. Un proyecto que destila un modo particular del "spanish tinge", conversando con la música académica de raíz española (Granados) junto con composición propia y algo aparentemente lejano como sería un tema de Paul Motian
Cerró el grupo de Leo Genovese, un trío que completan Justin Purtil en contrabajo y voz, y Brahim Frigbane, en percusión, voz y laúd. La propuesta se alimenta de varias fuentes de world music. Con un fondo de ritmos árabes Leo combina jazz contemporáneo, zamba criolla, blues bere-bere, impro matizado con sonidos surgidos del lo que parecía un theramin o un sintetizador vintage. Finalmente desembocaron en una suerte de country/folk con Justin Purtil empuñando una guitarra y cantando. Tocaron sin solución de continuidad, y construyendo un muy especial clima musical.